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Reacción en cadena
Hemos hecho... pereré, pereré, pereré
Reacción en cadena
Laura Inés Gómez Conde
Tegucigalpa, 28 de mayo, La Tribuna.
Otra de las razones es (seamos francos), que es tremendamente aburrido ver la estampa de un funcionario y oír informes generalmente plagados de cifras, que la mayoría no retiene ni entiende. En el caso de nuestro país, el anuncio de una cadena de dos horas durante diez días, tiene a muchos sumidos en el desconcierto y las consecuencias pueden ser varias y muy complejas.
Cuando aún no existía la televisión, en algunos países se implantaron las cadenas radiales para que las autoridades estatales brindaran informaciones al pueblo. Desde el inicio, estas medidas fueron impopulares en todas partes.
No es que carezca de importancia o constituya un signo negativo que los gobernantes mantengan una comunicación fluida con los gobernados, especialmente cuando el mensaje advierte de algún desastre o emergencia inminentes.
Posiblemente, la impopularidad se ha debido a que los acordes de una pieza clásica, folclórica o el mismo Himno Nacional del país en cuestión para anunciar una cadena; retrotrae a escuchas y televidentes al tiempo en que dichas cadenas sólo anunciaban golpes de Estado, revoluciones y otras tantas malas noticias.
Otra de las razones es (seamos francos) que es tremendamente aburrido ver la estampa de un funcionario y oír informes generalmente plagados de cifras, que la mayoría no retiene ni entiende. En el caso de nuestro país, el anuncio de una cadena de dos horas durante diez días, tiene a muchos sumidos en el desconcierto y las consecuencias pueden ser varias y muy complejas.
Primero: El tiempo escogido, de 10:00 p.m. a 12:00 a.m., es para muchos un horario pico de audiencia y televidencia y nos preguntamos: ¿Qué va a pasar con los anuncios de los patrocinadores?
Segundo: Hay comunicadores que laboran a destajo ¿qué va a pasar con la merma que, obviamente, se va a producir en sus ingresos?
Tercero: Estamos claros que el radioyente y el televidente tiene en sus manos, con sólo apretar un botón, la decisión de atender o no a la cadena. Si la atiende, no pasa nada y las autoridades logran su cometido de informar al pueblo. El problema es que no quiera atenderla y apague su radio o su televisor, ya que ni siquiera puede contar con el servicio de cable.
En este último caso, puede haber consecuencias a largo plazo, más exactamente entre febrero y marzo del 2008, donde podemos ser testigos de una explosión demográfica y se hará realidad el crecimiento de Honduras que se está anunciando en estos días, en este caso nos referimos a un crecimiento poblacional.
Realmente y con todo respeto, distinguidos señores gobernantes: Creemos que como dice el refrán: "Lo que está a la vista, no necesita anteojos".
Hemos hecho... pereré, pereré, pereré
Boris Zelaya Rubí
Tegucigalpa, 29 de mayo, La Tribuna .
De realizarse la cadena radial informativa, anunciada por el gobierno de la República , (según dicen durará dos horas diarias), tendremos mucho tiempo para leer antes de caer en los brazos de Morfeo, pues dudamos que alguien se someta a la tortura de escuchar repetidamente las obras realizadas, ya que para ello dos horas al mes serían más que suficientes.
No está lejana la posibilidad de que el mandatario se asesore de algún extranjero, para que lo oriente en cómo “electrizar” a las masas con discursos encendidos y lograr fanatizar con su exhibicionismo, deslumbrando a la gente con sus vastos conocimientos y que su popularidad alcance el por ciento. El camino más seguro para tener a la audiencia en contra, es tratando de demostrar superioridad con petulancia.
Ojalá que no sea una fórmula indicada por su asesora política favorita, para enfrentarse a los que según él, “gobiernan” el país. Desde ahora le auguramos un fracaso total. Y si se trata de enfrentar a la prensa, sería dar pasos en “arenas movedizas”. Observemos el resultado de violentar la libertad de prensa en Venezuela ¡repudio a nivel mundial!
Si se siente atacado por el hecho de no satisfacer los caprichos de algunos miembros del exclusivo club de millonarios hondureños, entonces haga uso de los medios legales a su alcance, como el derecho a réplica en los medios, en los mismos espacios donde supuestamente se calumnia. También puede protestar a través del Tribunal de Honor del Colegio de Periodistas, recurrir a la “invisible” comisión de censura dependiente del Ministerio de Gobernación, y a las ya famosas “querellas” por difamación en los tribunales de justicia nacionales. Por último le quedan las instancias legales a nivel internacional. Crear la figura de Ombudsman de la prensa, sería darle oportunidad a los partidos mayoritarios de repartirse más “chambas” y mantenerlos bajo su control. Devolver golpe con golpe, sería de duración indefinida, no le alcanzaría el poco tiempo que le queda para gobernar y cabalgar.
Pretender saber de todo y no decir nada, es hacer el ridículo, lo mejor es dejarle el trabajo de informar y defender el gobierno a los funcionarios de cada ramo, por medio de sus relacionadores públicos, eso sería lo más sensato, pero si se trata de demostrar quién manda, han escogido el peor camino.
Sólo falta que en la mentada cadena, después de oír las puestas de “primeras piedras” en proyectos a realizar, se escuche la voz del Presidente, cantando “que murmuren que murmuren...”.