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Fondos y telas La fotógrafa fue conociendo el tema de las maras y sus implicaciones a la par que realizaba la obra -durante los primeros meses de 2006, en penales de Ciudad Barrios, Zacatecoluca, Cárcel de mujeres de Sensuntepeque… “Yo venía con mi planteamiento de trabajar (los tatuajes)… Llevo veintitantos años trabajando de esta forma. Siempre voy con mis luces, con mis telas…”. Y al preguntarle por qué eligió fondos blancos para algunos retratos, contesta: “Son tonos de grises. Quería que se distinguieran los distintos penales por los distintos tonos de grises; entonces, cuando había un penal que tenía una pared limpia, la aprovechaba”. “Yo utilizo la tela en otros trabajos. Míralo: -en su estudio de Madrid, saca un catálogo de la exposición de Tango, Flamenco y Oriental, donde se ve el uso de las telas-”. Y continúa: “Para mí la localización es importante, aunque a veces no se ve. Hago planos cortos también, depende de dónde sea. (…) Creo que los espacios tienen parte de la energía de la gente que fotografío, y para mi forma de contar es importante. Lo que pasa es que a veces no encuentras ese espacio, entonces llevas la tela”. “Cuando llegué a tu país, me di cuenta que había una ley que prohibía hacer grafitis en la calle”, dice refiriéndose a la ley mano dura, “Los grafitis son obras de arte. Conocí los que estaban dentro de las celdas. Entonces me planteé: voy a hacer unos retratos de sus celdas donde también cuenten un poco cómo viven”. Fotógrafa ambulante Dentro de la exposición también hay fotos de los presidiarios con sus respectivas parejas, madres e hijos. Ello se debe a que una de las sesiones ocurrió durante la celebración del día de la madre. “En uno de los penales nos invitaron los presos. (…) A veces pienso que soy fotógrafa ambulante, sabes, esos fotógrafos que ponen la tela, y la gente que quiere posa. Pero vamos, hay muchos fotógrafos que lo han hecho antes”. La razón de capturar a los reclusos de esta forma, la resume así: “Yo creo en el ser humano. Y lo que pretendía con este trabajo es ser testigo de lo que he visto, una realidad, y compartirla con la gente que pueda observar esas imágenes. Yo no pretendía hacer un estudio sociológico, porque soy fotógrafa. Es un estudio fotográfico”. “Para mí, no es un problema solo de El Salvador (el de las maras), sino un problema del siglo 21, un problema de todos nosotros”. En diferentes regiones de España también han surgido pandillas como los Latin Kings y los Ñetas, y se rumorea acerca de la Mara Salvatrucha ; pero su alcance y actividades están lejos de ser como las de nuestros países en Centroamérica. Sin embargo, la exclusión social de algunos jóvenes, dentro de los que destacan los españoles hijos de inmigrantes, hace recordar las condiciones del surgimiento de las pandillas en Estados Unidos. La marginación social frente a un alto poder adquisitivo, en medio de la opulencia de un país rico. Al preguntar a Isabel Muñoz sobre el tema, dice: “Hay una parte de cultura en todo esto. Por lo que yo he visto, que ya puedo estar equivocada, las pandillas en El Salvador tienen una parte muy importante de la cultura de Estados Unidos. Si tu te das cuenta, la forma de moverse, el Hip Hop, la forma de vestirse, todas estas ceremonias… Yo lo que esperaría es que eso no pase no solo en nuestro país (España), sino en el siglo 21 en general; que no pase tampoco allí (en El Salvador)”. “Espero que seamos capaces de dar a la juventud todo aquello que necesita para que no le haga falta esa violencia, para que haya más igualdad, para que tengan derecho a tener una esperanza en la vida…” Exposiciones Sobre si la exposición Maras, cultura de la violencia viajará a El Salvador, la fotógrafa dice: “Hay una organización en España (SEA CEX, Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior) que se ocupa de exportar o defender nuestra cultura fuera de España. Ellos son los patrocinadores de la exposición”. “Todo depende también del Ministerio de Asuntos Exteriores”. Pero si la Casa de América es un centro cultural muy conocido por quienes visitan Madrid, a lo mejor el museo de arte y las galerías salvadoreñas no son precisamente populares en El Salvador. Por ello, hablamos a Isabel acerca de las instalaciones hechas en el centro de San Salvador este año, dentro de las que figuraba la obra de Ronald Moran, una pistola detrás de un cristal para romper en caso de emergencias. “Yo siempre digo que una obra no está terminada hasta que no la compartes, y a mí me gustaría que la viera el mayor número de personas posible, o sea, en cualquier sitio donde puedan estar…” Para acompañar la exposición, Muñoz, utilizando una cámara de video no profesional, grabó las sesiones fotográficas, pero no hay allí entrevistas periodísticas porque, dice, su fin era documentar el trabajo para mostrar a otros fotógrafos o a futuros fotógrafos cómo trabajar en una cárcel, pues también realiza talleres con estudiantes de universidades como la Complutense. “Lo que hay allí es un making off”, señala, “A mí, aparte de hacer imágenes y compartirlas, me gusta compartir con otros fotógrafos, o con escuelas que vienen, cómo hago mi trabajo”.
Sobre la acusación de plagio En la publicación de final de mayo de este semanario, Christian Poveda, fotógrafo representado por Vu` l`agence, acusó a Isabel Muñoz de plagiar su trabajo. (Ver edición 7, del 28 de mayo); dicha acusación va desde el dilema de originalidad, del tratamiento de la imagen hasta el conocimiento de la realidad de las pandillas. En contestación a ello, Muñoz declara a Centroamérica21: “Me he metido en la revista, lo he leído… Bueno, ya te dije, llevo muchos años trabajando, creo que mi trabajo me avala. O sea, te puede gustar mi trabajo o no, además… Me gusta aprender de las críticas, porque no hay cosa peor que pensar que lo sabes todo. Para la gente que no lo conozca (el trabajo), siempre puede entrar en la página web… Lo que sí te digo es que hay cosas que van más allá de lo que es una crítica. Y sí que voy a tomar medidas, porque lo que no se puede es hacer una serie de cosas… Tomaré medidas… La palabra plagio es una cosa muy seria, es un delito”. La fotógrafa no descarta tomar medidas legales. Sentido estético Para José Manuel Gonzáles, catedrático de Historia del Arte de la UCA , convertir la realidad de las maras en una realidad estética tranquiliza el tema. No olvidemos que los modelos fotografiados guardan prisión en los diferentes penales, condenados por una serie de crímenes. Con respecto a esto, la fotógrafa catalana dice: “Todos somos libres de mostrar nuestra opinión. Yo difiero de esta persona, de hecho en este libro (catálogo de la exposición) hay un texto de Miguel Cruz (también de la UCA), que es una persona que sabe muchísimo del tema de las maras”. Luego añade: “Creo que hasta en los momentos más duros de la vida puedes sacar un rayo de luz…”. “Estamos acostumbrados a ver unas imágenes horribles: al pandillero muerto, al asesino, a una niña llorando la falta de su padre en Irak. Realmente la prensa nos hace ver una realidad terrible”. “Yo creo en la honestidad de las personas, en la honestidad dentro y tu forma de trabajar con el arte. Desde luego tengo una opinión muy personal de la honestidad, respeto a mis compañeros. Pero, desde luego, creo que hay temas… que hay que tratar con mucho respeto, sobre todo intentar no hacer daño”. Haciendo una comparación, no del todo descabellada, del repudio y el miedo que la gente siente en El Salvador hacia las maras, con el repudio y el miedo que en España se siente por el terrorismo de ETA y Al Qaeda, preguntamos a Isabel Muños si realizaría fotografías del tipo de su exposición a personas relacionadas con el terrorismo de estas organizaciones. “Creo que depende de lo que tú quieras contar en ese momento”. “Si a mí me toca el corazón, una causa en la que yo creyera, o que tuviera algo que decir, claro que sí… Lo que pasa es que cada uno tiene su forma de contar”. Para revisar el trabajo de Isabel Muñoz, puede visitar las direcciones:
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