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GUATEMALA I HONDURAS I NICARAGUA I COSTA RICA I

GUATEMALA

¿URGE NUEVA CLASE POLÍTICA
Editorial
Ciudad de Guatemala, 12 junio, Siglo XXI

Son tantos los antecedentes nefastos, que a estas alturas no debería sorprender que un precandidato presidencial que venía haciendo proselitismo y cuyas aspiraciones habían sido confirmadas por el Comité Ejecutivo Nacional, fuera defenestrado a última hora por la Asamblea Nacional. Y, sin embargo, nunca se había llegado a tal extremo.

El despojo a última hora de la candidatura de Francisco Arredondo es un motivo más para alejar a la población de las urnas. Lo ocurrido en el PAN tiene todo el signo de un arreglo bajo la mesa; de una vulgar transacción con fines inconfesados.

La imposibilidad de que la clase política guatemalteca pueda ser vista como el interlocutor idóneo para el resto de la sociedad es una verdad de Perogrullo. Ahora le tocó a la dirigencia del Partido de Avanzada Nacional (PAN) protagonizar una acción en tal sentido, que viene a confirmar ese divorcio creciente entre la población y los políticos. Son tantos los antecedentes nefastos, que a estas alturas no debería sorprender que un precandidato presidencial que venía haciendo proselitismo y cuyas aspiraciones habían sido confirmadas por el Comité Ejecutivo Nacional, fuera defenestrado a última hora por la Asamblea Nacional. Y, sin embargo, nunca se había llegado a tal extremo.

No se trata aquí de juzgar si la candidatura de Francisco Arredondo era viable o no. Tampoco si el sucesor escogido por los panistas puede hacer un mejor o peor papel en las próximas elecciones, cuando estamos apenas a tres meses de la primera ronda, convocada para el 9 de septiembre. Lo que está en tela de juicio es que el sector político, ese que no se explica por qué no logra motivar la asistencia a las urnas, con estas acciones gana aún más descrédito.

Lamentablemente así es la miserable catadura moral de quienes se han prestado a esta maniobra. Han demostrado, como expresión política subdesarrollada, que en su seno rigen el oportunismo y la ambición, con el agravante para la población de que son los únicos legalmente facultados para ostentar la representación nacional.

También evidencia que las bases partidarias, ese ente abstracto al que se acude sólo cuando se necesita convalidar decisiones tomadas a la sombra, en realidad no significan absolutamente nada cuando están de por medio las componendas particulares. Porque lo ocurrido en el PAN tiene todo el signo de un arreglo bajo la mesa; de una negociación en sentido estricto. Una vulgar transacción con fines inconfesados.

Lo cierto es que hoy se sabe acerca de este tipo de “acuerdos” porque su manejo tan burdo no pudo ocultarse ante la opinión pública. Sin embargo, no cabe duda de que estas situaciones son muy frecuentes entre nuestras volubles organizaciones políticas.

Por el bien del país, lo ocurrido debe ser tomado muy en cuenta por los “dueños” de los partidos. Deben entender que su desprestigio es irreversible. Ojalá que este precedente sea tomado muy en cuenta por quienes todavía aspiran a encaminar la vida política del país por senderos distintos. Que esta nefasta acción sirva de motivación para abrirle paso a una nueva clase política. Es urgente.

INSEGURIDAD, UNA TELENOVELA MEXICANA
Mario A. García Lara
Ciudad de Guatemala, 12 de junio, Siglo XXI.

Cualquier parecido con la actual situación guatemalteca es mera coincidencia. Es la historia de un Estado donde instituciones como la Policía y los tribunales son incapaces de mantener la paz social y proteger a los ciudadanos. Diariamente se reportan múltiples crímenes, muchos de ellos relacionados con el tráfico de drogas. Los homicidios asociados a este ilícito crecen a una velocidad exponencial. El año pasado hubo más de 2 mil muertos por enfrentamientos entre cárteles rivales.

La ola de criminalidad está asociada tanto al fracaso de la política internacional antidrogas y al irreductible consumo de drogas en Estados Unidos, como a la debilidad de las fuerzas de seguridad domésticas: un policía promedio tiene seis años de escolaridad, ha recibido un entrenamiento de sólo dos semanas y recibe un salario mensual menor a Q3 mil.

La Policía no tiene capacidad de investigación pues ello es responsabilidad legal de la Procuraduría General, cuya baja credibilidad se refleja en el hecho de que solamente se denuncia una cuarta parte del total de crímenes, de los cuales solamente un 10% llega a juicio. En los tribunales, la suerte de los acusados depende menos de la aplicación técnica de la justicia que de decisiones arbitrarias o formalistas.

El panorama de inseguridad se ve agravado por un entorno en el que el crecimiento urbano desordenado, la escasa oferta de empleos y la presencia de pandillas juveniles se combina con una tradición de autoritarismo heredada de los tiempos predemocráticos. Cualquier parecido con la actual situación guatemalteca es mera coincidencia, porque lo descrito arriba corresponde a la situación que vive México, según lo reportan diversos medios.

Pero esta novela puede tener un final feliz. Las autoridades mexicanas han emprendido un proceso de modernización institucional: se ha establecido un nuevo ministerio de seguridad pública y se están canalizando más recursos financieros hacia la policía. Aunque los planes para unificar las distintas policías y adoptar un código procesal moderno aún están pendientes de aprobación en el Congreso mexicano, se han lanzado variadas iniciativas a nivel estatal y federal.

Un grupo de gobernadores planteó una reingeniería total de la Policía, los tribunales y el sistema penitenciario. Existen propuestas para que el desempeño policial sea medido con evaluaciones externas, así como para disminuir el abuso que en los tribunales se hace de la institución del amparo.

Pan para nuestro matate. En Guatemala ya existen consensos básicos sobre la necesidad de establecer el Sistema Nacional de Seguridad que articule con eficiencia una política nacional de seguridad, y en donde se instaure y fortalezca un sistema de inteligencia civil para combatir el crimen organizado, con controles democráticos. Esos elementos están recogidos en la Ley Marco de Seguridad que está en proceso de aprobación en el Congreso de la República. Su pronta emisión será un enorme paso en la construcción del Estado de Derecho en Guatemala.


NINGUNA HIPÓTESIS DEBE DESCARTARSE
Editorial
Ciudad de Guatemala, 15 de junio, Siglo XXI

La realidad es que se trata de un asunto demasiado serio, como sólo puede serlo la pérdida de 27 vidas de conductores y 9 de sus ayudantes en lo que va del año, para perderse en una guerra de declaraciones y descalificaciones recíprocas. Precisamente por su delicadeza, no debería descartarse ninguna hipótesis, y por ello lo menos que puede hacer la Secretaría de Análisis Estratégico es estudiar la posibilidad de una eventual participación de políticos.

El vicemandatario aseguró que detrás de las recientes muertes de conductores del transporte urbano hay mano política. El Ministerio Público y la ministra de Gobernación, en lugar de investigar, rechazan rotundamente los graves señalamientos.

Días atrás el vicepresidente Eduardo Stein insinuó la posibilidad de que una mano política está detrás de los recientes asesinatos de pilotos del transporte urbano. Fue una declaración bastante arriesgada, mas no por ello descartable de plano, como tienden a hacerlo algunas autoridades.

Y es que, lejos de considerarla, el Fiscal General, Juan Luis Florido, juntamente con Álvaro Matus, titular de la Fiscalía de Delitos Contra la Vida, de manera rotunda afirmaron que estos hechos son venganzas de las maras. En adición, la ministra de Gobernación, Adela de Torrebiarte, también le restó importancia a los señalamientos vicepresidenciales, manifestando escepticismo hacia tal posibilidad.

Esta última aseveración tiene, además, un carácter preocupante porque denota, por una parte, una evidente falta de comunicación entre los diversos órganos del Ejecutivo, y por otra, la alarmante posibilidad de que la responsable del Interior ni siquiera tenga suficientes elementos de juicio para emprender una investigación.

La realidad es que se trata de un asunto demasiado serio, como sólo puede serlo la pérdida de 27 vidas de conductores y 9 de sus ayudantes en lo que va del año, para perderse en una guerra de declaraciones y descalificaciones recíprocas. Precisamente por su delicadeza, no debería descartarse ninguna hipótesis, y por ello lo menos que puede hacer la Secretaría de Análisis Estratégico es estudiar la posibilidad de una eventual participación de políticos.

A juzgar por los antecedentes, en Guatemala no sería la primera vez que una organización partidaria acude a métodos oscuros para ganar adeptos. Incluso, la manipulación de grupos de antisociales ha sido experimentada en múltiples oportunidades y, con especial énfasis, en época electoral.

Resulta difícil aceptar que Stein haya actuado con tanta irresponsabilidad en un tema particularmente grave, y por ello, precisamente, su afirmación debe ser tomada en cuenta. Y por supuesto, si las pandillas juveniles siguen operando en forma autónoma y son las únicas responsables de las muertes de los chóferes, ello también es imprescindible establecerlo.

Es preciso señalar que, como ciudadanos afectados de alguna manera por el clima de violencia, no es de nuestro interés suscribir radicalmente una u otra tesis, y por ello este asunto tampoco debe ser manipulado en función de intereses partidarios.

Pero eso sí: exigimos que el problema se aclare y que se encuentre a los verdaderos culpables, sin importar quienes sean, para hacerles pagar como corresponde.

 

 

HONDURAS

EL OPORTUNISMO TICO Y LA INMORALIDAD POLÍTICA
Juan Ramón Martínez
Tegucigalpa, 12 junio, La Tribuna.

Costa Rica, según lo que nos ha dicho sin ningún rubor Arias Sánchez, se va con el que mejor le paga. China le ha ofrecido el cielo y la tierra, convertirle en la sub potencia regional para dominar al resto de los países de Centroamérica. Y crearle las condiciones para asegurarle un inmediato desarrollo económico que le lleve al pequeño club de los escogidos países ricos del mundo.

La ruptura de relaciones diplomáticas que hiciera Costa Rica con Taiwán, no ha sorprendido a nadie. Es un hecho que los países, en el ejercicio soberano de sus calidades, inicien, suspendan; o rompan relaciones entre sí. Costa Rica no tiene relaciones con Cuba; ni ha querido --porque discretamente nos desprecian sus gobernantes al resto de los centroamericanos-- incorporarse en el proceso de integración regional de Centroamérica, por lo que no es parte del Parlamento Centroamericano; ni mucho menos de la Corte de Justicia Centroamericana.

Lo que sí sorprende, incluso llevando a uno, en contra de su voluntad, a las puertas del escándalo moral, son las razones esgrimidas por Oscar Arias Sánchez, presidente de Costa Rica. Sus expresiones justificativas del acto soberano de Costa Rica, pueden llevarnos a creer que estamos ante el oportunismo materialista esgrimido, sin ningún género de vergüenza por el ahora mucho más cuestionado Premio Nobel de la Paz; y que hay una "nueva" moral internacional en la que, no privan los principios; ni mucho menos los valores. Sino que se imponen los intereses materiales. Y que las relaciones internacionales, serán determinadas, influenciadas y dirigidas más por los países que tengan mayor capacidad económica para comprar voluntades por medio de la creación de espejismos materiales; que, por la decisión soberana de los países que se dejen comprar. De este modo, los países sin principios que, en vez de confiar en sus propias fuerzas, han terminado creyendo que su futuro es el de ser pordioseros definitivos, que andan con la mano extendida rogándole a los imperios económicos que les entreguen siquiera migajas.

Costa Rica, según lo que nos ha dicho sin ningún rubor Arias Sánchez, se va con el que mejor le paga. China le ha ofrecido el cielo y la tierra, convertirle en la sub potencia regional para dominar al resto de los países de Centroamérica. Y crearle las condiciones para asegurarle un inmediato desarrollo económico que le lleve al pequeño club de los escogidos países ricos del mundo.

Lástima que los centroamericanos no hemos tenido la capacidad económica de China, porque de lo contrario, Costa Rica estaría con nosotros, formando parte activa y contribuyendo dinámicamente, con el proceso de integración. Pero como somos los vecinos pobres, de los cuales no puede obtener nada material y útil para sus fines, establece distancias y busca excusas falsas que, ahora, se puede ver transparentemente a partir de las justificaciones de Arias Sánchez al momento de explicarle a su pueblo las razones para el rompimiento con Taiwán y el establecimiento de relaciones con China, potencia emergente que, en el cercano futuro, llegará sin duda, a disputar la hegemonía mundial a los Estados Unidos y a la Europa Occidental.

De la misma manera Costa Rica sería solidaria con Cuba, si esta tuviera suficientes dólares para animar a Arias Sánchez y a sus asesores en el sentido de encontrar en ellos, fuentes generosas para asegurar el futuro de una nación que puede construirse desde el honor, la dignidad y el trabajo, sin llegar al oportunismo inmoral y corrupto que su presidente ha levantado como bandera justificativa. En occidente, las sociedades --en su mayoría desafortunadamente-- están atravesando una crisis muy profunda y agobiante, debido fundamentalmente al hecho que los fines materiales, el goce edónico y las satisfacciones primarias, están por encima de los valores y los principios. La prostitución de hombres y mujeres, la corrupción de los políticos --Costa Rica es un ejemplo porque es el único país que ha enjuiciado a tres de sus ex presidentes más recientes-- y la enajenación voluntaria de la soberanía y la dignidad de los países, son ejemplos muy concretos de esta crisis. De conformidad a estas nuevas reglas, nada es verdad.

Todo es una simple hipótesis, sometida a la dura prueba de la verificación. Y lo que puede ser aceptable en términos de la ciencia y la tecnología, ahora se ha llevado a la vida moral, con lo cual, cada quien puede hacer lo que quiera, porque no hay principios; ni mucho menos verdades morales que respetar. Si antes la conquista del mundo era mediante las armas --por ello es que Arias Sánchez pretende imponernos la supresión de los ejércitos a los subdesarrollados países ex hermanos de Costa Rica-- ahora lo que se requiere es un costal de dinero para comprar presidentes y ministros, para lograr declaraciones y suscripciones de convenios para proteger la democracia, favorecer el capitalismo y asegurar la felicidad del mundo. Incluso Oppenheimer, que creía que estaba curado de estas fallas morales, ha dicho en un cinismo ejemplar, que si Taiwán quiere tener amigos, tiene que soltar "lana" para mantenerlos. ¡Oh tiempos, oh mares! Esos consejos no los necesitamos, "che".

EL IMPARABLE AVANCE DE LA DELINCUENCIA
Editorial
Tegucigalpa, 15 de junio, El Heraldo.

Los asesinatos, los asaltos, los robos de vehículos, los secuestros, los crímenes contra mujeres y niños, el sicariato, en fin, la inseguridad ciudadana en todas sus manifestaciones sigue siendo una constante en Honduras. Hasta ahora las acciones policiales no rinden los frutos esperados.

Es cierto que hay muchas manifestaciones delictivas -como las venganzas sangrientas, las agresiones intrafamiliares, los delitos sexuales, las riñas bajo el efecto del alcohol y las drogas o por meras iras incontroladas- que son más producto de deficiencias culturales, sociales o psíquicas que de las estrategias del gobierno contra la inseguridad.

Para evitar este tipo de delitos tendría prácticamente que ubicarse un buen policía en cada casa, en cada calle, en cada negocio, en cada vehículo de transporte público, etc. Pero la inoperancia de las autoridades se manifiesta en la incapacidad para investigarlos, descubrir el culpable, llevarlo con las respectivas pruebas ante los tribunales y contar con centros penales seguros en los cuales recluirlos.

Al igual que en el caso de la corrupción, la inseguridad es incentivada por la impunidad de que disfrutan los delincuentes. La inmensa mayoría de los asesinatos, robos, secuestros y otros delitos no son investigados hasta esclarecerlos, por lo que sus autores, materiales o intelectuales, no pagan por los mismos.

Incluso en algunos casos en los que sí progresa la investigación por la abundancia y la facilidad con que pueden obtenerse las pruebas, si el o los autores cuentan con dinero suficiente para pagar buenos abogados o gozan de influencias por lo general terminan obteniendo la impunidad. Por eso, y por mucho más, la lucha contra la inseguridad debe comenzar por derrotar a la impunidad.

Las autoridades deben buscar medidas más efectivas, ya que se están alcanzando niveles de delincuencia insoportables, en que ya ni siquiera ellas mismas están a salvo, como lo demuestra el robo, la noche del lunes, en las instalaciones del Ministerio Público en Catacamas, Olancho.

Como la inseguridad que hoy sufrimos tiene causas estructurales antiquísimas, a la represión -que es indispensable en las circunstancias actuales- también se le debe agregar un fuerte componente de prevención, a fin de impedir que los niños y jóvenes abandonados y sin oportunidades de hoy se conviertan en los delincuentes del mañana. Esto porque una represión efectiva puede disminuir la percepción de la delincuencia, pero solo la prevención es capaz de impedir que le traslademos el problema a las generaciones futuras.


SOBRE LA GRATITUD
Gloria Leticia Pineda
Tegucigalpa, 15 de junio, La Prensa

"Que se le queme la miel" al presidente Zelaya por establecer relaciones con China Continental no debe extrañarnos, de todas maneras él sólo es el muñeco del ventrílocuo. Hace días está con la inquietud de pasarse al grupo de países antinorteamericanos, pero le faltan las agallas para dar el paso. Sin embargo, con la invitación de Washington, se "puso loquito", no observó ningún protocolo elemental, puso en ridículo a Honduras. Sólo le faltó poner al presidente Bush a que le cargara la nieta. Cuando visitó el despacho del senador Edward Kennedy, no tuvo la urbanidad de quitarse el sombrero.


Los hondureños sentimos admiración por este pueblo modelo y reconocimiento por su ejemplar democracia, mantenida dentro de un ambiente hostil. Naturalmente me refiero a Taiwán. El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, busca notoriedad con su mente fenicia y se inclina al mejor postor. ¡Qué pequeñez espiritual burlarse de ese noble país!

"Fui el único mandatario que no aceptó invitación a Taiwán, para regresar con un jarrón de porcelana que me iba a estorbar en mi casa", expresó. Es legítimo querer pertenecer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, no pasan de ser anónimos delegados, ¡simples turistas por un año! Como dirían en Honduras, "puros gatitos" y una foto para el recuerdo. Pero Arias lo ve como tocar el cielo, sin importarle "pasar sobre el cadáver" de ese extraordinario país.

Los que estamos familiarizados con los programas de Taiwán nos damos cuentas de que sus ayudas no son entregas frías de dinero. En todo proyecto están los técnicos-maestros, que tratan a los nuestros con humildad y respeto, a pesar de que todos los taiwaneses tienen grado universitario. Contagian con su mística de trabajo a los nuestros. En cierta oportunidad, simples campesinos subieron a la tarima, exponían sus productos agrícolas de vegetales orientales, hablaban de una manera sencilla, pero comprensible. Los taiwaneses comentaban lo orgullosos que se sentían por el rendimiento de los nuestros. Eso no se observa con los burócratas de aquí, que son técnicos improvisados. Les falta humildad, amor y hermandad.

A Costa Rica hay muchas cosas que admirarle, especialmente sus conquistas en el campo de la educación. Ha sido un país exageradamente idealizado por propios y extraños. Costa Rica no tiene ejército. Cierto, pero tiene una policía represiva como cualquier otra, no puede evitarlo porque se ha vuelto un país inseguro, la criminalidad y la violencia han alcanzado índices muy altos. Para evitar que los ancianos asegurados sean asaltados en la calle, les mandan sus medicinas por correo. La gente vive amurallada y los asaltos son frecuentes. Me decía una amiga hondureña, casada con un tico, viviendo allá por muchos años: "Cierra la puerta de tu oficina, no me siento tranquila. En Costa Rica se meten a tu despacho, te asaltan, te violan y hasta te matan". A los pocos minutos llego su marido tico y lo confirmó.

No es un misterio para nosotros, los costarricenses no se sienten centroamericanos. Son un "gueto" aparte. Durante mis años de estudio en Chile, todos los del istmo nos juntábamos para celebrar el 15 de septiembre, menos los ticos, quienes lo celebraban por separado. ¿Qué celebraban, si ellos nacieron independientes? Si muchos de ellos son arrogantes, no es de extrañar los exabruptos de su presidente y su desprecio oportunista hacia Taiwán.

Pero "cría fama y échate a dormir", a los ticos les va bien con los inversionistas extranjeros por su buena fama. Los hondureños, en cambio, tiempo les hace falta para denigrar su propio país. Los resultados están a la vista.

Es curioso, y por las razones que sólo los organizadores conocen, que la mayoría de los Premios Nobel de la Paz se los conceden a individuos inclinados a la izquierda, que ni siquiera gozan de la simpatía de sus propios compatriotas, como sucede con Esquivel, Arias, Menchú, etc. Los uniforma que son antinorteamericanos. Cuando ocurrió el atentado terrorista de las Torres de Nueva York, hasta los países enemigos se solidarizaron con EUA, pero Rigoberta Menchú quiso levantar perfil sacando su ponzoña contra ese país.

"Que se le queme la miel" al presidente Zelaya por establecer relaciones con China Continental no debe extrañarnos, de todas maneras él sólo es el muñeco del ventrílocuo. Hace días está con la inquietud de pasarse al grupo de países antinorteamericanos, pero le faltan las agallas para dar el paso. Sin embargo, con la invitación de Washington, se "puso loquito", no observó ningún protocolo elemental, puso en ridículo a Honduras. Sólo le faltó poner al presidente Bush a que le cargara la nieta. Cuando visitó el despacho del senador Edward Kennedy, no tuvo la urbanidad de quitarse el sombrero.

¿Sabrá el presidente Zelaya que ya China Continental no es socialista, sólo explota el nombre? Su resurgimiento económico se debe a que empezó a copiar esquemas de los países capitalistas, especialmente de EUA. Los millonarios abundan, igual que los grupos de poder. Coexisten en áreas geográficas ocupadas por poblaciones en extrema pobreza, abandonadas en las estepas de Siberia.

Dice mal La Tribuna que el interés de Estados Unidos era entablar relaciones con China Continental, por eso rompió con Taiwán, que hasta entonces había sido la "tacita de porcelana" de EUA. El propósito ulterior y verdadero de los norteamericanos era debilitar a Rusia hasta destruirla y lo consiguió.

China no necesita a Taiwán, pero no le perdona su desafío, ni el ejemplo de mantenerse en democracia y crecer con independencia.

Ese bravo pueblo merece admiración, amor y solidaridad. Tenerle lástima sería ofensivo.



NICARAGUA

TICOS ASTUTOS FRENTE EL DRAGÓN ROJO
Dr. Lenin Fisher
Managua, 11 de junio, El Nuevo Diario.

Comerciar con China Continental, cuya población es de 1,300 a 1,400 millones de personas, es vender productos a un mercado casi inagotable de consumidores. Es invitar a invertir a un país cuyo presidente hace pocos años ofreció a los mandatarios latinoamericanos reunidos en América del Sur 100 mil millones de dólares literalmente en efectivo. Mientras G. W. Bush invitó a Latinoamérica a enviar soldados a la guerra de Irak y combatir el terrorismo. Países como Argentina, Venezuela, Brasil y Cuba no dudaron en establecer convenios de cooperación e inversión en áreas tan diversas como: energía, petróleo, alimentos, minería, etc.


Corrió la noticia de que el presidente de la República de Costa Rica, Oscar Arias, decidió libre y soberanamente establecer las relaciones diplomáticas con la República Popular de China. Decisión que es digna de reconocimiento por todos, independientemente de lo que pensamos o sabemos del presidente tico. Arias sabe, más que nadie, lo beneficioso de relacionarse con China. Otra lección tica para la patria nica.

Arias, que por segunda vez ocupa la primera magistratura del vecino del sur, y quien llegó esta vez al poder con subterfugios legales y violando la Constitución Política de Costa Rica, que prohíbe la reelección, desde su óptica de magnate empresarial asquerosamente rico, reconoce que no tener hoy relaciones diplomáticas y económicas con la potencia mundial emergente será un error de consecuencias catastróficas futuras. El poderoso empresario del azúcar, del café y de quién sabe cuántas cosas más en la “Suiza” centroamericana defiende obviamente sus intereses de clase, es decir los intereses de la burguesía tica, la cual ha sido desde siempre, más inteligente, moderna y práctica que la “burguesía” nicaragüense. Costa Rica ha seguido muy bien el ejemplo de México que es un buen socio comercial de los chinos.

Comerciar con China Continental, cuya población es de 1,300 a 1,400 millones de personas, es vender productos a un mercado casi inagotable de consumidores. Es invitar a invertir a un país cuyo presidente hace pocos años ofreció a los mandatarios latinoamericanos reunidos en América del Sur 100 mil millones de dólares literalmente en efectivo. Mientras G. W. Bush invitó a Latinoamérica a enviar soldados a la guerra de Irak y combatir el terrorismo. Países como Argentina, Venezuela, Brasil y Cuba no dudaron en establecer convenios de cooperación e inversión en áreas tan diversas como: energía, petróleo, alimentos, minería, etc. Costa Rica se perfila, entonces, como el país centroamericano que tomará la vanguardia en las relaciones económicas con el dragón rojo asiático, siempre y cuando nuestro gobierno nacional, encabezado por el comandante Daniel Ortega Saavedra, soslaye de manera rotunda el chantaje y el temor que los políticos de la derecha y los empresarios privados no audaces ni previsores nos venden a todos, porque se pierde mucho, dicen ellos, si preferimos a China Continental en vez de Taiwán.

Ahora Costa Rica es el país número 169 que reconoce oficialmente a la República Popular de China. Mientras a Taiwán lo reconocen sólo 24. La diferencia habla por sí sola. Taiwán es un invento, como otros más, de los países poderosos y colonizadores --Estados Unidos, Inglaterra, Francia, entre otros-- creado a la fuerza para contrarrestar a la Revolución China.
La economía china se mantiene in crescendo desde hace varios años, su crecimiento es del 13% anual. Todos los expertos coinciden en que para el año 2050 China será la gran potencia económica, la líder mundial y se hará acompañar de otros dos gigantes: Rusia e India. Y deberíamos saber que el mayor inversionista en Taiwán es China Continental. El 60% de las importaciones de Estados Unidos proviene de China. El dragón asiático está comprando acciones de bancos o empresas privadas transnacionales de Europa y Norteamérica, y se proyecta como el mayor inversionista en África (continente muy rico en recursos naturales).

Taiwán ha conseguido el apoyo de gobiernos antinacionales como los de Chamorro, Alemán y Bolaños a través de donaciones, algunas con fines y manejos dudosos, como la llamada “donación Taiwán”. Los escándalos han sonado en Nicaragua y Costa Rica. Ésta sería una buena explicación de la insistencia de los políticos derechistas para priorizar a Taiwán.

Los ticos han tomado audazmente la ventaja. El Presidente de Nicaragua tiene ahora la palabra. Que no le tiemble la mano al comandante Ortega para firmar los documentos necesarios para restablecer oficialmente las relaciones diplomáticas y económicas entre China Popular y Nicaragua. Ya es hora. Será una manera positiva de insertarnos en la globalización para que no siga globalizándose la pobreza. ¡No nos quedemos atrás! Que la derecha política y empresarial criolla se trague todas su manipulaciones y se quede con sus prejuicios y miedos arcaicos, trasnochados, anacrónicos, fundamentalistas, fanáticos, rígidos y ortodoxos. Porque el dragón rojo ya despertó y avanza sin parar. Sigamos el ejemplo tico. Resulta inevitable recordar y atreverse a parafrasear el célebre cuento del guatemalteco Augusto Monterroso: Y cuando Nicaragua despertó, el dragón rojo todavía estaba ahí.

PRESIDENTE CONTROVERSIAL Y CONFLICTIVO
Editorial
Managua, 11 de junio, La Prensa

El problema es que Ortega ya no se molesta a estas alturas del juego en proyectar aquella sobriedad y mesura de los tiempos de campaña electoral. Entre Kadaffi, Ahmadinejad y Chávez —tres de las figuras más peligrosas y controversiales del mundo— Daniel Ortega se siente como en casa, a sus anchas, totalmente identificado, en familia. Pero estos son personajes completamente ajenos a nuestra realidad nacional y latinoamericana. ¿Qué tenemos en común con ellos los nicaragüenses? ¿Qué nos van a vender? ¿Qué les venderemos nosotros a ellos?

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega es evidentemente una persona muy conflictiva. Por eso, durante toda la campaña electoral del año pasado lo hicieron permanecer callado; no dio entrevistas ni participó en debates. No le convenía. Luego de ganar las elecciones con el 38 por ciento de los votos gracias al pacto con Arnoldo Alemán y el PLC, por algún tiempo siguió callado. Tenía que dejar pasar al menos unas semanas para no provocar pánico entre los empresarios y ciudadanos en general.

Pero aparentemente el Presidente ya se siente consolidado y ha comenzado a hablar sin restricciones. Ahora, cada vez que aparece en televisión, deja ver un poco más de su verdadera identidad y de su viejo estilo. Habla contra la oligarquía (aunque él representa a un poder oligárquico, aunque diga que es el pueblo), de inversionistas "de buena fe" -dejando entrever que los hay de mala fe y que está en su potestad decidir cuáles son éstos y aquéllos.

En los años ochenta Ortga habló de "empresarios patrióticos" vs. "empresarios contrarrevolucionarios". Ortega ahora habla como en los tiempos de la guerra, contra el imperialismo yanqui y los medios de comunicación que según él están al servicio de la Embajada estadounidense.

En política exterior Ortega se ha alineado con gobiernos dictatoriales y agresivos, mientras endosa alegremente sus medidas represivas y sus ataques contra los derechos de sus ciudadanos.

Daniel Ortega apoyó el cierre de Radio Caracas Televisión (RCTV) y el "derecho" de Irán a refinar uranio para fabricar armas atómicas, cuando prácticamente el mundo entero -incluyendo a la gran mayoría de ciudadanos venezolanos e iraníes encuestados- rechazan estas medidas de sus gobiernos. Ortega prepara las condiciones para establecer una dictadura monopartidista en Nicaragua, utilizando como estructuras de proselitismo y de control los llamados Consejos del Poder Ciudadano organizados en los barrios de las ciudades y municipios del país y dirigidos por los secretarios políticos del partido.

Además, el presidente Daniel Ortega cuenta con el auxilio de medios de comunicación al servicio suyo los cuales tienen, entre sus principales tareas, difamar a los demás medios de comunicación así como a ciudadanos que denuncian la corrupción de funcionaros públicos y de mafiosos que extorsionan a inversionistas nacionales e internacionales amparados en un sistema judicial de mala reputación.

Así que con más confianza y siguiendo su misma línea controversial y conflictiva, Ortega ha visitado Venezuela, Libia, Argelia, Irán y Cuba, según él para buscar ayuda. La Cancillería nicaragüense informó que el propósito de esta gira es fortalecer los lazos con estos países: "Va buscando (Ortega) el acercamiento entre nuestros pueblos, los pueblos de Centroamérica", subrayó el canciller Samuel Santos. Pero ¿qué significa exactamente esto? ¿Cuál es la agenda con Muammar Kadaffi o Mahmoud Ahmadinejad? ¿No hubiera sido más productivo y más inteligente desde el punto de vista diplomático, que Ortega asistiera a la reunión de alto nivel convocada por el Secretario de Comercio de los Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, en Atlanta del 10 al 12 de junio? Desde luego que sí.

El problema es que Ortega ya no se molesta a estas alturas del juego en proyectar aquella sobriedad y mesura de los tiempos de campaña electoral. Entre Kadaffi, Ahmadinejad y Chávez —tres de las figuras más peligrosas y controversiales del mundo— Daniel Ortega se siente como en casa, a sus anchas, totalmente identificado, en familia. Pero estos son personajes completamente ajenos a nuestra realidad nacional y latinoamericana. ¿Qué tenemos en común con ellos los nicaragüenses? ¿Qué nos van a vender? ¿Qué les venderemos nosotros a ellos?

El canciller Samuel Santos ha pedido que Estados Unidos respete las "amistades de Nicaragua" pero en realidad debería especificar que se trata de las "amistades de Ortega y del FSLN" y no del pueblo nicaragüense. Y no es que tampoco esos países y sus gobernantes deben ser nuestros enemigos. Es sencillamente que son, al tenor del decir popular, "harina de otro costal". Nicaragua debe ver hacia sus socios comerciales históricos: Estados Unidos, México, la Unión Europea. Con estos países es que Nicaragua debe consolidar y fortalecer relaciones, al margen de que algunas veces el presidente Ortega disfrute de vacaciones pagadas entre sus pares.

MÁS QUE LA PLAZA, NECESITAN RESCATAR LA ÉTICA
Por: Onofre Guevara López

MANAGUA, 12 Jun (LA PRENSA). No se puede decir que la señora Rosario Murillo haya agarrado el rábano por las hojas, porque lo que hace al defender la destrucción de la fuente musical-luminosa de la Plaza de la Revolución es sustituir el rábano y las hojas con otras de plástico. Hablar del rescate del valor histórico de la plaza --o del espíritu histórico de la revolución, como dicen otros-- es pretender imponerle un carácter unilateral a la historia y falsear el espíritu revolucionario, porque con la concentración del 20 de julio de 1979 no nació la historia de la plaza, y tampoco el espíritu revolucionario estuvo en ese lugar, sino en la conciencia de las personas.

Es cierto que la modificación de la Plaza con la fuente fue una idea revanchista del somocista Arnoldo Alemán, pero con eso no logró destruir el espíritu de la revolución como quiere hacer creer doña Rosario, por la razón de que es esa Plaza no está el espíritu de la revolución, y porque al haberla convertido en un lugar de atractivo turístico y de recreación ciudadana, la idea revanchista de Alemán fue la enterrada, y la Plaza y su fuente pasaron a ofrecer una imagen de progreso urbanístico de la ciudad; y por sentirlo así, a los ciudadanos no les importa el gusto estético de su constructor ni el de su destructor. Entonces, quienes viven en el pasado no son los ciudadanos que no comparten el nihilismo de la señora Murillo, sino quienes han rescatado del somocismo su estilo de gobernar con autoritarismo, arrogancia y desprecio por la opinión pública.

Respecto a la visión histórica que la señora Murillo tiene de la Plaza, tenemos que ser sinceros y decir que su visión es tuerta, pues más atrás del 79 sólo ve a Somoza. Ni siquiera llega a ver que si Somoza García amplió la Plaza al tamaño actual fue a costa de la mitad del Parque Central, y para rescatar el “espíritu histórico” de la Plaza su marido no sólo debió destruir la fuente, sino también arrancar el asfalto de su parte occidental y arborizarla. (No secundo la idea de destruir la casa mamón, porque en ese lugar, que nunca fue de la Plaza, la oligarquía conservadora tenía su “club social”, y no vaya a ser que, ahora, cuando la nueva oligarquía “revolucionaria” está reivindicando a su estilo la historia, ella también quiera hacerlo con la suya).

Pero supongamos que la Plaza nació con este tamaño, no hay derecho para creer que antes del 20 de julio Managua no tenía historia ni sus habitantes eran sujetos de la misma; aceptar eso sería como aceptar que nada existió cuando Daniel no existía. Sin embargo, por mucho que uno se abstraiga de los hechos, éstos ahí están, en la historia nacional. Anastasio Somoza García convirtió la Plaza en un símbolo de sus ambiciones y en escenario de sus cursilerías principescas cuando casó a su hija y a su general-heredero; también llenaba la Plaza con los actos protocolarios seudo democráticos y con paradas militares, cuando sus senadores y diputados-peleles abrían y cerraban períodos legislativos del Congreso.

Pero esa historia ignominiosa del somocismo siempre fue cuestionada por la ciudadanía opositora (de todos los colores políticos), mucho antes que naciera el Frente; en la Plaza se reunía la oposición para rechazar las periódicas reelecciones de Somoza García (como seguramente también lo hará contra la reelección de Daniel, cuando ponga en marcha lo que ahora sólo es una pretensión). No hubo política y acciones antisomocistas que no hubiese tenido lugar en la Plaza, y esa es parte del espíritu histórico libertario del pueblo nicaragüense, aunque oligarcas viejos y de nuevo cuño pretendan ser sus únicos representantes y portavoces.

El proceso revolucionario nicaragüense no nació con el FSLN, sólo es parte del mismo; considerar lo contrario es antidialéctico en teoría, además de falso en la realidad. En las raíces y el espíritu de la revolución nicaragüense están los de San Jacinto, la Revolución Liberal del 93, Sandino y su “Ejército loco”; en el orden político-social, están los primeros sindicatos, el Partido Trabajador Nicaragüense, el Partido Socialista Nicaragüense, Juventud Patriótica Nicaragüense, el Movimiento Nueva Nicaragua, Rigoberto López Pérez y todos los patriotas que entregaron su vida en la lucha contra la dinastía somocista, entre ellos patriotas liberales independientes y conservadores.

De las primeras demostraciones claras y contundentes de voluntad de liberación fue la que dio el pueblo trabajador organizado, en esta Plaza, en 1945. Éste es un hecho adrede ignorado o deformado, pero retó a Somoza García en su cara y lo que creía su Plaza; ese símbolo del poder somocista entonces, la llenaron los trabajadores para reivindicar lo que histórica y socialmente era suyo: libertad sindical, derechos laborales e independencia política. Esa es la historia de la Plaza, confirmada por el pueblo el 20 de julio de 1979.

Lo que contradice la historia de lucha del pueblo está en la práctica de este gobierno, falso continuador de la revolución del 79, y es que no ha comenzado a construir tanto como lo que ha comenzado a destruir. Y no sólo me refiero a la fuente luminosa, sino también al proceso democrático nacional; incluso, si nos limitáramos a lo ofrecido en su campaña electoral por el actual presidente, todo está por hacerse, pero ya comenzó a destruir el consenso que en el país se había formado cuando todos los sectores le dieron su voto de confianza.

Comenzó con la destrucción de las esperanzas democráticas del pueblo con medidas violatorias del orden institucional, con la continuidad del pacto inter oligárquico que Ortega hizo con Alemán para controlar los principales órganos del Estado. Este pacto es una típica política copiada del pasado por los nuevos oligarcas “sandinistas” que practican con el sector oligarca “liberal”, y dos fuerzas coincidentes en la misma ola de corrupción estatal.

Si de verdad quisieran rescatar el espíritu histórico de la revolución, tendrían que comenzar por reconocer que este espíritu no está en un espacio físico vacío, sino en la conciencia del revolucionario; que este espíritu se forma de valores, entre ellos, la mística y la ética de Augusto C. Sandino, Carlos Fonseca y otros héroes de la revolución. Y después, deberán comenzar a rescatar esos mismos valores que los líderes actuales del FSLN empezaron a perder cuando los sustituyeron con las trivialidades del consumismo propio de una vida privilegiada y burguesa, junto a la acumulación nada trivial de riquezas a costa del Estado, que no es ningún presidente, sino del pueblo.

¿Cómo poder rescatar los valores?, ¿acaso destruyendo cualquier obrita monumental? No hay equivalencia entre los valores éticos perdidos y los valores materiales ganados desde el poder: si se pierden unos, se ganan los otros, y ellos ya se decidieron por los segundos. Definitivamente, ningún espíritu sano, sea democrático, popular o revolucionario, se rescata utilizando el poder con lujuriosa ambición personal y de grupo. Con ello, sólo se logra postergar, o a medias hacer los cambios materiales, sociales y humanos que necesitan hacerse en las injustas estructuras del país. Lo que deberían rescatar los orteguistas no es el “espíritu” revolucionario de una Plaza, sino la moral y la práctica revolucionaria para reconstruir Nicaragua, sin atropellos ni mandatos antojadizos, sin autoritarismos ni mesianismos cursis, sin prepotencia ni vulgares antojos por hacer y deshacer cosas al gusto.

CORTINAS DE HUMO MEDIÁTICAS
Adrián Uriarte
Managua, 12 de junio, El Nuevo Diario

Hasta el momento los hechos que la oposición ha denunciado en los medios de comunicación: la nueva sede del despacho presidencial, el llamado escudo psicodélico y la destrucción de la fuente musical, no han sido más que cortinas de humo para evitar asumir responsabilidad en los temas más sensibles de la población en el corto plazo, pongo un sólo ejemplo: la crisis energética. Esta situación evidencia que en Nicaragua no existe una oposición constructiva, sino cortinas de humo mediáticas.

Resulta insólita que la reunión de las llamadas fuerzas democráticas --aprovechando la gira presidencial del comandante Ortega-- fue para reafirmar que el presidente despache en la Casa Mamón. El argumento desgastado volvió a mencionarse: evitar el Estado-Partido. Pregunto, ¿acaso el hecho que el ex presidente Bolaños despachara en la Casa Mamón evitó que se formara la agrupación política de la Alianza Liberal Nicaragüense, cuyos militantes en su mayoría eran funcionarios públicos y su principal figura, Eduardo Montealegre?

Otra de las cortinas de humo mediáticas de la llamada oposición ha sido la utilización del escudo psicodélico como el logotipo oficial en la papelería del Ejecutivo. Inclusive el diputado Wilfredo Navarro dijo que mientras no se utilizara el escudo original no iban a tramitar la aprobación de un desembolso para obras sociales. ¡Por favor!, ¿este tipo de actitudes a quiénes beneficia? Desde luego que a nadie. Por el contrario, sólo magnifica el tortuguismo de este poder del Estado y obstaculiza aún más el desarrollo de las comunidades del país.

Nadie niega el valor turístico que se perdió con la destrucción de la fuente musical, ubicada en el sitio histórico de la Plaza de la Revolución, pero esto sólo ha sido otra cortina de humo. Esta situación, lejos de interesarle a la oposición --principalmente por la conservación de los sitios históricos del país--, sólo es un medio para alcanzar su fin político y proyectar una imagen de preocupación disfrazada y demagógica ante una opinión pública indecisa.

Desde luego, todos estos hechos no deben interpretarse como que el actuar del gobierno ha sido el horizonte apropiado para reducir los niveles de pobreza. Sin embargo, lo más preocupante al final del día es que las llamadas fuerzas democráticas, las pocas veces que se han puesto de acuerdo no ha sido para producir leyes trascendentales para el país que resuelvan en el mediano y largo plazo los temas más sensibles de la población, como darle repuesta a la crisis energética del país. Digo esto porque hay que recordar que son la mayoría en la Asamblea Nacional.

Es decir, tienen la potestad de aprobar leyes como el controvertido anteproyecto de Ley Copular, el cual desde hace 30 años se perfila como la tabla de salvación energética del país. Deben tomar acciones de visión de país, en el corto y mediano plazo, solicitando a la Contraloría General de la República una auditoría sobre los recursos eléctricos administrados por el Ejecutivo, como Hidrogesa, cuya administración anterior fue muy cuestionada.

En conclusión, mientras existe una crisis energética que está afectando al pequeño, mediano y gran capital, aquí las llamadas fuerzas democráticas, que gozan de la mayoría en el Parlamento, sólo se han dedicado a desgastarse en pequeñeces, justificando su negligencia política, echándole la culpa al gobierno, principalmente con las plantas venezolanas y viceversa. En la práctica, lo que se está viendo es una metamorfosis en las cortinas de humo mediáticas de la clase política. Las llamadas fuerzas democráticas, acostumbradas a estar en el poder, no han sabido hacer oposición durante los primeros cinco meses de esta administración. Por ello, gobierno y oposición se han dedicado a lanzar cortinas de humo mediáticas, para no asumir su rol y dar repuestas a los problemas más sensibles demandados por la población.


COSTA RICA

A ENTENDER POR SEÑAS
Armando González
San José, 11 de junio, La Nación.

El establecimiento de relaciones diplomáticas con China es un hecho consolidado, pero el método aplicado a la ruptura con Taiwán no merece la misma permanencia.

La Cancillería fue mucho más allá del margen de discreción concedido a la diplomacia para caer en el secretismo y el engaño. Una y otra vez, el Gobierno negó la posibilidad de ruptura con Taiwán a sabiendas de que era inminente. Incluso, hubo desmentidos o declaraciones deliberadamente equívocas durante la semana en que las relaciones establecidas con China se mantuvieron en secreto.

Ahora, el canciller Bruno Stagno afirma que debimos interpretar las “señales” y, si no lo hicimos, no podemos responsabilizarlo de nuestra ceguera. Las “señales”, dice Stagno, fueron clarísimas: Un par de reuniones con altos funcionarios de China, algún voto contra los intereses de Taiwán y su abstención de viajar a la isla. Después de emitir cada una de esas “señales”, la Cancillería negó el alejamiento de Taiwán, pero los medios de comunicación debimos entender lo contrario.

No se ofenda la Cancillería en el futuro cuando los periodistas duden de sus palabras para escudriñar “señales” reveladoras de las verdaderas intenciones. La lección queda aprendida y es el propio Ministro quien fija los límites a la credibilidad de la Casa Amarilla.

Según el Canciller, lo que realmente interesa al pueblo de Costa Rica es el resultado, no el proceso. No puede estar más equivocado. En una democracia el proceso interesa al menos tanto como el resultado. La principal premisa del gobierno democrático es que el pueblo, mediante su participación en el proceso, puede afectar el resultado.

En situaciones excepcionales, la democracia permite mantener discreción sobre los procesos, pero siempre reserva a la opinión pública el derecho de analizarlos a posteriori.

En este caso, nadie ha dado razones valederas para que la ruptura con Taiwán se hiciera sin preocupación alguna por la franqueza, la cortesía, la verdad y la transparencia.

El Canciller es poco convincente cuando dice que todo eso era necesario para impedir el naufragio de sus negociaciones con China. En todo caso, esas son palabras y no sabemos si existe alguna “señal” inadvertida. Por lo pronto, al país debe importarle el proceso, aunque sea para enviar al mundo una señal de vergüenza.

MÁS ALLÁ DEL TLC
Enrique Vargas Soto
San José, 12 de junio, La Nación

El votante del referendo tiene que saber que su voto va más allá del TLC, y que si ganara el “no”, al día siguiente entraría a funcionar en el país una fuerza política de corte marxista, y comenzaría a declinar la paz social reinante. Esa repudiable intromisión de Cuba y Venezuela merece el más duro golpe del costarricense, el rechazo más rotundo, la repulsa más absoluta.

Estamos obligados a ver más allá del TLC, porque el Che Guevara murió en Bolivia y quiere echar raíces en Costa Rica. Cambió de acento y de lenguaje y reemplazó los fusiles por petrodólares. Todo su discurso se resume en dos palabras: “democracia popular”. Cuba está feliz.

Con disimulo, su prédica aquí, de corte nacionalista fraudulento, ha logrado enrolar a dos costarricenses muy conocidos: uno expresidente de la República y el otro con una fuerza política de 17 diputados en la Asamblea Legislativa, más 2 que siempre se les unen. A Rodrigo Carazo le guardo afecto y aprecio, y de Ottón Solís espero más prudencia, paciencia y serenidad. Los dos son reconocidos demócratas. Pero si el movimiento del colectivismo marxista cobrara fisonomía propia, a estos dos demócratas, valiosos para ellos tan solo por la ocasión de combatir el TLC, el Che venezolano ordenaría separarlos inmediatamente, como ya hizo con su vicepresidente Rangel, porque osó criticarle su afán de perpetuarse en el poder.

La consigna de Cuba y Venezuela es quebrar la prestigiosa y ejemplar democracia costarricense y el Estado de derecho que la sustenta, instaurar la lucha de clases y unir nuestra pequeña república al sueño bolivariano –perdón, castrista– interrumpido por la muerte del Che Guevara.

Téngase en cuenta que Venezuela hizo un “llamado a movilizaciones de solidaridad en la lucha costarricense contra el TLC”. En cambio, en Nicaragua no lo combatió para que Ortega ganara las elecciones. Porque el Tratado sí le sirve a Nicaragua. Como puede apreciarse, se trata de una consigna violatoria de nuestra soberanía democrática. El 7 de octubre le daremos respuesta.

Pobrísimo esquema. En algunos opositores predomina una idea muy simple: odio al capitalismo y ver el marxismo como un anticapitalismo (Frank J. Sheed). De este pobrísimo esquema mental no salen y cierran todo camino al diálogo, al entendimiento y a las correcciones éticas que sea necesario introducir para mejorar los desequilibrios del capitalismo, dentro del cual viven y usufructúan. Crean así una plaza de contrincantes, una discusión agresiva e intolerante entre hermanos opositores y defensores del Tratado.

Aquellos dos estimables demócratas están en su derecho de oponerse, pero cada vez los vinculan más y más los defensores criollos del socialismo marxista, y los expulsarán cuando la situación así lo indique y lo ordenen del Sur o del Caribe. Esta “moral” política me recuerda una frase del historiador austríaco Friederich Heer, contenida en su libro La democracia en el mundo moderno : “Los comunistas reclaman para sí los mismos derechos que niegan a sus adversarios”.

El votante del referendo tiene que saber que su voto va más allá del TLC, y que si ganara el “no”, al día siguiente entraría a funcionar en el país una fuerza política de corte marxista, y comenzaría a declinar la paz social reinante. Esa repudiable intromisión de Cuba y Venezuela merece el más duro golpe del costarricense, el rechazo más rotundo, la repulsa más absoluta.

En cuanto al TLC, si al presidente de la República lo animan buenas intenciones, ¿por qué no aprobarlo? Y como así se percibe, el entendimiento práctico así lo aconseja. Pero votar es un servicio fiel a la patria, no al Presidente, y debe ser un acto libre, sin abstencionismos ni temores.

Realidad nacional. Aparte de la aprobación, me preocupan, como a muchos ciudadanos, otros temas de la realidad nacional, como centrar la vida en la verdad, el bien y el amor a la justicia; la construcción de un país mejor (salud, vivienda, educación, cultura, infraestructura, tratamiento de las aguas); la unión de voluntades para la consecución del bien común; más acciones concretas a favor de la “opción preferencial por los pobres”; una “moral dinámica” que propicie el crecimiento personal; el cultivo de la libertad responsable; terminar con la paralizante tramitología estatal; valorar más lo espiritual sobre lo material; pensar más en la muerte y en la rendición de cuentas final; el regreso a las fuentes de los valores humanos y cristianos que han logrado hacer de Costa Rica un país de libertades, de fraternidad humana, de tolerancia y de paz social.

El 7 de octubre, fecha de la votación del referendo, será un día para votar en paz y en libertad, mirando más allá del TLC. Y no habrá fraude, como pregonan perversamente Cuba y Venezuela. En Cuba sí hay fraude, como gritan las paredes de sus cárceles. ¡Pobre gente, pobres hermanos! Aquí somos libres y amamos la libertad.


LA GUERRA FRÍA DE ORTEGA
Editorial
San José, 15 junio, La Nación.

Quizá desconcertado como gobernante de un país que ha cambiado sustancialmente desde su anterior –y desastrosa– presidencia, e incapaz de entender con claridad que la ruta hacia el desarrollo debe estar basada en la sensatez, la seriedad, la democracia y el sentido de realidad, el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, parece empeñado en dar marcha atrás a la historia y regresar a la guerra fría.

Solo que esta vez, por lo mucho que también ha cambiado el mundo, el elenco de sus aliados se ha reducido sustancialmente. Por esto, su estrategia tiene una base sumamente débil e inestable, y un riesgo fundamental: alienar a los países serios, ricos y democráticos que pueden ayudar realmente a Nicaragua, a cambio de quedarse con el apoyo de un conjunto de déspotas y gobernantes dudosos. De paso, además, manda un pésimo mensaje a los nicaragüenses, que añoran solucionar sus problemas, no ver a un presidente con las prioridades dislocadas.

El periplo internacional de casi dos semanas que, a bordo de un avión facilitado por el dictador libio, Moammar Gadafi, emprendió el domingo 3 de este mes, es el más claro ejemplo de la distorsionada política exterior de Ortega, así como de los dudosos instintos ideológicos y retóricos que aún lo acompañan, dentro y fuera de Nicaragua. El itinerario, con paradas en Venezuela, Argelia, Libia, Irán, Senegal y Cuba, se puede ver como una peregrinación tercermundista que muy poco aportará a Nicaragua, mientras, en cambio, puede generar inconvenientes tensiones.

Ortega comenzó en Caracas, con una visita a su amigo Hugo Chávez, donde defendió la cancelación de la frecuencia a Radio Caracas de Televisión (RCTV) e, incluso, dijo que el Presidente se había quedado “corto” con la medida. Fue un mensaje de desdén por la libertad de expresión y de alineamiento total con las peores prácticas de su colega venezolano.

Su visita a Argelia, nación activa en el Movimiento de Países No Alineados, pero con una política exterior actualmente moderada, pasó sin pena ni gloria: es muy poco lo que puede surgir, política o económicamente, de dos países tan distantes y sin necesidad alguna de los productos o servicios de cada uno.

De aquí voló hacia Libia, en una parada también vacía de contenido real, que solo puso de manifiesto, una vez más, la afición y nostalgia de Ortega por los “revolucionarios” enquistados en el poder, aunque, como en el caso de Gadafi, estén edulcorados por las necesidades y realidades que confrontan.

Su parada más inquietante fue Irán. En este caso, estamos frente a un régimen teocrático, que se enfrenta a la comunidad internacional con su programa de desarrollo nuclear con propósitos militares, que es cercano al terrorismo internacional, y que está dedicado activamente a interferir en Iraq.

En sí misma, la visita fue un innecesario desafío a Estados Unidos y Europa. Pero a esto hay que añadir la identidad declarada de Ortega con el régimen del presidente ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad, su llamada a “remover” al “imperialismo y el capitalismo” de la faz de la tierra y su afirmación de que “las revoluciones de Irán y Nicaragua son casi gemelas”. Es decir, un alineamiento sin condiciones con un Gobierno enfrentado al mundo por sus agresivas políticas.


Un encuentro previsto en Italia con inversionistas turísticos se suspendió sin explicaciones y fue sustituido por una imprevista e irrelevante visita a Senegal, de donde salió, para completar su “arco”, hacia La Habana, parada casi indispensable para renovar su carácter “revolucionario” mediante una nueva unción del dictador Fidel Castro.


Por desgracia, el intento de resucitar con su viaje un papel de líder revolucionario con estatura mundial, no solo resultó ridículo y contradictorio con otras facetas de Ortega, también fue preocupante al revelar una escala de valores y prioridades que, si no se corrige a tiempo, puede traer muy graves consecuencias a Nicaragua y, también, a sus vecinos.

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