GUATEMALA
¿URGE NUEVA CLASE POLÍTICA
Editorial
Ciudad de Guatemala, 12 junio, Siglo XXI
Son tantos los antecedentes nefastos, que a estas alturas no
debería sorprender que un precandidato presidencial que
venía haciendo proselitismo y cuyas aspiraciones habían
sido confirmadas por el Comité Ejecutivo Nacional, fuera
defenestrado a última hora por la Asamblea Nacional. Y,
sin embargo, nunca se había llegado a tal extremo.
El despojo a última hora de la candidatura de Francisco
Arredondo es un motivo más para alejar a la población
de las urnas. Lo ocurrido en el PAN tiene todo el signo de un
arreglo bajo la mesa; de una vulgar transacción con fines
inconfesados.
La imposibilidad de que la clase política guatemalteca
pueda ser vista como el interlocutor idóneo para el resto
de la sociedad es una verdad de Perogrullo. Ahora le tocó
a la dirigencia del Partido de Avanzada Nacional (PAN) protagonizar
una acción en tal sentido, que viene a confirmar ese divorcio
creciente entre la población y los políticos. Son
tantos los antecedentes nefastos, que a estas alturas no debería
sorprender que un precandidato presidencial que venía haciendo
proselitismo y cuyas aspiraciones habían sido confirmadas
por el Comité Ejecutivo Nacional, fuera defenestrado a
última hora por la Asamblea Nacional. Y, sin embargo, nunca
se había llegado a tal extremo.
No se trata aquí de juzgar si la candidatura de Francisco
Arredondo era viable o no. Tampoco si el sucesor escogido por
los panistas puede hacer un mejor o peor papel en las próximas
elecciones, cuando estamos apenas a tres meses de la primera ronda,
convocada para el 9 de septiembre. Lo que está en tela
de juicio es que el sector político, ese que no se explica
por qué no logra motivar la asistencia a las urnas, con
estas acciones gana aún más descrédito.
Lamentablemente así es la miserable catadura moral de quienes
se han prestado a esta maniobra. Han demostrado, como expresión
política subdesarrollada, que en su seno rigen el oportunismo
y la ambición, con el agravante para la población
de que son los únicos legalmente facultados para ostentar
la representación nacional.
También evidencia que las bases partidarias, ese ente abstracto
al que se acude sólo cuando se necesita convalidar decisiones
tomadas a la sombra, en realidad no significan absolutamente nada
cuando están de por medio las componendas particulares.
Porque lo ocurrido en el PAN tiene todo el signo de un arreglo
bajo la mesa; de una negociación en sentido estricto. Una
vulgar transacción con fines inconfesados.
Lo cierto es que hoy se sabe acerca de este tipo de “acuerdos”
porque su manejo tan burdo no pudo ocultarse ante la opinión
pública. Sin embargo, no cabe duda de que estas situaciones
son muy frecuentes entre nuestras volubles organizaciones políticas.
Por el bien del país, lo ocurrido debe ser tomado muy en
cuenta por los “dueños” de los partidos. Deben
entender que su desprestigio es irreversible. Ojalá que
este precedente sea tomado muy en cuenta por quienes todavía
aspiran a encaminar la vida política del país por
senderos distintos. Que esta nefasta acción sirva de motivación
para abrirle paso a una nueva clase política. Es urgente.
INSEGURIDAD, UNA TELENOVELA MEXICANA
Mario A. García Lara
Ciudad de Guatemala, 12 de junio, Siglo XXI.
Cualquier parecido con la actual situación guatemalteca
es mera coincidencia. Es la historia de un Estado donde instituciones
como la Policía y los tribunales son incapaces de mantener
la paz social y proteger a los ciudadanos. Diariamente se reportan
múltiples crímenes, muchos de ellos relacionados
con el tráfico de drogas. Los homicidios asociados a este
ilícito crecen a una velocidad exponencial. El año
pasado hubo más de 2 mil muertos por enfrentamientos entre
cárteles rivales.
La ola de criminalidad está asociada tanto al fracaso
de la política internacional antidrogas y al irreductible
consumo de drogas en Estados Unidos, como a la debilidad de las
fuerzas de seguridad domésticas: un policía promedio
tiene seis años de escolaridad, ha recibido un entrenamiento
de sólo dos semanas y recibe un salario mensual menor a
Q3 mil.
La Policía no tiene capacidad de investigación pues
ello es responsabilidad legal de la Procuraduría General,
cuya baja credibilidad se refleja en el hecho de que solamente
se denuncia una cuarta parte del total de crímenes, de
los cuales solamente un 10% llega a juicio. En los tribunales,
la suerte de los acusados depende menos de la aplicación
técnica de la justicia que de decisiones arbitrarias o
formalistas.
El panorama de inseguridad se ve agravado por un entorno en el
que el crecimiento urbano desordenado, la escasa oferta de empleos
y la presencia de pandillas juveniles se combina con una tradición
de autoritarismo heredada de los tiempos predemocráticos.
Cualquier parecido con la actual situación guatemalteca
es mera coincidencia, porque lo descrito arriba corresponde a
la situación que vive México, según lo reportan
diversos medios.
Pero esta novela puede tener un final feliz. Las autoridades mexicanas
han emprendido un proceso de modernización institucional:
se ha establecido un nuevo ministerio de seguridad pública
y se están canalizando más recursos financieros
hacia la policía. Aunque los planes para unificar las distintas
policías y adoptar un código procesal moderno aún
están pendientes de aprobación en el Congreso mexicano,
se han lanzado variadas iniciativas a nivel estatal y federal.
Un grupo de gobernadores planteó una reingeniería
total de la Policía, los tribunales y el sistema penitenciario.
Existen propuestas para que el desempeño policial sea medido
con evaluaciones externas, así como para disminuir el abuso
que en los tribunales se hace de la institución del amparo.
Pan para nuestro matate. En Guatemala ya existen consensos básicos
sobre la necesidad de establecer el Sistema Nacional de Seguridad
que articule con eficiencia una política nacional de seguridad,
y en donde se instaure y fortalezca un sistema de inteligencia
civil para combatir el crimen organizado, con controles democráticos.
Esos elementos están recogidos en la Ley Marco de Seguridad
que está en proceso de aprobación en el Congreso
de la República. Su pronta emisión será un
enorme paso en la construcción del Estado de Derecho en
Guatemala.
NINGUNA HIPÓTESIS DEBE DESCARTARSE
Editorial
Ciudad de Guatemala, 15 de junio, Siglo XXI
La realidad es que se trata de un asunto demasiado serio, como
sólo puede serlo la pérdida de 27 vidas de conductores
y 9 de sus ayudantes en lo que va del año, para perderse
en una guerra de declaraciones y descalificaciones recíprocas.
Precisamente por su delicadeza, no debería descartarse
ninguna hipótesis, y por ello lo menos que puede hacer
la Secretaría de Análisis Estratégico es
estudiar la posibilidad de una eventual participación de
políticos.
El vicemandatario aseguró que detrás de las recientes
muertes de conductores del transporte urbano hay mano política.
El Ministerio Público y la ministra de Gobernación,
en lugar de investigar, rechazan rotundamente los graves señalamientos.
Días atrás el vicepresidente Eduardo Stein insinuó
la posibilidad de que una mano política está detrás
de los recientes asesinatos de pilotos del transporte urbano.
Fue una declaración bastante arriesgada, mas no por ello
descartable de plano, como tienden a hacerlo algunas autoridades.
Y es que, lejos de considerarla, el Fiscal General, Juan Luis
Florido, juntamente con Álvaro Matus, titular de la Fiscalía
de Delitos Contra la Vida, de manera rotunda afirmaron que estos
hechos son venganzas de las maras. En adición, la ministra
de Gobernación, Adela de Torrebiarte, también le
restó importancia a los señalamientos vicepresidenciales,
manifestando escepticismo hacia tal posibilidad.
Esta última aseveración tiene, además, un
carácter preocupante porque denota, por una parte, una
evidente falta de comunicación entre los diversos órganos
del Ejecutivo, y por otra, la alarmante posibilidad de que la
responsable del Interior ni siquiera tenga suficientes elementos
de juicio para emprender una investigación.
La realidad es que se trata de un asunto demasiado serio, como
sólo puede serlo la pérdida de 27 vidas de conductores
y 9 de sus ayudantes en lo que va del año, para perderse
en una guerra de declaraciones y descalificaciones recíprocas.
Precisamente por su delicadeza, no debería descartarse
ninguna hipótesis, y por ello lo menos que puede hacer
la Secretaría de Análisis Estratégico es
estudiar la posibilidad de una eventual participación de
políticos.
A juzgar por los antecedentes, en Guatemala no sería la
primera vez que una organización partidaria acude a métodos
oscuros para ganar adeptos. Incluso, la manipulación de
grupos de antisociales ha sido experimentada en múltiples
oportunidades y, con especial énfasis, en época
electoral.
Resulta difícil aceptar que Stein haya actuado con tanta
irresponsabilidad en un tema particularmente grave, y por ello,
precisamente, su afirmación debe ser tomada en cuenta.
Y por supuesto, si las pandillas juveniles siguen operando en
forma autónoma y son las únicas responsables de
las muertes de los chóferes, ello también es imprescindible
establecerlo.
Es preciso señalar que, como ciudadanos afectados de alguna
manera por el clima de violencia, no es de nuestro interés
suscribir radicalmente una u otra tesis, y por ello este asunto
tampoco debe ser manipulado en función de intereses partidarios.
Pero eso sí: exigimos que el problema se aclare y que se
encuentre a los verdaderos culpables, sin importar quienes sean,
para hacerles pagar como corresponde.
HONDURAS
EL OPORTUNISMO TICO Y LA INMORALIDAD
POLÍTICA
Juan Ramón Martínez
Tegucigalpa, 12 junio, La Tribuna.
Costa Rica, según lo que nos ha dicho sin ningún
rubor Arias Sánchez, se va con el que mejor le paga. China
le ha ofrecido el cielo y la tierra, convertirle en la sub potencia
regional para dominar al resto de los países de Centroamérica.
Y crearle las condiciones para asegurarle un inmediato desarrollo
económico que le lleve al pequeño club de los escogidos
países ricos del mundo.
La ruptura de relaciones diplomáticas que hiciera Costa
Rica con Taiwán, no ha sorprendido a nadie. Es un hecho
que los países, en el ejercicio soberano de sus calidades,
inicien, suspendan; o rompan relaciones entre sí. Costa
Rica no tiene relaciones con Cuba; ni ha querido --porque discretamente
nos desprecian sus gobernantes al resto de los centroamericanos--
incorporarse en el proceso de integración regional de Centroamérica,
por lo que no es parte del Parlamento Centroamericano; ni mucho
menos de la Corte de Justicia Centroamericana.
Lo que sí sorprende, incluso llevando a uno, en contra
de su voluntad, a las puertas del escándalo moral, son
las razones esgrimidas por Oscar Arias Sánchez, presidente
de Costa Rica. Sus expresiones justificativas del acto soberano
de Costa Rica, pueden llevarnos a creer que estamos ante el oportunismo
materialista esgrimido, sin ningún género de vergüenza
por el ahora mucho más cuestionado Premio Nobel de la Paz;
y que hay una "nueva" moral internacional en la que,
no privan los principios; ni mucho menos los valores. Sino que
se imponen los intereses materiales. Y que las relaciones internacionales,
serán determinadas, influenciadas y dirigidas más
por los países que tengan mayor capacidad económica
para comprar voluntades por medio de la creación de espejismos
materiales; que, por la decisión soberana de los países
que se dejen comprar. De este modo, los países sin principios
que, en vez de confiar en sus propias fuerzas, han terminado creyendo
que su futuro es el de ser pordioseros definitivos, que andan
con la mano extendida rogándole a los imperios económicos
que les entreguen siquiera migajas.
Costa Rica, según lo que nos ha dicho sin ningún
rubor Arias Sánchez, se va con el que mejor le paga. China
le ha ofrecido el cielo y la tierra, convertirle en la sub potencia
regional para dominar al resto de los países de Centroamérica.
Y crearle las condiciones para asegurarle un inmediato desarrollo
económico que le lleve al pequeño club de los escogidos
países ricos del mundo.
Lástima que los centroamericanos no hemos tenido la capacidad
económica de China, porque de lo contrario, Costa Rica
estaría con nosotros, formando parte activa y contribuyendo
dinámicamente, con el proceso de integración. Pero
como somos los vecinos pobres, de los cuales no puede obtener
nada material y útil para sus fines, establece distancias
y busca excusas falsas que, ahora, se puede ver transparentemente
a partir de las justificaciones de Arias Sánchez al momento
de explicarle a su pueblo las razones para el rompimiento con
Taiwán y el establecimiento de relaciones con China, potencia
emergente que, en el cercano futuro, llegará sin duda,
a disputar la hegemonía mundial a los Estados Unidos y
a la Europa Occidental.
De la misma manera Costa Rica sería solidaria con Cuba,
si esta tuviera suficientes dólares para animar a Arias
Sánchez y a sus asesores en el sentido de encontrar en
ellos, fuentes generosas para asegurar el futuro de una nación
que puede construirse desde el honor, la dignidad y el trabajo,
sin llegar al oportunismo inmoral y corrupto que su presidente
ha levantado como bandera justificativa. En occidente, las sociedades
--en su mayoría desafortunadamente-- están atravesando
una crisis muy profunda y agobiante, debido fundamentalmente al
hecho que los fines materiales, el goce edónico y las satisfacciones
primarias, están por encima de los valores y los principios.
La prostitución de hombres y mujeres, la corrupción
de los políticos --Costa Rica es un ejemplo porque es el
único país que ha enjuiciado a tres de sus ex presidentes
más recientes-- y la enajenación voluntaria de la
soberanía y la dignidad de los países, son ejemplos
muy concretos de esta crisis. De conformidad a estas nuevas reglas,
nada es verdad.
Todo es una simple hipótesis, sometida a la dura prueba
de la verificación. Y lo que puede ser aceptable en términos
de la ciencia y la tecnología, ahora se ha llevado a la
vida moral, con lo cual, cada quien puede hacer lo que quiera,
porque no hay principios; ni mucho menos verdades morales que
respetar. Si antes la conquista del mundo era mediante las armas
--por ello es que Arias Sánchez pretende imponernos la
supresión de los ejércitos a los subdesarrollados
países ex hermanos de Costa Rica-- ahora lo que se requiere
es un costal de dinero para comprar presidentes y ministros, para
lograr declaraciones y suscripciones de convenios para proteger
la democracia, favorecer el capitalismo y asegurar la felicidad
del mundo. Incluso Oppenheimer, que creía que estaba curado
de estas fallas morales, ha dicho en un cinismo ejemplar, que
si Taiwán quiere tener amigos, tiene que soltar "lana"
para mantenerlos. ¡Oh tiempos, oh mares! Esos consejos no
los necesitamos, "che".
EL IMPARABLE AVANCE DE LA DELINCUENCIA
Editorial
Tegucigalpa, 15 de junio, El Heraldo.
Los asesinatos, los asaltos, los robos de vehículos, los
secuestros, los crímenes contra mujeres y niños,
el sicariato, en fin, la inseguridad ciudadana en todas sus manifestaciones
sigue siendo una constante en Honduras. Hasta ahora las acciones
policiales no rinden los frutos esperados.
Es cierto que hay muchas manifestaciones delictivas -como las
venganzas sangrientas, las agresiones intrafamiliares, los delitos
sexuales, las riñas bajo el efecto del alcohol y las drogas
o por meras iras incontroladas- que son más producto de
deficiencias culturales, sociales o psíquicas que de las
estrategias del gobierno contra la inseguridad.
Para evitar este tipo de delitos tendría prácticamente
que ubicarse un buen policía en cada casa, en cada calle,
en cada negocio, en cada vehículo de transporte público,
etc. Pero la inoperancia de las autoridades se manifiesta en la
incapacidad para investigarlos, descubrir el culpable, llevarlo
con las respectivas pruebas ante los tribunales y contar con centros
penales seguros en los cuales recluirlos.
Al igual que en el caso de la corrupción, la inseguridad
es incentivada por la impunidad de que disfrutan los delincuentes.
La inmensa mayoría de los asesinatos, robos, secuestros
y otros delitos no son investigados hasta esclarecerlos, por lo
que sus autores, materiales o intelectuales, no pagan por los
mismos.
Incluso en algunos casos en los que sí progresa la investigación
por la abundancia y la facilidad con que pueden obtenerse las
pruebas, si el o los autores cuentan con dinero suficiente para
pagar buenos abogados o gozan de influencias por lo general terminan
obteniendo la impunidad. Por eso, y por mucho más, la lucha
contra la inseguridad debe comenzar por derrotar a la impunidad.
Las autoridades deben buscar medidas más efectivas, ya
que se están alcanzando niveles de delincuencia insoportables,
en que ya ni siquiera ellas mismas están a salvo, como
lo demuestra el robo, la noche del lunes, en las instalaciones
del Ministerio Público en Catacamas, Olancho.
Como la inseguridad que hoy sufrimos tiene causas estructurales
antiquísimas, a la represión -que es indispensable
en las circunstancias actuales- también se le debe agregar
un fuerte componente de prevención, a fin de impedir que
los niños y jóvenes abandonados y sin oportunidades
de hoy se conviertan en los delincuentes del mañana. Esto
porque una represión efectiva puede disminuir la percepción
de la delincuencia, pero solo la prevención es capaz de
impedir que le traslademos el problema a las generaciones futuras.
SOBRE LA GRATITUD
Gloria Leticia Pineda
Tegucigalpa, 15 de junio, La Prensa
"Que se le queme la miel" al presidente Zelaya por
establecer relaciones con China Continental no debe extrañarnos,
de todas maneras él sólo es el muñeco del
ventrílocuo. Hace días está con la inquietud
de pasarse al grupo de países antinorteamericanos, pero
le faltan las agallas para dar el paso. Sin embargo, con la invitación
de Washington, se "puso loquito", no observó
ningún protocolo elemental, puso en ridículo a Honduras.
Sólo le faltó poner al presidente Bush a que le
cargara la nieta. Cuando visitó el despacho del senador
Edward Kennedy, no tuvo la urbanidad de quitarse el sombrero.
Los hondureños sentimos admiración por este pueblo
modelo y reconocimiento por su ejemplar democracia, mantenida
dentro de un ambiente hostil. Naturalmente me refiero a Taiwán.
El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, busca notoriedad
con su mente fenicia y se inclina al mejor postor. ¡Qué
pequeñez espiritual burlarse de ese noble país!
"Fui el único mandatario que no aceptó invitación
a Taiwán, para regresar con un jarrón de porcelana
que me iba a estorbar en mi casa", expresó. Es legítimo
querer pertenecer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,
no pasan de ser anónimos delegados, ¡simples turistas
por un año! Como dirían en Honduras, "puros
gatitos" y una foto para el recuerdo. Pero Arias lo ve como
tocar el cielo, sin importarle "pasar sobre el cadáver"
de ese extraordinario país.
Los que estamos familiarizados con los programas de Taiwán
nos damos cuentas de que sus ayudas no son entregas frías
de dinero. En todo proyecto están los técnicos-maestros,
que tratan a los nuestros con humildad y respeto, a pesar de que
todos los taiwaneses tienen grado universitario. Contagian con
su mística de trabajo a los nuestros. En cierta oportunidad,
simples campesinos subieron a la tarima, exponían sus productos
agrícolas de vegetales orientales, hablaban de una manera
sencilla, pero comprensible. Los taiwaneses comentaban lo orgullosos
que se sentían por el rendimiento de los nuestros. Eso
no se observa con los burócratas de aquí, que son
técnicos improvisados. Les falta humildad, amor y hermandad.
A Costa Rica hay muchas cosas que admirarle, especialmente sus
conquistas en el campo de la educación. Ha sido un país
exageradamente idealizado por propios y extraños. Costa
Rica no tiene ejército. Cierto, pero tiene una policía
represiva como cualquier otra, no puede evitarlo porque se ha
vuelto un país inseguro, la criminalidad y la violencia
han alcanzado índices muy altos. Para evitar que los ancianos
asegurados sean asaltados en la calle, les mandan sus medicinas
por correo. La gente vive amurallada y los asaltos son frecuentes.
Me decía una amiga hondureña, casada con un tico,
viviendo allá por muchos años: "Cierra la puerta
de tu oficina, no me siento tranquila. En Costa Rica se meten
a tu despacho, te asaltan, te violan y hasta te matan". A
los pocos minutos llego su marido tico y lo confirmó.
No es un misterio para nosotros, los costarricenses no se sienten
centroamericanos. Son un "gueto" aparte. Durante mis
años de estudio en Chile, todos los del istmo nos juntábamos
para celebrar el 15 de septiembre, menos los ticos, quienes lo
celebraban por separado. ¿Qué celebraban, si ellos
nacieron independientes? Si muchos de ellos son arrogantes, no
es de extrañar los exabruptos de su presidente y su desprecio
oportunista hacia Taiwán.
Pero "cría fama y échate a dormir", a
los ticos les va bien con los inversionistas extranjeros por su
buena fama. Los hondureños, en cambio, tiempo les hace
falta para denigrar su propio país. Los resultados están
a la vista.
Es curioso, y por las razones que sólo los organizadores
conocen, que la mayoría de los Premios Nobel de la Paz
se los conceden a individuos inclinados a la izquierda, que ni
siquiera gozan de la simpatía de sus propios compatriotas,
como sucede con Esquivel, Arias, Menchú, etc. Los uniforma
que son antinorteamericanos. Cuando ocurrió el atentado
terrorista de las Torres de Nueva York, hasta los países
enemigos se solidarizaron con EUA, pero Rigoberta Menchú
quiso levantar perfil sacando su ponzoña contra ese país.
"Que se le queme la miel" al presidente Zelaya por establecer
relaciones con China Continental no debe extrañarnos, de
todas maneras él sólo es el muñeco del ventrílocuo.
Hace días está con la inquietud de pasarse al grupo
de países antinorteamericanos, pero le faltan las agallas
para dar el paso. Sin embargo, con la invitación de Washington,
se "puso loquito", no observó ningún protocolo
elemental, puso en ridículo a Honduras. Sólo le
faltó poner al presidente Bush a que le cargara la nieta.
Cuando visitó el despacho del senador Edward Kennedy, no
tuvo la urbanidad de quitarse el sombrero.
¿Sabrá el presidente Zelaya que ya China Continental
no es socialista, sólo explota el nombre? Su resurgimiento
económico se debe a que empezó a copiar esquemas
de los países capitalistas, especialmente de EUA. Los millonarios
abundan, igual que los grupos de poder. Coexisten en áreas
geográficas ocupadas por poblaciones en extrema pobreza,
abandonadas en las estepas de Siberia.
Dice mal La Tribuna que el interés de Estados Unidos era
entablar relaciones con China Continental, por eso rompió
con Taiwán, que hasta entonces había sido la "tacita
de porcelana" de EUA. El propósito ulterior y verdadero
de los norteamericanos era debilitar a Rusia hasta destruirla
y lo consiguió.
China no necesita a Taiwán, pero no le perdona su desafío,
ni el ejemplo de mantenerse en democracia y crecer con independencia.
Ese bravo pueblo merece admiración, amor y solidaridad.
Tenerle lástima sería ofensivo.
NICARAGUA
TICOS ASTUTOS FRENTE EL DRAGÓN ROJO
Dr. Lenin Fisher
Managua, 11 de junio, El Nuevo Diario.
Comerciar con China Continental, cuya población es de 1,300
a 1,400 millones de personas, es vender productos a un mercado
casi inagotable de consumidores. Es invitar a invertir a un país
cuyo presidente hace pocos años ofreció a los mandatarios
latinoamericanos reunidos en América del Sur 100 mil millones
de dólares literalmente en efectivo. Mientras G. W. Bush
invitó a Latinoamérica a enviar soldados a la guerra
de Irak y combatir el terrorismo. Países como Argentina,
Venezuela, Brasil y Cuba no dudaron en establecer convenios de
cooperación e inversión en áreas tan diversas
como: energía, petróleo, alimentos, minería,
etc.
Corrió la noticia de que el presidente de la República
de Costa Rica, Oscar Arias, decidió libre y soberanamente
establecer las relaciones diplomáticas con la República
Popular de China. Decisión que es digna de reconocimiento
por todos, independientemente de lo que pensamos o sabemos del
presidente tico. Arias sabe, más que nadie, lo beneficioso
de relacionarse con China. Otra lección tica para la patria
nica.
Arias, que por segunda vez ocupa la primera magistratura del vecino
del sur, y quien llegó esta vez al poder con subterfugios
legales y violando la Constitución Política de Costa
Rica, que prohíbe la reelección, desde su óptica
de magnate empresarial asquerosamente rico, reconoce que no tener
hoy relaciones diplomáticas y económicas con la
potencia mundial emergente será un error de consecuencias
catastróficas futuras. El poderoso empresario del azúcar,
del café y de quién sabe cuántas cosas más
en la “Suiza” centroamericana defiende obviamente
sus intereses de clase, es decir los intereses de la burguesía
tica, la cual ha sido desde siempre, más inteligente, moderna
y práctica que la “burguesía” nicaragüense.
Costa Rica ha seguido muy bien el ejemplo de México que
es un buen socio comercial de los chinos.
Comerciar con China Continental, cuya población es de 1,300
a 1,400 millones de personas, es vender productos a un mercado
casi inagotable de consumidores. Es invitar a invertir a un país
cuyo presidente hace pocos años ofreció a los mandatarios
latinoamericanos reunidos en América del Sur 100 mil millones
de dólares literalmente en efectivo. Mientras G. W. Bush
invitó a Latinoamérica a enviar soldados a la guerra
de Irak y combatir el terrorismo. Países como Argentina,
Venezuela, Brasil y Cuba no dudaron en establecer convenios de
cooperación e inversión en áreas tan diversas
como: energía, petróleo, alimentos, minería,
etc. Costa Rica se perfila, entonces, como el país centroamericano
que tomará la vanguardia en las relaciones económicas
con el dragón rojo asiático, siempre y cuando nuestro
gobierno nacional, encabezado por el comandante Daniel Ortega
Saavedra, soslaye de manera rotunda el chantaje y el temor que
los políticos de la derecha y los empresarios privados
no audaces ni previsores nos venden a todos, porque se pierde
mucho, dicen ellos, si preferimos a China Continental en vez de
Taiwán.
Ahora Costa Rica es el país número 169 que reconoce
oficialmente a la República Popular de China. Mientras
a Taiwán lo reconocen sólo 24. La diferencia habla
por sí sola. Taiwán es un invento, como otros más,
de los países poderosos y colonizadores --Estados Unidos,
Inglaterra, Francia, entre otros-- creado a la fuerza para contrarrestar
a la Revolución China.
La economía china se mantiene in crescendo desde hace varios
años, su crecimiento es del 13% anual. Todos los expertos
coinciden en que para el año 2050 China será la
gran potencia económica, la líder mundial y se hará
acompañar de otros dos gigantes: Rusia e India. Y deberíamos
saber que el mayor inversionista en Taiwán es China Continental.
El 60% de las importaciones de Estados Unidos proviene de China.
El dragón asiático está comprando acciones
de bancos o empresas privadas transnacionales de Europa y Norteamérica,
y se proyecta como el mayor inversionista en África (continente
muy rico en recursos naturales).
Taiwán ha conseguido el apoyo de gobiernos antinacionales
como los de Chamorro, Alemán y Bolaños a través
de donaciones, algunas con fines y manejos dudosos, como la llamada
“donación Taiwán”. Los escándalos
han sonado en Nicaragua y Costa Rica. Ésta sería
una buena explicación de la insistencia de los políticos
derechistas para priorizar a Taiwán.
Los ticos han tomado audazmente la ventaja. El Presidente de Nicaragua
tiene ahora la palabra. Que no le tiemble la mano al comandante
Ortega para firmar los documentos necesarios para restablecer
oficialmente las relaciones diplomáticas y económicas
entre China Popular y Nicaragua. Ya es hora. Será una manera
positiva de insertarnos en la globalización para que no
siga globalizándose la pobreza. ¡No nos quedemos
atrás! Que la derecha política y empresarial criolla
se trague todas su manipulaciones y se quede con sus prejuicios
y miedos arcaicos, trasnochados, anacrónicos, fundamentalistas,
fanáticos, rígidos y ortodoxos. Porque el dragón
rojo ya despertó y avanza sin parar. Sigamos el ejemplo
tico. Resulta inevitable recordar y atreverse a parafrasear el
célebre cuento del guatemalteco Augusto Monterroso: Y cuando
Nicaragua despertó, el dragón rojo todavía
estaba ahí.
PRESIDENTE CONTROVERSIAL Y CONFLICTIVO
Editorial
Managua, 11 de junio, La Prensa
El problema es que Ortega ya no se molesta a estas alturas del
juego en proyectar aquella sobriedad y mesura de los tiempos de
campaña electoral. Entre Kadaffi, Ahmadinejad y Chávez
—tres de las figuras más peligrosas y controversiales
del mundo— Daniel Ortega se siente como en casa, a sus anchas,
totalmente identificado, en familia. Pero estos son personajes
completamente ajenos a nuestra realidad nacional y latinoamericana.
¿Qué tenemos en común con ellos los nicaragüenses?
¿Qué nos van a vender? ¿Qué les venderemos
nosotros a ellos?
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega es evidentemente una
persona muy conflictiva. Por eso, durante toda la campaña
electoral del año pasado lo hicieron permanecer callado;
no dio entrevistas ni participó en debates. No le convenía.
Luego de ganar las elecciones con el 38 por ciento de los votos
gracias al pacto con Arnoldo Alemán y el PLC, por algún
tiempo siguió callado. Tenía que dejar pasar al
menos unas semanas para no provocar pánico entre los empresarios
y ciudadanos en general.
Pero aparentemente el Presidente ya se siente consolidado y ha
comenzado a hablar sin restricciones. Ahora, cada vez que aparece
en televisión, deja ver un poco más de su verdadera
identidad y de su viejo estilo. Habla contra la oligarquía
(aunque él representa a un poder oligárquico, aunque
diga que es el pueblo), de inversionistas "de buena fe"
-dejando entrever que los hay de mala fe y que está en
su potestad decidir cuáles son éstos y aquéllos.
En los años ochenta Ortga habló de "empresarios
patrióticos" vs. "empresarios contrarrevolucionarios".
Ortega ahora habla como en los tiempos de la guerra, contra el
imperialismo yanqui y los medios de comunicación que según
él están al servicio de la Embajada estadounidense.
En política exterior Ortega se ha alineado con gobiernos
dictatoriales y agresivos, mientras endosa alegremente sus medidas
represivas y sus ataques contra los derechos de sus ciudadanos.
Daniel Ortega apoyó el cierre de Radio Caracas Televisión
(RCTV) y el "derecho" de Irán a refinar uranio
para fabricar armas atómicas, cuando prácticamente
el mundo entero -incluyendo a la gran mayoría de ciudadanos
venezolanos e iraníes encuestados- rechazan estas medidas
de sus gobiernos. Ortega prepara las condiciones para establecer
una dictadura monopartidista en Nicaragua, utilizando como estructuras
de proselitismo y de control los llamados Consejos del Poder Ciudadano
organizados en los barrios de las ciudades y municipios del país
y dirigidos por los secretarios políticos del partido.
Además, el presidente Daniel Ortega cuenta con el auxilio
de medios de comunicación al servicio suyo los cuales tienen,
entre sus principales tareas, difamar a los demás medios
de comunicación así como a ciudadanos que denuncian
la corrupción de funcionaros públicos y de mafiosos
que extorsionan a inversionistas nacionales e internacionales
amparados en un sistema judicial de mala reputación.
Así que con más confianza y siguiendo su misma línea
controversial y conflictiva, Ortega ha visitado Venezuela, Libia,
Argelia, Irán y Cuba, según él para buscar
ayuda. La Cancillería nicaragüense informó
que el propósito de esta gira es fortalecer los lazos con
estos países: "Va buscando (Ortega) el acercamiento
entre nuestros pueblos, los pueblos de Centroamérica",
subrayó el canciller Samuel Santos. Pero ¿qué
significa exactamente esto? ¿Cuál es la agenda con
Muammar Kadaffi o Mahmoud Ahmadinejad? ¿No hubiera sido
más productivo y más inteligente desde el punto
de vista diplomático, que Ortega asistiera a la reunión
de alto nivel convocada por el Secretario de Comercio de los Estados
Unidos, Carlos Gutiérrez, en Atlanta del 10 al 12 de junio?
Desde luego que sí.
El problema es que Ortega ya no se molesta a estas alturas del
juego en proyectar aquella sobriedad y mesura de los tiempos de
campaña electoral. Entre Kadaffi, Ahmadinejad y Chávez
—tres de las figuras más peligrosas y controversiales
del mundo— Daniel Ortega se siente como en casa, a sus anchas,
totalmente identificado, en familia. Pero estos son personajes
completamente ajenos a nuestra realidad nacional y latinoamericana.
¿Qué tenemos en común con ellos los nicaragüenses?
¿Qué nos van a vender? ¿Qué les venderemos
nosotros a ellos?
El canciller Samuel Santos ha pedido que Estados Unidos respete
las "amistades de Nicaragua" pero en realidad debería
especificar que se trata de las "amistades de Ortega y del
FSLN" y no del pueblo nicaragüense. Y no es que tampoco
esos países y sus gobernantes deben ser nuestros enemigos.
Es sencillamente que son, al tenor del decir popular, "harina
de otro costal". Nicaragua debe ver hacia sus socios comerciales
históricos: Estados Unidos, México, la Unión
Europea. Con estos países es que Nicaragua debe consolidar
y fortalecer relaciones, al margen de que algunas veces el presidente
Ortega disfrute de vacaciones pagadas entre sus pares.
MÁS QUE LA PLAZA, NECESITAN RESCATAR LA ÉTICA
Por: Onofre Guevara López
MANAGUA, 12 Jun (LA PRENSA). No se puede decir que la señora
Rosario Murillo haya agarrado el rábano por las hojas,
porque lo que hace al defender la destrucción de la fuente
musical-luminosa de la Plaza de la Revolución es sustituir
el rábano y las hojas con otras de plástico. Hablar
del rescate del valor histórico de la plaza --o del espíritu
histórico de la revolución, como dicen otros-- es
pretender imponerle un carácter unilateral a la historia
y falsear el espíritu revolucionario, porque con la concentración
del 20 de julio de 1979 no nació la historia de la plaza,
y tampoco el espíritu revolucionario estuvo en ese lugar,
sino en la conciencia de las personas.
Es cierto que la modificación de la Plaza con la fuente
fue una idea revanchista del somocista Arnoldo Alemán,
pero con eso no logró destruir el espíritu de la
revolución como quiere hacer creer doña Rosario,
por la razón de que es esa Plaza no está el espíritu
de la revolución, y porque al haberla convertido en un
lugar de atractivo turístico y de recreación ciudadana,
la idea revanchista de Alemán fue la enterrada, y la Plaza
y su fuente pasaron a ofrecer una imagen de progreso urbanístico
de la ciudad; y por sentirlo así, a los ciudadanos no les
importa el gusto estético de su constructor ni el de su
destructor. Entonces, quienes viven en el pasado no son los ciudadanos
que no comparten el nihilismo de la señora Murillo, sino
quienes han rescatado del somocismo su estilo de gobernar con
autoritarismo, arrogancia y desprecio por la opinión pública.
Respecto a la visión histórica que la señora
Murillo tiene de la Plaza, tenemos que ser sinceros y decir que
su visión es tuerta, pues más atrás del 79
sólo ve a Somoza. Ni siquiera llega a ver que si Somoza
García amplió la Plaza al tamaño actual fue
a costa de la mitad del Parque Central, y para rescatar el “espíritu
histórico” de la Plaza su marido no sólo debió
destruir la fuente, sino también arrancar el asfalto de
su parte occidental y arborizarla. (No secundo la idea de destruir
la casa mamón, porque en ese lugar, que nunca fue de la
Plaza, la oligarquía conservadora tenía su “club
social”, y no vaya a ser que, ahora, cuando la nueva oligarquía
“revolucionaria” está reivindicando a su estilo
la historia, ella también quiera hacerlo con la suya).
Pero supongamos que la Plaza nació con este tamaño,
no hay derecho para creer que antes del 20 de julio Managua no
tenía historia ni sus habitantes eran sujetos de la misma;
aceptar eso sería como aceptar que nada existió
cuando Daniel no existía. Sin embargo, por mucho que uno
se abstraiga de los hechos, éstos ahí están,
en la historia nacional. Anastasio Somoza García convirtió
la Plaza en un símbolo de sus ambiciones y en escenario
de sus cursilerías principescas cuando casó a su
hija y a su general-heredero; también llenaba la Plaza
con los actos protocolarios seudo democráticos y con paradas
militares, cuando sus senadores y diputados-peleles abrían
y cerraban períodos legislativos del Congreso.
Pero esa historia ignominiosa del somocismo siempre fue cuestionada
por la ciudadanía opositora (de todos los colores políticos),
mucho antes que naciera el Frente; en la Plaza se reunía
la oposición para rechazar las periódicas reelecciones
de Somoza García (como seguramente también lo hará
contra la reelección de Daniel, cuando ponga en marcha
lo que ahora sólo es una pretensión). No hubo política
y acciones antisomocistas que no hubiese tenido lugar en la Plaza,
y esa es parte del espíritu histórico libertario
del pueblo nicaragüense, aunque oligarcas viejos y de nuevo
cuño pretendan ser sus únicos representantes y portavoces.
El proceso revolucionario nicaragüense no nació con
el FSLN, sólo es parte del mismo; considerar lo contrario
es antidialéctico en teoría, además de falso
en la realidad. En las raíces y el espíritu de la
revolución nicaragüense están los de San Jacinto,
la Revolución Liberal del 93, Sandino y su “Ejército
loco”; en el orden político-social, están
los primeros sindicatos, el Partido Trabajador Nicaragüense,
el Partido Socialista Nicaragüense, Juventud Patriótica
Nicaragüense, el Movimiento Nueva Nicaragua, Rigoberto López
Pérez y todos los patriotas que entregaron su vida en la
lucha contra la dinastía somocista, entre ellos patriotas
liberales independientes y conservadores.
De las primeras demostraciones claras y contundentes de voluntad
de liberación fue la que dio el pueblo trabajador organizado,
en esta Plaza, en 1945. Éste es un hecho adrede ignorado
o deformado, pero retó a Somoza García en su cara
y lo que creía su Plaza; ese símbolo del poder somocista
entonces, la llenaron los trabajadores para reivindicar lo que
histórica y socialmente era suyo: libertad sindical, derechos
laborales e independencia política. Esa es la historia
de la Plaza, confirmada por el pueblo el 20 de julio de 1979.
Lo que contradice la historia de lucha del pueblo está
en la práctica de este gobierno, falso continuador de la
revolución del 79, y es que no ha comenzado a construir
tanto como lo que ha comenzado a destruir. Y no sólo me
refiero a la fuente luminosa, sino también al proceso democrático
nacional; incluso, si nos limitáramos a lo ofrecido en
su campaña electoral por el actual presidente, todo está
por hacerse, pero ya comenzó a destruir el consenso que
en el país se había formado cuando todos los sectores
le dieron su voto de confianza.
Comenzó con la destrucción de las esperanzas democráticas
del pueblo con medidas violatorias del orden institucional, con
la continuidad del pacto inter oligárquico que Ortega hizo
con Alemán para controlar los principales órganos
del Estado. Este pacto es una típica política copiada
del pasado por los nuevos oligarcas “sandinistas”
que practican con el sector oligarca “liberal”, y
dos fuerzas coincidentes en la misma ola de corrupción
estatal.
Si de verdad quisieran rescatar el espíritu histórico
de la revolución, tendrían que comenzar por reconocer
que este espíritu no está en un espacio físico
vacío, sino en la conciencia del revolucionario; que este
espíritu se forma de valores, entre ellos, la mística
y la ética de Augusto C. Sandino, Carlos Fonseca y otros
héroes de la revolución. Y después, deberán
comenzar a rescatar esos mismos valores que los líderes
actuales del FSLN empezaron a perder cuando los sustituyeron con
las trivialidades del consumismo propio de una vida privilegiada
y burguesa, junto a la acumulación nada trivial de riquezas
a costa del Estado, que no es ningún presidente, sino del
pueblo.
¿Cómo poder rescatar los valores?, ¿acaso
destruyendo cualquier obrita monumental? No hay equivalencia entre
los valores éticos perdidos y los valores materiales ganados
desde el poder: si se pierden unos, se ganan los otros, y ellos
ya se decidieron por los segundos. Definitivamente, ningún
espíritu sano, sea democrático, popular o revolucionario,
se rescata utilizando el poder con lujuriosa ambición personal
y de grupo. Con ello, sólo se logra postergar, o a medias
hacer los cambios materiales, sociales y humanos que necesitan
hacerse en las injustas estructuras del país. Lo que deberían
rescatar los orteguistas no es el “espíritu”
revolucionario de una Plaza, sino la moral y la práctica
revolucionaria para reconstruir Nicaragua, sin atropellos ni mandatos
antojadizos, sin autoritarismos ni mesianismos cursis, sin prepotencia
ni vulgares antojos por hacer y deshacer cosas al gusto.
CORTINAS DE HUMO MEDIÁTICAS
Adrián Uriarte
Managua, 12 de junio, El Nuevo Diario
Hasta el momento los hechos que la oposición ha denunciado
en los medios de comunicación: la nueva sede del despacho
presidencial, el llamado escudo psicodélico y la destrucción
de la fuente musical, no han sido más que cortinas de humo
para evitar asumir responsabilidad en los temas más sensibles
de la población en el corto plazo, pongo un sólo
ejemplo: la crisis energética. Esta situación evidencia
que en Nicaragua no existe una oposición constructiva,
sino cortinas de humo mediáticas.
Resulta insólita que la reunión de las llamadas
fuerzas democráticas --aprovechando la gira presidencial
del comandante Ortega-- fue para reafirmar que el presidente despache
en la Casa Mamón. El argumento desgastado volvió
a mencionarse: evitar el Estado-Partido. Pregunto, ¿acaso
el hecho que el ex presidente Bolaños despachara en la
Casa Mamón evitó que se formara la agrupación
política de la Alianza Liberal Nicaragüense, cuyos
militantes en su mayoría eran funcionarios públicos
y su principal figura, Eduardo Montealegre?
Otra de las cortinas de humo mediáticas de la llamada oposición
ha sido la utilización del escudo psicodélico como
el logotipo oficial en la papelería del Ejecutivo. Inclusive
el diputado Wilfredo Navarro dijo que mientras no se utilizara
el escudo original no iban a tramitar la aprobación de
un desembolso para obras sociales. ¡Por favor!, ¿este
tipo de actitudes a quiénes beneficia? Desde luego que
a nadie. Por el contrario, sólo magnifica el tortuguismo
de este poder del Estado y obstaculiza aún más el
desarrollo de las comunidades del país.
Nadie niega el valor turístico que se perdió con
la destrucción de la fuente musical, ubicada en el sitio
histórico de la Plaza de la Revolución, pero esto
sólo ha sido otra cortina de humo. Esta situación,
lejos de interesarle a la oposición --principalmente por
la conservación de los sitios históricos del país--,
sólo es un medio para alcanzar su fin político y
proyectar una imagen de preocupación disfrazada y demagógica
ante una opinión pública indecisa.
Desde luego, todos estos hechos no deben interpretarse como que
el actuar del gobierno ha sido el horizonte apropiado para reducir
los niveles de pobreza. Sin embargo, lo más preocupante
al final del día es que las llamadas fuerzas democráticas,
las pocas veces que se han puesto de acuerdo no ha sido para producir
leyes trascendentales para el país que resuelvan en el
mediano y largo plazo los temas más sensibles de la población,
como darle repuesta a la crisis energética del país.
Digo esto porque hay que recordar que son la mayoría en
la Asamblea Nacional.
Es decir, tienen la potestad de aprobar leyes como el controvertido
anteproyecto de Ley Copular, el cual desde hace 30 años
se perfila como la tabla de salvación energética
del país. Deben tomar acciones de visión de país,
en el corto y mediano plazo, solicitando a la Contraloría
General de la República una auditoría sobre los
recursos eléctricos administrados por el Ejecutivo, como
Hidrogesa, cuya administración anterior fue muy cuestionada.
En conclusión, mientras existe una crisis energética
que está afectando al pequeño, mediano y gran capital,
aquí las llamadas fuerzas democráticas, que gozan
de la mayoría en el Parlamento, sólo se han dedicado
a desgastarse en pequeñeces, justificando su negligencia
política, echándole la culpa al gobierno, principalmente
con las plantas venezolanas y viceversa. En la práctica,
lo que se está viendo es una metamorfosis en las cortinas
de humo mediáticas de la clase política. Las llamadas
fuerzas democráticas, acostumbradas a estar en el poder,
no han sabido hacer oposición durante los primeros cinco
meses de esta administración. Por ello, gobierno y oposición
se han dedicado a lanzar cortinas de humo mediáticas, para
no asumir su rol y dar repuestas a los problemas más sensibles
demandados por la población.
COSTA RICA
A ENTENDER POR SEÑAS
Armando González
San José, 11 de junio, La Nación.
El establecimiento de relaciones diplomáticas con China
es un hecho consolidado, pero el método aplicado a la ruptura
con Taiwán no merece la misma permanencia.
La Cancillería fue mucho más allá del margen
de discreción concedido a la diplomacia para caer en el
secretismo y el engaño. Una y otra vez, el Gobierno negó
la posibilidad de ruptura con Taiwán a sabiendas de que
era inminente. Incluso, hubo desmentidos o declaraciones deliberadamente
equívocas durante la semana en que las relaciones establecidas
con China se mantuvieron en secreto.
Ahora, el canciller Bruno Stagno afirma que debimos interpretar
las “señales” y, si no lo hicimos, no podemos
responsabilizarlo de nuestra ceguera. Las “señales”,
dice Stagno, fueron clarísimas: Un par de reuniones con
altos funcionarios de China, algún voto contra los intereses
de Taiwán y su abstención de viajar a la isla. Después
de emitir cada una de esas “señales”, la Cancillería
negó el alejamiento de Taiwán, pero los medios de
comunicación debimos entender lo contrario.
No se ofenda la Cancillería en el futuro cuando los periodistas
duden de sus palabras para escudriñar “señales”
reveladoras de las verdaderas intenciones. La lección queda
aprendida y es el propio Ministro quien fija los límites
a la credibilidad de la Casa Amarilla.
Según el Canciller, lo que realmente interesa al pueblo
de Costa Rica es el resultado, no el proceso. No puede estar más
equivocado. En una democracia el proceso interesa al menos tanto
como el resultado. La principal premisa del gobierno democrático
es que el pueblo, mediante su participación en el proceso,
puede afectar el resultado.
En situaciones excepcionales, la democracia permite mantener discreción
sobre los procesos, pero siempre reserva a la opinión pública
el derecho de analizarlos a posteriori.
En este caso, nadie ha dado razones valederas para que la ruptura
con Taiwán se hiciera sin preocupación alguna por
la franqueza, la cortesía, la verdad y la transparencia.
El Canciller es poco convincente cuando dice que todo eso era
necesario para impedir el naufragio de sus negociaciones con China.
En todo caso, esas son palabras y no sabemos si existe alguna
“señal” inadvertida. Por lo pronto, al país
debe importarle el proceso, aunque sea para enviar al mundo una
señal de vergüenza.
MÁS ALLÁ DEL TLC
Enrique Vargas Soto
San José, 12 de junio, La Nación
El votante del referendo tiene que saber que su voto va más
allá del TLC, y que si ganara el “no”, al día
siguiente entraría a funcionar en el país una fuerza
política de corte marxista, y comenzaría a declinar
la paz social reinante. Esa repudiable intromisión de Cuba
y Venezuela merece el más duro golpe del costarricense,
el rechazo más rotundo, la repulsa más absoluta.
Estamos obligados a ver más allá del TLC, porque
el Che Guevara murió en Bolivia y quiere echar raíces
en Costa Rica. Cambió de acento y de lenguaje y reemplazó
los fusiles por petrodólares. Todo su discurso se resume
en dos palabras: “democracia popular”. Cuba está
feliz.
Con disimulo, su prédica aquí, de corte nacionalista
fraudulento, ha logrado enrolar a dos costarricenses muy conocidos:
uno expresidente de la República y el otro con una fuerza
política de 17 diputados en la Asamblea Legislativa, más
2 que siempre se les unen. A Rodrigo Carazo le guardo afecto y
aprecio, y de Ottón Solís espero más prudencia,
paciencia y serenidad. Los dos son reconocidos demócratas.
Pero si el movimiento del colectivismo marxista cobrara fisonomía
propia, a estos dos demócratas, valiosos para ellos tan
solo por la ocasión de combatir el TLC, el Che venezolano
ordenaría separarlos inmediatamente, como ya hizo con su
vicepresidente Rangel, porque osó criticarle su afán
de perpetuarse en el poder.
La consigna de Cuba y Venezuela es quebrar la prestigiosa y ejemplar
democracia costarricense y el Estado de derecho que la sustenta,
instaurar la lucha de clases y unir nuestra pequeña república
al sueño bolivariano –perdón, castrista–
interrumpido por la muerte del Che Guevara.
Téngase en cuenta que Venezuela hizo un “llamado
a movilizaciones de solidaridad en la lucha costarricense contra
el TLC”. En cambio, en Nicaragua no lo combatió para
que Ortega ganara las elecciones. Porque el Tratado sí
le sirve a Nicaragua. Como puede apreciarse, se trata de una consigna
violatoria de nuestra soberanía democrática. El
7 de octubre le daremos respuesta.
Pobrísimo esquema. En algunos opositores predomina una
idea muy simple: odio al capitalismo y ver el marxismo como un
anticapitalismo (Frank J. Sheed). De este pobrísimo esquema
mental no salen y cierran todo camino al diálogo, al entendimiento
y a las correcciones éticas que sea necesario introducir
para mejorar los desequilibrios del capitalismo, dentro del cual
viven y usufructúan. Crean así una plaza de contrincantes,
una discusión agresiva e intolerante entre hermanos opositores
y defensores del Tratado.
Aquellos dos estimables demócratas están en su derecho
de oponerse, pero cada vez los vinculan más y más
los defensores criollos del socialismo marxista, y los expulsarán
cuando la situación así lo indique y lo ordenen
del Sur o del Caribe. Esta “moral” política
me recuerda una frase del historiador austríaco Friederich
Heer, contenida en su libro La democracia en el mundo moderno
: “Los comunistas reclaman para sí los mismos derechos
que niegan a sus adversarios”.
El votante del referendo tiene que saber que su voto va más
allá del TLC, y que si ganara el “no”, al día
siguiente entraría a funcionar en el país una fuerza
política de corte marxista, y comenzaría a declinar
la paz social reinante. Esa repudiable intromisión de Cuba
y Venezuela merece el más duro golpe del costarricense,
el rechazo más rotundo, la repulsa más absoluta.
En cuanto al TLC, si al presidente de la República lo animan
buenas intenciones, ¿por qué no aprobarlo? Y como
así se percibe, el entendimiento práctico así
lo aconseja. Pero votar es un servicio fiel a la patria, no al
Presidente, y debe ser un acto libre, sin abstencionismos ni temores.
Realidad nacional. Aparte de la aprobación, me preocupan,
como a muchos ciudadanos, otros temas de la realidad nacional,
como centrar la vida en la verdad, el bien y el amor a la justicia;
la construcción de un país mejor (salud, vivienda,
educación, cultura, infraestructura, tratamiento de las
aguas); la unión de voluntades para la consecución
del bien común; más acciones concretas a favor de
la “opción preferencial por los pobres”; una
“moral dinámica” que propicie el crecimiento
personal; el cultivo de la libertad responsable; terminar con
la paralizante tramitología estatal; valorar más
lo espiritual sobre lo material; pensar más en la muerte
y en la rendición de cuentas final; el regreso a las fuentes
de los valores humanos y cristianos que han logrado hacer de Costa
Rica un país de libertades, de fraternidad humana, de tolerancia
y de paz social.
El 7 de octubre, fecha de la votación del referendo, será
un día para votar en paz y en libertad, mirando más
allá del TLC. Y no habrá fraude, como pregonan perversamente
Cuba y Venezuela. En Cuba sí hay fraude, como gritan las
paredes de sus cárceles. ¡Pobre gente, pobres hermanos!
Aquí somos libres y amamos la libertad.
LA GUERRA FRÍA DE ORTEGA
Editorial
San José, 15 junio, La Nación.
Quizá desconcertado como gobernante de un país
que ha cambiado sustancialmente desde su anterior –y desastrosa–
presidencia, e incapaz de entender con claridad que la ruta hacia
el desarrollo debe estar basada en la sensatez, la seriedad, la
democracia y el sentido de realidad, el presidente nicaragüense,
Daniel Ortega, parece empeñado en dar marcha atrás
a la historia y regresar a la guerra fría.
Solo que esta vez, por lo mucho que también ha cambiado
el mundo, el elenco de sus aliados se ha reducido sustancialmente.
Por esto, su estrategia tiene una base sumamente débil
e inestable, y un riesgo fundamental: alienar a los países
serios, ricos y democráticos que pueden ayudar realmente
a Nicaragua, a cambio de quedarse con el apoyo de un conjunto
de déspotas y gobernantes dudosos. De paso, además,
manda un pésimo mensaje a los nicaragüenses, que añoran
solucionar sus problemas, no ver a un presidente con las prioridades
dislocadas.
El periplo internacional de casi dos semanas que, a bordo de
un avión facilitado por el dictador libio, Moammar Gadafi,
emprendió el domingo 3 de este mes, es el más claro
ejemplo de la distorsionada política exterior de Ortega,
así como de los dudosos instintos ideológicos y
retóricos que aún lo acompañan, dentro y
fuera de Nicaragua. El itinerario, con paradas en Venezuela, Argelia,
Libia, Irán, Senegal y Cuba, se puede ver como una peregrinación
tercermundista que muy poco aportará a Nicaragua, mientras,
en cambio, puede generar inconvenientes tensiones.
Ortega comenzó en Caracas, con una visita a su amigo Hugo
Chávez, donde defendió la cancelación de
la frecuencia a Radio Caracas de Televisión (RCTV) e, incluso,
dijo que el Presidente se había quedado “corto”
con la medida. Fue un mensaje de desdén por la libertad
de expresión y de alineamiento total con las peores prácticas
de su colega venezolano.
Su visita a Argelia, nación activa en el Movimiento de
Países No Alineados, pero con una política exterior
actualmente moderada, pasó sin pena ni gloria: es muy poco
lo que puede surgir, política o económicamente,
de dos países tan distantes y sin necesidad alguna de los
productos o servicios de cada uno.
De aquí voló hacia Libia, en una parada también
vacía de contenido real, que solo puso de manifiesto, una
vez más, la afición y nostalgia de Ortega por los
“revolucionarios” enquistados en el poder, aunque,
como en el caso de Gadafi, estén edulcorados por las necesidades
y realidades que confrontan.
Su parada más inquietante fue Irán. En este caso,
estamos frente a un régimen teocrático, que se enfrenta
a la comunidad internacional con su programa de desarrollo nuclear
con propósitos militares, que es cercano al terrorismo
internacional, y que está dedicado activamente a interferir
en Iraq.
En sí misma, la visita fue un innecesario desafío
a Estados Unidos y Europa. Pero a esto hay que añadir la
identidad declarada de Ortega con el régimen del presidente
ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad, su llamada a “remover”
al “imperialismo y el capitalismo” de la faz de la
tierra y su afirmación de que “las revoluciones de
Irán y Nicaragua son casi gemelas”. Es decir, un
alineamiento sin condiciones con un Gobierno enfrentado al mundo
por sus agresivas políticas.
Un encuentro previsto en Italia con inversionistas turísticos
se suspendió sin explicaciones y fue sustituido por una
imprevista e irrelevante visita a Senegal, de donde salió,
para completar su “arco”, hacia La Habana, parada
casi indispensable para renovar su carácter “revolucionario”
mediante una nueva unción del dictador Fidel Castro.
Por desgracia, el intento de resucitar con su viaje un papel de
líder revolucionario con estatura mundial, no solo resultó
ridículo y contradictorio con otras facetas de Ortega,
también fue preocupante al revelar una escala de valores
y prioridades que, si no se corrige a tiempo, puede traer muy
graves consecuencias a Nicaragua y, también, a sus vecinos.