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Carlos Briones:
Visión estratégica y
reforma institucional
¿Qué tipo de economía queremos ser? La respuesta debe partir de acuerdos
mínimos y fundamentales, que permitan formular una visión
estratégica de país. Sin embargo a pesar de los
problemas, todavía hay cambios que se deben hacer: una
reforma institucional fundamentada en el análisis costo-beneficio.
Lunes 25 de junio de 2007
Redacción Centroamérica 21
editor@centroamerica21.com
Yo quisiera empezar señalando y agradeciendo
dos o tres puntos que el profesor Harberger nos ha señalado
en su exposición:
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- Doctor Carlos Briones:
Director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales,
FLACSO, en El Salvador desde 2001, posee un doctorado en
economía y desarrollo, en Francia.
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El primero es que el crecimiento económico
es un proceso complejo. No es nada fácil a menos que podamos
contar con ese punto, 0.1% de la inversión mundial, eso no
es nada fácil. Eso debe hacernos valorar las sobre expectativas
que hemos desarrollado muchas veces alrededor de este punto.
Segundo, el profesor Harberger nos ha señalado que el crecimiento
ocurre por fases, es decir es discontinúo, tiende a estabilizarse,
es más nos ha señalado la asimetría de esa
relación entre la política económica y el crecimiento.
Es fácil destruirlo y es difícil empujarlo.
Y tercero, nos ha señalado que la reducción de costos
reales o los aumentos de productividad que ocurren generalmente
en los procesos que asumen las empresas, es posiblemente el factor
de más peso para empujar el crecimiento.
A partir de estas ideas yo quisiera comentar dos o tres cosas alrededor
de los problemas que vemos para El Salvador
Visión estratégica y acuerdos básicos
Creo que también lo que tenemos es la ausencia de una visión
estratégica para acomodarnos a la nueva realidad que nos
impone la economía marcada por el binomio migración-remesas.
Esta realidad está introduciendo cambios económicos
y cambios sociales simultáneamente y el no acomodarnos a
esa realidad también pasa por no tener consensos básicos
entre todas las fuerzas políticas y sociales del país.
A estas alturas deberíamos de tener el acuerdo básico
de que nuestra economía debe de ser una economía de
mercado.
Deberíamos de tener acuerdos básicos de qué
debemos ser, por el tamaño de nuestra economía, una
economía orientada hacia fuera y no lo tenemos y eso genera
la incertidumbre.
No tenemos tampoco una visión estratégica ni por los
actores políticos de la oposición, ni por los actores
que gobiernan, que son los responsables del diseño de políticas
económicas. No nos logran proponer una estrategia coherente
para enfocar todo el esfuerzo institucional y de las políticas
públicas con esa visión de 30 años, con ese
horizonte, es decir no es apuesta estratégica.
¿Qué economía queremos ser? Queremos ser una
economía de valor agregado, como le llama Manuel Enrique
Hinds, queremos ser una economía de aplicación de
conocimientos integrada a cadenas globales. ¿Qué es
lo que queremos ser?
Y una vez definido qué queremos ser, entonces tenemos que
estructurar nuestros esfuerzos y nuestras instituciones alrededor
de esa propuesta. Eso me lleva a retomar la idea de que en los modelos
de desarrollo siempre hay una complementariedad Estado-mercado.
El Estado normalmente y cuando ha funcionado bien ha tendido a apoyar
la construcción de los mercados o a suplantarlos en algunos
momentos por fallas del mismo, pero responde a esas fases diversas
y discontinúas del crecimiento económico.
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- Lea la próxima semana:
Rafael Barraza
¿Cuáles son los mecanismos de priorización?
¿En qué se quieren gastar los recursos? Se
están haciendo los esfuerzos suficientes para priorizar
y no decir que tenemos que hacer todo, sino que vamos a
hacer esto, en este tiempo, con estos recursos y ahí
está claro que el mecanismo por excelencia es el
presupuesto, un presupuesto plurianual, un presupuesto de
muchos años que nos permita en ese presupuesto no
solamente ver el contexto macroeconómico, sino que
cuáles son las prioridades del país no del
gobierno en los próximos cinco, 10 años y
que se aprueben los recursos para esas prioridades que se
han consensuado.
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Reforma Institucional: análisis costo beneficio
El profesor Harberger nos señalaba que por el lado económico,
estrictamente económico, posiblemente queda poco por hacer,
entonces viene el punto de retomar aquello que algunos han llamado
las reformas de segunda generación, otros llaman las reformas
institucionales o las intervenciones institucionales para favorecer
esos cambios de proceso organizacional que deben ocurrir en la empresa.
Porque la pregunta clave es, ¿cómo hacemos para que
dentro de la empresa se tomen ciertas decisiones para cambiar tecnologías,
para cambiar procesos? ¿Cómo la alimentamos de más
información? ¿Cómo le creamos el incentivo
del cambio organizacional para que eleve su productividad?
Yo debo señalar que coincido plenamente en que uno de los
elementos es mejorar la calidad de la inversión pública
a través del sistema de análisis beneficio-costo o
montar el sistema de evaluación de proyectos, esto implica
necesariamente una política de coordinación en el
Estado y necesariamente implica una política de cambio institucional.
Esto es ya una reforma institucional porque hay que reorganizar
el aparato gubernamental; porque no basta con tener la masa crítica
de técnicos que saben, si no son escuchados o no están
organizados. Necesitamos tener unidades en los distintos ministerios
y un centro de coordinación que posiblemente debería
de estar en la Secretaría Técnica y unas reglas presupuestarias
que digan, no, no va a pasar ningún proyecto que no haya
asumido esto, y eso es reforma institucional.
Sistema de innovación, educación media e inteligencia
comercial
Necesitamos una reforma institucional como la que planteó
el último documento de la estrategia de FUSADES, de crear
un sistema de innovación nacional tipo lo que existe en Chile
o en el este asiático. Ahí el Estado no suplanta,
lo que el Estado hace es empujar, pero para empujar necesitamos
entender que no basta establecer una relación agente principal
entre el Estado y algunas fundaciones. El Estado en esta tarea que
es muy difícil debe de construir un sistema, reconstruir
un sistema, no sé si El Salvador tiene la capacidad en su
burocracia para hacerlo, pero ese es un desafío estratégico,
como el que usted planteaba, en el sentido de que deberíamos
de tener institucionalidades, laboratorios de calidad más
que suficiente, creo que contamos con uno y creo que además
está en una fundación privada.
Deberíamos de tener institutos de investigación descentralizados,
no en los ministerios, autónomos en diferentes campos que
ayudaran a promover la investigación aplicada y coordinaran.
En materia educativa necesitamos definitivamente, la educación
es un esfuerzo a largo plazo; yo siempre me he hecho la pregunta,
si la pretensión para que la educación logre su mayor
impacto es universalizarla, eso es lo deseable, pero creo que deberíamos
de hacer rupturas, creo que hoy por hoy deberíamos de trabajar
rápidamente en mejorar el nivel educativo en la fuerza laboral
haciendo énfasis en educación media y un sistema más
agresivo de becas en educación superior que hemos dejado
abandonado. El sistema de educación superior lo hemos dejado
abandonado.
Finalmente, creo que debemos de mejorar si queremos orientarnos
al exterior un sistema de información y de inteligencia comercial
más completo, un sistema de promoción de exportaciones,
el Este Asiático, Japón también ha sido ejemplo.
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