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Sobre la ILEA en El Salvador
Autoridades del IDHUCA explicaron a Centroamérica 21 cuál es la función de la Academia Internacional de Aplicación de la Ley (ILEA) en El Salvador. Además, puntualizaron sobre aspectos concretos de su colaboración con dicha agencia.
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Lunes 2 de julio de 2007
Alejandro José Labrador Aragón
labrador@centroamerica21.com
El Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA) tiene 22 años de estar trabajando en contra de las violaciones de Derechos Humanos en el país. El Instituto fue fundado por el sacerdote jesuita Segundo Montes en 1985.
Según Claudia Hernández, coordinadora de sistematización y propuesta del IDHUCA, durante el tiempo que lleva funcionando la oficina se han regido por tres estrategias principales: Litigio de casos, Educación y Propuesta.
El caso de Educación, según reconocen las autoridades de la entidad, se da en la búsqueda de un acercamiento integral al problema de violación de Derechos Humanos.
“Obviamente no queremos un Estado débil o incapaz en estos temas. Estamos para fortalecer cualquier esfuerzo que tenga que ver con el desarrollo de los Derechos Humanos. La educación es para eso”, señaló Hernández.
Desde 2005, el IDHUCA inició relaciones con la Academia Internacional de Aplicación de la Ley (ILEA, por sus siglas en inglés) en el marco de capacitación y monitoreo de los egresados de esa academia en materia de respeto a los Derechos Humanos.
¿Qué es la ILEA?
La ILEA fue creada en 1994 en Estados Unidos, durante la administración del presidente William Clinton. Inicialmente fue concebida como un centro de instrucción policial de alto nivel, para enfrentar nuevas mafias cuyo accionar e impacto traspasaban las fronteras de algunos países europeos. Tiene cuatro sedes en todo el mundo y una de ellas es la de El Salvador.
A dicha academia asisten fiscales, jueces y policías con distinciones por efectividad en las áreas en que se desenvuelven. Como parte de la desmilitarizacion a la que se ha sometido el país desde la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, en dicha academia no son admitidos militares para ser estudiantes ni instructores.
La ILEA funciona en el país desde 2005 y según Benjamín Cuellar, director del IDHUCA, la injerencia de Estados Unidos a través de este tipo de instituciones obedece las relaciones que han aumentado entre ambos países con base al TLC, el envío de tropas a Iraq y la Cuenta del Milenio.
“Nuestro compromiso está orientado a hacer que las instituciones, que tanto le han costado a este país, funcionen.”, dijo Cuellar. En este sentido, el trabajo dentro de la academia estadounidense, según un comunicado del IDHUCA, tiene que ver con un interés de sacarle ventaja a este tipo de acuerdos entre las dos naciones.
Condiciones para un verdadero provecho
Para Roberto Burgos, asesor jurídico del IDHUCA, el trabajo con la ILEA inicialmente estuvo sometido al estudio y establecimiento de condiciones de funcionamiento. De esta forma se podría garantizar el respeto a los Derechos Humanos y la solidificación democrática de las instituciones de ese tipo en el país.
“Revisamos los planes de estudio que tienen en otros países, el plan de estudio que se iba a implantar aquí. También dimos nuestra opinión en las principales carencias en temas de Derechos Humanos de las que adolecían las policías de Centroamérica”, puntualizó Burgos.
La participación del IDHUCA en la ILEA también ha hecho posible que se incluyera en los planes de estudio de la Academia temas como la intervención policial en casos de violencia intrafamiliar, turismo sexual, tráfico de menores para explotación sexual y delitos cibernéticos. Estos fenómenos han sido incluidos en las legislaciones del continente para el combate a la delincuencia transnacional desde 2003.
Para las autoridades del IDHUCA aparte de la labor educativa, también es importante llevar a cabo un monitoreo permanente de los estudiantes, profesores y egresados de la institución.
“Se planteó la necesidad que el IDHUCA tenía que conocer el perfil de los alumnos que iban a venir a recibir los cursos, también el perfil de los profesores. Planteamos que no podía haber alumnos militares, mucho menos instructores que tuvieran formación militar. Debía mantenerse el perfil de una academia técnica policial”, explicó el director del IDHUCA.
Otra de las negociaciones que se han mantenido a cabalidad es la autorización que permite al IDHUCA asistir a cualquier clase en la ILEA sin previo aviso, cualquier día del año, en cualquiera de las instalaciones.
“Ha habido apertura por parte de la ILEA para hacerlo”, recalcó Burgos. “También se han mantenido canales de comunicación constantes con el equipo de la ILEA para cosas que van desde hacer algún señalamiento hasta pedir documentación sobre recursos”. |