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Más de la izquierda enferma:
injurias contra Benjamín Cuellar y el IDHUCA

 

La segunda semana de junio llego a nuestra redacción un correo electrónico masivo que, días después, desató una tormenta de injurias y calumnias contra la persona y el prestigio de Benjamín Cuellar, un referente inevitable en las luchas de la sociedad civil salvadoreña.

Cuellar, jefe del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centro Americana José Simeón Cañas, UCA, dirigida por los padres jesuitas, ha tenido que enfrentar en su trayectoria, como los jesuitas mismos, incontables ataques provenientes de sectores afines a la derecha. Esos sectores lo han acusado de parcializar sus actividades a favor de la izquierda, y de mantener una agenda oculta diseñada para desprestigiar nacional e internacionalmente a los gobiernos de ARENA.

Lunes 2 de julio de 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com

 

Pero ahora el ataque viene precisamente desde sectores de la izquierda. Esos mismos sectores que, con una compulsión y una vulgaridad sin límites, han venido calumniando sistemáticamente a políticos e intelectuales que, habiendo pertenecido o estado cerca del FMLN durante la guerra, se desvincularon de ese partido para participar en proyectos alternativos.

Los ataques, variopintos en cada caso, se resuelven siempre en dos direcciones básicas: los políticos e intelectuales aludidos (cuya lista crece día a día al parecer) son invariablemente agentes encubiertos de la CIA e invariablemente son homosexuales. (Sobre el hecho de que algunos resten importancia a estas campañas injuriosas “por venir de donde vienen”, este periódico ya ha tomado posición en el editorial de nuestra edición número cuatro)

El Caso Cuellar

El correo electrónico masivo que desató la tormenta sobre Benjamín Cuellar comenzó a rodar y a crecer como una bola de excrementos. Esa primera comunicación estaba firmada por un tal Frankie Flores, quien asegura ser un salvadoreño residente en los Estados Unidos, y pertenecer cuando menos a una media docena de organizaciones norteamericanas “en lucha por los Derechos Humanos en El Salvador”.

Flores hace una acusación central: Benjamín Cuellar, el IDHUCA y la UCA han traicionado al pueblo salvadoreño y al ideal de sus fundadores mártires, al colaborar, a cambio de dinero, con la Academia Internacional de Aplicación de la Ley (ILEA, por sus siglas en inglés).

En su denuncia, Flores asegura que en El Salvador, al igual que en los años setenta y ochenta, los escuadrones de la muerte actúan todos los días y tienen base nada menos que en la Policía Nacional Civil, PNC. Cuellar y sus colaboradores del IDHUCA, según Flores, no solo conocen perfectamente esa situación sino que, además, ellos mismos infiltran agentes encubiertos (“orejas”) en “las protestas del movimiento social”. Los señalados por los presuntos “orejas” (cuyos nombres citan incluso), siempre según el delirante cuadro pintado por Flores, luego “aparecen atados de las manos, torturados y con un balazo en la frente a las orillas de los caminos”.

Por supuesto, en ese cuadro no faltan los autos de vidrios polarizados que salen de madrugada de la PNC, y cuyos ocupantes allanan viviendas miserables y, golpeando a mujeres, ancianos y niños, secuestran a humildes muchachos que luego desaparecen para siempre.

Esa es la verdadera situación de nuestro país, según Frankie Flores. Eso es lo que denunciará “hasta su último suspiro” en los Estados Unidos y el mundo entero, afirma. Eso es lo que no está dispuesto a perdonarle a Benjamín Cuellar y al IDHUCA, cómplices de la represión, dice.

De inmediato, cientos de correos electrónicos masivos, anónimos todos, prosiguieron la denuncia de Flores, agregando detalles a cual más macabro y tenebroso sobre el país, Cuellar y el IDHUCA. En la mayoría de esos correos se profetiza que el fin de “los arenazis y sus complices traidores al pueblo” está tan cerca que se le puede poner fecha: marzo de 2009, cuando el FMLN llegue al poder, se haga justicia y se ajusten las cuentas.

Centroamérica 21 entrevistó a Benjamín Cuellar para conocer su posición al respecto (ver notas relacionada). Él, comprensiblemente, declinó comentar los aspectos meramente personales, y se limitó, junto a sus colaboradores, a ofrecer una respuesta institucional en la que explica el por qué y las circunstancias de la colaboración del IDHUCA con la ILEA.

Decimos “comprensiblemente” porque la saña y la alevosía con que se le ha atacado en su integridad personal, es realmente inaudita.

Los argumentos

Expurgada de insultos, la denuncia de Frakie Flores puede resumirse en cinco puntos. Benjamín Cuellar y sus colaboradores respondieron a cada uno de ellos ante las grabadoras de Centroamérica 21.

Denuncia: “El trabajo del IDHUCA (en relación a la ILEA) es ilegal por no haber sido aprobado por medio de la Asamblea Legislativa , según lo exige los Acuerdos de Chapultepec de 1992”.

Respuesta : “ El trabajo con la ILEA se sustenta en la Declaración sobre Seguridad adoptada por la Organización de Estados Americanos, OEA, en octubre del 2003. Se plantea el concepto de Seguridad Hemisférica para ampliar la definición tradicional de defensa y seguridad de los Estados a partir de la incorporación de nuevas amenazas políticas, económicas, sociales, ambientales y de salud.

Denuncia: “El IDHUCA ha mantenido en secreto su trabajo con la ILEA aduciendo ‘respeto a las víctimas'. El trabajo ha salido a la luz porque ahí se entrenan asesinos y torturadores”.

Respuesta: “Nuestro trabajo con la ILEA ha sido oficial desde 2005. Nuestros cooperantes, nuestros donantes, las personas que nos buscan, están claros del trabajo técnico de monitoreo que estamos haciendo. Hasta la fecha, el Instituto había evitado abordar estos asuntos pues su compromiso es con las víctimas, a quienes se debe y quienes, en todo caso, merecen explicaciones de sus actos”.

Denuncia: “La instalación de la ILEA es parte del paquete del Tratado de Libre Comercio, firmado ilegalmente por el gobierno ARENERO. Incluye militares y Policías, bases militares para defender lo que se van a robar por medio del CAFTA.”

Respuesta: “La ILEA está instalada acá y eso es un hecho. ¿Qué hacer ante esa situación? ¿Llorar sobre la leche derramada o pensar desde la realidad de las víctimas para actuar en consonancia con sus necesidades y demandar con éstas soluciones a sus problemas?”

Denuncia: “Policias de El Salvador y de la región son candidatos para irse a entrenar a la Escuela de las Américas/ WHINSEC en Fort Benning. Eso es igual a los que se entrenan en la ILEA. Reciben clases de contrainsurgencia y métodos de tortura”

Respuesta: “La ILEA tiene cuatro sedes en todo el mundo. A la ILEA ingresan jueces, fiscales y policías latinoamericanos que acreditan un desempeño profesional impecable, poseen cualidades de liderazgo, no tienen antecedentes penales y se comprometen a trabajar con sus instituciones durante los tres años posteriores a su graduación. No aceptan estudiantes ni instructores militares. La Escuela de las Américas –que ahora se llama Instituto para la Cooperación y Seguridad Hemisférica Occidental, también conocido como WHISC o WHINSEC por sus siglas en inglés– es otra cosa del todo distinta. Funciona únicamente en Fort Benning, su sede original ubicada en Columbus, Georgia. Ahí se entrena a personal militar latinoamericano en idioma español”.

Denuncia: “Hay 4.5 millones de dólares que la administración Bush va a dar al CRS para su trabajo en Centroamérica y República Dominicana. Gran parte de ese dinero va para el IDHUCA y para Benjamín Cuellar. Si el IDHUCA recibe fondos del gobierno de Estados Unidos para enseñar en la ILEA, se les hará más difícil ser neutral en el monitoreo de Derechos Humanos”.

Respuesta: Los 4.5 millones son para que la CRS los administre. Ese dinero es producto de una licitación que ganó la CRS y de la cual el IDHUCA es contraparte para trabajar por el respeto de los Derechos Humanos en El Salvador. Cada país centroamericano tiene su contraparte. Este es un proyecto de cuatro años, para cinco países. La distribución de estos 4.5 millones no es pareja porque, por ejemplo, Costa Rica es más caro, igual que Dominicana. A ellos va más dinero. Para la dimensión del proyecto los 4.5 millones es un presupuesto ajustado.

Lo que hay detrás

¿Por qué Frakie Flores y sus amigos están empeñados en deformar tan grotescamente la imagen de El Salvador en los Estados Unidos y en Europa, pasando incluso por encima del prestigio de reconocidos luchadores sociales? ¿Por qué lo hacen desde la trinchera de los Derechos Humanos, y concretamente desde una red de ONG's creadas para ese propósito?

Dos periodistas europeos, Bertrand de la Grange y Maité Rico, se hicieron las mismas preguntas respecto a una problemática similar en Guatemala, y sus conclusiones pueden muy bien ser valederas para el caso que nos ocupa. He aquí un fragmento de su reportaje:

La bandera de los derechos humanos sirve para entronizar una visión de la historia convenientemente expurgada de episodios incómodos, pero también tiene fines más prosaicos.

La explosión de ong' s en Guatemala después de la firma de la paz está directamente vinculada a la gigantesca inyección de recursos internacionales. En torno a los derechos humanos se ha creado lo que Mario Roberto Morales, antropólogo que estuvo ligado a la guerrilla, llama “la industria del victimismo”: los bondadosos donantes europeos o canadienses están dispuestos a financiar “causas nobles y justas” con el paternalismo que el “amo blanco culpabilizado” dispensa al “buen salvaje”. Y nunca faltan “profesionales improvisados de la denuncia” con proyectos cargados de retórica hueca, cuya única labor será rendir “informes inverosímiles a sus comprensivos donantes” y abrirse un espacio en ese mundillo de arribistas auspiciado por la cooperación internacional.

El hecho de que la salud financiera de estas organizaciones sea inversamente proporcional a la salud del país introduce un elemento de distorsión en su trabajo: si quieren sobrevivir, las cosas tienen que ir mal.

En 1998, la Comisión de Derechos Humanos de la onu sacó a Guatemala de su ignominiosa “lista negra”. El regocijo general ante ese reconocimiento chocó con la ira de los activistas de Derechos Humanos, que cabildearon como locos para revertir la decisión: para ellos, salir del pelotón de los parias era una mala noticia.

La interminable lista de denuncias de las organizaciones guatemaltecas en los últimos años contiene crímenes comunes presentados como “casos políticos”, cifras sin respaldo y amenazas que se multiplican casualmente cuando se espera la visita de algún relator internacional, y que sepultan los dramas reales. En privado, los activistas serios se avergüenzan. Pero siempre en privado.

La industria de la denuncia mueve ciertamente muchísimo dinero, y pertenecer a una media docena de ONG's que la practican puede ser muy rentable. El problema es que si no hay torturados, desaparecidos y muertos, el negocio se acaba, y entonces hay que inventárselos. Total, business are business.

Insistimos en un punto: no es posible establecer una vinculación directa entre el FMLN y estos sectores radicales que padecen severamente de izquierdismo (esa “enfermedad infantil del comunismo” tipificada por Lenin). Pero así como el FMLN se vio obligado a desvincularse de Mario Belloso, el asesino del “5-J”, debería también desvincularse de estos grupos de calumniadores vulgares, cuya cercanía lejos de sumar, resta. Y eso es evidente.

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