Centroamérica 21 conversó con cinco líderes de izquierda, que en diferentes momentos abandonaron el FMLN, para iniciar proyectos políticos independientes, o sumarse a otros partidos: Ana Guadalupe Martínez, Raúl Mijango, Julio Hernández, Facundo Guardado y Juan Ramón Medrano.
Para estos políticos, comandantes guerrilleros durante la guerra, las acciones armadas carecen de sentido en el contexto actual. Los movimientos revolucionarios, que posteriormente se agruparon en el FMLN, tuvieron sus orígenes en los años 70 cuando había una dictadura militar, la opción electoral estaba agotada por los constantes fraudes, y la libertad de organización y de expresión tenía como respuesta la represión de los cuerpos de seguridad. Ahora, estos líderes coinciden en señalar que la situación actual del país no responde a este patrón.
Los acontecimientos del 5 de julio de 2006, la captura de Mario Belloso y la avalancha de acusaciones contra la dirigencia del FMLN, realizadas casi inmediatamente después de su captura, han incidido en la opinión pública en diferentes sentidos. Desde la descalificación del FMLN, dando por hecho las delaciones de Belloso; hasta las más moderadas, que esperan más que palabras, pruebas.
Conversamos también con estos líderes de izquierda sobre las repercusiones de estos hechos en el ambiente político nacional; principalmente por la incidencia que puedan tener en las elecciones de 2009.
Lunes 9 de julio de 2007
Redacción
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La acción armada
Julio Hernández, coordinador general del Frente Democrático Revolucionario, FDR, opina que “la violencia revolucionaria solo tiene algún sentido cuando están agotadas las vías pacíficas, pero este no es el caso de El Salvador actual”. Hernández formó parte de la dirección del FMLN hasta el año 2005, cuando se retiró de ese partido, junto con varios diputados, alcaldes y miembros de base para fundar el FDR.
Hernández recalca que Mario Belloso y los acontecimientos del 5 de julio son producto del fanatismo: “la polarización exacerbada entre ARENA y el FMLN, que en cierta manera es artificial y que les ha convenido a uno y a otro, con el tiempo se va decantando en fanatismos, en radicalismos que después tienen este tipo de expresiones.
Cuando esos fanatismos se desbordan, ahí están las consecuencias. Ahora nadie se hace cargo de ese tipo de hechos y, se plantean como que Belloso actuó de manera aislada”.
Raúl Mijango, también miembro del FDR critica duramente la actitud de Belloso durante su captura: “hoy uno se encuentra con héroes de pacotilla, que en el primer momento que sienten amenazada su vida se rinden, felicitan al que los ha capturado y sin necesidad de que se les presione comienzan a hablar”. Mijango, que fue jefe de las fuerzas especiales del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, compara esta actitud con la de los revolucionarios de los años 70 y 80, “que no sólo estaban dispuestos a matar sino también a morir por lo que creían: casos como el de Eva, Chico y Toño, tres combatientes de las Fuerzas Populares de Liberación, FPL, que, cercados por la policía en una casa de Santa Tecla, combatieron por más de seis horas, en condiciones de mucha desigualdad, y al final decidieron suicidarse antes que dejarse capturar”.
Para Mijango, las cosas deben ser llamadas por su nombre: “Para no deshonrar a los héroes de la lucha del pueblo salvadoreño, hay que decir que Belloso es un pobre muchacho víctima del fanatismo, pero con un nivel de inmadurez política sorprendente”.
En una mirada más general, Mijango considera que en este momento no hay justificación para acciones violentas: “la izquierda no tiene ahora manera de legitimar formas de lucha que se salgan del marco democrático que surge después de los Acuerdos de Paz, porque si no ha podido ganar no es por falta de espacios políticos, si no por sus mismas incapacidades. Y superar esas incapacidades es un problema de la izquierda, no es un problema del modelo”.
Ana Guadalupe Martínez, actualmente miembro de la comisión política del Partido Demócrata Cristiano, PDC, fue fundadora y líder emblemática de los movimientos guerrilleros en los años 70 y 80. Para ella, los protagonistas del 5 de julio “son instrumentos de una visión muy radicalizada de la lucha política, en condiciones bastante forzadas que llevan a creer, sin fundamento, que aquí no hay libertades, y que no hay otra manera de luchar más que la armada”.
Ana Guadalupe también compara la actitud de los jóvenes integrantes de movimientos radicales, con el compromiso por cambiar el país que unificó a una generación de revolucionarios: “¿qué moral puede tener un joven Belloso que lo que ve es que sus dirigentes son diputados, tienen casas de clase media, que tienen buenos carros mientras el grupo que él está articulando no tiene recursos, vive en los barrios marginales de esta ciudad y que se mueve en unas condiciones dificilísimas? Es que en aquella época, en la construcción de la guerrilla, los dirigentes estaban ahí, durmiendo en el suelo, junto con sus reclutados para la guerra. Entonces moralmente la situación es totalmente distinta”.
Facundo Guardado, que se retiró del FMLN en 2001, inició su camino como luchador social en 1972 hasta optar por la clandestinidad y la lucha armada a inicios de los años 80, desde entonces hasta la firma de los Acuerdos de Paz fue miembro de la alta dirigencia de las FPL.Para Guardado, que fue coordinador general del FMLN y candidato presidencial, Mario Belloso es un simple sicario, y no duda en criticar a su antiguo partido por esa relación: “Al actual liderazgo del FMLN la cabeza no le da más. Una prueba fehaciente es la forma como tuvieron a Mario Belloso y otros sicarios en su regazo. Belloso no es un izquierdista fanático o extremista de izquierda, no. Él es un sicario, un mercenario”. Sin embargo también cree que se está sobredimensionando la captura de Belloso y que los medios están haciendo un manejo exagerado de la información, para él. “la captura de Belloso no es sustancial. Lo han capturado hoy porque querían capturarlo hoy. Pudieron hacerlo ayer, anteayer, la semana pasada”.
Juan Ramón Medrano, también retirado del FMLN y comandante del ERP durante la guerra, considera que los hechos del 5 de julio de 2006 son una importante lección para el país: “al que anda tratando de jugar a la clandestinidad y a las armas en un contexto de desarrollo institucional democrático, le cae el peso de la ley, como lo que está pasando con Belloso y Herrador”. Medrano también recalca que Belloso y su grupo de apoyo son muchachos que estaban fuera de foco histórico, pero insiste en las lecciones: “lo importante es que los hechos del 5 de julio fueron condenados generalizadamente por la amplia mayoría de los sectores sociales y productivos del país. Hasta el mismo FMLN después hizo una condena clara de los hechos, aunque tardó5 días para hacerla”.
Las consecuencias políticas
Julio Hernández opina que “la consecuencia política es que esto va a ser utilizado como un tema de campaña electoral. Ahora ARENA va a tratar de pasarle la factura político electoral al FMLN y el FMLN va a tratar de defenderse, y ahí sigue la historia. En lo inmediato la ventaja es para ARENA, porque le permite poner al FMLN a la defensiva. A largo plazo creo que perdemos todos. Porque si el sistema político se va debilitando, se va desacreditando y poco a poco tenemos un sistema político que la gente no respeta, no cree que le esté resolviendo los problemas reales, entonces al final de cuentas yo creo que, como país, nos vamos debilitando”.
Raúl Mijango, analiza la posición tanto de ARENA como del FMLN en relación al caso y considera que “por un lado, hay un sector del gobierno, vinculado al Ministerio de Seguridad Pública, que está interesado en sobredimensionar el papel de Belloso, y su captura, porque eso genera réditos políticos para funcionarios que tienen claras intenciones de postularse como candidatos presidenciales”. En cuanto al Frente cree que “hay una especie de ‘goma moral’, porque aunque el posicionamiento público sea de condena y de rechazo a las acciones de Belloso, en el interior hay conciencia de que se ha alimentado ese tipo de cosas: de que se ha manejado un discurso radicalizado, de que se ha estimulado la creación de grupos a quienes se les ha permitido que actúen implementando formas que van más allá de los límites que el marco de democracia que el país ha venido creando”.
Facundo Guardado, más allá de la coyuntura generada por la captura de Belloso, expresa desconfianza en los actores políticos actuales, los califica de arcaicos y mediocres, considera que “las dos fuerzas que dominan hoy el espectro político son esencialmente conservadoras. Para decirlo de manera más categórica, ambos están movidos por intereses de grupos muy pequeños que no tienen nada o muy poco que ver con el interés cotidiano de la sociedad”. Para Guardado, tanto ARENA como el FMLN están en una espiral de confrontación artificial: “ambos consideran que ese clima de confrontación es bueno, les da votos, pueden captar votantes ingenuos con ese clima. Unos apelando el castigo contra ARENA y otros apelando al temor de que una fuerza como el FMLN llegue al gobierno”.
Ana Guadalupe Martínez, prefiere analizar la situación desde una mirada histórica, trae a cuenta que “la mayor parte de la dirigencia histórica del FMLN, está fuera del FMLN, los que se han quedado con la bandera, con el partido, es fundamentalmente el grueso del Partido Comunista y una parte importante de las FPL que siempre tuvieron una visión muy fundamentalista, que siempre vieron la violencia no como instrumento, si no como un fin”. La ausencia de estos liderazgos históricos ha creado un vacío de estrategia, “es más una visión oportunista, que una estrategia” afirma.
Juan Ramón Medrano cree que para hablar de Belloso y las estructuras afines,es necesario hacer un antes y un despuésdel 5 de julio de 2006 en la militancia de Belloso en el FMLN. En todo caso Medrano cree que se trata de un autogol, “el hecho de que no hayan considerado sacar del país a Belloso, o que no hayan hecho evidente que estaban totalmente desligados de Belloso, es una especie de autogol y les puede costar muy caro desde el punto de vista electoral. Si a eso se le suman otros hechos como no haberse desmarcado del cierre de RCTV en Venezuela, sino que haberlo apoyado, lo que acaba de pasar esta semana en Suchitoto, esos hechos violentos que los vinculan a ellos y recuerdan que el FMLN puede tener métodos no correctos de lucha, todo eso les resta la posibilidad de apoyo político”.
Sin embargo, insiste en la importancia de respetar y fortalecer la institucionalidad del país, y esta tarea es principalmente del partido gobernante: “espero que el gobierno y el partido ARENA sean dos cosas diferentes. Que el partido sea maduro para aprovechar hasta donde haya que aprovechar, porque hay que aprovechar la debilidad del contrario sin dañar la institucionalidad, y también espero que el gobierno sepa diferenciar lo que es partido de lo que es el gobierno”.
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