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Álvaro Trigueros.
Medimos con una vara muy exigente, el crecimiento económico es un proceso a largo plazo

 
 
Dr. Alvaro Trigueros

Me quiero centrar nada más en tres puntos bien sencillos y voy a comenzar. Quiero usar como analogía la fábula de Esopo, sobre la liebre y la tortuga. Y esta la quiero utilizar porque yo percibo en el ambiente nacional que hay mucha ansiedad cuando se habla del tema de crecimiento y también desencanto, esa ansiedad y ese desencanto no es único aquí en El Salvador, aún en países que ya son desarrollados cuando el crecimiento baja surge esa preocupación y se empieza a discutir con mucha más razón en los países pobres y menos desarrollados donde los desafíos son enormes.

Lunes 16 de julio de 2007
Redacción Centroamérica 21
editor@centroamerica21.com

 

Entonces, el primer punto que yo quiero destacar es que el crecimiento es un proceso que toma tiempo, y entendiendo por proceso, una sucesión de cambios que dependen de políticas públicas, pero también de decisiones individuales a través de las empresas o a través de las personas como muy bien lo vemos aquí en El Salvador.

Doctor Álvaro Trigueros Argüello:

Actualmente es gerente de la sección Macroeconómica del Departamento de Estudios Económicos y Sociales de FUSADES; obtuvo su doctorado en economía en la Universidad de Vanderbilt.

Las inversiones son principalmente decisiones privadas, casi el 90% de la inversión en El Salvador es inversión privada, el resto es público, y el tema de la migración también es resultado de decisiones privadas, más todas las políticas públicas que ya se mencionaron en las intervenciones anteriores.
Entonces este es un proceso y lo que se ha observado lo podemos resumir en el desempeño que hemos tenido en los últimos 16 años. El Producto Interno Bruto ha crecido en promedio 3.8%; la población, dos por ciento; y el PIB per capita, 1.7%, pero eso ¿qué me dice? Yo creo que aquí es donde surge la ansiedad que nos ponemos a hacer la aritmética sencilla, para ver qué significa eso.
Yo he hecho unos cálculos también, con visión de largo plazo, sólo que en vez de 30 le puse 50 años. El Salvador hoy son más o menos 19 mil millones de dólares, si crecemos a ese promedio, de los últimos 16 años, en el año 2056 el PIB de El Salvador en ves de ser 19 mil millones de dólares sería 118 mil millones de dólares en términos reales; la población en lugar de ser siete millones serían 19 millones de persona y el PIB per capita en lugar de ser como dos mil 600 millones de dólares, que es hoy, sería un poco más de seis mil millones de dólares, o sea, se estaría más que duplicando el PIB per capita.

 
 
“Entonces, digamos que la desigualdad en estos 16 años en realidad no ha aumentado o por lo menos las cifras que recogen las encuestas de hogares y propósitos múltiples levantadas sobre más de un millón, una muestra de más de un millón de personas, sumando las muestras de todos los años me dice que no han habido grandes cambios”.

Esto es enorme, nosotros estamos viendo un período cortísimo de 16 años cuando tenemos atrás una historia de 200 años donde el crecimiento en el país ha sido realmente poco y principalmente en el siglo XX.

Entonces, un tasa de 1.7% del PIB per capita desde una perspectiva histórica de largo plazo no es ningún mal desempeño, es más, al contrario y por eso retomo la fábula de Esopo es que a veces por afligirnos y por entrar en esa ansiedad queremos correr mucho y se corre el riesgo de que a medio camino caigamos y retrocedamos y la tortuga nos pase. Eso puede ocurrir principalmente cuando ocurren las ansiedades que tenemos ahorita y se cae en populismos. Entonces, en resumen, queremos ver más crecimiento, pero a veces medimos con una vara muy exigente.

Educación: 3% del PIB

Se ha dicho que estamos gastando menos en educación, pero eso no es cierto; estamos gastando más o menos en los últimos ocho años un tres por ciento del PIB y ha bajado un poco, pero estamos comparando con el PIB y el PIB real ha crecido, o sea, que estamos gastando más en educación no en términos relativos, pero porque estamos poniendo una vara exigente y por educación yo desearía que gastáramos más, pero lo que veamos son los resultados, lo gastamos y, ¿cuál ha sido el resultado?

Yo he tomado un grupo de población, una camada, como dijo el doctor Harberger, de la población de 20 a 25 años, en el 97 la educación de años de estudio promedio en El Salvador era de 6.7; en el 2005, es de 8.7, o sea, que en los ocho años de este período que he mencionado hemos elevado dos años de estudio el promedio de la educación. Entonces cuando ahí comparamos que no hemos gastado suficiente, pero por otro lado vemos los resultados hemos avanzado dos años de estudio en ocho años.

Podemos entrar al tema de la discusión, bueno, FUSADES introdujo, rescató este problema que siempre ha sido muy reconocido, de la educación, con el IDES 2002, sobre la educación introdujo el tema de los subsidios monetarios condicionados para elevar aún más la demanda por educación, pero como vemos en ocho años tuvimos dos y como dijo el doctor Harberger estas camadas trabajan a lo largo de toda una vida de 40 años y si cada uno de estos años nos añade cinco por ciento, divido entre 40, o sea, el impacto que podemos tener en crecimiento es modesto, pero lo importante a destacar es que hemos avanzado dos años y que si seguimos ese esfuerzo dentro de ocho años ojalá que podamos decir, hemos añadido otros dos años y sabemos que vamos caminando en la dirección correcta.

Sustentar las afirmaciones: la desigualdad no ha aumentado

Y el último punto que quiero destacar es que también aparte de esta ansiedad sobre el crecimiento en el ambiente a veces se hacen afirmaciones, pero no están sustentadas. Principalmente, yo con enorme frecuencia escucho que la desigualdad en El Salvador ha empeorado con el modelo que tenemos y que la pobreza ha aumentado, las dos cosas.

Entonces me he tomado el esfuerzo de calcular los coeficientes de Ginni de distribución del ingreso que van de 1991 a 2005, entre más alto es este índice peor es la distribución del ingreso; entre más bajo, mejor. ¿Y qué es lo que se observa? Que el coeficiente de Ginni no cambia grandemente año con año, ha oscilado en El Salvador entre 0.55 que fue el que teníamos el primer año y entre 0.49 que es lo que tenemos el último año, de 2005, en medio de eso yo no puedo decir que hay una tendencia a reducir la desigualdad porque ha habido momentos en que ha bajado y ha habido momentos en que ha subido, hay errores de medición. Entonces, digamos que la desigualdad en estos 16 años en realidad no ha aumentado o por lo menos las cifras que recogen las encuestas de hogares y propósitos múltiples levantadas sobre más de un millón, una muestra de más de un millón de personas, sumando las muestras de todos los años me dice que no han habido grandes cambios.

 

Lea la próxima semana
Doctor Arnold Harberger:

Yo creo que ha sido uno de los grandes milagros de nuestra época, el hecho de que en muchos países alrededor del mundo los partidos de izquierda han abrazado la buena ciencia económica. El caso chileno, que ha sido notado por todos los observadores que yo conozco como un gran éxito, partió de la idea de un marco bueno de economía de mercado, con énfasis en la focalización de la ayuda gubernamental hacia los estratos más bajos de la población, la lucha contra la extrema pobreza. Ese conjunto es economía social de mercado.

En determinado sentido ha sido abrazado por todos los partidos, en la última elección uno tenía como cuatro partidos importantes disputando para ganar bancas, y cada partido tuvo un equipo de economistas de primera calidad, de excelencia mundial. Y cuando hay rotación del gobierno se cambia al ministro de Hacienda, se cambia al que antes era el presidente del Banco Central, ahora no, pero el resultado ha sido una continuidad de política económica.

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