Ana Guadalupe Martínez incursionó en las
luchas políticas desde su adolescencia en Metapán,
en los años sesenta en las filas de la juventud demócrata
cristiana. En 1973, mientras cursaba el cuarto año de medicina
en la Universidad de El Salvador, decidió sumarse al entonces
incipiente movimiento armado revolucionario.
Tres años después fue capturada y sometida a torturas
en las cárceles clandestinas de la ahora extinta Guardia
Nacional. En 1977 sus compañeros la liberaron mediante
una oscura operación que incluyó el secuestro y
asesinato del empresario Roberto Poma.
Como una de las principales comandantes del Ejército Revolucionario
del Pueblo, y de la Comisión Política del FMLN,
fue protagonista destacada en el proceso de diálogo y negociación
que culminó con la firma de la paz.
Poco después abandonó el FMLN, junto a otros dirigentes
que se proponían moderar y modernizar un programa político
de izquierda. Ahora Ana Guadalupe es parte de la dirección
del Partido Demócrata Cristiano, lo que para ella significa
una suerte “de regreso a casa”.
Centroamérica 21 le pidió su opinión sobre
diversos puntos del momento político que vive el país,
y a propósito de la proyección de su partido frente
a las elecciones de 2009.
Lunes 16 de julio de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com
-¿Con su paso a la Democracia Cristiana, usted
viró de la izquierda al centro-derecha?
-No me gusta decir que jugamos un papel de centro derecha
y que todo mundo nos quisiera ver como el centro izquierda. Más
bien me gusta definir los rumbos, como lo hicimos en la época
de la negociación para pasar de la guerra a la paz. Qué
rumbo nos interesa que el país tome, porque yo estuve durante
años esperando que este país cambiara, y sigo pensando
que este país debe seguir cambiando…
-Bueno, usted no estuvo precisamente sentada esperando…
-Claro, pero trabajamos para que eso sucediera y hoy mismo igual.
Estoy en la Democracia Cristiana porque luego de la salida del
Frente y del fracaso del Partido Demócrata, era absurdo
que personas que hemos tenido interés en el país,
que hemos tenido un interés en la política, hoy
nos echemos a un lado y digamos que el país ya no tiene
solución. Decidí volver a la política y volver
a las raíces donde yo me empecé a formar, que fue
en la juventud de la Democracia Cristiana. De alguna manera estoy
regresando a casa.
-Si no le gusta la viñeta de centro-derecha, ¿cómo
define a la Democracia Cristiana?
-Como un partido que jugó su rol para lograr la democracia
en el país. Este partido se fundó con la visión
de democratizar el país, incluso su consigna era “por
una autentica democracia con justicia social”. Eso es lo
que hizo a Duarte el gran héroe en la época de construcción
de un partido moderno de oposición. Ahora nuestro esfuerzo
es ese: continuar construyendo la democracia pero con justicia
social.
La coyuntura
-¿Cuáles son los elementos sustantivos del momento
político actual?
-Nada está claro todavía. No veo claro ni en ARENA,
ni en el FMLN, pero tampoco está claro el papel de los
partidos intermedios, que juegan un rol en la gobernabilidad y
que generan contrapesos en las instituciones. En este momento,
todo está aun en construcción. Lo que va a definir
el rumbo de la coyuntura son ARENA y el FMLN, cuando decidan sus
candidaturas. Alrededor de eso se van a articular las posiciones
intermedias.
-¿Es inevitable esa polarización entre ARENA y
el FMLN?
-Por lo menos es negativa. Esta polarización se ha ido
consolidando en el tiempo. Al principio, en los primeros cuatro
o cinco años después de los Acuerdos de Paz no estaba
así el país. Existían bloques intermedios
con muchísima capacidad de hacer contrapeso. Si bien el
PCN se había reducido a cuatro diputados, la Democracia
Cristiana tenía 17 escaños en la Asamblea Legislativa.
También existía un grupo de intelectuales bastante
articulado en torno al Frente, que tenían capacidad de
dar un saludable debate interno. Y en el sector privado y en ARENA,
existían personas que estaban pensando en una verdadera
democracia en el país, y no en un partido que va a gobernar
cuarenta años y que va a repetir, con otras formas, errores
autoritarios del pasado.
-¿El equipo que se núcleo en torno al Plan de Nación?
-Exactamente, había un Ministerio de Planificación
y un grupo intelectuales desde la derecha. Mirna Liévano
tenía un equipo que venía de FUSADES y que elaboró,
en una visión concertada con los organismos internacionales
y con nosotros, todo el proceso de reinserción de los ex
combatientes, proceso que fue muy exitoso. Si este país
no volvió a la guerra fue por eso.
-¿Cree que se agotó esa posibilidad de concertaciones?
-Es que todo mundo se fue saliendo de sus compromisos. Se deshizo
el Ministerio de Planificación, parte de ese equipo, que
le dio tanta calidad a la propuesta de país, se ha ido
a los organismos internacionales. Y los que estábamos por
parte del FMLN, pues casi todos nos fuimos de ese partido.
-¿Eso según usted agudizó la polarización?
-Sí, porque le quitó materia gris al esfuerzo de
construir una democracia, no necesariamente con el Plan de Nación,
sino a partir de la capacidad de entender al otro. No hay diálogos
sino monólogos. La capacidad de ver al país en un
enfoque más integral, más crítico, con criterio,
disminuyó sensiblemente y se ha quedado en el eslogan,
de uno y otro lado. Ahí está el ejemplo de los debates
en la Asamblea, que son verdaderamente lamentables.
-En aquellas circunstancias el padre Ellacuría planteó
la tesis de la tercera fuerza…
-Quizá ahora no va a ser una tercera fuerza. Quizá
va a ser una transición concertada, pero buscando que gentes
del sector privado, del partido ARENA, incluido quizá partidos
que se están refortaleciendo lentamente (porque se los
intentaron acabar con una visión bastante polarizante),
como es la Democracia Cristiana. Poco a poco va surgiendo una
masa crítica dentro de la Democracia Cristiana, políticos
con más experiencia, con visión de país.
-A unos les preocupa un quinto período de ARENA, pero también
el posible triunfo de un FMLN no preparado para el ejercicio de
gobierno, ¿cómo ve usted eso?
-Creo que este es un momento especial, igual como cuando se empezó
a pensar en que el país necesitaba una solución
negociada al conflicto, donde las fuerzas vivas: sector privado,
políticos de derecha, organismos internacionales, políticos
de oposición, empezaron a pensar que la negociación
debía producirse para que hubiera una transición
de la guerra a la paz. Yo creo que es este el momento, y por eso
lamento que no hayan suficientes esfuerzos intelectuales en las
fuerzas principales.
Las posibilidades del PDC
¿Cuál es ahora la situación real de su partido?
-Para ser tercera fuerza hay que tener una estructura política
mínima a nivel nacional, tener historia y tener propuesta.
En el caso del PDC tiene historia, tiene una estructura mínima
política, que se ha ido consolidando y que lo demostró
en las elecciones anteriores. En ese sentido creo que la fuerza
que se podría convertir en un contrapeso real para el 2009
es precisamente el PDC. Porque en primer lugar, no es un partido
de derecha, su base histórica ha sido una base de oposición
y su principal enemigo fue siempre la derecha política
de este país.
-Convertirse en tercera fuerza es un asunto aspiracional para
el PDC, pero en la realidad…
-Es que la tercera fuerza actual, el PCN, ha vuelto a un funcionamiento
dictado por su propio interés grupal y no con una visión
de país. Acompaña a ARENA no porque esté
convencido de que lo que están aprobando va a ayudar al
país, si no porque eso le trae ventajas al grupo como partido.
Creemos que esa no debe ser la función de una tercera fuerza.
Tiene que ser un verdadero contrapeso. La gobernabilidad no es
ser incondicional a ARENA; es ayudar a que este país vaya
avanzando en un rumbo de cambios y de evolución que necesita
la sociedad para evitar que se conflictúe nuevamente.
-¿Qué harán ustedes ante el llamado presidencial
de formar le bloque de derecha?
-Precisamente la semana pasada hubo una convención partidaria
en la que se abordó el tema. La inmensa mayoría
lo que planteó es que hoy por hoy, a estas alturas, cuando
no está nada claro, cuando el grupo que conduce actualmente
a ARENA no tiene una propuesta coherente más que ganarle
al Frente, y que ese es un llamado a una batalla y no a una construcción
de país distinto, no estaríamos dispuestos acompañar
esa propuesta.
Will Salgado, una carta valiosa
-¿En qué punto se encuentra el acercamiento del
PDC al alcalde Will Salgado?
-Will surgió en las filas del PDC. No fue una discusión
interna de rebeldía la que lo hizo retirase del partido,
más bien fue una decisión de él frente a
una situación que se había generado en San Miguel
con un cuadro local. Además, entre Rodolfo Parker y Will
hay una muy buena relación personal que puede contribuir
a una decisión futura del alcalde migueleño. Hemos
conversado un par de veces, y por el momento él quiere
tomarse su tiempo y decidir bien qué va a hacer. Las puertas
las tiene abiertas en el partido y él lo sabe.
-Algunos analistas condenan el acercamiento a Will Salgado…
-A mí me parece que Will tiene el mismo lenguaje de Roberto
d’Aubuisson, que fue el líder que en sus circunstancias
agrupó a la derecha de este país. Yo creo que los
liderazgos se construyen en las circunstancias específicas.
Y Will es un líder y representa una parte importante del
pensamiento primario que tiene el país en política.
Entonces hay que tenerlo en un partido, hay que ponerlo a jugar
en política, siempre y cuando sea en función de
un plan y de una visión de país que contribuya precisamente
a que esto evolucione. Will es una carta valiosa en ese sentido.