
Gilles Bataillon: “Hay una serie de juegos para describir un contexto como caótico que acaba por hacer el contexto caótico”.
Centroamérica 21 conversó con Gilles Bataillon sobre diferentes temas de actualidad latinoamericana y salvadoreña. Aunque no tiene palabras de elogio para Hugo Chávez, presidente de Venezuela, prefiere poner el énfasis en políticos de izquierda como el presidente brasileño Luis Inacio Lula o la gobernante chilena Michelle Bachelet.
Sobre los problemas de El Salvador resalta la dificultad de construir una opción de centro y plantea el problema en términos de la inversión en dinero, tiempo y energía que implica. Su mirada sobre la migración la centra en el espíritu emprendedor de los migrantes, y no deja de llamar la atención sobre el empantanamiento en términos de desarrollo político que puede tener la discusión de temas del pasado.
Bataillon es francés, sociólogo e historiador y ha dedicado parte de sus investigaciones a la política latinoamericana, sus transformaciones y nuevos retos. Ha vivido en México y Nicaragua, ha visitado frecuentemente El Salvador y Guatemala a lo largo de tres décadas, primero como periodista y luego como académico.
Lunes 23 de julio de 2007
Geovani Galeas, Georgina Vanegas y Teresa Andrade
gvanegas@centroamerica21.com , teresa.andrade@centroamerica21.com
¿Gilles, cuáles son sus primeras impresiones actuales respecto a la vida política nacional?
Lo primero que veo es una actitud mucho de decepción y de incomprensión frente aun fenómeno capital: la migración de los salvadoreños al extranjero.
Entiendo que ya antes, en los años cuarenta y cincuenta, había una tradición de migración de los salvadoreños en un país pequeño que no llegaba a tener suficientes tierras para sus campesinos, y estos migraban a Honduras. Paralelamente, empezó una migración a Estados Unidos a zonas laborales industriales. Con la guerra de los ochenta hay gente que se fue a refugiar a México, creo que un número muy importante; y después otros que se arriesgaron hasta los Estados Unidos, Canadá y Australia.
Me parece que los que se iban eran los más audaces y emprendedores. Se fue una parte muy activa del país. Esta gente, muy trabajadora y creativa, estableció muy pronto redes efectivas de migración. Entonces, es gente que se integra muy bien a la sociedad norteamericana, a la mexicana, canadiense o australiana, y que allá han descubierto otro estilo de vida.
¿En qué sentido?
Un mexicano o un salvadoreño, llegando a Estados Unidos, descubre que hay una ley; que aunque sea indocumentado, la policía no lo puede tratar de cierta manera; que puede reclamar derechos. Esta gente entra a una nueva dinámica política, y ya no están dispuestos a soportar algunas cosas que pasan aquí o en otros países latinoamericanos. Es decir, hay gente que dice que aquí todo es muy difícil y que allá hay muchas opciones, ¿entonces, por qué no irse al norte y quedarse allá?
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El Doctor Gilles Bataillon , es director de investigaciones de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de Francia , obtuvo su doctorado en Sociología, en 1996, con su tesis “ Ensayo sobre la violencia y política en América Central”. Posteriormente, se integró al equipo de investigación del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, donde profundiza aun más sobre las problemáticas de la región.
En 2003 publicó el libro “ Génesis de las guerras internas de Centroamérica (1960-1983)”. Según la academia, el documento constituye una de las investigaciones de mayor alcance acerca del conflicto armado centroamericano, que tuvo lugar durante los años setenta y ochenta. En esas páginas describe las situaciones concretas de cada uno de los países más convulsionados: Nicaragua, El Salvador y Guatemala.
Actualmente, Bataillon se desempeña también como profesor asociado en la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económica, en México.
La semana pasada visitó El Salvador para ofrecer tres ponencias sobre el proceso de democratización en América Latina. Participó en el Tercer Congreso de Ciencias Políticas, realizado en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA), y en el Segundo Encuentro de Historia en el Salvador, efectuado en la Universidad de El Salvador (UES).
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-¿Este país es inviable?
-No, pero esa percepción sí introduce una duda sobre la viabilidad del país. Las razones de las dificultades de El Salvador son múltiples, y no puede simplificarse hablando de la gestión gubernamental. Esto es lo que más se hace y es un error.
No suelen considerarse en este tema otros factores de primera importancia, como la irrupción de China y la India en el mercado mundial, que problematiza gravemente las posibilidades centroamericanas de competencia, y que incluso hacen desaparecer en la región ciertas ramas industriales…
-Algunos están convencidos, sin embargo, que la causa básica de la migración, es la política gubernamental…
-Justamente a esto me refería como una de mis primeras impresiones aquí. Ese discurso de que la culpa es del gobierno me suena al viejo planteamiento de los grupos de izquierda que después conformaron el FMLN. Desplazan el antiguo razonamiento que decía: “Aquí lo que hace falta es una reforma agraria. Si existiera, esta gente no se iría”.
Pero, si llegara el FMLN al poder, podría hacer una reforma fiscal, por ejemplo, que es necesaria creo, pero necesitaría también recobrar impuestos de los beneficios de algunas industrias. Y en esto hay un problema: El Salvador era muy competitivo en algunos productos, pero ya no lo es de la misma manera. Esto es así debido a una serie de condiciones internacionales, y no debido al gobierno local. A mi juicio, ese es un argumento de espantapájaros, un argumento para no pensar.
-En cuanto a la polarización política nacional, ¿se trata de un duelo entre quienes ponen la visión en el pasado y quienes la ponen en el futuro?
-¿Qué hay de atractivo en el pasado?
-Quizá facturas por cobrar… Después de la guerra, la Comisión de la Verdad dijo que el ejército era culpable del 95 por ciento de las violaciones a los Derechos Humanos, en tanto que la guerrilla solo tenía responsabilidad en un 5 por ciento…
-Pero, pregunto, ¿Está dispuesta la izquierda a que se abran casos judiciales también por ese 5% de los crímenes que cometió la guerrilla o no? Es la misma discusión que tuve en Nicaragua con los misquitos que están reclamando a Daniel Ortega algunas matanzas cuando el desplazamiento forzado a que fueron sometidos en los ochenta en el Río Coco. Ahora quieren acusar a Ortega de genocidio, y el uso del término “genocidio” no me parece que tenga sentido en América Latina.
No hubo genocidio, hubo matanzas horribles, pero quien quería colaborar con su enemigo, podía colaborar y tener la vida a salvo, lo que hace que no pueda hablarse de genocidio. Están recalentando viejas cosas y puede que tengan razón, pero si se recalientan, que sea para todos. Esto dije a los misquitos: “Ustedes, en la resistencia a los sandinistas, también cometieron crímenes horrorosos… ¿están dispuestos también a que se les proceso por ellos?
Tenemos que ser razonables: es necesario pasar de una historia muy caliente a una más enfriada, capaz de ver que aquí hubo una cultura de la violencia con rasgos compartidos; tanto por los grupos militares y paramilitares, como por los guerrilleros. Me parece importante también mirar hacia el futuro y no quedarse obsesivamente en lo que pasó.
-Comprar el futuro con el cheque del pasado, como decía Felipe González…. Y, bueno, los españoles lograron una exitosa transición a la democracia y al desarrollo.
-Si, y también lo hicieron los chilenos con el mismo método de poner el acento en el futuro, y dejar el pasado como una discusión para un momento más oportuno. La clave es no permitir que el debate sobre el pasado estorbe el presente y cancele el futuro.
-Pero en América Latina no todo es como Chile… Ahí están Venezuela, Bolivia, Ecuador, e incluso Nicaragua, con serios síntomas de regresión al pasado populista y autoritario.
-Pero también está en América Latina un Lula o una Bachelet. Tampoco lo que sucede en Argentina y Uruguay es lo mismo que lo que pasa en Venezuela o en Bolivia y Ecuador. Es otra cosa, otra izquierda. El Caso de Lula es para mí el mejor ejemplo de una conducción política a un tiempo coherente y eficaz. Recuerda que es un obrero que ha llegado al poder desde la izquierda, y que ha renunciado a cualquier tentación populista o autoritaria. Es realmente un caso admirable, sobre todo porque, efectivamente, ha comenzado a resolver los grandes problemas de Brasil.
- ¿Cómo es que ahora la misma izquierda que se alzó en armas contra las dictaduras militares, contra los autócratas que se eternizan en el poder, puede venerar a dictadores como el comandante Castro y el coronel Chávez?
- Lo interesante es esta mirada a Chávez es como el Santa Claus que nos va a sacar de la miseria. Chávez es solo un payaso gritón que está nadando en petróleo, en dinero. Ese es su único atractivo. No hay otro. Pero el petróleo no es una invención productiva de los venezolanos. El petróleo está ahí en la naturaleza, y no es infinito. Cuando se agoten las reservas, qué hará Chávez, pero lo más grave: qué hará Venezuela, si no está generando productividad de ningún tipo, solo derrochando recursos, entre otras cosas, en la compra de voluntades políticas exteriores.
Ahora está regalando dinero y recursos a Daniel Ortega, que tampoco invierte en desarrollo productivo, qué harán entonces los nicaragüenses cuando se acabe el petróleo de Chávez… ¿Otra piñata?... Evidentemente, estos no son los caminos hacia el desarrollo de los países de América Latina.
-La izquierda salvadoreña, al menos la que se agrupa en el FMLN es confesamente chavista…
Bien, hay que preguntarse entonces: ¿por qué el FMLN nunca gana las elecciones? Hay dos tesis: una es que el pueblo salvadoreño es alienado, incapaz de elegir sabiamente y no es un buen pueblo porque no elige al FMLN para que lo gobierne. Y en ese caso, como decía Bertolt Brecht, no cambiemos a los gobernantes, mejor cambiemos de pueblo…
La segunda tesis, es que la gente tiene cierto sentido común y sabiduría en esto y dice: “tenemos ciertas reservas frente a ARENA, no estamos de acuerdo en todos sus planes y sus manejos, pero la opción del FMLN no nos convence. Entonces seguimos votando por ARENA porque no queremos que gane el Frente, porque creemos que se nos provocaría un desastre económico ”.
Siguiendo a Chávez, el FMLN no va a ningún lugar, por lo menos no a ganar la confianza del electorado salvadoreño.
-¿Y las terceras vías, el centro político? ¿No hay posibilidad de alternativas a los dos partidos fuertes?
-Contesto con una pregunta porque no estoy en la capacidad de dar una respuesta con la información que manejo: el PDC desapareció con Duarte, ¿Por qué es incapaz de reaparecer? Recuerdo que en la década de los setenta hubo una importante cercanía entre la izquierda y la democracia cristiana. Luego hay una ruptura durante la guerra, pero después de la guerra no se da un reacercamiento… ¿Por qué? No lo sé, habría que investigar eso. La democracia cristiana tenía una red social importantísima en la década de los setenta…
Hablo de esto porque sé que crear una nueva etiqueta, una nueva marca o un partido político es sumamente costoso y más cuando hay partidos que ya ocupan el espacio político. Subir e imponerse necesita un trabajo militante feroz, de parte de la base y líderes capaces de movilizar gente. Esta alquimia es muy difícil y parece que no se dio en El salvador por el momento, no quiere decir que no se va a dar nunca.
El hecho de que el FMLN controle varias alcaldías, que tenga sus diputados, y que ARENA tenga también sus diputados, alcaldías y la presidencia, les dan grandes recursos y pueden asalariar militantes que son propagandistas de tiempo completo. En cambio, un partido nuevo no tiene estos recursos, y tomar espacio político, como he dicho, es extremadamente caro en tiempo, energía y dinero.
-¿Por qué ahora, cuando tenemos una convivencia de izquierdas y derechas en la competencia electoral y en las instituciones, por primera vez en toda nuestra historia, es tan difícil el avance en la construcción democrática y en el desarrollo? ¿Por qué la tentaciones de volver a modelos anacrónicos y excluyentes como el de Chávez o el Castro?
-Porque en una situación en la cual no se ve una salida pronta y eficiente a una situación económica delicada, la oferta irresponsable de paraísos falsos puede tener alguna aceptación hasta cierto punto. Y aquí hay que decir, respecto de la economía, que si bien se pueden hacer mejoras en el sistema de recaudación fiscal y en el combate a la corrupción, los grupos y agentes de turno en el poder tienen un margen de maniobra muy reducido.
El único país latinoamericano que logró luchar un poco contra la pobreza y la desigualdad social es Brasil. Después de dos periodos de Lula, se ve que toma claramente una postura socialdemócrata. Nadie podía imaginar hace 20 años que un obrero llegaría a ser presidente de la república; y no por golpes de estado, si no por elecciones. Y es más, lo reeligen.
El margen de maniobra de Brasil es mucho más grande. En El Salvador es mucho menor. De esta manera, hay un sector de derecha vociferante que dice: “Acabemos con los comunistas”, y hay una ley antiterrorista para todo.
-¿Qué piensa, a propósito, de la ley antiterrorista y los últimos sucesos en Suchitoto?
-Me parece demencial apedrear a unos carros de funcionarios, pero me parece igual de demencial calificar esto de acto terrorista. Es un acto de daño a los bienes públicos, es una agresión física grave que tiene que ser penada por la ley. Pero pienso que hay leyes correspondientes para esto en el código penal. Es insensato crear otra ley para penarlo, es mucho más importante aplicar tranquilamente y bien las leyes que existen y hacer un juicio serio.
-¿Ve usted un país en crisis, al borde del precipicio?
-No, veo indudables problemas de miseria que se pueden leer en los informes del PNUD. Pero hay que comparar los índices de desarrollo, de cobertura de bienes básicos y ver cómo van las cosas: si hay más miseria hoy que antes, si hay menos, si es igual, si se cubrieron mejor las necesidades después de la guerra, si ha habido una recaída. Habría que comprar esas curvas estadísticas.
Pero yo diría que recuerdo zonas del campo salvadoreño, en los sesenta y setenta, en una miseria absoluta y hoy veo que esos bolsones de miseria ya no existen como antes. Tal vez me equivoco. Hay una pobreza urbana de un estilo nuevo, desintegración familiar, que son problemas nuevos. Hay muchos problemas de la economía ilegal, como el narcotráfico, que podrían ser más preocupantes que las maras y enfatizo, muy bien podrían ser más preocupantes.
También veo que hay gente que juega a endurecer la situación, políticos y periodistas que dicen: “cuidado, cuidado, vamos a la crisis” y no se basan en elementos objetivos para decir que vamos a una crisis. Hay una serie de juegos para describir un contexto como caótico que acaba por hacer el contexto caótico. Diría que hay que tener cuidado con estas profecías muy arriesgadas y apocalípticas porque a veces pueden contribuir a construir el apocalipsis.
-¿Profecías auto cumplidas?
-Exacto: profecías auto cumplidas. Cuidado con eso. |