Los últimos informes sobre el estado de nuestra economía han sido alentadores, pero han generado un intenso debate interpretativo no exento de matices políticos. Todos admiten que sí hay crecimiento, pero algunos se preguntan si este es suficiente y si será sostenible.
En busca de una respuesta, desde el punto de vista técnico, Centroamérica 21 entrevistó al licenciado Pedro Argumedo, jefe de la sección microeconómica de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social, FUSADES, quien no minimiza la importancia de los logros pero tampoco niega la existencia de problemas y amenazas.
Lunes 30 de abril de 2007
Blanca Rubio
redaccion@centroamerica21.com
Los informes trimestrales de coyuntura que FUSADES realiza, son la base para el análisis de la situación actual. El crecimiento alcanzado en 2006, y que según las tendencias podría mantenerse, o incluso superarse en 2007 es en principio positivo. En un contexto histórico esta cifra está por encima de los resultados del quinquenio 2000-2005, que en promedio alcanzaron el 2.2%, y es superior al promedio histórico desde 1950 que se sitúa en 3.3%.
En un análisis más específico de las variables que intervienen en el dinamismo actual de la economía, el analista de FUSADES subraya tres factores clave: “recurrentemente se ha ido conformando un panorama económico bastante estable, y ahora aparecen algunos factores que no hemos tenido en anteriores aceleramientos de la economía: fuertes inversiones privadas, profundización del crédito y sostenibilidad fiscal”.
Estos tres elementos estarían dando al crecimiento actual una calidad particular, que podrían llevar a dos situaciones, sostenerlo en el tiempo o incluso elevarlo un peldaño más
Entorno fiscal sostenible:
“ Hay un espacio de holgura, antes estábamos coyol caído, coyol comido”
En 2003 las alarmas en torno al desbalance de las cuentas del Estado empezaron a ponerse en rojo. La amenaza de un ajuste fiscal, que en términos comunes significa más impuestos, siempre genera incertidumbre. Ante este panorama, tanto los hogares como las empresas adoptan conductas más conservadoras, el gasto se reduce y la economía pierde dinamismo.
Argumedo cree que “este panorama ha cambiado de 2003 a la fecha, hay una mayor recaudación tributaria, las reformas al sistema de pensiones han hecho que la deuda tenga una tendencia a seguir descendiendo”. Según estudios de la institución, si se mantienen los parámetros actuales: “recaudación del 14% sobre el PIB y un gasto público que ronde el 3%, como ha sido históricamente” para 2025 la deuda se habrá reducido alrededor del 20%”.
Incluso, según Argumedo, “hay un escenario en el que el Estado bien podría aumentar un punto más de inversión pública de aquí al 2025 y eso no va a alterar el endeudamiento”.
Los problemas enfrentados en el 2003 quedaron atrás, ahora en 2007 la clave de este nuevo escenario es afinar los mecanismos para seleccionar las áreas que ofrezcan más retorno de inversión, es decir mayores niveles de reducción de pobreza y mayor crecimiento económico.
Profundización del crédito:
“Hasta ahora habíamos tenido un crecimiento con varios problemitas financieros subyacentes que van dándole incertidumbre”
Al finalizar la guerra la presencia del crédito en la economía nacional apenas alcanzaba el 23%, actualmente esa cifra se ha duplicado y llega al 54%, según Pedro Argumedo este escenario es inédito en la historia del país.
La venta de los principales bancos nacionales a corporaciones internacionales, dejó tras de sí fuertes críticas, sin embargo el análisis técnico explica las ventajas que esta operación puede tener en la dinamización de la economía nacional. Argumedo señala como factores importantes que “la banca internacional tiene normas prudenciales más estrictas que una banca local, tiene tecnología para evaluar riesgos y adicionalmente vienen con la idea de abrir nuevos nichos de mercado”.
Esto se contrapone a un panorama previo de cierta inestabilidad en el sistema bancario que había predominado desde 1990, cuando se inicia la reorganización de la economía: la corrección de las tasas de intereses en 1995 dan como resultado que en el 96 se experimente una de las tasas de crecimiento más bajas, incluso menor que en 2001 cuando se dan los terremotos; la quiebra de un banco en el 97 implicó un problema financiero fuerte a pesar de que se logró contener la presión de crisis; la expansión hacia el resto de países de Centroamérica tuvo sus ventajas, pero también implicó pérdidas en algunos casos; y después de la dolarización la presencia de bancos no radicados introdujo una competencia fuerte. La mora del sistema bancario era bastante alta, alcanzaba un 6 o 7 por ciento, lo cual sumado a rumores de empresas que salían del mercado creaban un panorama de fondo bastante inestable.
Argumedo enfatiza: “Tenemos un nuevo panorama en la banca. Ya se hizo la compra pero el proceso de cómo esto puede trascender en la economía puede durar un año o dos años, dependiendo de cómo la banca internacional se rebalancee”.
Lo que preocupa a los empresarios: altos costos, competencia, delincuencia y bajo poder adquisitivo
A pesar de los logros señalados, hay riesgos y amenazas que pueden impactar negativamente el rumbo actual. Algunos de esos factores están señalados en los resultados de la encuesta Dinámica Empresarial, realizada por FUSADES. Sobresalen cuatro aspectos en la preocupaciones de los empresarios: incremento en los costos, 36.2%; incremento en la competencia; 28.9%; delincuencia 24.9%; bajo poder adquisitivo del consumidor, 16.8%.
Argumedo señala que un factor estudiado detenidamente por FUSADES, es el impacto de la delincuencia en la economía; aunque en relación a otros períodos este indicador ha mostrado un leve descenso, sigue siendo un freno importante en el dinamismo económico por los costos que implica para los hogares y las empresas, y por las implicaciones negativas que tiene para los inversionistas optar por afincarse en un lugar poco seguro. Además de todas las incidencias negativas de la delincuencia en la dinámica social, Argumedo enfatiza que “nos impone un costo adicional que nos resta competitividad, además que desetimula la inversión extranjera”.
Es significativo también que el bajo poder adquisitivo como factor negativo ha pasado del 9.9 en el primer trimestre de 2006 al 16.8 en el período actual de evaluación.
Para explicar esta situación Argumedo se remite al alza de los precios del petróleo: “Si uno observa las estadísticas de lo que pagábamos en 2000-2001 con lo que pagamos ahora se ha más que duplicado el esfuerzo de la economía por hacerle frente al gasto del petróleo”, y añade: “esto es un impacto de cientos de millones de dólares, es un impacto de más de 1% del PIB, estamos drenando más del 1% del PIB para pagar un sobreprecio en el petróleo, y con ese uno por ciento y más no se compran otros bienes y servicios”. “Eso es lo que están resintiendo las empresas, la gente tiene poco poder de compra, pero en buena parte explicado por el aumento en los precios de los combustibles”, afirma. También señala como dato importante para el análisis que “cuando los precios subieron, los niveles de importación en kilogramos de petróleo y combustibles se congelaron y nos subió la factura a efecto precio, lo que hizo la población fue ajustarse y no comprar más combustible”. Sin embargo en 2006 y 2007 la economía se ha logrado ajustar, puntualiza: “a pesar de que los precios siguieron subiendo, la economía tuvo más capacidad de compra porque empezó a comprar más kilogramos de petróleo y combustible”.
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Factores negativos mencionados por los empresarios |
El empleo y la pobreza
Otro de los factores en los que el crecimiento se evidencia es en el empleo. La cifra que manejan los diferentes informes y que proviene de los archivos del Seguro Social, es que el crecimiento del empleo se ha estabilizado alrededor del 7%.
Después de un período crítico, generado por el cierre de operaciones de maquilas, en 2004 y 2005 se perdieron aproximadamente 10 mil empleos. Argumedo advierte la magnitud del dato: “Si uno ve en la historia de cómo la maquila llegó a 80 mil empleos, fue un período de más de una década, que fueron aumentando, pero en un trimestre se perdieron diez mil empleos”.
Las cifras actuales de empleo formal lo que muestran es que la economía logró compensarse: “Si va a ver las estadísticas del Seguro Social encontrará que hubo otros sectores que se empezaron a dinamizar, y compensaron la caída de la maquila”. Estos nuevos sectores también estarían aportando otro elemento favorable según FUSADES, ya que se puede evidenciar que ha habido un incremento de cuarenta dólares aproximadamente en el promedio del salario, de $340 a finales de 2006 se pasa en 2007 a $380 como promedio.
Estos datos lo que reflejan según Argumedo es que “ha habido un aumento del poder de compra en el empleo formal, ha habido un crecimiento del empleo, y allí creemos que es la sustitución del empleo por maquila que es un salario más bajo, y las nuevas actividades que compensaron tenían un componente de que el salario era mayor, tenían una mayor productividad y pagaban salarios más altos”.
En cuanto al sector informal, Argumedo señala que es allí donde se concentra una buena parte de los hogares que están en pobreza. Según los datos manejados por FUSADES a partir de cifras oficiales, uno de cada tres salvadoreños está en situación de pobreza. Para explicar este dato Argumedo señala que uno de los legados de la guerra fue un desempleo del 60%, es decir 2 de cada 3 salvadoreños no tenían empleo. Después de 17 años, dice el economista, lo que encontramos es una reducción de 60 a 30.
Viendo hacia adelante a este segmento de salvadoreños la pregunta que el economista cree fundamental es: ¿qué acciones voy a implementar para sostener el 30% y sobre todo para hacerla descender lo más posible en los próximos 10, 15 años?, y señala la importancia de la pregunta porque normalmente queda diluida en las discusiones que poco o nada abonan a encontrar una respuesta, y recalca que hay una experiencia de 17 años en reducción de pobreza, a partir de eso qué se puede hacer para reducirla con mayor velocidad y que sea permanente.
El esfuerzo de los migrantes: 18% del PIB
Los informes actuales revelan que la taza de crecimiento de las remesas familiares alcanza a mediados de 2007 el 7.7%, una cifra bastante menor al 18% experimentado en 2005 y 2006.
Sobre este punto el analista de FUSADES explica que el crecimiento no puede ser permanente: “En los últimos 3 años las remesas han crecido casi un 15%. Es decir en los últimos 3 años se ha aumentado casi el 50% del total de remesas” y recalca que no se puede perder de vista que las remesas representan el 18% del PIB: “Es un flujo fuerte y ya llegó a un nivel insospechado”.
Añade que también es de considerar la presión que ha implicado el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, a lo cual se suma el menor crecimiento de la economía de ese país. Este último factor es también una amenaza importante para nuestra economía. El efecto de una pérdida de dinamismo en la economía estadounidense puede influir en el comportamiento de otros sectores.
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Salario promedio en el sector privado según el Seguro Social
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