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Ana Cristina Rossi, novelista costarricense , autora de la novela Limón Reggae

Limón Reggae,
una novela dura para El Salvador, Costa Rica y Limón

Limón Reggae


“Los centroamericanos estamos totalmente ninguneados. ¿Qué somos en la literatura?”
Ana Cristina Rossi sobre su novela Limón Reggae.


Lunes 27 de agosto de 2007
Jacinta Escudos
Segunda Entrega
jescudos@gmail.com

 

Ana Cristina Rossi continúa hablando sobre su novela Limón Reggae y los temas contenidos en ella. En la segunda y última entrega, la conversación se centra en la parte de la novela relacionada con Costa Rica, pero también en los motivos por los cuales dejó de publicar con Alfaguara.

La novela se presentará en el marco del Primer Encuentro de Estudios Culturales Centroamericanos que tendrá lugar en San Salvador a partir del 12 de octubre de 2007.
El libro es duro no sólo para El Salvador sino también para Costa Rica y también para Limón, para los afro descendientes.

Ana Cristina Rossi fue incorporada el martes 21 de agosto recién pasado a la Academia Costarricense de la Lengua.

Es cierto, el libro no queda bien con nadie. Al principio se da eso que cuenta uno de los personajes, que los afro descendientes eran abiertos, amaban a los costarricenses. Y golpe tras golpe, al ser excluidos de la fuerza de trabajo, algo que pocos costarricenses saben, se fueron cerrando. Y fueron excluidos por el color; llegaban los afro descendientes a pedir trabajo y decían “pero yo soy costarricense”, “sí”, les contestaban, “pero véase su piel”. Entonces ahí está la razón de su rechazo. En la novela exploro mucho las consecuencias de eso, que son tremendas.

Una de las cosas duras que contás en la novela es cómo se hacen las expropiaciones para formar el Parque Nacional de Cahuita, uno de los más populares entre los turistas que van al Caribe...

Costa Rica vende imagen de país ecológico pero lo que le pasó a los dueños es muy duro. Fijate que una vez yo estaba hablando de eso y Epsy Campbell (ex candidata a la vice presidencia) cuyos padres fueron expropiados de Cahuita se puso a llorar. Además estuvo lo de la monilia, el hongo que muchos aseguran fue regado por avionetas sobre sus terrenos para obligarlos a vender.

Limón Reggae no es una denuncia, es una novela política. La única imagen que planteo de Marcial es que es un héroe pero muere, es un héroe caído, un héroe decepcionado, muy triste.

Sigue habiendo un diálogo de sordos. La manera en que lo planteo en la novela es la que yo escogí aunque quizás no sea la más conveniente para el diálogo, porque la novela se iba a presentar ahora para el Festival del Negro que es en agosto, pero se decidió no hacerlo. Ellos (los afro descendientes) quieren discutir sus problemas entre ellos. Son pocos los que aceptan discutirlo con los mestizos.

El momento se ha llegado para un diálogo porque Limón no está integrado al resto de la nación.

El libro en su conjunto me deja sensación de gran desesperanza. ¿Refleja eso tu visión de este momento en Centro América?

… sí, y en el mundo. Yo creo que la humanidad no tiene solución. Tengo una hija con doctorado en ecología en Cambridge y a través de ella tengo siempre acceso a las últimas opiniones científicas. Y este mundo para salvarse tiene que hacer unos cambios muy drásticos y no los va a hacer. Yo presiento que sólo un milagro puede salvar a la humanidad. Hay un montón de gente con conflictos y en este momentos las utopías personales son lo único que hay; tal vez por ahí tengo una esperanza pero condenada a muerte porque los científicos cercanos y la información que he buscado me indican que si no se aplican cambios drásticos ya, ahora, no dentro de 5 o 10 años, la humanidad está condenada a perecer.

Quizás la desesperanza es en realidad mi realismo. Tengo una pequeña esperanza pero creo que es más grande la desesperanza o el realismo que tengo.

¿Qué objetivos te planteaste con este libro?


Uno, plantear el asunto de la degradación que me obsesiona. Es querer desmontar algo que todavía no entiendo, es querer explicar “eso” (como se le llama en el libro), porque por ejemplo yo vi cuando los jóvenes franceses lo incendiaban todo, es una locura, es como querer ensañarse contra los más débiles.

Y segundo, hablar de la gesta del pueblo salvadoreño. Me parece que nunca ningún pueblo ha hecho tantos sacrificios y tanto acto heroico y nunca ningún pueblo ha sido tan valiente y tan golpeado. Los golpeaban, los masacraban pero se levantaban y seguían peleando. No existe otra experiencia como ésa, con todo lo bueno y todo lo malo que pudo tener. La guerra impone imperativos que son camisas de fuerza y construir cambios interiores desde la guerra es imposible porque estás matando. La guerra vuelve loca a la gente.

Yo estoy segura que hay mucha gente allá que está enferma todavía por la guerra...

…y más porque la perdieron, si la hubieran ganado habría más posibilidades de sanar pero al ser perdida no hay posibilidad, en eso me parece que es más sano Nicaragua. La tuvieron, la ganaron y la perdieron. Por eso quizás allá hay menos violencia, hicieron su revolución aunque después se las quitaran. El nicaragüense por lo menos tiene una sensación de orgullo personal todavía por eso, porque ganó su guerra, aunque ahora esté en la miseria.

Más de alguno se preguntará por qué, luego de publicar en Alfaguara, publicás ahora en Editorial Legado que, con todo el respeto que me merece el trabajo de Sebastián Vaquerano, es en realidad una pequeña editorial local, no conocida internacionalmente.

Comienzo eso con una anécdota. Cuando iba a salir la novela la gente decía “Limón Reggae debe ser malísima, ¿no ves que por algo no se la publicó Alfaguara?” Es la idea que tienen de Alfaguara, que es lo máximo.

Lo que pasó es que hubo muchos malentendidos con ellos. Alfaguara es una transnacional que discrimina a los centroamericanos y sólo los españoles pueden circular por el mundo; pese a que Limón Blues ganó varios premios nacionales e internacionales, y que guste y sea pedida, que va ya por la 5ª edición y hay una edición cubana, Alfaguara le pone barreras para circular en otros países. Entonces ¿qué sentido tiene publicar con ellos?

Yo publiqué en Alfaguara con mucha ilusión pero no por el prestigio del sello sino porque era una manera de abrirse un caminito a salir, por lo menos al resto de Centro América. Pero cada filial de Alfaguara funciona como una empresa aparte, y si te ponés a verlo, Alfaguara y Legado son igual, empresas locales, con la ventaja de que Legado tiene un libro más barato y tiene más disponibilidad para hacerlo circular en Centro América, si el libro lo permite. Eso depende de cómo se comporte el libro. No hay tanta diferencia a nivel de estructura entre ambos.

Alfaguara Costa Rica sólo tiene que ver con Costa Rica no tiene que ver con México ni con España y ése es el engaño. La gente me dice “cómo bajaste de calidad” pero no bajé de calidad. Para la gente que cree que el sello lo es todo bajé de calidad, pero es lo mismo salvo que Alfaguara es una transnacional española que si quisiera podría hacer circular a escritores pero no quiere por una política que tienen. Este libro es la denuncia de todo ese mundo neoliberal y me parecía que si Alfaguara se comportaba como una transnacional lagarta, no debía publicarla con ellos.

¿Ni siquiera les ofreciste la novela entonces?

Sí pero ya no les ofrecí esta última versión. Mi agente les ofreció una de las versiones a Alfaguara Guatemala y Alfaguara El Salvador, porque por el tema debía interesarles, pero la decisión debía tomarla Alfaguara Costa Rica y me ofrecieron muy poca circulación en el exterior. Eso era inaceptable para mí, no hubo entendimiento y Alfaguara Costa Rica no quiso negociar.

Por eso preferí publicar con Sebastián. Además me parece que en estos momentos de segmentación de mercado hay que darle un chance a las editoriales pequeñas, así es que vamos a ver qué pasa. De por si tendré mejor distribución a nivel de Costa Rica de la que tenía antes, ya que como vos sabés, aquí el monopolio sobre los libros de Alfaguara lo tiene una sola librería.

Lo que tengo de Alfaguara es una visión realista que la gente que está afuera y que nunca ha publicado no tiene y es que Alfaguara es una transnacional como una del agua o de telecomunicaciones, y ya sabemos cómo tienen a otros países. En la lógica del capitalismo es así como funcionan y eso no funciona para los objetivos que tiene uno como escritor. Uno piensa en la mayor distribución posible del libro. Por ejemplo, Limón Blues nunca llegó a Honduras, pero el Caribe les interesa y se la agenciaron para comprarlo. Eso es un triunfo, que el libro logre circular a pesar de los impedimentos que puso la editorial.

Los centroamericanos estamos totalmente ninguneados, ¿qué somos en la literatura? Nada. ¿Por qué?

Pues yo también me lo pregunto porque tenemos un montón de buenos, excelentes escritores en cada país, que están escribiendo cada cosa interesante…

…es que no somos comerciales. Y Alfaguara me lo dijo muy claro, que a partir del 2003 la línea es comercial. Entonces que les vaya bien. Cuando quieran que yo vuelva, ellos saben que yo pido por lo menos distribución centroamericana. Limón Blues tenía contrato de distribución general en todos los países de habla hispana, pero no cumplieron eso. Limón Blues debería estar en toda ciudad de Sur América pero por supuesto no está. Sacar la edición cubana costó porque Alfaguara no la quería autorizar. Así es que cuando Alfaguara se quiera comportar de manera decente, que me avise.

Ojalá Alfaguara cambie, y se dieran cuenta de que hay buenos escritores en Centro América y apostaran por ellos pero no por lo comercial sino por lo literario. ¡Que nos manden a España y que apuesten! En ese sentido Legado apostó por mí y yo me siento mucho más cómoda.

Además la edición está muy bonita…
Sí, es el libro más bonito que he tenido.

Ahora que ya estás clara de que el proyecto sobre Limón es una trilogía, ¿de qué va la tercera novela?

No lo puedo decir porque se ceba, se sala. Pero sí tendrá que ver con Limón.

¿Y luego que concluyás con la trilogía, ya tenés pensado algún proyecto?

Dos novelas pero igual, no puedo adelantar nada porque se ceba. Pero tengo muchas ganas de terminar ya sobre Limón. Luego tengo un libro que quiero sacar de ensayos y poesías traducidos de los periódicos de Limón pero necesitamos financiamiento. Pero eso es otra cosa.

Después quiero escribir cosas que me diviertan, ya no más cosas tristes.

LEA ADEMÁS:
“La guerra vuelve loca a la gente”: Ana Cristina Rossi sobre su novela Limón Reggae

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