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ARENA y FMLN, la diferencia


Lunes 27 de agosto de 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com


Es un hecho que, en nuestro país, la derecha ha sabido administrar sus divergencias internas incomparablemente mejor que la izquierda. En ambas fuerzas, como es natural, ha habido separación de grupos y de individuos, pero las cantidades y los dramas implícitos en esos divorcios políticos son muy diferentes. Tal pareciera que mientras la derecha tiende a compactarse o, en todo caso, a limar asperezas con quienes por una u otra razón se han marchado de sus filas, la izquierda tiende a la continua dispersión y a la más sórdida estigmatización de sus disidentes.

Ahí está la historia: después del fracaso electoral de 1984, un grupo de areneros abandonó el partido: todos sin excepción regresaron poco tiempo después. Posteriormente doña Gloria Salguero Gross también se fue y fundó su propio movimiento, y ahí está de nuevo en ARENA. Algunos diputados han pasado al PCN, pero ni fueron objeto de insultos ni es difícil imaginarlos ejecutando el retorno de hijos pródigos.

Es fama que entre los areneros disidentes más beligerantes y sus ex compañeros de partido existen relaciones al menos cordiales y caballerosas. No puede decirse lo mismo del FMLN sin faltar a la verdad. Ahí está la historia: prácticamente no ha habido ningún disenso en ese partido que no haya implicado graves y escandalosas acusaciones mutuas, mismas que en los años setenta y ochenta se aderezaron incluso con algunos cadáveres.

Para quien conoce y juzga objetivamente esas historias nos es difícil comprender que la derecha cierre exitosamente sus filas cuando se siente amenazada electoralmente. Ello es un importante signo de sentido de la conveniencia estratégica, de realismo y aun de madurez política. ¿Pero qué ha sucedido tradicionalmente con el FMLN?: desde que terminó la guerra ha vivido en un permanente y desgarrador proceso de purgas intestinas, en las que los excluidos son cruelmente denigrados no solo en términos políticos sino también humanos.

Joaquín Villalobos, Fermán Cienfuegos y Facundo Guardado, solo para citar algunos nombres, porque la lista es en realidad extensa, ni aun durante la guerra recibieron por parte de sus enemigos el nivel de ofensas al que sus mismos ex compañeros los han sometido en tiempos de paz.

¿Qué explica en lo esencial esta diferencia entre ambos partidos? Lo ignoro, pero si puedo ver claramente una consecuencia trascendente: mientras el FMLN se ha seguido atomizando, ARENA ha ganado cuatro elecciones presidenciales y lo más seguro es que se encamine a una quinta victoria. Esta es la realidad: quien no puede vivir en armonía con su propia familia y en su propia casa, tampoco puede, ni debe, gobernar un país. Al menos eso es lo que hasta ahora ha dictaminado el electorado en pleno ejercicio del sentido común.

No me extrañaría en lo mínimo que la respuesta a esta breve reflexión, por parte de algunos antiguos compañeros de izquierda, sea otra lluvia de insultos y de amenazas que solo confirmen lo dicho.

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