Centroamérica 21 ha venido presentando, en sus últimas ediciones, los diversos pensamientos y las distintas posiciones que se expresan en el espectro político nacional. El objeto es que nuestros lectores, en tanto ciudadanos, obtengan más criterios para fundar sus adhesiones o sus rechazos.
El turno ahora es para Rodolfo Parker, secretario general del Partido Demócrata Cristiano desde 2003. En esta conversación, el político alude los llamados a las alianzas, la polarización, la situación y las expectativas de su partido ante las elecciones de 2009.
Lunes 27 de agosto de
2007
Redacción
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-La convención nacional del PDC decidió que el partido corriera solo en las próximas elecciones… ¿sigue firme esa resolución?
-Hoy por hoy esa es la posición oficial del partido, sí. Lo que queremos es preservar y fortalecer la identidad propia demócrata cristiana en un medio que nosotros quisiéramos transitar de la polarización a la alternancia. Creemos que establecer eventualmente alianzas con cualquiera de los dos bloques que polarizan desde la derecha y la izquierda, significaría fortalecer la polarización, independientemente de a cuál de los dos bloques nos sumásemos. Entonces si no es ese el camino en función del partido ni en función del país, la ruta que nos queda es correr solos. Este es el razonamiento de visión de país y de partido que nos llevó a esta decisión.
-¿Pero se trata de una decisión irreversible?
-Sabemos que las circunstancias y las coyunturas cambian y a veces con una fuerza determinante. Un evento que pudiese llevar a un cambio de esta decisión, y me atrevo a decirlo desde una perspectiva hipotética, es que el país se volcara, a través de sus distintas interlocuciones, en dirección a un interés mayor al que hasta ahora han sido capaces de ofrecer los partidos políticos. Entonces como partido sí podríamos ponernos instrumentalmente en función de esa gran expresión.
-¿Estamos hablando de candidaturas y programas?
-Básicamente de esas dos cosas, para centrar la perspectiva hipotética a la que me he referido. Y es que hasta ahora, luego de los acuerdos de paz, no hemos tenido un proyecto de generación, de más de 20 años, sino gestiones quinquenales casi apaga fuegos. Nosotros pensamos que es preciso retar un entorno que constriñe la economía, el beneficio social, y asumir un programa, de mediano y de largo plazo, cuyo centro sea una fuerza de agenda de país y no una simple perspectiva partidaria. Para concretarse, eso requiere personas que tengan la credibilidad suficiente como para constituir una fórmula aglutinadora. Estos serían los dos elementos que ayudarían a describir esta circunstancia que podría obligarnos como partido a revisar nuestra actual posición, porque entonces si estaríamos dispuestos a sacrificar partido en función de país.
-Pero tanto en la derecha como en la izquierda se han producido llamados a alianzas, ¿no le parece que esos movimientos pueden ir en la dirección que usted plantea?
-No, eso es un llamado a que se adicionen dos o tres vagones a cada uno de los dos trenes que van a tener una colisión. Por eso insisto: la ruta que necesita el país es algo que pasa muy por encima de la agenda de ARENA y de la agenda del FMLN. Vemos con preocupación que, hasta el momento, ambos partidos digan lo mismo: aquí está mi fórmula, aquí está mi programa y ustedes solo súmense. Eso no es serio, y en ese caso manemos la posición fortalecer nuestra identidad partidaria y seguir peleando por la alternancia y no por más polarización.
-Pero, en el caso de la izquierda, el llamado concreto al PDC no lo ha hecho el FMLN sino el FDR.
-Nuestra percepción es que ese llamado del FDR es en un cien por ciento de carácter mediático nada más. Esto para señalar que sí estamos atentos a que pueda surgir en el país un esfuerzo de agenda nacional y esto podría involucrar a fuerzas de distinto signo. Pero mientras no tengamos la convicción de que hay un esfuerzo serio en esa dirección no nos movemos. En suma, no vemos ninguna seriedad en el llamado del FDR, y por el contrario, lo que vemos en eso es un juego mediático que en el fondo solo pretende engañar a la población.
Una nueva ruta
-Algunos, quizá con ánimo apocalíptico, plantean que una posible llegada del FMLN al poder supondría un caos total; pero otros platean que se generaría la misma situación con un quinto periodo de ARENA… ¿Comparten ustedes, en su partido, ese tipo de temores?
-No tomamos decisiones en base al temor que haya en uno u otro lado. Esos temores más bien han sido capitalizados en estrategias de orden electoral que favorecen únicamente a esos dos partidos, no a la sociedad. Lo que creemos es que ARENA no ha sido capaz de tender los puentes necesarios, en la sociedad, como para que no tenga peso una oposición que no solo no es constructiva, en cuanto a los aportes o las propuestas que pudiera dar con toda la cuota de poder que tiene asignada, sino que en adición, para mal del país, suele oponerse sistemáticamente a lo que incluso a todas luces es constructivo. Entonces, por el lado de ARENA, faltan puentes y la credibilidad necesaria para que esto ocurra. Y por el lado del FMLN tenemos la sistemática y deliberada acción de detener al país…
-¿Y entonces?
-Entonces lo que le corresponde a El Salvador es buscar fórmulas o caminos nuevos.
-Pero el electorado no parece muy proclive al centro político…
-Nosotros no somos del centro político. Nos vamos a presentar al electorado lo que en lo sustantivo somos: una fuerza que más que ideológica es doctrinaria, y que en eso encuentra su principal virtud. Lo que buscamos es resolver los problemas del ser humano y no cuotas estrictamente de poder. El centro corre el riesgo de ser anulado o absorbido por los polos.
-De todos modos, si se conforman dos bloques y ustedes van solos, pues para efectos prácticos quedarían en el centro…
-Bueno, en el centro pero no en medio, porque a la hora de la colisión de los dos trenes nosotros nos apartamos: que sean ellos lo que choquen de frente. Ese es el punto.
El estado del partido
-En un contexto tan polarizado la soledad política tiene sus riesgos…
-Y también sus ventajas.
-¿Cómo cuáles?
-No ser absorbidos y anulados como opción, y mantener la identidad política propia.
-¿Pero a qué precio y con qué fuerza?
-Es cuestión de terreno, de organización y de liderazgos. Veamos que ahora nuestro partido, en un universo de 14 cabeceras departamentales, tiene prácticamente cuatro, incluyendo ciudades muy grandes del país. Eso no es nada despreciable. Nosotros, a partir de 2003 tenemos una perspectiva de crecimiento que es destacable: pasamos de 80 mil a más de ciento ochenta mil votos, y no hemos dejado de crecer. Hemos asumido centros urbanos a los que otrora ni siquiera podíamos aspirar, y tenemos presencia institucional en distintas entidades tratando de cumplir una función misionaria, y no tanto partidaria, lo que le vaya dando más créditos a la Democracia Cristiana.
Por otra parte, hemos re hecho y fortalecido las relaciones con la comunidad internacional. Somos el único partido en El Salvador que pertenece a dos organizaciones internacionales relevantes: una a nivel americano, la Organización Demócrata Cristiana Americana, ODCA (organización que hace unos años ni nos volteaba ver, y que ahora nos han honrado con la vicepresidencia), y la Internacional Demócrata Cristiana, IDC.
Todo esto está empezando a generar sinergias que antes ni teníamos ni sentíamos y que ahora son tangibles. Eso nos permite cruzar experiencias, contar con recurso humano sofisticado para áreas de relevancia, sobre todo en los momentos críticos de necesidad de un partido político. De modo que ahora estamos en una situación que la DC tenía quince años de no experimentar. Esto es lo que nos permitido irnos posicionando y aspirar a más.
-¿En qué sentido?
-Ayer no era concebible irle a tocar la puerta a un líder de primer orden de un departamento, y esperar que asumiera la responsabilidad de organización del PDC. Hoy contamos con personas de este alto perfil…
-¿Por ejemplo?
- Rogelio Navarrete en San Vicente, Hugo Meléndez Guzmán en Cuscatlán, el ingeniero Nayo Müller en Santa Ana, y también en Santa Ana el alcalde Orlando Mena que, como sabe, se apartó completamente del FDR y se quedó en un cien por ciento en la Democracia Cristiana, y hay otros…
Este tipo de líderes son quienes le permiten a un partido conectarse con los problemas, las inquietudes y las necesidades reales de la población. Ellos son los catalizadores y canalizadores de la gente. En esto hemos estado trabajando intensamente en los últimos meses, y ello contribuirá a que el partido no solo pueda sobrevivir sino también continuar incidiendo en la vida política, social y económica en nuestro país, independientemente de que no se logre, hoy por hoy, romper el esquema simbiótico de polarización que vivimos.
- No mencionó a Will Salgado…
-Will Salgado no está en este momento en nuestro partido. Claro, nosotros conversamos con él como hablamos con líderes de otros partidos, de movimientos y de comunidades. En caso que llegara a estar, antes de eso pues no.
La expectativa
-Si en efecto van solos a las elecciones, ¿siendo realistas qué esperan lograr?
-Tendríamos que hacer una distinción entre lo que son metas de números, de terreno, de resultados electorales, y metas en cuanto a la parte de conceptos, de incidencia por la fuerza de las ideas. Y es que estamos trabajando en ambas áreas. Yo me atrevería a decir que para fines de este año nosotros pretendemos estar con un nivel de organización al menos del 85 por ciento a nivel nacional, y eso significa estar preparado para la contienda electoral, que vendría muy fuerte en el plano de que estaríamos corriendo solos.
Este diseño lo estamos elaborando a partir de la fortaleza de nuestros líderes, de cuyos perfiles hablaba antes, y de que la oferta electoral de ellos sea justamente lo que represente el interés de sus comunidades. Es decir, estamos buscando tener representación legislativa en los 14 departamentos. Ayer nuestra aspiración era tener representación de ocho departamentos, y logramos seis en términos prácticos. En términos de alcaldías estamos apuntando seriamente a cabeceras departamentales distintas en adición a las que ya tenemos.
-¿Y para la presidencial?
-Estamos buscando con el mejor tino tomar decisiones con respecto a una candidatura presidencial. Sabemos que no es fácil construirla, sobre todo en el marco de polarización y en la eventualidad de que corramos solos. Entonces, en la hipótesis de que fuésemos solos, va a influir mucho cómo configuren sus candidaturas los otros partidos. Estamos en análisis permanente, pero aún podemos tomarnos un poco de tiempo.
La diferencia
-¿Que elementos sustantivos hacen al PDC distinto de ARENA y del FMLN?
-Nosotros nos apartamos de un partido como el FMLN, que no solo ofrece lo que no se puede cumplir, sino que además no cuenta con los cuadros necesarios para llevar a la práctica realizaciones de crecimiento económico real. Y no concordamos con la intención de establecer en nuestro país modelos que están literalmente tronados en todos los países en donde fueron experimentados, llámense modelos socialistas o comunistas, que redundan en sustraer el potencial del ser humano en cuanto a su capacidad individual de producir en un marco de libertades. Porque al final esto se reduce a restringir libertades y a querer sustituir al individuo por el estado.
Del otro lado, hablando de ARENA, no podemos desconocer que bajo su administración el país no ha sido capaz, para empezar, de atraer la confianza del inversionista de afuera para generar la inversión suficiente, dentro de El Salvador, que genere oportunidades masivas de empleos. Y este es un punto objetivo de medición, no es una crítica subjetiva. El Salvador hoy por hoy es un país sin inversiones extranjeras relevantes. O sea tampoco participamos de un modelo donde, por ejemplo, se establecen superintendencias de competencia, pero no hay competidores.
Nosotros si creemos en la competencia, si creemos en el respeto al fruto legítimo del esfuerzo humano, la propiedad privada, buscamos que el ambiente de libertades sea real en todos los ámbitos y en todos los estratos. Esto no se da hoy por hoy en El Salvador. Es decir lo que falta en nuestro país, y es lo que nosotros ofrecemos, es un humanismo puesto en acción.