Contaminación Baterías de El Salvador: la polémica continúa
Detrás de la adorable sonrisa de Elmo
19 millones de juguetes fueron recientemente retirados del mercado por Mattel, un gigante en la industria juguetera. Entre otras causas, algunos de ellos, el 15%, habían sido coloreados con pinturas con plomo. Los juguetes habían sido elaborados en China, de donde provienen el 45% del total de juguetes del mundo.
A los juguetes de marca, se le suman otros tantos millones con menos pedigrí, y con menos controles, que todavía están disponibles en el mercado y en las manos de millones de infantes en todo el mundo.
Las regulaciones en relación al contenido de plomo son especialmente estrictas en los productos infantiles. En 1978, la Comisión para la seguridad de los productos de consumo de Estados Unidos estableció el 0.06% como parámetro para las pinturas para residencias, hospitales y productos infantiles. Para ser víctima de los efectos nocivos del plomo no se necesitan dosis altas del tóxico en el organismo.
El colorido del plomo
Utilizar el plomo como agente colorante es sin lugar a dudas más barato que utilizar pigmentos orgánicos. Pero esta no es su única ventaja, las pinturas con plomo son más brillantes, flexibles, secan más rápido y se adhieren mejor.
Se tienen registros de más de 2000 años de antigüedad en los que el plomo era utilizado para producir el blanco, pero también se utiliza para colear el rojo y el amarillo.
La eliminación del plomo en la pintura es una norma mundial, sin embargo el concesionario chino de Mattel, adquirió pintura no certificada de un distribuidor local. Según el Shanghai Daily, los hombres tenían una amistad de años y la confianza suficiente como para no exigirse certificados que demostraran la calidad del producto adquirido.
No se ha especificado la cantidad de plomo que contenían los juguetes, tampoco se ha reportado ningún caso de intoxicación, no se ha determinado el nivel de pérdidas que ha implicado la retirada masiva, pero se puede intuir no sólo por la cantidad, sino también porque el concesionario chino fabricante de los juguetes venenosos terminó suicidándose al interior de su fábrica.
El frágil organismo infantil
El plomo es tóxico siempre, pero es especialmente pernicioso en los niños, quienes además son particularmente susceptibles a ingerir partículas contaminantes, sobre todo si estas están en sus juguetes o en las pinturas de las cunas donde duermen. El plomo se acumula en el organismo y no se elimina, tampoco es biodegradable, debe ser removido de las superficies donde se va depositando.
Por la falta de efectos visibles se le denominó la epidemia silenciosa por el departamento de salud de los Estados Unidos; sin embargo la ausencia de signos visibles de deterioro sólo es un factor más de riesgo los daños en niños pueden ser fatales en sus sistema neurológico: retardo mental, problemas de aprendizaje, pérdida de capacidad de memoria, sordera, problemas de equilibrio, anemia crónica, parálisis de las muñecas y tobillos, hipertensión arterial crónica, problemas reproductivos son algunos de las consecuencias.
Estos daños no son causados por niveles elevados en el organismo, un niño puede obtener resultados bajos en pruebas de cociente intelectual o presentar conductas hiperactivas con niveles relativamente bajos de plomo en su organismo.
Un vecino incómodo: Met Mex Peñoles en Torreón, Mexico
En 1998, un pediatra de Torreón, en el estado mexicano de Coahuila, ordenó exámenes de plomo a pacientes de su consulta privada. Los resultados fueron más que preocupantes, de cincuenta y un niños analizados, ocho marcaban entre veinte y cuarenta y cuatro microgramos de plomo por decilitro de sangre ( mcg/dl. ) y cuatro entre cuarenta y cinco y sesenta y nueve mcg/dl ; 12 más reportaban entre diez y diecinueve mcg/dl , y los 27 restantes menos de 10 mcg/dl.
Si se considera que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado en 10 microgramos por decilitro de sangre como el límite máximo para un menor de 16 años, y que la Asociación Americana de Pediatría considera el nivel cero como el único seguro, y que además no hay certeza del umbral a partir del cual el plomo empieza a dañar el organismo, el caso era para alarmarse.
Los niveles de plomo en la sangre de los niños aumentaban proporcionalmente a la cercanía de la vivienda con un gigantesco conglomerado metalúrgico ubicado casi en el corazón de la ciudad: Met Mex Peñoles, la cuarta fundidora de metales más grande del mundo y la principal de América Latina.
La ciudad y la metalúrgica: dos historias paralelas
Torreón toma vida como asentamiento urbano a partir de 1883, con la llegada del ferrocarril. En ese mismo año es ascendida a la categoría de villa y poco después, en 1907 adquiere la categoría de ciudad. En 1901 se establece en las márgenes del poblado el complejo metalúrgico actualmente denominado Met Mex Peñoles.
Met Mex Peñoles es parte del conglomerado Peñoles, uno de los grupos mexicanos más importantes en minería, metalurgia y químicos. La metalúrgica instalada en Torreón se dedica a la fundición y refinado de plomo, al refinado de plata y zinc, además de la operación de plantas para el procesamiento de químicos. Es el principal productor mundial de plata refinada.
Inicialmente la metalúrgica fue instalada lejos del asentamiento poblacional, con el tiempo la ciudad creció acercándose poco a poco a la planta industrial, y a principios de los años setenta los terrenos vecinos se llenaron de asentamientos irregulares.
En 1976 el presidente Luis Echeverría decidió otorgar títulos de propiedad a los ocupantes de los terrenos, con lo que se dio origen a la colonia Luis Echeverría, ahora una de las más populosas de la ciudad. En su momento la metalúrgica se opuso a la medida, sin embargo la municipalidad modificó los usos del suelo de la zona para permitir el asentamiento.
De la arbitrariedad a la inoperancia
El pediatra recurrió a instituciones internacionales y a universidades para profundizar los estudios, realizaron mediciones en escuelas con diferentes rangos de distancia en relación a la fundidora; los resultados se repetían: a mayor cercanía mayor presencia de plomo en la sangre. Se midió también la presencia del metal en el aire, en el polvo de los patios de juego y en el agua. A excepción de este último elemento, las otras mediciones sólo confirmaban un grave caso de envenenamiento en un radio de 9 kilómetros de la fundidora.
El caso fue denunciado a las autoridades de salud, pero consideraron que no era una situación que ameritara atención y simplemente no se dieron por enteradas.
A falta de acción por parte de las instituciones encargadas, el médico denunció el caso a la prensa, y logró llamar la atención de un senador del Partido de Acción Nacional.
El legislador presentó el caso al Congreso del estado y se emitió una resolución en la que se ordenaba a todas las instancias oficiales relacionadas: salud, medio ambiente, recursos naturales, protección ambiental, entre otras a que formaran una comisión institucional para investigar e iniciar las acciones necesarias para resolver el problema.
La versión de la empresa y las regulaciones
Met-Mex Peñoles alega que la contaminación en la zona es anterior a la presencia de núcleos poblacionales, y que tomando en cuenta esta realidad y la naturaleza de sus actividades, la construcción de viviendas no debió ser autorizada.
No obstante, alegan que en 1994 se sometieron voluntariamente a una auditoría ambiental con la Procuraduría Federal del Medio Ambiente en la que se le exigieron 113 medidas correctivas, de las cuales a 1999 habían cumplido el 67%. Con estas medidas se deberían controlar las emisiones tóxicas.
Los casos de niños con altos niveles de plomo en la sangre implicaron nuevas medidas, entre ellas la creación de un fideicomiso de seis millones y medio de dólares para el tratamiento de los afectados; costear la reubicación de 410 familias asentadas en la zona inmediata a la fábrica y crear allí una zona de amortiguamiento ambiental; y la suspensión escalonada y temporal de actividades productivas de acuerdo a los niveles de las emisiones. A estas acciones se sumaban otras medidas complementarias.
Met Mex Peñoles señala que desde 1961 a 2000 invirtió 190 millones de dólares en equipo anticontaminante. Y que a esas mismas fechas, después de cumplir con los requerimientos impuestos, estaban en camino de lograr el certificado de Industria Limpia de parte de las autoridades mexicanas.
En 2004 y coincidiendo con la finalización del fideicomiso para tratar a las víctimas, surgieron nuevas denuncias, ahora por alta presencia de cadmio y arsénico en el aire y en el polvo. Las nuevas denuncias no procedieron, únicamente se logró del congreso estatal una orden para supervisar nuevamente las emisiones de plomo y los niveles en la sangre de los niños vecinos de la fundidora.
Diferentes organizaciones han mantenido una denuncia constante sobre la contaminación que produce la metalúrgica, y la arbitrariedad de las autoridades mexicanas al momento de evaluar el cumplimiento de las medidas impuestas.