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La posible alianza opositora pierde piso
Lunes 3 de septiembre de 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com
Mientras ARENA anuncia que su próximo candidato a la presidencia saldrá de la competencia interna entre tres precandidadatos, el FMLN confirma que, por el contrario, no permitirá la competencia interna entre diversos aspirantes, y que su principal carta para el año 2009 será elegido por la jefatura partidaria.
La decisión farabundista, que explícitamente implica el rechazo a la precandidatura de Arturo Zablah (un empresario en línea de oposición al gobierno pero no identificado con la izquierda), e implícitamente confirma la opción por Mauricio Funes (un periodista autodefinido de izquierda y portador de un discurso político en progresiva y acelerada radicalización), coloca un obstáculo prácticamente insalvable al llamado a la articulación de una amplia alianza opositora.
No parece posible que quienes han empujado la idea de constituir el bloque opositor, el FDR y el CD básicamente, aunque con la esperanza de integrar a la intentona al PDC, acepten la imposición de Funes como representante de un proyecto electoral cuya novedad y principal atractivo consistiría, precisamente, en presentar una alternativa que, partiendo de la diversidad de la izquierda, vaya más allá de la misma en cuanto a programa y candidato, y por lo mismo en cuanto a las fuerzas integradas.
Si eso es cierto, la izquierda en particular y la oposición, en general, continuará dispersa y con pocas o nulas posibilidades de convertirse efectivamente en opción de poder.
Es cierto que algunos han sugerido la posibilidad de que la alianza opositora pueda prescindir del FMLN, y constituirse con la sola coalición del FDR, el CD y el PDC. Pero los números arrojados por múltiples mediciones son contundentes: la suma del voto potencial de esos tres partidos no alcanza ni de lejos para una victoria.
Lo mismo sucede con el FMLN compitiendo en solitario: la historia demuestra con suficiente claridad que su voto duro no supera al de ARENA, y que su discurso y programa no seduce, por su radicalidad, al votante indeciso pero mayoritariamente conservador, que es en última instancia el que hace la diferencia.
Por último, la incapacidad del actual FMLN por alcanzar acuerdos razonables con las fuerzas y sectores que le son afines, a las que por el contrario tradicionalmente ha estigmatizado o expulsado de sus filas, es también una muestra palmaria de su inmadurez para enfrentar el ejercicio de gobierno sobre toda la sociedad. Eso es lo que el electorado percibe y lo que ha expresado en las tres últimas elecciones presidenciales.
Si el intento de construir la alianza opositora no se concreta, o al menos no con la presencia del FMLN, el partido ARENA tendría asegurada una quinta gestión presidencial.
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