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Con esta columna, Centroamérica 21 abre un espacio plural en donde los representantes de todos los partidos políticos, sin excepción, podrán expresar libremente su particular punto de vista sobre la realidad nacional. La invitación está hecha por nuestra parte.



Conectar con la ciudadanía
El desafío de las izquierdas

 

La posibilidad de la alternancia y de que las izquierdas puedan ganar el Ejecutivo y gobernar el país a partir del 2009 en El Salvador, está ocupando el principal espacio en el debate político nacional y activa las neuronas de los diferentes liderazgos que desde la oposición pretenden tejer esa posibilidad.

Este no es un debate nuevo, pues ya en dos oportunidades (1999 y 2004) la ciudadanía ha mostrado disposición a desplazar a ARENA del gobierno, pero los propios errores del FMLN y las buenas estrategias de la derecha, han permitido que se esté culminando un cuarto gobierno arenero y que continúe en ciernes esta posibilidad.



Lunes 3 de septiembre de 2007
Julio Hernández
Secretario General del Frente Democrático Revolucionario, FDR

redaccion@centroamerica21.com

 

JULIO HERNÁNDEZ

A mi juicio, los errores fundamentales que facilitaron los triunfos areneros, en primera vuelta, en las dos contiendas presidenciales pasadas por parte del Frente son el voluntarismo y la incapacidad de compartir poder.

El voluntarismo se expresa en creer que como la mayoría del pueblo está descontento tiene que votar por la opción de izquierda, dando poca importancia al papel de los candidatos, del programa de gobierno, de las alianzas y de la estrategia. El mejor antídoto es el estudio a fondo de la opinión ciudadana y realizar el máximo esfuerzo por conectar con el estado de ánimo, los valores y las necesidades de quienes estarían a favor de un cambio que –en su mayoría- son personas que no se consideran de izquierda. En otras palabras, construir decisiones a partir de interpretar correctamente el interés ciudadano y renunciar a querer ir más allá de donde el pueblo está dispuesto a ir.

El Salvador está todavía muy lejos de considerarse una sociedad democrática y la tendencia que han impreso los dos últimos gobiernos son a un mayor autoritarismo. El signo principal que debe caracterizar la propuesta alternativa de las izquierdas es el de la inclusión. Sólo una actitud genuinamente democrática puede permitir el aglutinamiento de una alianza de amplio espectro que tenga las condiciones de propiciar mayor gobernabilidad, eso pasa por una decisión estratégica: compartir poder, lo que conlleva a los distintos actores involucrados en este esfuerzo a demostrar que se ha tenido la suficiente humildad para aprender la lección, pero también que la apuesta es por más democracia y no por un autoritarismo de nuevo tipo.

Todas las encuestas recientes, sin excepción, muestran la existencia de un enorme descontento social, especialmente por el incremento del costo de la vida, la falta de empleos y el clima de inseguridad que prevalecen en nuestro país. Sin embargo, las opiniones ciudadanas respecto a sus preferencias políticas parecen indicar que ARENA y FMLN mantienen niveles de apoyo bastante parecidos y que un buen porcentaje de los electores, pese a estar descontentos, no muestran inclinación política alguna.

No me cabe la menor duda de que para el partido gobernante, la mejor estrategia es polarizar izquierda versus derecha o como dice el Presidente Saca, comunismo versus libertades. Aunque no soy partidario de los fatalismos, me atrevo a afirmar que en una contienda planteada en términos de izquierda versus derecha, la derecha gana. Esto tampoco quiere decir que la mayoría del pueblo sea de derecha, pero sí que la gente a la hora de entregar las llaves de Casa Presidencial es bastante conservadora y, por tanto, muy vulnerable a las campañas de terror que muy bien sabe articular la fuerza gobernante.

Para las izquierdas el reto es más difícil, porque se trata de demostrar al conjunto de la sociedad (incluso a quienes apoyan al partido de gobierno) que se está preparado para gobernar mejor el país y que existen propuestas razonables de solución a los principales problemas que aquejan a nuestro país.

No se trata simplemente de un cambio de discurso, debe existir coherencia en toda plenitud. Esto es especialmente importante para el FMLN, pues quienes aún sienten algún tipo de desconfianza a ese partido y que quieren un cambio, demandan certeza de que no habrá sorpresas en el camino.

Desde el FDR, se ha lanzado un pronunciamiento para construir una Gran Alianza Nacional más allá de la izquierda, capaz de aglutinar a todos aquellos sectores que consideran saludable y necesaria la alternancia en el poder. Ahora viene un enorme esfuerzo de diálogo con los otros partidos de oposición y con distintos sectores que han mostrado interés en concertar dicha opción.

Lo que resta de 2007 será clave para definir el futuro de nuestro país y de las propias fuerzas políticas. Afortunadamente, se cuenta con la suficiente experiencia para aprender de los propios errores y se cuenta con las herramientas científicas para tratar de superar el principal desafío: conectar con la ciudadanía.

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