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Alianzas: los féretros como cunas
Los planes para construir una alianza de la izquierda unida y vitaminizada, calculadamente maquillada en su mensaje y supuestamente fuerte en coyunturas y músculos para derrotar a ARENA, se miran cada vez más lejos. El centro del problema es que, en buena parte, el FMLN tiró la propuesta con los dados cargados. Trató de construir una cuna con las maderas sobrantes de los féretros.
Lunes 17
de septiembre de 2007
Lafitte Fernández
redaccion@centroamerica21.com
Todavía hace unas pocas semanas, Héctor Dada, un intelectual con buen oficio de político, y Julio Hernández, un buen manejador de los asuntos electorales, afirmaban que en las pláticas por esa alianza que se avecinaban, esperaban un juego limpio de los efemenelistas.
Eso significaba para ellos, como lo explicaron, colocar varios nombres de posibles candidatos en una hoja de papel para seleccionar, conjuntamente, al postulado. También esperaban discutir, entre todos, las bases programáticas de la nueva alianza y, quizá, distribuirse algunos puestos de acuerdo con el peso cuantitativo que tuviese cada partido.
Sin embargo, las esperanzas de los posibles coaligados no llegaron ni a primeras de cambio. Como dicen los nicaragüenses, trataron de correr por el "home play" del beisbol político sin entender que siempre estuvieron "out".
Hasta donde entiendo, tanto a Dada como a Hernández, y todos sus hombres, simplemente le dijeron: "Funes es el candidato. Este es el programa y se acabó". Cuando se volvieron a mirar extrañados, simplemente les respondieron que podían darles unas pocas diputaciones.
A Cambio Democrático, el partido de Dada han tratado de acariciarlo un poquito más: le ofrecen que pongan el candidato a la alcaldía de San Salvador. Por supuesto que el nuevo ofrecimiento es bastante revelador:
1) los quieren meter en la distribución de bienes de difunto porque, por lo menos hasta ahora, nadie con una buena dosis de sentido común cree que el FMLN, o una alianza de izquierda, pueda retener la alcaldía capitalina. En otras palabras: les darían como piñata el más grande de los desafíos, como sería retener la comuna capitalina
2) la propuesta traiciona las aspiraciones de Violeta de Menjívar, una ardiente funista, quien supuestamente aspira a reelegirse y no quiere convertirse en ave de paso, a pesar su mala administración edilicia.
La postura de los dados cargos, les ha sentado muy mal a los potenciales socios del FMLN. Sobre todo porque, para empezar, una buena cantidad de ellos no creen que Mauricio Funes deba ser el candidato presidencial.
Además, si por la víspera sacan el día, las recientes purgas de dirigentes afines a Salvador Arias les muestra que los principales dirigentes del FMLN no tienen el talante, ni los espacios suficientes, para tratar de creer que se pueden entender con ellos con una buena dosis de tolerancia. Saben que, una vez adentro, les pueden sacar el garrote y hasta les quitan el saludo.
Pero, hay piedras más fuertes en los zapatos del FMLN. Una de ellas, el fuego que ha logrado encender el ingeniero Arturo Zablah, cuando lanzó, hace pocos días, una base programática para una eventual construcción de un centro menos asexuado, y con más hormonas, que similares intentos de construcción del pasado.
Para empezar, Zablah les demostró que su figura es más potable para aquellos medios de comunicación colectiva que no aguantan, siquiera, que les pronuncien el nombre de Mauricio Funes. Quizá es por eso, y por otras razones, es que el FMLN no renuncia a las dos única dos opciones que tienen frente a Zablah: o lo neutralizan de cualquier manera, o tratan de halar su iniciativa hacia ellos.
Más allá, por los vientos que corren en este oficio de atear los hechos políticos, Oscar Ortiz no estaría muy feliz con la posible candidatura a la vicepresidencia de Salvador Sánchez Cerén. Y hasta estaría dispuesto a pelearle ese puesto, a Sánchez, con bastante energía. Ortiz estaría dispuesto, incluso, a jugarse el pellejo en esa lucha en medio de un escenario donde el propio Funes le habría fallado a su ex compañero de luchas al aceptar, como parte de su fórmula, a Sánchez Cerén.
Ortiz, quien ha demostrado ser un buen administrador de una comuna y un territorio, siempre ha ocupado, en el FMLN, un sitio entre la servidumbre y el mobiliario. Unos días se anuncia que lo van a sacar a patadas. Otro día cobra un poco más de fuerza. Unos le temen. Otros reconocen su fuerza. Pero, allá arriba, sobran quienes lo odian y lo quieren ver lejos. Pero, la suerte de ese maestro, nadie la sabe. Ni siquiera se puede apostar si llegará a las próximas elecciones dentro del FMLN.
Es difícil creer que el FMLN abandone su método de jugar con los dados cargados. Eso lo saben quienes reciben sus tarjetas y flores como parte de la conquista política. Quizá el único camino que les queda para caer en la novedad, es inventando formas o combinando las antiguas de manera insólita. Y esto es, precisamente, lo que no vemos por ningún lado para que, finalmente, se produzca es nueva alianza. El FMLN no quiere poner a discusión su base programática (a pesar de que la ha suavizado deliberadamente) y mucho menos poner en entredicho a su nueva estrella presidencial.
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