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Conversación con Hugo Barrera
Nuestra meta en ARENA es superar el millón 300 mil votos que obtuvimos en las pasadas elecciones”


Hugo Barrera es uno de esos empresarios que comenzaron desde abajo, y que no escatimaron esfuerzos hasta alcanzar el éxito. Su capacidad de trabajo incesante y metódico es legendaria en el mundo empresarial y el político. Roberto d´Aubuisson, fundador de ARENA, solía decir que don Hugo era “el motorcito y el reloj del partido”. Hombre de ideas claras y firmes, miembro de Comité Ejecutivo Nacional de ARENA, comparte con Centroamérica 21 sus apreciaciones sobre la actual situación política y las perspectivas frente a las elecciones de 2009.

Lunes 17 de septiembre de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com

 

Hugo Barrrera, miembro del Comité Ejecutivo Nacional, COENA.

Por qué debe ganar ARENA un quinto periodo presidencial?, ¿qué gana el país con esa continuidad del mismo partido en el gobierno?

-El desarrollo económico y social de una sociedad no se puede lograr en corto tiempo. Los países que en estos últimos cincuenta años han logrado rebasar la situación de pobreza, como Singapur, Taiwán o Corea del Sur, lo lograron en periodos de entre treinta y cuarenta años, con gobiernos autoritarios, pero que decidieron hacer funcionar el sistema capitalista, en donde el concepto de la libertad empresarial es el eje principal en la economía.

Esa decisión sostenida por varios periodos eleccionarios, es la que permitió una continuidad de las políticas que llevaron a esos países al pleno desarrollo. Ahí se redujo la pobreza prácticamente a cero, y se convirtieron en países líderes en el mundo desde el punto de vista de la producción. Ese es nuestro objetivo, ese es el proyecto histórico de ARENA.

Nuestro país, entonces, necesita continuar con esta clara definición de las políticas económicas y sociales, dentro de un esquema de libertades, capitalista, porque eso, según está demostrado, es el camino al desarrollo y la prosperidad.

-Pero usted mismo dice que esos países lo lograron con gobiernos autoritarios… y aquí, don Hugo, ya no queremos más autoritarismos.

-Claro, esa es la diferencia y lo más notable. Aquí, nosotros estamos siguiendo ese camino de desarrollo pero sin autoritarismo, en un sistema pluralista y democrático, y eso es mucho más complejo. Nosotros no podemos obligar a la gente a que vote por ARENA. Aquí corremos el riesgo permanente de que se elija a otro grupo político que interrumpa o cambie el sistema de libertades. Y lo único que puede neutralizar esa amenaza es la forma en que nosotros trabajemos para la mayoría siga favoreciéndonos con su voto.

-¿Qué elementos prueban que en efecto es el camino al desarrollo el que el país está recorriendo bajo la administración de Arena? Algunos creen que en realidad vamos en sentido contrario, y otros se quejan de que los avances son muy lentos y pocos.

-Ya lo dijo usted: los que lo niegan o se quejan son algunos, porque la mayoría si parece tener clara la situación y así lo ha expresado en las urnas. A la gente no se le engaña ofreciéndole falsos paraísos o queriendo hacerle creer que vivimos en el infierno. La gente piensa y vota por quien mejor representa sus intereses. Nosotros sabemos que no todo está bien. Estamos conscientes de que vamos por el rumbo correcto, pero no estamos satisfechos en absoluto, porque lo que deseamos es convertirnos en un país plenamente desarrollado, y para eso aún nos falta, pero hacia ese objetivo es que estamos enfocados. Eso es lo que la población percibe.

-¿No ha sido muy lento el avance?

-Nosotros venimos saliendo de una situación sumamente compleja: cinco o siete años de preguerra, en los que los del frente se dedicaron a secuestrar y matar empresarios y a destruir empresas. Esos años fueron duros: 726 empresas se retiraron de El Salvador, incluyendo a Texas Instruments, que generaba más de ocho mil plazas de empleo. Y ninguna de esas 726 empresas ha regresado al país… ¡Aquí los del frente secuestraron y mataron a cuánto empresario nacional y extranjero!

“Nosotros venimos saliendo de una situación sumamente compleja: cinco o siete años de preguerra, en los que los del frente se dedicaron a secuestrar y matar empresarios y a destruir empresas. Esos años fueron duros: 726 empresas se retiraron de El Salvador, incluyendo a Texas Instruments, que generaba más de ocho mil plazas de empleo. Y ninguna de esas 726 empresas ha regresado al país…”

Y luego vinieron 12 años de guerra, donde el ataque ya no fue solo contra la economía sino también contra el ejército regular. En esa situación la mayor parte del presupuesto nacional fue utilizado para la defensa contra la agresión, y no para aspectos sociales. Y luego hasta la naturaleza nos golpeó: se nos vienen dos grandes terremotos que afectaron al país entero.

Y en todos los casos, preguerra, guerra y terremotos, se tuvo que ocupar una enorme cantidad de recursos del Estado para enfrentar esas situaciones… Para pagar los Acuerdos de Paz se ocuparon más de 25 mil millones de colones de aquella época… Y todos esos recursos, sino hubiéramos tenido guerra, se hubiesen invertido en programas sociales. Todo eso retrasó nuestras posibilidades de desarrollo. Más que construir nos ha tocado reconstruir.

-¿Y en qué punto estamos?

-En una etapa de logros y de cambios positivos hacia el desarrollo. Antes la constitución decía “Se prohíben las doctrinas anárquicas contrarias a la democracia”; hoy dice: “El sistema político de El Salvador es pluralista”, lo cual significa que aquí pueden haber partidos maoístas trotskistas, comunistas, lo que usted quiera. Y nadie puede oponerse a ello porque la constitución así lo establece. Esa es la situación en la que estamos, en donde tenemos democracia y libertad, y se han cimentado los factores que nos conducen al desarrollo económico y social.

¿Y la alternancia?

-Hay democracia sin alternancia en el poder?

-Alternancia en el poder si ha habido, porque ha habido elecciones, y son distintas personas las que han gobernado…

-Pero distintas personas del mismo partido, don Hugo…

-Pero es que esa no ha sido una decisión ni de nuestro partido, ni del Tribunal Supremo Electoral. Eso lo ha decidido la mayoría de los votantes. Es esa mayoría la que ha decidido quién debe gobernar el país. Y si en las elecciones pasadas nos dieron 500 mil votos más que al FMLN, pues esa es la voluntad del pueblo. ¿Y por qué vamos a ir en contra de la voluntad del pueblo? ¿Y no para que fuera el pueblo el que decidiera y eligiera ha sido todo el relajo este de la lucha revolucionaria, pues? Aquí el compromiso es respetar la voluntad popular, y si la voluntad popular es que ARENA gobierne, pues hombre, por algo será.

-¿Y si ahora ganara el FMLN?

-Pues si eso fuera la voluntad de la mayoría de los votantes, tendremos que respetar esa decisión. Así es la democracia. Claro sería lamentable que el país se embarcara en un rumbo seguro al desastre. En la campaña de las elecciones pasadas el FMLN ofreció que, de llegar al gobierno, lo primero que harían sería desmantelar pieza por pieza la estructura económica y administrativa actual, y eso implica un cambio de sistema lógicamente. Después el otro líder de ellos, José Luis Merino, reafirmó que el FMLN no aceptaba el pluralismo y que era un partido anti sistema. Yo dudo que a los salvadoreños les atraigan esos planteamientos.

“Nosotros no hemos parado desde después de las últimas elecciones, aunque se trata de un trabajo ordenado en diversas etapas: primero a departamental, luego municipal y ahora ya a nivel de caseríos, cantones, colonias y barrios”.

ARENA hacia el 2009

-¿En qué estado está la maquinaria de ARENA?

-Aceitada y trabajando fuerte en los 14 departamentos. Es que nosotros no hemos parado desde después de las últimas elecciones, aunque se trata de un trabajo ordenado en diversas etapas: primero a departamental, luego municipal y ahora ya a nivel de caseríos, cantones, colonias y barrios. Y por supuesto también está la parte sectorial que es la peculiaridad de nuestro partido, que está conformado por la alianza de ocho sectores productivos en una estructura política.

-En 2004 ARENA obtuvo una votación récord a nivel histórico (poco más de un millón 300 mil votos), ¿Puede ARENA alcanzar o superar esa cota?

-Comprendemos que en esas elecciones se conjugaron varias circunstancias inéditas, y entendemos que el carisma y la forma de trabajar del candidato produjeron ese resultado impresionante. Pero nuestro esfuerzo actual está orientado a superar esa meta. Creemos que es posible lograrlo. Y esto se amarra a otros elementos: certeras acciones del Ejecutivo y de su estructura ministerial en relación a las necesidades de la población. Cuando el presidente dice que las únicas promesas que valen son las que se cumplen, en eso basamos en gran medida los resultados que estamos buscando.

-¿Es realista esa aspiración?

-Sí, pero tiene que estar fundamentada en una coordinación muy acertada del equipo de campaña en el momento oportuno. Lo que Tony Saca demostró en 2004 es que, trabajando de una manera correcta, sí es factible entusiasmar a semejante número de personas para votar por nuestro partido, nuestro programa y nuestro candidato.

-Pero en 2004 ARENA se enfrentó al comunista salvadoreño más puro y duro, eso asustó al votante moderado, ¿pero qué pasaría si ahora el FMLN modera su programa y presenta un candidato igualmente moderado?

-Pues a lo mejor la votación del FMLN desciende. Puede ser que ganen a algunas personas que no están de acuerdo con una postura tan radicalizada, pero que en el mismo movimiento pierdan gente de su voto duro que sí es radical y que no estaría de acuerdo con que ellos se aguaden, por decirlo de alguna manera.

-Lo que quiero decirle es que en ese caso ARENA ya podría plantear que se trata de elegir entre las libertades y el comunismo.

-El peligro que el sistema percibe es el mismo. En lo personal creo que es más peligrosa la gente que dirige ahora al FMLN, los veo más dogmáticos y menos flexibles que Shafik. Lo digo por experiencia. Yo tuve mucho contacto con Shafik y logramos acuerdos sustantivos en distintos campos. Siento que con el equipo que comanda ahora al FMLN es más difícil llegar a arreglos que puedan favorecer a la población y al país.

-¿Por qué cree eso?

-
Con Shafik no vivimos una situación en donde préstamos que van a servir para favorecer el desarrollo de la población, especialmente a los de menos recursos, hubiesen sido denegados los votos para alcanzarlos. Sin embargo con los nuevos dirigentes eso ha sido una constante. No les ha importado que la población sea afectada negativamente, al bloquear los préstamos; lo único que les ha importado es oponerse al gobierno.

Yo más bien siento que ha habido un endurecimiento del FMLN… Y realmente no debería de ser así, el tiempo ha transcurrido, y eso debería obligarnos a todos a madurar un poco más políticamente, para llegar a entender que hay temas tan ligados al bienestar de la población que no deberían de sr sujetos de politización en esa forma.

-Hay rumores de problemas internos en ARENA debido a las candidaturas…

-No hay problemas. En esto nosotros estamos bien claros. En cuatro veces que hemos hecho el ejercicio de elegir al candidato presidencial, y eso da alguna experiencia, no nos hemos equivocado, porque hemos ganado las cuatro veces con las personas que hemos elegido. En ARENA no se trata de llevar al que tenga más deseos de ser presidente, sino que al que más posibilidades tenga de ganar.

-¿Y cómo se determina quién tiene más posibilidades de ganar?

-Por medio de un intenso y exhaustivo proceso de evaluaciones consultas y mediciones. En eso no nos perdemos.

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