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Pluralidades


Lunes 24 de septiembre de 2007
Geovani Galeas
ggaleas@centroamerica21.com


La aceptación de la diversidad del pensamiento, y de las opciones en todos los órdenes de la vida, constituye sin duda el más claro signo de la conducta democrática. La intolerancia ante el disenso es, por el contrario, la muestra palmaria de la vocación totalitaria y dictatorial.

Algunos detractores del sistema en que los salvadoreños vivimos desde la Firma de los Acuerdos de Paz, alegan que carecemos de libertad de expresión y que, en realidad, somos víctima de una “dictadura civil”.

La paradoja es que lo dicen desde periódicos, canales televisivos y emisoras radiales sin que nadie los censure. También, paradójicamente, esos mismos detractores suelen alabar y proponer como paradigmas regímenes que, como el cubano y el venezolano, no admiten más voz que la del dictador, ese sí, militar.

En nuestro país nadie está en prisión ni es perseguido o condenado al exilio por expresar ideas políticas contrarias a las del partido en el gobierno. Nadie. Aquí no hay presos políticos. Quien lo diga está mintiendo. Otra cosa, por supuesto, es incendiar autos, destruir propiedades públicas y privadas y lanzar piedras (o balas) contra las autoridades.

En este país tenemos la plena libertad de elegir a quien queramos para que nos gobierne. Para ello basta que un partido, cualquiera que sea, gane el corazón y la mente de la mayoría del electorado. Ese electorado que lo mismo que le dio el Ejecutivo a ARENA, también le dio al FMLN, y a otros partidos de oposición, el gobierno de las principales ciudades del país, y una cuota importante de curules en la Asamblea Legislativa.

Experimentar la pluralidad de la democracia es invaluable para quienes padecimos la larga etapa dictatorial anterior. Por ello es que hablamos de la defensa de este sistema de libertades, y del combate permanente a toda tentación de regresión autoritaria. Para nosotros, esos conceptos entrañan experiencia vitales y no meros juegos retóricos.

Nuestra apuesta, por lo mismo, concierne a nuestra práctica profesional concreta. En las páginas virtuales de Centroamérica 21 crece la diversidad de pensamientos de edición en edición. Ese es uno de nuestros mayores compromisos.

Estando clara la dirección de nuestra línea editorial, determinada, insistimos, por la defensa no de un partido específico sino del sistema de libertades, nuestro periódico se abre a la diversidad de pensamientos, como se evidencia en nuestra sección de opinión.

Todo ejercicio de pluralidad es enriquecedor. Esa es nuestra divisa.

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