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Edwin Arévalo, cineasta salvadoreño radicado en Los Ángeles.

Edwin Arévalo:
un exponente del cine salvadoreño

 


A sus casi 30 años, Edwin Arévalo, tiene un proyecto muy claro para su futuro: el cine. Desde hace once años vive en Los Ángeles y desde ahí planea y escribe guiones cinematográficos para ser rodados en El Salvador y con equipo salvadoreño. Esta semana mostrará su primera producción en las Islas Canarias.

Lunes 24 de septiembre de 2007
Teresa Andrade

teresa.andrade@centroamerica21.com


¿Edwin Arévalo partió de El Salvador un día de Brujas, o mejor conocido como Halloween, en la tierra que lo recibiría, esa misma noche que el avión aterrizó en el aeropuerto de Los Ángeles.

Tenía a penas 17 años y estudiaba bachillerato en su natal San Juan Opico, cuando su madre que tenía unos seis años de vivir en Los Ángeles y había conseguido formalizar su estatus migratorio, le notificó que había logrado la visa para él y su hermana. Ella pensó que sus hijos podrían tener mejores oportunidades de trabajo y estudio en la tierra del norte.

Edwin contó a Centroamérica 21 en entrevista vía correo electrónico, que su primer trabajo al llegar a Estados Unidos, fue limpiando baños en un Burger King. Un trabajo poco divertido, pero con el cual podía asegurar las remesas mensuales para su familia en El Salvador, ya que su padre, dos hermanos y su abuela aún residen en el país.

“La Sangre en el cuerpo”, primer largometraje de Edwin Arévalo fue parte de la muestra del 9º Festival Ícaro en el 2006, en el 4to y 5to Festival de Cine Pobre en Cuba, en el II Festival de Cine y Vídeo en Granada, Nicaragua y en el 2º Festival de Cine Latinoamericano de São Paulo, Brasil. Próximamente participará en IBERTIGO en Islas Canarias.

Por suerte, en menos de un año, se convirtió en uno de los encargados del lugar. Pasó cinco años de su vida en dicho restaurante, hasta había inventado sus propias recetas secretas, que muchos años después salieron en versión comercial. Aún lo recuerda con mucha gracia “El Whopper con cebollada frita, era mi sándwich privado y salió al mercado hace unos dos años, pero jamás me lo hubieran reconocido”, dice.

Mientras trabajaba en el restaurante se inscribió en la escuela para aprender programación de sistemas informáticos. Pero lo que le daban no le satisfacía, así que dejó la escuela y comenzó a ser autodidacta. En poco tiempo ya dominaba muy bien la programación. Dejó su trabajo en el restaurante de comida rápida y comenzó a trabajar en sistemas informáticos. Hasta la fecha, es lo que le da de comer y para mandar remesas regularmente.

Pero la verdadera pasión de Edwin, no eran las computadoras. Su verdadero amor estaba en el cine.

“Amor a primera vista”


Edwin recuerda que el cine con el que tuvo contacto en El Salvador era muy pobre, así que su conocimiento era muy poco. “En la sala de cine local no pasaban de Rambo, Comando e Indiana Jones”, comenta. Durante mucho tiempo Edwin dejó olvidado el cine, hasta que llegó a Los Ángeles y logró tener una tarjeta de la Biblioteca Pública y comenzó a rentar videos.

En poco tiempo se volvió un cinéfilo. Comenzó con el cine americano, pero pronto descubriría el cine independiente: español, francés, italiano, entre otros. Nos cuenta que durante el período de 2000 a 2003, vio más de 600 películas.

Siendo un fan del séptimo arte consideró estudiar en la Escuela de Cine de Los Ángeles, pero al darse cuenta que el año de estudio costaba mas de 30 mil dólares, más del doble de lo que ganaba en un año, se decepcionó un poco. Sin embargo, nunca dejó de ver películas y de aprender de ellas. Al fin, decidió comenzar a leer teoría de cine.

En esos días, con mucho esfuerzo, logró ahorrar para comprar una cámara de película super 8 y comenzó a hacer sus primeros experimentos. Luego compró un proyector muy antiguo y pudo verlo. “Cuando vi lo que había filmado, reflejado en la pared, fue amor a primera vista”, recuerda.

A finales del 2004, trabajó con un colega haciéndole la fotografía para un cortometraje. Era su primer trabajo formal detrás de cámaras, del cual aprendió muchísimo y le dejó experiencias que marcaron su destino.

Edwin ya tenía el gusanito del cine metido entre ceja y ceja. Así, comenzó a maquinar para poder rodar su primer largometraje. El primer intento fue un guión escrito en inglés, para ser rodado en la misma ciudad de Los Ángeles. Pero cuatro semanas antes de comenzar el proyecto canceló todo. Reescribió todo el guión, esta vez en español y con planes de rodarlo en El Salvador con el nombre de “La Sangre en el Cuerpo”.

Actualmente se encuentra en la última fase de producción su segundo largometraje “Tres caminos”, que ha sido rodada en El Salvador, México y Los Ángeles.

Un cineasta en San Salvador

Con una cámara MiniDV, un guión escrito por él y 3 mil dólares en el bolsillo, Edwin regresó a El Salvador a filmar su primera película. La única ayuda técnica profesional que tuvo fue la de su colega mexicano, Antonio Bunt, quien fue el director de fotografía y un par de ayudantes que llegaban al menos a ver.

Consiguió un equipo de actores, en su mayoría estudiantes y posteriormente consiguió un reparto más profesional con actores de teatro como Dinora Alfaro, Antonio Perdomo, Rubidia Contreras, Francisco Borja, y José Carlos Ramos.

Logró rodar la película en nueve días continuos en agosto de 2005 y todo fue saliendo en el camino, ya que el dinero con el que contaban era muy poco. No hubo ensayos, ya que su idea era captarlo todo tal y como saliera. Luego en edición se depuraría.

Recorrió El Salvador filmando su primera película: San Jacinto, Montserrat, San Salvador, Zacatecoluca y la Costa del Sol fueron las locaciones escogidas. Este fue uno de los problemas mayores con los que se encontró, ya que muchas personas le cerraron las puertas en el último momento.

Justo antes de finalizar el rodaje uno de sus principales actores tuvo un accidente automovilístico, por lo que fue otro revés para el sueño de Edwin. Pero, nunca se dio por vencido. Esa misma noche reescribió el guión y rodó un final alternativo. Aunque cree que la escena original hubiera sido mejor, considera que fue la mejor decisión.

La sangre en el cuerpo
Sinopsis

Salomé es una joven que trata de escapar de los abusos a los cuales son sometidos ella y su hermana. En su afán de salir de casa termina hundida en un mundo de drogas y prostitución. Lucas y Evelyn son una pareja que lleva muchos años tratando de concebir. Por cosas del destino, Lucas y Salomé se conocen y comienzan una relación que cambia sus vidas.

Tres Caminos
Sinopsis

Fotógrafo, maestro, borracho, infiel y mentiroso, René reúne todas estas características y aun mas. Su vida cambia cuando muere su padre, un alcohólico al que odia. René jura no ser como el pero poco a poco va cayendo en el mismo vicio del alcohol, descendiendo a los infiernos de la adicción, perdiendo su estilo de vida, familia y amigos.

Fueron pocas las personas que creyeron en este proyecto de Edwin, pero lo logró. Fue así como la película “La Sangre en el cuerpo” fue exhibida por primera vez en el Noveno Festival Ícaro en el 2006, en San Salvador.

Posteriormente, ha podido exhibirla en el 4to y 5to Festival de Cine Pobre en Cuba, en el II Festival de Cine y Vídeo Centroamericano en Granada, Nicaragua y en el 2º Festival de Cine Latinoamericano de São Paulo Brasil.

Próximamente será exhibida en La Muestra de Cine Iberoamericano IBERTIGO en Islas Canarias, entre el 28 de Septiembre y el 6 de Octubre de este año, en un festival en Londres en noviembre y en Australia el próximo año. .

La trilogía

Cuando Edwin terminó su primera película, tenía dos guiones más. Se le ocurrió entonces hacer una trilogía, a partir de “La Sangre en el cuerpo”.

Desechó esos guiones y comenzó uno nuevo y su segunda película se llamaría “Tres Caminos”. Además, se puso un reto extra, sería filmada en tres países:

San Salvador, La Ciudad de México, Los Ángeles e incluso una parte en París, Francia.

Su primera experiencia fílmica le había enseñado mucho. Esta vez no se arriesgaría a hacerlo solo. Así que se hizo de un pequeño equipo de colaboradores en cada país. Así, Marcelo Reyes en El Salvador, Víctor Sandoval en México y en Los Ángeles lo hizo el mismo. Además de una serie de colaboradores en todos los países que creyeron en el proyecto.

El reparto de esta nueva película es un poco más complejo: en El Salvador cuenta con Diego Murcia, Marlene Huezo, Saraí Díaz y Tania Hernández. En México con Antonio Bunt, Estela Callejas, Carmen Ramos y Tatiana del Real. En Los Ángeles, David Stay, Christine Springett y Amy Bloom.

A pesar de que para este proyecto Edwin contaba con un poco más de presupuesto, se le ha hecho muy difícil, ya que viajar a cada uno de los países involucrados en el proyecto ha sido cuantioso.

Al preguntarle como financia sus películas, con un poco de humor contesta: “Con una alcancía de barro que compré en Ilobasco y con la ayuda de un buen amigo aquí en Los Ángeles, José Nieto, que desde el principio fue lo suficientemente loco para embarcarse en esta odisea de hacer cine personal conmigo”.

La película está en la última etapa. Edwin asegura que en un mes estará lista. El estreno oficial se hará el 1 de diciembre en San Salvador, para lo cual ya está haciendo las respectivas gestiones. Luego la enviará a diferentes festivales en Guatemala, México, Los Ángeles, París, Cuba, Brasil, España, Italia y Australia.

Para la última parte de la trilogía, tiene tres guiones listos para escoger y actualmente está trabajando en el cuarto que espera terminar a finales de este año. Espera comenzar a rodarla a mediados de 2008. Edwin asegura que seguirá tocando problemas sociales, a pesar de que muchos critiquen que muestra un mal aspecto del país.

Sin embargo, el piensa que “Podés agarrar ‘La sangre en el Cuerpo’ y ‘Tres Caminos’ y podes situar las mismas historias en Argentina, Italia, Francia o Alemania. Los problemas sociales son universales y de ahí viene la idea de hacer esta trilogía”.

“Te mentiría si te digo que hago cine para hacerme rico, al contrario el cine me tiene más pobre de cuando llegue aquí , aún así no me quejo”.

Cine salvadoreño

Edwin planea regresar a El Salvador, con un par de películas buenas bajo el brazo y seguir produciendo a nivel nacional. Además, cree que es importante ayudar a las nuevas generaciones de cineastas salvadoreños.

Edwin considera que sus trabajos pertenecen a la línea del cine pobre, sin embargo esto no quiere decir mala calidad. Trabajar en cine es uno de los rubros más caros y El Salvador no cuenta con una productora de cine establecida y mucho menos con alta producción en largometrajes. Edwin quiere ayudar a facilitar este proceso a los nuevos talentos cinematográficos.

Al preguntarle por qué trabaja con salvadoreños, en lugar de estadounidenses, a pesar de que vive en la capital del cine hollywoodense, contesta: “Porque es mi tierra, mi gente, nuestras historias y aunque hay mas gente haciendo cine, creo que es bueno tener una diversidad de filosofías y estilos en el cine local”.

Cuando se habla de cine salvadoreño, Edwin aún se encuentra definiendo este término, puesto que si se habla de que el productor sea salvadoreño, sí se considera cineasta salvadoreño. Por otro lado, si se piensa en la corriente que ha seguido el país en producción cinematográfica durante el conflicto armado y el que se está haciendo actualmente, él se aleja de esta idea.

Edwin, en este momento está participando como productor de una serie de televisión americana, aún en desarrollo. Además, se encuentra en el proceso de preproducción de un documental sobre Alejandro Cotto y posteriormente planea terminar su trilogía.

Al preguntarle por qué decidió hacer cine contesta, “Para mí, hacer cine es una necesidad, un vicio, es el vehículo que más me gusta para expresar mis sentimientos y mis filosofías”. Además, agrega “Te mentiría si te digo que hago cine para hacerme rico, al contrario el cine me tiene más pobre de cuando llegue aquí , aún así no me quejo”.

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