¿Edwin Arévalo partió
de El Salvador un día de Brujas, o mejor conocido como
Halloween, en la tierra que lo recibiría, esa misma noche
que el avión aterrizó en el aeropuerto de Los Ángeles.
Tenía a penas 17 años y estudiaba bachillerato en
su natal San Juan Opico, cuando su madre que tenía unos
seis años de vivir en Los Ángeles y había
conseguido formalizar su estatus migratorio, le notificó
que había logrado la visa para él y su hermana.
Ella pensó que sus hijos podrían tener mejores oportunidades
de trabajo y estudio en la tierra del norte.
Edwin contó a Centroamérica 21 en entrevista vía
correo electrónico, que su primer trabajo al llegar a Estados
Unidos, fue limpiando baños en un Burger King. Un trabajo
poco divertido, pero con el cual podía asegurar las remesas
mensuales para su familia en El Salvador, ya que su padre, dos
hermanos y su abuela aún residen en el país.
Por suerte, en menos de un año,
se convirtió en uno de los encargados del lugar. Pasó
cinco años de su vida en dicho restaurante, hasta había
inventado sus propias recetas secretas, que muchos años
después salieron en versión comercial. Aún
lo recuerda con mucha gracia “El Whopper con cebollada frita,
era mi sándwich privado y salió al mercado hace
unos dos años, pero jamás me lo hubieran reconocido”,
dice.
Mientras trabajaba en el restaurante se inscribió en la
escuela para aprender programación de sistemas informáticos.
Pero lo que le daban no le satisfacía, así que dejó
la escuela y comenzó a ser autodidacta. En poco tiempo
ya dominaba muy bien la programación. Dejó su trabajo
en el restaurante de comida rápida y comenzó a trabajar
en sistemas informáticos. Hasta la fecha, es lo que le
da de comer y para mandar remesas regularmente.
Pero la verdadera pasión de Edwin, no eran las computadoras.
Su verdadero amor estaba en el cine.
“Amor a primera vista”
Edwin recuerda que el cine con el que tuvo contacto en El Salvador
era muy pobre, así que su conocimiento era muy poco. “En
la sala de cine local no pasaban de Rambo, Comando e Indiana Jones”,
comenta. Durante mucho tiempo Edwin dejó olvidado el cine,
hasta que llegó a Los Ángeles y logró tener
una tarjeta de la Biblioteca Pública y comenzó a
rentar videos.
En poco tiempo se volvió un cinéfilo. Comenzó
con el cine americano, pero pronto descubriría el cine
independiente: español, francés, italiano, entre
otros. Nos cuenta que durante el período de 2000 a 2003,
vio más de 600 películas.
Siendo un fan del séptimo arte consideró estudiar
en la Escuela de Cine de Los Ángeles, pero al darse cuenta
que el año de estudio costaba mas de 30 mil dólares,
más del doble de lo que ganaba en un año, se decepcionó
un poco. Sin embargo, nunca dejó de ver películas
y de aprender de ellas. Al fin, decidió comenzar a leer
teoría de cine.
En esos días, con mucho esfuerzo, logró ahorrar
para comprar una cámara de película super 8 y comenzó
a hacer sus primeros experimentos. Luego compró un proyector
muy antiguo y pudo verlo. “Cuando vi lo que había
filmado, reflejado en la pared, fue amor a primera vista”,
recuerda.
A finales del 2004, trabajó con un colega haciéndole
la fotografía para un cortometraje. Era su primer trabajo
formal detrás de cámaras, del cual aprendió
muchísimo y le dejó experiencias que marcaron su
destino.
Edwin ya tenía el gusanito del cine metido entre ceja y
ceja. Así, comenzó a maquinar para poder rodar su
primer largometraje. El primer intento fue un guión escrito
en inglés, para ser rodado en la misma ciudad de Los Ángeles.
Pero cuatro semanas antes de comenzar el proyecto canceló
todo. Reescribió todo el guión, esta vez en español
y con planes de rodarlo en El Salvador con el nombre de “La
Sangre en el Cuerpo”.
Un cineasta en San Salvador
Con una cámara MiniDV, un guión escrito por él
y 3 mil dólares en el bolsillo, Edwin regresó a
El Salvador a filmar su primera película. La única
ayuda técnica profesional que tuvo fue la de su colega
mexicano, Antonio Bunt, quien fue el director de fotografía
y un par de ayudantes que llegaban al menos a ver.
Consiguió un equipo de actores, en su mayoría estudiantes
y posteriormente consiguió un reparto más profesional
con actores de teatro como Dinora Alfaro, Antonio Perdomo, Rubidia
Contreras, Francisco Borja, y José Carlos Ramos.
Logró rodar la película en nueve días continuos
en agosto de 2005 y todo fue saliendo en el camino, ya que el
dinero con el que contaban era muy poco. No hubo ensayos, ya que
su idea era captarlo todo tal y como saliera. Luego en edición
se depuraría.
Recorrió El Salvador filmando su primera película:
San Jacinto, Montserrat, San Salvador, Zacatecoluca y la Costa
del Sol fueron las locaciones escogidas. Este fue uno de los problemas
mayores con los que se encontró, ya que muchas personas
le cerraron las puertas en el último momento.
Justo antes de finalizar el rodaje uno de sus principales actores
tuvo un accidente automovilístico, por lo que fue otro
revés para el sueño de Edwin. Pero, nunca se dio
por vencido. Esa misma noche reescribió el guión
y rodó un final alternativo. Aunque cree que la escena
original hubiera sido mejor, considera que fue la mejor decisión.
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La sangre en el cuerpo
Sinopsis
Salomé es una joven que trata de escapar de los abusos a los cuales son sometidos ella y su hermana. En su afán de salir de casa termina hundida en un mundo de drogas y prostitución. Lucas y Evelyn son una pareja que lleva muchos años tratando de concebir. Por cosas del destino, Lucas y Salomé se conocen y comienzan una relación que cambia sus vidas.
Tres Caminos
Sinopsis
Fotógrafo, maestro, borracho, infiel y mentiroso, René reúne todas estas características y aun mas. Su vida cambia cuando muere su padre, un alcohólico al que odia. René jura no ser como el pero poco a poco va cayendo en el mismo vicio del alcohol, descendiendo a los infiernos de la adicción, perdiendo su estilo de vida, familia y amigos.
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Fueron pocas las personas que creyeron en este proyecto de Edwin,
pero lo logró. Fue así como la película “La
Sangre en el cuerpo” fue exhibida por primera vez en el
Noveno Festival Ícaro en el 2006, en San Salvador.
Posteriormente, ha podido exhibirla en el 4to y 5to Festival de
Cine Pobre en Cuba, en el II Festival de Cine y Vídeo Centroamericano
en Granada, Nicaragua y en el 2º Festival de Cine Latinoamericano
de São Paulo Brasil.
Próximamente será exhibida en La Muestra de Cine
Iberoamericano IBERTIGO en Islas Canarias, entre el 28 de Septiembre
y el 6 de Octubre de este año, en un festival en Londres
en noviembre y en Australia el próximo año. .
La trilogía
Cuando Edwin terminó su primera película, tenía
dos guiones más. Se le ocurrió entonces hacer una
trilogía, a partir de “La Sangre en el cuerpo”.
Desechó esos guiones y comenzó uno nuevo y su segunda
película se llamaría “Tres Caminos”.
Además, se puso un reto extra, sería filmada en
tres países:
San Salvador, La Ciudad de México, Los Ángeles e
incluso una parte en París, Francia.
Su primera experiencia fílmica le había enseñado
mucho. Esta vez no se arriesgaría a hacerlo solo. Así
que se hizo de un pequeño equipo de colaboradores en cada
país. Así, Marcelo Reyes en El Salvador, Víctor
Sandoval en México y en Los Ángeles lo hizo el mismo.
Además de una serie de colaboradores en todos los países
que creyeron en el proyecto.
El reparto de esta nueva película es un poco más
complejo: en El Salvador cuenta con Diego Murcia, Marlene Huezo,
Saraí Díaz y Tania Hernández. En México
con Antonio Bunt, Estela Callejas, Carmen Ramos y Tatiana del
Real. En Los Ángeles, David Stay, Christine Springett y
Amy Bloom.
A pesar de que para este proyecto Edwin contaba con un poco más
de presupuesto, se le ha hecho muy difícil, ya que viajar
a cada uno de los países involucrados en el proyecto ha
sido cuantioso.
Al preguntarle como financia sus películas, con un poco
de humor contesta: “Con una alcancía de barro que
compré en Ilobasco y con la ayuda de un buen amigo aquí
en Los Ángeles, José Nieto, que desde el principio
fue lo suficientemente loco para embarcarse en esta odisea de
hacer cine personal conmigo”.
La película está en la última etapa. Edwin
asegura que en un mes estará lista. El estreno oficial
se hará el 1 de diciembre en San Salvador, para lo cual
ya está haciendo las respectivas gestiones. Luego la enviará
a diferentes festivales en Guatemala, México, Los Ángeles,
París, Cuba, Brasil, España, Italia y Australia.
Para la última parte de la trilogía, tiene tres
guiones listos para escoger y actualmente está trabajando
en el cuarto que espera terminar a finales de este año.
Espera comenzar a rodarla a mediados de 2008. Edwin asegura que
seguirá tocando problemas sociales, a pesar de que muchos
critiquen que muestra un mal aspecto del país.
Sin embargo, el piensa que “Podés agarrar ‘La
sangre en el Cuerpo’ y ‘Tres Caminos’ y podes
situar las mismas historias en Argentina, Italia, Francia o Alemania.
Los problemas sociales son universales y de ahí viene la
idea de hacer esta trilogía”.
Cine salvadoreño
Edwin planea regresar a El Salvador, con un par de películas
buenas bajo el brazo y seguir produciendo a nivel nacional. Además,
cree que es importante ayudar a las nuevas generaciones de cineastas
salvadoreños.
Edwin considera que sus trabajos pertenecen a la línea
del cine pobre, sin embargo esto no quiere decir mala calidad.
Trabajar en cine es uno de los rubros más caros y El Salvador
no cuenta con una productora de cine establecida y mucho menos
con alta producción en largometrajes. Edwin quiere ayudar
a facilitar este proceso a los nuevos talentos cinematográficos.
Al preguntarle por qué trabaja con salvadoreños,
en lugar de estadounidenses, a pesar de que vive en la capital
del cine hollywoodense, contesta: “Porque es mi tierra,
mi gente, nuestras historias y aunque hay mas gente haciendo cine,
creo que es bueno tener una diversidad de filosofías y
estilos en el cine local”.
Cuando se habla de cine salvadoreño, Edwin aún se
encuentra definiendo este término, puesto que si se habla
de que el productor sea salvadoreño, sí se considera
cineasta salvadoreño. Por otro lado, si se piensa en la
corriente que ha seguido el país en producción cinematográfica
durante el conflicto armado y el que se está haciendo actualmente,
él se aleja de esta idea.
Edwin, en este momento está participando como productor
de una serie de televisión americana, aún en desarrollo.
Además, se encuentra en el proceso de preproducción
de un documental sobre Alejandro Cotto y posteriormente planea
terminar su trilogía.
Al preguntarle por qué decidió hacer cine contesta,
“Para mí, hacer cine es una necesidad, un vicio,
es el vehículo que más me gusta para expresar mis
sentimientos y mis filosofías”. Además, agrega
“Te mentiría si te digo que hago cine para hacerme
rico, al contrario el cine me tiene más pobre de cuando
llegue aquí , aún así no me quejo”.