En los últimos años hemos sido testigos
de un cambio en la retórica de las diferentes posturas
ideológicas. Por el lado de la derecha vemos como un Presidente
habla con autoridad sobre los resultados de un proyecto social
sumamente popular. Vemos tambien por el lado de la izquierda como
el candidato no oficial habla de las libertades y de la democracia.
Lunes 24 de septiembre de 2007
Fernando Bautista,
Licenciado en Ciencias Políticas
redaccion@centroamerica21.com
El proyecto social del Presidente es uno de los grandes bastiones
de su gestión. Muchos atribuyen el éxito de su administración
en el acercamiento que el Presidente ha tenido con programas como
Fosalud y Red Solidaria. En muchos discursos oficiales se ha dejado
muy claro que el bienestar y progreso macroeconómico no
significa nada si no se traduce al mismo tiempo en bienestar para
los ciudadanos. La estrategia de generar más y mejores
empleos fomentanto un clima de negocios y de inversiones, es entonces
una forma directa de ayudar a mejorar la calidad de vida de la
población ya que se traduce en beneficio directo al bolsillo
de los ciudadanos.
Al ver la popularidad y el interés del electorado por el
discurso de la defensa de las libertades, no es sorpresa que el
discurso del candidato no ofical y aparente vocero del partido
de izquierda, esta enmarcado en una estrategia de demostrar a
la población que esas banderas las pudiera manejar desde
su candidatura.
Falta por evidenciar la forma en que van a reconciliar esta estrategia
con la postura de celebrar el cierre de canales de televisión
en otros países, y de la misma forma falta por ver cómo
se va a reconciliar el discurso democrático dentro de un
proceso interno de elección de candidatos evidentemente
antidemocrático, y con la historia de dicho partido por
interpretar la democracia como exclusiva de los círculos
de pensamiento ortodoxos, violentos o radicales.
Las diferentes campañas electorales se han enmarcado en
las necesidades que la poblacion exige sean solucionadas en cada
período. Las exigencias de 1989, cuando el país
se encontraba en plena guerra, son totalmente distintas a las
necesidades que los partidos deben abordar en sus estrategias
para las próximas elecciones. Los diferentes partidos deben
demostrar que entienden las necesidades actuales de la población
y que en base a ese entendimiento logran proponer soluciones reales
para ellas.
El reto del siguiente Presidente o Presidenta seguirá siendo
el tema de seguridad y tendra que llevar como prioridad la estrategia
social de generación de aún más empleos.
Las banderas políticas, sin importar de que lado se utilicen,
serán un indicador de las necesidades del electorado, ya
que al igual que el viento, las necesidades mueven estas banderas
siempre a su rumbo natural.
Las banderas políticas son entonces expresiones legítimas
y herramientas importantes de un proyecto de nación, pero
mas allá de la retórica electoral, debemos tomar
encuenta la visión ideológica y de valores que los
diferentes partidos ofreceran de cara al 2009.