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Centroamérica 21 abre un espacio plural en donde los representantes de todos los partidos políticos, sin excepción, podrán expresar libremente su particular punto de vista sobre la realidad nacional. La invitación está hecha por nuestra parte.



La polarización inmoviliza y retrasa las soluciones a los problemas nacionales

 

En numerosas ocasiones oímos hablar de la polarización y de cómo esta es la responsable de que en El Salvador no se construyan soluciones a los grandes problemas nacionales.

La polarización en el país es un hecho histórico porque ha sido una constante en la sociedad, abierta en algunos momentos y velada en otros, pero siempre presente. Y es también un fenómeno político porque los polos buscan por todos los medios acceder al poder del Estado, para desde allí imponer su concepción ideológica sobre el Estado mismo, la economía y la sociedad, subordinando (al menos temporalmente) al polo contrario y a todos aquellos que no comparten tal ideología.



Lunes 1 de octubre de 2007
Ana Guadalupe Martínez, Comisión Política del PDC

redaccion@centroamerica21.com

 

GUADALUPE MARTÍNEZ

ELa polarización se caracteriza por ser producto del enfrentamiento de dos concepciones ideológicas sobre el Estado, la economía y la sociedad, diametralmente opuestas y excluyentes, mismas que junto con sus referentes sociales, constituyen sus polos.

En el pasado todavía reciente, la hegemonía política arbitraria y antidemocrática de una de estas concepciones desemboca en el conflicto armado. Los Acuerdos de Paz que terminan con el mismo, en los primeros años de la década de los 90, buscaban sentar las bases de la despolarización.

Desmontada la guerra, la polarización se traslada al escenario político y adquiere expresión real e institucional en los actores políticos: ARENA y FMLN; pero ésta no se manifiesta de inmediato, no con los niveles de confrontación de hoy en día, esto al menos por dos factores: Por un lado, la existencia de partidos como el PDC, Convergencia Democrática y PCN; que por su número de diputados producen cierto equilibrio al interior de la Asamblea Legislativa, palestra donde con mayor nitidez se refleja la polarización social referida.

El otro factor, es la existencia al interior del FMLN de sectores moderados que, de alguna manera, influyeron en el comportamiento político del Frente, en aquel momento. No obstante, un sector del mismo no abandonó el proyecto de crear un Estado socialista, de corte marxista leninista. Este último al momento logró neutralizar o expulsar a los sectores de izquierda de pensamiento social demócrata, e impulsar sin mayores obstáculos su concepción y su objetivo político.

En ARENA se da también un proceso de transformación interna de su base partidaria consonante con los cambios que sufre la economía nacional, que traslada a nuevos sectores económicos el proceso de acumulación capitalista: banca, AFPS, telecomunicaciones, servicios y gran comercio de importación. El sector agropecuario -hegemónico durante el conflicto armado- pierde importancia económica y política, siendo desplazado del poder político de ARENA y del Estado. Hoy ARENA es conducida por los nuevos zares de la economía nacional, quienes en función de sus grandes intereses económicos tienen como una cuestión de honor y de supervivencia mantener, sin mayores cambios y concesiones, el modelo neoliberal de la economía, a costa de bajos y deprimidos salarios, escasos o nulos derechos laborales y limitadas o controladas libertades políticas.

El país se encuentra prisionero entre esos dos polos políticos irreconciliables, que giran en torno a dos concepciones políticas también irreconciliables. Polos que han logrado concentrar votos a través de estrategias electorales de promoción del voto de castigo a ARENA y del voto de miedo al FMLN.

Las elecciones del 2009 van a agudizar la polarización, que se expresará, en forma inmediata, en una crisis de gobernabilidad, cualquiera que sea el polo que las gane. Los campesinos, pequeños productores agrícolas, obreros, clases medias, medianos y pequeños empresarios y sectores del comercio informal, quienes serían los principales afectados por el enfrentamientos de estos polos, son los llamados a fortalecer con sus votos una tercera fuerza que desde la Asamblea Legislativa sea capaz de garantizar la gobernabilidad pactada, que frene los abusos de la derecha y evite la puesta en marcha de las locuras de la izquierda.

Sobradamente ARENA ha demostrado que no tiene la capacidad de dirigir a la nación, que no es un gobierno capaz de solucionar los problemas de la población salvadoreña sino solamente los de los grupos de poder que representa. El FMLN ha demostrado, desde que se constituyó en “instituto político electoral”, que no es capaz de entender la nueva situación de post guerra, que no es capaz de constituirse en alternativa democrática para el pueblo salvadoreño, sino solamente de ejercitar (y a veces sin muchas luces) una actividad crítica y de oposición total, que sigue siendo un partido cerrado, extremadamente centralizado y sin posibilidades de renovarse.

Está claro que ni ARENA ni el FMLN con las mismas personas y los viejos métodos pueden realizar la tarea de democratizar y modernizar al país. Más bien, la polarización es una estrategia del FMLN y de ARENA, porque la consideran como el mejor escenario para acceder o mantener al poder, según el caso.

La polarización no se puede desmontar o eliminar; pero se puede neutralizar. Por ahora, el único partido capaz de neutralizar la polarización e incluso aprovechar las fisuras de este bloque bipolar y capitalizar sus debilidades es el Partido Demócrata Cristiano.

El PDC puede neutralizar la polarización por ello estamos trabajando duramente para que se convierta en un verdadero partido de centro, en un nuevo partido de cara a nuevas realidades sociológicas, económicas y políticas, que el partido ha ido capitalizando en la práctica diaria. La composición sociológica del Partido está cambiando, al partido se han incorporado personas de un pensamiento de izquierda, otras proceden de un pensamiento de derecha, son conservadoras, en el buen sentido de la palabra y, además, hay demócratas cristianos de larga tradición partidaria. Esta heterogeneidad constituye la riqueza sociológica de la nueva democracia cristiana y da al PDC el perfil de un verdadero partido de centro. En esta realidad sociológica se relativizan las ideologías políticas y priva el marco doctrinario del Partido.

Militantes que están unidos por sus profundas convicciones y creencias en un ser superior, los une el deseo de servir, el espíritu democrático, el rechazo a la lucha política estéril, el bien común, el deseo de aportar para construir una sociedad más justa y equitativa y el respeto a la dignidad humana.

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