Los medios de comunicación de El Salvador han
dedicado, últimamente, espacios a los blogs, sus contenidos
y posibles alcances. En el mejor de los casos, hay una evidente
incomprensión del fenómeno y de la herramienta misma,
y el temor, asimismo evidente, de que “eso”, lo desconocido,
se salga de unos cauces que nunca tuvo.
Lo primero que debe tenerse claro es que un blog no se ajusta
a cualquier definición que podamos dar, y al mismo tiempo
es todas ellas, o puede serlo.
Según la particular etimología de internet, se trata
de un “web log”, una bitácora o un registro
en forma de página web. Habrá detalles técnicos
de los que no vale la pena hablar; baste con decir que el “web
log” incluye una programación predefinida que permite
que el usuario sólo tenga que escribir, poner archivos
y hacer algunas cosas de diseño sin tomarse demasiadas
molestias. Y son gratuitos.
¿Qué registran esas “bitácoras”?
Cualquier cosa, y ése es su encanto. Hay blogs –quizá
la mayoría– de gente que habla de sí misma
y sus amigos, otros dedicados a temas como calcetines estampados,
las grabaciones de Elis Regina, curiosidades acerca –y sólo–
de gatos, piratería, pornografía, política,
ecología... Cualquier cosa que alguna vez haya interesado
a alguien se encontrará entre los millones de blogs que
pueblan ese planeta virtual, sin embargo tan concreto, que es
internet.
El error es equiparar los medios de comunicación masiva
con los blogs, que son asimismo medios de comunicación,
pero más limitados y a la vez de alcances más profundos.
Algunos medios masivos incluyen los blogs de sus periodistas más
importantes: un blog institucional representado por un individuo.
Hay partidos y organizaciones sociales que aprovechan la herramienta
para hacer proselitismo, quizá el lado al que los medios
de comunicación le tienen un mayor temor: la información
llega directa y en bruto a los lectores, no filtrada por una línea
editorial, ni “orientada” de manera que pueda ejercerse
ese “cuarto poder” que muchos reclaman como privilegio.
La mayor parte de los blogs son páginas personales en las
cuales se habla de los propios autores, sus entornos e ideas.
En principio no significa un trabajo periodístico, sino
la emisión de opiniones personales, incluso en los blogs
de elaboración colectiva. Hay periodistas que llevan blogs,
pero no con el ánimo de sustituir lo que se publique en
los medios en que trabajan o colaboran, sino de gozar de un mayor
margen de maniobra. Un periodista sabe qué puede y no puede
publicar en un medio masivo; el blog es la manera de tratar temas
que quizá ningún medio avale, y utilizar un tono
o un enfoque que no aceptaría una línea editorial
siempre flexible, pero también con márgenes limitados.
Algo más importante: los blogs tienden a ser parte de pequeñas
redes de comunicación entre personas interesadas en ciertos
modos de ver la vida. Cada una a su vez puede formar parte de
otras pequeñas redes que en algún punto se topan,
hasta formar complejos entramados.
Otro punto fundamental es que en los blogs puede encontrarse las
críticas más severas y razonadas –están
asimismo las irracionales y fútiles– a los medios
de comunicación. Los blogs no tienen los alcances de un
periódico –el simple acceso a internet ya es una
barrera–, pero pueden ser centros de discusión incómoda.
Un aspecto que desconcierta a los medios es el anonimato, o el
relativo anonimato que significa el uso de un pseudónimo.
Es cierto que a veces se ejerce a veces para insultar calumniar
o agredir sin temor a consecuencias personales, profesionales
y legales; es el lado amargo de los blogs. También hay
personas que no desean que se conozcan sus nombres por un asunto
de timidez –el motivo más elemental y poderoso–,
y otras que trabajan en temas sensibles, como derechos humanos
y política, que prefieren que no se les identifique con
opiniones que pondrían su trabajo en riesgo. (Todo lo que
uno dice, desde siempre, puede usarse en su contra.)
Hay quienes hablan de “regular” los blogs, ponerles
límites, trazarles cauces, y los medios les dan especial
apoyo. La palabra “incontrolable” es la clave: los
blogs son espacios para ejercer la ciudadanía que no se
encuentran fuera del “mundo virtual”, pero que influyen
en el “mundo real”. Quizá el sistema salvadoreño
–estado, gobierno, empresas privadas, partidos, medios de
comunicación– no estén preparados, pero los
ciudadanos sí, y es lo que importa.