Suscríbete al Newsletter

Boletín semanal gratis

Google
 
 
   

Arturo Zablah:
“ARENA se alimenta del miedo al comunismo, el FMLN del rechazo a la derecha, es tiempo de romper esa polarización”


El pasado mes de agosto el ingeniero Arturo Zablah anunció su interés en buscar una candidatura presidencial para 2009. Empresario exitoso y funcionario de primer nivel de las dos primeras gestiones presidenciales de ARENA, Zablah se ha convertido en un severo crítico de ese partido desde hace unos nueve años.

Su cercanía amistosa con el fallecido líder del FMLN, Shafik Hándal, hizo creer en pasadas ocasiones electorales que podía ser una carta de la izquierda. Sin embargo, en esta oportunidad el FMLN se apresuró a negar la posibilidad de llevarlo como candidato.

Zablah por su parte había aclarado antes que su intención no era buscar una candidatura por el FMLN, sino construir una opción más amplia, con otros partidos de centro y movimientos de la sociedad civil, en la que los farabundistas solo fuese una parte.

El rechazo explícito del FMLN, segunda fuerza política nacional, no detuvo a Zablah, quien aun cree viable la construcción de una tercera vía despolarizante para el país: “Arena se alimenta del miedo al FMLN, y el FMLN se alimenta del rechazo a ARENA; miedo y rechazo son valores negativos, y los salvadoreños ya estamos cansados de negatividades y confrontaciones. Ya es tiempo de decir basta ya a la polarización y de construir un nuevo El Salvador”, dice en entrevista exclusiva con Centroamérica 21.

Como ministro de Economía del gobierno de Alfredo Cristiani, y como presidente de la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma, en el periodo de Armando Calderón Sol, Zablah sostuvo públicamente fuertes posiciones antagónicas a algunas de las políticas gubernamentales. Como amigo personal de Hándal y asesor informal del FMLN en temas económicos, rechazó el ofrecimiento de ese partido para llevarlo como candidato a la Alcaldía de San Salvador en 2003.

Para la derecha más dura, Zablah es solo un tránsfuga; para la izquierda más radical, es una “caballo de Troya”, una maniobra de la derecha para dividir el voto de la izquierda. Sin embargo, en los sectores menos ideologizados de ambas fuerzas políticas, goza de prestigio como un hombre honesto y capaz en los temas de su competencia.


Lunes 8 de octubre de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com

 

"Por otro lado esta institucionalidad tiene que ser tan fuerte que permita abrir las puertas a la participación ciudadana, democratizar el país, que el ciudadano sienta que tiene voz y voto en las cosas que tienen que ver con su comunidad, con su gremio".

-¿Ingeniero, cuál es la motivación básica de su aspiración a la presidencia del país?
-El impulso inicial viene de la necesidad de resolver problemas acuciantes del país, y del hecho de que siendo miembro de la sociedad civil, y habiendo tenido experiencias profesionales, académicas, empresariales y como servidor público, creo que puedo aportar para resolver esos problemas, o al menos empezar a encauzar el país por la senda de un desarrollo sostenible.

-Entendemos que usted nunca ha sido miembro de ningún partido, ¿cómo se involucra usted en la política?
-En los ochenta, en plena guerra y bajo la presidencia de Napoleón Duarte, estuve en la Cámara de Comercio, y en lugar de reiterar las mismas críticas a ese gobierno, me interesó más hacer planteamientos, presentar proyectos o alternativas en base a un análisis de la realidad. Quizá por ese tipo de trabajo es que Alfredo Cristiani me pidió ser su ministro de Economía. Ahí hicimos muchas cosas que están en línea con el planteamiento que estoy haciendo ahora.

-Fue usted quien comenzó con la apertura económica…

-Si pero al final esa apertura no se realizó en la forma en que nosotros la habíamos planteado, y me opuse públicamente a algunas políticas, por ejemplo me negué a firmar la ley de privatización bancaria.

-¿Se opuso a la privatización o a la forma en que se hizo?

-A la forma. Yo creía que se necesitaba una privatización con más apertura, que el pueblo pudiera tener la posibilidad de comprar verdaderamente acciones, no estaba pensando que se mantuviera la banca nacionalizada.

-Entonces, en general, usted no se opone al modelo que se ha venido aplicando desde 1989, sino a la manera en que se ha aplicado.

-Es que yo creo que modelo no ha habido. Lo que ha habido es una serie de parches, políticas partidaristas de coyuntura y no una estrategia de fondo y de largo plazo para resolver los problemas del país.

-Eso es lo que usted ha venido diciendo desde hace varios años…

-Y presentando análisis y alternativas, así es como me involucré en política. He venido haciendo presentaciones en universidades, en la televisión y en otros medios, en colegios profesionales, en gremiales. Algunas personas se me acercaban y me decían “lo que usted dice es cierto y las alternativas que plantea son viables, ¿pero cómo lo hacemos?”. Y, pues, viendo el deterioro de la situación nacional, consideré que si era necesario lanzarse junto con la sociedad civil, que ha estado en alguna medida marginada.

-¿Pero siendo usted un empresario y ex funcionario de gobiernos de ARENA, porque no buscó esa opción dentro de la derecha o concretamente con ese partido?
-Porque ARENA no está pensando en el bien de todos los salvadoreños, porque ha sido un partido muy excluyente y marginador de diferentes sectores. ARENA se inició con el apoyo del sector agropecuario, por ejemplo, sobre todo la gente que fue afectada por la reforma agraria, pero ahora toda esa gente de ese sector está totalmente marginada. ARENA se volvió un partido corporativo donde no hay diferencia entre gobierno, partido y una pequeña cúpula empresarial. Entonces ahí yo no tendría ningún espacio para mis planteamientos.

-¿La alternativa es la izquierda?

-No me gusta etiquetarme ni etiquetar a nadie. Y no me muevo en función ideológica sino en base a análisis objetivos y búsquedas de soluciones concretas para el país. Esa confrontación derecha-izquierda me parece anacrónica, como una confrontación Este-Oeste que ya no tiene sentido.

-Pero los hechos están ahí, ingeniero. Hay una oleada de la izquierda en América Latina y eso despierta temor en muchos que ven lo que sucede en Venezuela, en Bolivia, Ecuador, Nicaragua…
-No veo una oleada. Se tiene que analizar cada país en sus circunstancias propias. Hay enormes diferencias entre Michelle Bachelet y Hugo Chávez, y sin embargo en ambos casos se llaman socialistas, además está el caso de Kirchner y del mismo Lula, tan distintos a Chávez, a Evo Morales y a Correa.

"Y la prueba está en que siempre que el frente tiene una posibilidad de ganar, ARENA alega que está en peligro el Estado, las libertades. si hubiera una institucionalidad lo suficientemente fuerte no tendrían por qué estar diciendo eso".

-Y están los sandinistas.
-Pero no olvidemos que ellos ganaron con el 37 por ciento de los votos, y esas reglas no aplican aquí. Si en Nicaragua hubieran aplicado la regla del 50% más uno, como sucede aquí, Daniel Ortega no hubiera ganado. Tampoco olvidemos que allá pueden votar personas de 16 a 18 años, y aquí eso tampoco se puede. En tercer lugar, se dio la división de la derecha, no por razones de país, sino de conveniencias partidarias y hasta personales. Entonces eso de la oleada… bueno, en México ganó el PAN, que es un partido de derecha, y en Guatemala la situación no está nada definida: hace seis meses se daba por seguro y absoluto ganador a Alvaro Colom, y ahora un partido de derecha está remontando…

La polarización


-En resumen usted no ve un riesgo en la posibilidad de un triunfo de la izquierda en nuestro país.

-El problema es otro. ARENA no ha sido capaz, en 18 años, de crear una institucionalidad lo suficientemente fuerte. Y la prueba está en que siempre que el frente tiene una posibilidad de ganar, ARENA alega que está en peligro el Estado, las libertades… si hubiera una institucionalidad lo suficientemente fuerte no tendrían por qué estar diciendo eso. Lo que pasa es que ARENA se alimenta del miedo al frente, de lo desconocido, de lo incierto, de la falta de experiencia, de algunos modelos que pudieran copiar, de la cercanía con Cuba, Venezuela. Mientras, por otro lado el FMLN se alimenta del descontento hacia ARENA. Unos se basan en el miedo y los otros en el rechazo. Ambos son valores negativos, y los salvadoreños ya estamos hartos de la polarización y la confrontación.

-¿Cuál es la alternativa?

-Nosotros, en la Alianza por el Cambio que estamos construyendo, buscamos valores positivos que descansen en una institucionalidad basada en una honestidad a toda prueba. Eso es muy importante. Latinoamérica carece, salvo honrosas excepciones, del tema de la honestidad como tal. Por otro lado esta institucionalidad tiene que ser tan fuerte que permita abrir las puertas a la participación ciudadana, democratizar el país, que el ciudadano sienta que tiene voz y voto en las cosas que tienen que ver con su comunidad, con su gremio.

Aquí debemos comenzar a discutir y concertar. No se puede seguir imponiendo medidas unilateralmente desde el gobierno… La dolarización, por ejemplo, no se discutió con nadie. Hay graves problemas de país que necesitan soluciones concertadas y de largo plazo: el desempleo, la pérdida de poder adquisitivo, el deterioro del medio ambiente; la falta de políticas sectoriales, el transporte público; el déficit fiscal, el problema del comercio exterior… Nosotros estamos importando el triple de lo que exportamos, y lo que compensa esto es, lamentablemente, la exportación de seres humanos, con esa estela de problemas que deja la diáspora: el rompimiento muy grave del tejido familiar y social.

-Pero esos mismos problemas son los que señala el FMLN.

-Pero es que tampoco se puede estar definiendo todo en base a un cambio por el cambio nada más. Se tiene que definir en blanco y negro qué se va a hacer. Si el frente dice vamos al socialismo, pues que digan de de cuál socialismo se trata…

-Pues José Luis Merino, de la Comisión Política del FMLN, ya lo dijo muy claramente y nadie lo ha desmentido: el dijo que el paradigma del frente es el modelo venezolano.

-Lo que pasa es que en el frente se han utilizado varios lenguajes, y eso confunde. Otros del frente han dicho: “lo que nosotros queremos es tanto socialismo como lo quiera el pueblo”. Otros más han expresado que respetarán al sector privado… Pero, es cierto, si es paradigma es Venezuela, ya sabemos que ahí la tirantez con el sector privado es permanente y con problemas muy serios… habría que ver cuál es el verdadero planteamiento del FMLN en temas concretos: salarios, ingreso, inversión pública…

-La relación con Estados Unidos…

-Que es un tema clave, el 30% de nuestra población nacida aquí está fuera del país, y la gran mayoría en los Estrados Unidos. Hay dos millones y medio de salvadoreños afuera. Eso es más impactante si se considera que más de la mitad de los salvadoreños en edad de trabajar está fuera del país. Entonces la relación con Estados Unidos tiene que ser clave, por supuesto. Ahora esa relación se mantiene en base a un cinismo: les vamos a dar unas tropas en Irak, que es más bien algo simbólico, a cambio que nos den un TPS. No hay una relación de mediano y largo plazo. Y no es una cuestión de amistades. Estados Unidos no tiene amigos sino intereses. Entonces lo que hay que buscar es una relación seria y de mutuo respeto.

Las posibilidades

-El FMLN manifestó en agosto que usted no sería su candidato porque tenía mínimas posibilidades electorales…

-Eso lo dijo Roberto Lorenzana en la televisión, y acto, acto seguido dijo que querían evitar conflictos internos en el frente por lo de la candidatura. Ahí hay una contradicción. Si dicen que tengo mínimas posibilidades, ¿cómo puedo crear un conflicto interno como el que se dio entre Shafik y Oscar Ortiz, o entre Héctor Silva y Vicky de Avilés? Eso no lo entiendo.

-Medardo González, coordinador general del FMLN dijo a los medios que ojalá su movimiento no fuera una maniobra de la derecha para dividir el voto de la izquierda, y algunos medios digitales afines al frente aseguran, en ese m ismo sentido, que es usted una especie de “caballo de Troya”.

-Insisto: si ellos mismos dicen que tengo mínimas posibilidades electorales, entonces ¿cómo puedo dividirles el voto, qué sentido tendría una maniobra de ese tipo? Pero además, luego de esos comentarios, ellos han venido a conversar conmigo, a ofrecerme que colabore con su gabinete en el caso de que ganaran…

-Mauricio Funes dijo algo al respecto también… ¿estaría usted dispuesto a aceptar ese ofrecimiento?
-De ninguna manera. Y se los dije muy claramente.

-¿Por qué razón no aceptaría?

-Porque en ese caso hipotético de que ganaran, yo no podría trabajar con una persona sin ninguna experiencia ni política ni administrativa.

-El FDR ha perfilado con bastante claridad el apoyo a su candidatura, no así el CD… ¿en qué estado se encuentra en este momento la construcción de la Alianza por el Cambio?

-He tenido reuniones con el FDR, el PDC y el CD, y con algunos grupos que no son partidos políticos, pero que tienen posición política: el movimiento demócrata cristiano y los social cristianos, con el partido socialdemócrata en formación. Han sido pláticas informales hasta ahora. Siento que el PDC se inclina competir solo. El FDR sí está dispuesto a una alianza, y el CD está en un momento de análisis en el que no ha fijado aun posición…

Por nuestra parte, nosotros estamos llevando nuestro planteamiento al interior de la república, y acá en San Salvador hemos tenido desayunos con rectores, decanos y vice decanos de universidades, con personalidades que generan opinión, con colegios profesionales. Así están las cosas, y nos sentimos optimistas con las respuestas que estamos obteniendo.

-¿Siente que tiene una posibilidad real de triunfo si se concreta la alianza en el mejor escenario?

-Si, claro que sí. En nuestro país, en el 2009, están aptos para votar casi 4 millones de personas, En encuestas se ha calculado una posible abstención del 20%, entonces votarían 3 millones y tantos. Los votos duros de los dos partidos grandes no creo que sobrepasen el millón… Entonces esos dos millones restantes son los que van a decidir esta elección y a decir basta ya de polarización y vamos a construir otro El Salvador.

-Una última pregunta, ingeniero… ¿Cuál es la síntesis de su proyecto, que lo define en lo más básico?

-Un desarrollo integral de El Salvador basado en el humanismo cristiano.

SUBIR
 
 

  


 

 

© Derechos Reservados 2007