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Graffiti: rayar los muros,
“No hay mejor museo que la calle”

 

“A mí una vez me llevaron a la cárcel por tres días por andar ‘rayando' ilegalmente en una panadería del centro”, cuenta Atack, un artista urbano del graffiti. Darko, también graffitero, nos responde con una interrogante: “¿Por qué los políticos manchan nuestros lugares y nosotros no podemos transmitir lo que pensamos? ¿Eso no es violación a la propiedad privada?”.

Centroamérica 21 conversó con estos dos jóvenes exponentes del aerosol y los muros durante el festival Hip Hop en el Barrio, ellos nos cuentan sus técnicas y las principales ideas detrás de la cultura del graffiti.

Lunes 15 de octubre de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com

 

Dos latas de aerosol se aferran a las manos de David, alias Darko, su compañero Héctor, mejor conocido como Atack, sostiene una más. Están a punto de crear un pequeño graffiti en una manta. Ambos han sido compañeros de aventuras y desventuras en este sinuoso terreno de ser artistas urbanos.

Darko y Atack son graffiteros de oficio y han “rayado” (manchado) muros a lo largo y ancho de la ciudad. Pero no solo se dedican al arte del graffiti, también pertenecen a la cultura Hip Hop, a la que llegaron siendo a penas unos adolescentes. Ahora, con 21 años de edad, ambos son de los graffiteros más respetados en su grupo.

“Nosotros iniciamos en toda la cultura Hip Hop, nos desenvolvemos en todas las áreas. El graffiti es una forma más de expresarnos”, comenta Atack. El graffiti , para la cultura Hip Hop , es el mural hecho con pintura en aerosol, en el cual se representan las frustraciones y la inconformidad por la injusticia en todos sus planos.

Según los historiadores, los principios del graffiti moderno se remontan a finales de los años 60 y surge como una manera de rebelarse ante el sistema norteamericano, que en ese momento estaba en guerra con Vietnam. Esta fue la forma en que los jóvenes de la época se burlaban de la autoridad mediante la llamada cultura Hip Hop .

El Hip Hop es considerado una forma de expresión progresiva de la llamada generación X, la cual tuvo gran influencia por parte de las comunidades hispanoamericanas y afroamericanas, sobre todo de la comunidad jamaiquina, puertorriqueña y de los cholos, que habitaban en las comunidades más pobres de los Estados Unidos. Posteriormente, se dispersó a los países latinoamericanos, hasta convertirse en una cultura, que muchos jóvenes siguen actualmente.

En la cultura Hip Hop existen cuatro tipo de expresiones: los dj's, los que rapean, los que bailan break dance y los graffiteros. “Nosotros comenzamos haciendo big boy, bailando break y comenzamos a meternos más dentro de la cultura. Realizamos los cuatro elementos, pero siempre tratamos de desenvolvernos más en el graffiti”, explica Atack.

Las firmas y otras técnicas

“Algunos piensan que el graffiti es una moda, pero es una cultura”, comenta Atack. Cuando ellos dos iniciaron en el graffiti tuvieron un gurú, conocido como Ziux y pertenecía a un club o equipo bien establecido de graffiteros. Siendo amigos de Ziux, les enseñó lo básico, por lo menos para iniciar con la técnica más fácil: el Tag.

En la cultura Hip Hop un tag, es una placa o etiqueta, consiste en la técnica de pintar firmas en las paredes. Atack me explica que cada ‘writer' (término con el que se le denomina al escritor de firmas) se inventa su propia firma, impregnándole su estilo personal e irrepetible. “Si algún ‘writer' hace la misma firma que otro pueden llegar a tener una batalla de graffiti. Quien gane se podrá quedar con la firma”, explica Atack.

Estas Batallas consisten en delimitar un solo territorio para llenarlo de firmas, quien haga más firmas, es el ganador. Otra forma de competencia que utilizan, es realizar piezas de graffiti. El mejor estilo y la mejor pieza ganan. Esta práctica no suele darse mucho, pero en ocasiones lo hacen para competir con los distintos clubes de graffiti existentes en el país.

Actualmente, hay alrededor de 200 clubes o equipos de graffiti en el país. Cada club tiene su propio estilo y su propia marca, además cada “writer” le da su propio toque personal. “Es así como vamos promoviendo nuestro estilo. Es una forma de dar a entender una idea, por medio de un logo”, explica Darko.

Pero, el tag, no es la única técnica que dominan estos jóvenes. Poco a poco fueron aprendiendo técnicas más complejas como la tridimensional y el “wild style” (estilo salvaje). Este último consiste en una mezcla de una gran variedad de colores, matizándolos todos en una sola pieza. Así como también, trabajan el “cartoon” (caricaturas) y el nivel máximo del graffiti que es el surrealismo. Este no lo han podido practicar mucho por la complejidad que conlleva.

“Pintores urbanos”

“Yo creo que yo traía esto desde muy pequeño, porque desde niño me gustaba andar manchando las paredes con crayola, después uno va adquiriendo conocimiento y va desarrollando el arte”, recuerda Atack. Y es que para estos dos jóvenes el graffiti es todo un arte y como todo arte necesita de mucho trabajo, dedicación y disciplina.

“Nosotros somos pintores, pero somos pintores urbanos y no hay mejor museo que la calle. A la gente ni le queda tiempo de ir al museo, nosotros exhibimos nuestra obra en la calle y todos la pueden ver”, expresa Atack muy orgulloso de sus obras.

En nuestro país, es muy difícil considerar el graffiti como un arte, ya que siempre lo han relacionado con las pandillas y la delincuencia. “Las maras marcan su territorio y lo que nosotros hacemos es arte en las paredes,” diferencia Darko.

Para estos dos artistas urbanos, solo están expresando una idea por medio de un logo. “Nosotros hacemos lo mismo que hacen las campañas publicitarias, que compiten por ser más conocidos”, dice Atack.

Esa necesidad de expresar sus ideas impulsa a estos jóvenes a dar a conocer su pensamiento por medio de las paredes. Cuantas más paredes tengan “rayadas”, comunican sus ideas con más personas. “A nosotros nos pueden tapar la boca, pero nuestro pensamiento nunca lo van a tapar, porque ahí está y eso no significa que seamos pandilleros”, comenta Darko.

Pero estos dos exponentes del arte urbano, no solo se dedican al graffiti también trabajan y estudian y además realizan rótulos, pintan carros. Para ellos lo importante es vivir de la pintura, es lo que los mueve.

¿Arte o vandalismo?

El graffiti se ha encontrado por años en un debate, interminable: ¿Arte o vandalismo? La respuesta es difícil, ya que según las leyes de nuestro país, el manchar una pared, es considerado una violación a la propiedad privada. Sin embargo, para estos jóvenes es arte urbano, el cual les sirve para expresarse.

Al reflexionar al respecto Darko, se pregunta “¿Por qué los políticos manchan nuestros lugares y nosotros no podemos transmitir lo que pensamos? ¿Eso no es violación a la propiedad privada?”.

Según Atack, existen dos formas de hacer graffiti: ilegal o legalmente. Aunque muchos graffiteros consideran que el legal, no es arte puro, en su esencia. El mayor problema es ejercer el ilegal, ya que en el mejor de los casos, los graffitis son borrados. En el peor, se los pueden llevar presos.

“A mí una vez me llevaron a la cárcel por tres días por andar ‘rayando' ilegalmente en una panadería del centro”, cuenta Atack. Además, hace una reflexión interesante para las autoridades “si ellos no quisieran que ‘rayáramos' ilegalmente, deberían de dar espacios para que los jóvenes se expresen a través del movimiento urbano, del movimiento Hip Hop y no anden metidos en otras cosas como son el vandalismo, drogas, delincuencia”.

Darko apoya la opinión de su compañero “Las personas deberían de abrir un poco mas su mente y deberían ver que lo que hacemos no es un acto de vandalismo, si no simplemente vivir el arte urbano”.

Las horas del día siempre representan un peligro para estos jóvenes, ya que son más visibles. En cambio, las tinieblas de la noche cubren su rostro y pueden realizar su arte sin ser identificados. Sin embargo, Darko opina que es peor que los agarren de noche. “De noche la policía abusa de nosotros. Nos agarran y comienzan a darnos duro, nos quieren reventar a patadas”, denuncia. Actualmente, por su trabajo, no se arriesgan a pintar de día, puesto que no solo pararían tres días en la cárcel, sino que perderían sus empleos.

“Nosotros vamos a seguir luchando, sobre todo ahora con la ley antiterrorista se nos hace más difícil, pero nosotros siempre vamos a seguir representando la cultura Hip Hop”, comenta Darko.

Pero existen otras opciones para estos jóvenes, no necesariamente incurriendo en ilegalidad. “Hay mucha gente que da lugar para que uno vaya a hacer su arte en las paredes de ellos. El graffiti está comenzando a ser aceptado. Muchas personas no lo ven como una expresión de la delincuencia. Se están dando cuenta que es un mensaje plasmado en un dibujo y por eso nos dan espacios”, comenta Atack muy esperanzado.

“A Dios le agrada el graffiti”

Cuando comenzaron los problemas para Atack y Darko, las cosas en su familia se pusieron difíciles. “Ellos al principio no estaban de acuerdo porque salía a rayar ilegalmente”. Después de que lo arrestaron las cosas se pusieron peor, llegaron a manchar su propia casa y sus padres estaban asustados de que algo les pasara. “Pero un día se los expliqué cómo es, no del modo en que la gente lo piensa. Después de eso lo entendieron y me apoyaron”, recuerda.

Al igual que Atack, Darko comenzó a tener problemas en su casa. “Me decían que eso era vagancia, pero es que nosotros pintábamos a lo loco, ya cuando vieron que era en serio y como fui evolucionando me comenzaron a apoyar”, comenta. “se dieron cuenta que lo que queremos hacer, lo queremos hacer bien”, agrega Darko.

Además de demostrarles a sus padres que esto iba en serio, se metieron a la iglesia. Los demás jóvenes comenzaron a ver y conocer la cultura Hip Hop. “Se dieron cuenta que no somos unos cristianos cuadrados”, dice Darcko. Atack asegura que ellos no tienen ninguna religión, pero se consideran cristianos.

Actualmente, estos dos jóvenes, ya no necesitan andar manchando ilegalmente, porque les sobran muros de personas que aprecian su arte y están dispuestos, inclusive a pagarles por su trabajo. “Ahora nosotros andamos rayando hasta en las iglesias”, dice Atack. Y es que al parecer se están dando cuenta que a lo jóvenes, les gusta que les hablen por medio de su propio lenguaje. “Nosotros también podemos dejar un mensaje cristiano por medio del graffiti”, agrega Atack.

“Nosotros hemos podido hacer muchas cosas en las iglesias: cantar, bailar break, pintar graffitis porque ven que somos cristianos, pero también seguimos la cultura Hip Hop”, explica Darko. Según estos artistas urbanos lo que admiran de su arte en las iglesias, es el concepto real y no lo que las demás personas piensan del graffiti.

Han plasmado sus “rayas” en la iglesia del Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios, en la iglesia Montesión y en la iglesia Vino Nuevo, entre otras. Ellos por dar su arte en las iglesias no cobran, solo piden el material necesario y utilizan los sobrantes para apoyar a otra iglesia que no cuente con muchos fondos.

Pero, no solo las iglesias admiran su arte, también han trabajado para anuncios publicitarios o pintando rótulos. Han llevado su arte a lugares del espacio público y privado, ya con el permiso de los dueños. Muchas veces las Alcaldías permiten que hagan un graffiti y lo dejan para que se exhiba este novedoso arte.

“A veces los escritores, hacen graffitis ilegales, pero si son firmas los dueños de la propiedad los borran. Otras veces, cuando son piezas como estilos tridimensional o caricaturas les parece y no los borran, deciden dejarlos”, cuenta Atack. Darko considera que antes era falta de cultura de las personas, pero ahora ya lo están viendo mejor.

“Todo esto es expresión de una cultura y se está abriendo poco a poco con las personas, ya están viendo, no solo las firmas. Están comenzando a valorar el arte que se esconde detrás de un muro”, finaliza Atack.

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