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Nuevos enfoques para repensar la cultura

 

Centroamérica21 tuvo la oportunidad de asistir a una de las conferencias del investigador especialista en comunicaciones, Jesús Martín Barbero, donde habló de las diversas problemáticas de la cultura latinoamericana.

Barbero visitó el país en el marco del I Congreso Centroamericano de Estudios Culturales que se llevó a cabo en la Universidad Centroamérica José Simeón Cañas (UCA) y en la Universidad de El Salvador (UES).

El especialista enfocó su disertación a cuatro problemáticas en las cuales debe trabajar El Salvador y Latinoamérica, para entender la cultura en un sentido más amplio y menos excluyente. Para Barbero, l a cultura toca la cotidianidad de la gente, si algo no es parte de su cotidianidad, no es parte de su cultura. Señala cuatro ejes de acción que deben replantearse las sociedades para entender la cultura: política, tecnologías, estéticas y narrativas. De esta manera, estos cuatro ámbitos en los que deben trabajar las nuevas sociedades, para conseguir una mejor democracia, se adhieren, según Barbero, a unos mapas de acción.

Lunes 15 de octubre de 2007
Teresa Andrade y Georgina Vanegas
redaccion@centroamerica21.com

 

Dr. José Martín Barbero

Repensando las diferencias

Una de las primeras problemáticas de las que habló tiene que ver con el área política de las sociedades. Para Barbero, actualmente, existe una crisis de representación política, sobre todo de las minorías en cada una de las sociedades latinoamericanas. “¿A nombre de quién hablan los partidos políticos hoy, qué demandas sociales reales pasan por los discursos de la política?, se preguntó Barbero.

Para él, ni los jóvenes, ni las mujeres, ni los homosexuales, ni los indígenas se sienten representados en los discursos políticos. “ La crisis de la representación se transporta, al reconocimiento. Lo que quieren las minorías, es que se les reconozca como ciudadanos”, expresó.

Barbero explicó que el origen de esta crisis ha sido que “los políticos, al perder las ideologías, se han vaciado de densidad simbólica, esto significa que han perdido la capacidad convocar y de hacer sentirse pertenecido a una colectividad, de las que somos parte y a partir de la cual somos alguien, somos algo”, explicó.

Según Barbero, después de la revolución francesa se adquirió el pensamiento de que el ciudadano estaba por encima de todas las diferencias. Pero para él, la nuevas ciudadanías demandan “que la democracia no pase por encima de las diferencias, si no que se haga cargo de las diferencias”.

Nuevas violencias

El investigador se detuvo un momento para criticar las políticas de seguridad que pasan por “la mano dura”. En entrevista con Centroamérica 21, Barbero habló del caso específico salvadoreño, que es el segundo país más violento de Latinoamérica, solo después de Colombia, su país de residencia.

“El Salvador, para mí está en otra etapa. Lo importantes es que los dos polos, hasta el momento, han respetado el pacto. El problema son los nuevos tipos de violencia que ya no tienen nada que ver con estos polos. Es un nuevo actor, que hay que desenmascarar”, expresó.

Por otro lado, aconsejó al país darse su tiempo para reconstruirse, no solo las edificaciones, sino también los duelos de las personas. Solo así, aseguró, se podrá pasar a otra etapa. “Un país que tiene a un tercio de la población fuera del país, tiene un duelo permanente”, expresó. De este punto, aprovechó para aconsejar a los medios de comunicación salvadoreños para no dejar engañar a la gente de que las nuevas violencias, expresadas en las maras, tienen rezagos de la etapa anterior.

Continuó aconsejando a los medios de comunicación para que no dejen que el gobierno engañe a la gente, haciéndole creer que las nuevas violencias, como las maras, son una consecuencia de la guerra .

Asimismo, expresó que nunca los miedos, las incertidumbres y las inseguridades habían legitimado un tipo de gobierno mas incapaz de preguntarse de dónde vienen los medios, las incertidumbres, las inseguridades”. Explicó que esa es la mayor problemática de los países actualmente porque “nada, ni en el cristianismo, ni el marxismo nos preparó para convivir con la incertidumbre, con el miedo o con la inseguridad”, sentenció.

El reto para la política, vista desde estas nuevas ciudadanías y tipos de violencia, es asegurar una reinvención de la política, que mezcle derechos culturales, con derechos sociales, con nuevos derechos políticos.

Para Barbero, actualmente, existe una crisis de representación política, sobre todo de las minorías en cada una de las sociedades latinoamericanas. “¿A nombre de quién hablan los partidos políticos hoy, qué demandas sociales reales pasan por los discursos de la política?

Analfabetismo digital

Como paradoja a la política, actualmente, aparece la tecnología. Para Barbero, la política se ha vaciado de sentido para las sociedades y la tecnología ha adquirido un mayor significado para la población. “La tecnología no es instrumental, es estructural para nuestra sociedad”, dijo.

Si en algún momento de la historia la tecnología significó una máquina que ahorra desgaste muscular a un cuerpo, actualmente es “una aleación de cerebro e información”. Aseguró que la tecnología está presente en términos de interacción con inteligencia, pero también en sensibilidades, en percepciones, en imaginaciones y en creatividades.

Barbero explicó que los Estados latinoamericanos han sido incapaces de pensar las transformaciones tecnológicas de los países, que pasan por transformar el modo de producir. “Lo que han hecho nuestros países es repartir computadores por todos lados. Eso solo es un comportamiento de ayudas audiovisuales, no tiene nada que ver con la transformación de nuestro anacrónico sistema educativo”, condenó.

Criticó al sistema educativo donde las nuevas tecnologías no caben puesto que “sigue siendo excluyente, letrado, lineal, incapaz de romper con la concepción letrada, de izquierda a derecha, de arriba a abajo”.

Barbero sugirió ante esta incapacidad de los Estados, “un mínimo de alfabetización digital para los de adultos, una que realmente los empodere de lo que están haciendo los jóvenes hoy”. “La problemática es seria”, apuntó “ya que las tecnologías llegaron muy rápido a las mayorías, sin esperar a que estas estén preparadas para ellas”.

Finalizó explicando este analfabetismo tecnológico de los adultos, con un descubrimiento en una investigación en Colombia: “Los padres usan los celulares para hablar por teléfono, pero los hijos lo usan como un computador”.

Los jóvenes oyen música; los adultos, ruido

Al hablar de las estéticas, Barbero se refirió además a un sector de la población al que recomienda prestar especial atención: los jóvenes. “Algunos de los cambios de época se están sintiendo de verdad en las corporeidades y sensibilidades de los más jóvenes. En ellos se están viviendo mucho más cruelmente, porque están buscando la manera de comunicar sus desazones e inquietudes pero (los adultos) no sabemos como entenderlos”, dijo.

Habló de lo que denominó el lenguaje de los jóvenes: “Nos hablan a través de la anorexia y de la bulimia; de los piercings, los tatuajes, los modos de vestirse, y a través del volumen de decibelios a los que oyen la música”.

Lo ejemplificó con una anécdota personal, donde puso en evidencia su propia incapacidad, como adulto, de entender el lenguaje de la juventud: “Cuando mis hijos escuchan cierto tipo de rock, yo les digo: No oigo ; y ellos me dicen: ¡ Pero si al fondo hay una guitarra de Bob Dylan, de tu época! Y es que donde los jóvenes oyen música, los adulos no oímos sino ruido”, concluyó.

Barbero habló de la posibilidad de que existan diversos modos de ser y de vivir la cultura y de la importancia del respeto a la diversidad. No se limitó al decir que “El monoteísmo es el principio de todas las intolerancias; porque como solo puede haber un solo Dios verdadero, pondremos a pelear nuestro Dios con los demás”. Más allá, puso en evidencia el carácter intolerante de los Estados de cada nación, incluyendo el salvadoreño: “El Estado es monoteísta, pero la nación no; porque hay muchas maneras de ser salvadoreño”.

Diálogo Nacional por la Cultura es prometedor

Hizo una recomendación al país: “El Salador será democrático el día que sea capaz de reconocer esa diversidad cultural y humana”. Habló sobre esta diversidad en entrevista con Centroamérica21, específicamente sobre el Diálogo Nacional por la Cultura , consulta de alcance nacional realizada por el Consejo Nacional por la Cultura y el Arte (CONCULTURA) en 2006 y 2007.

Jesús Martín Barbero

Ávila, España, en 1937. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, donde se doctoró en 1971; y Antropología y Semiótica en la Escuela de Altos Estudios de París. Fue director del Departamento de Comunicación de la Universidad del Valle en Cali (Colombia), donde permaneció entre 1975 y 1995.

Entre 1995 y 2002 ejerció la docencia en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, en Guadalajara, México. Ha sido profesor visitante de las Universidades Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona, Standford, Libre de Berlín, King's College de Londres, Puerto Rico, Buenos Aires, Sao Paulo, Lima, etcétera.

En 2003, obtuvo la nacionalidad colombiana. Es Doctor 'honoris causa' por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia).

Ha sido presidente de la ALAIC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación ), miembro del Comité consultivo de la FELAFACS (Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social). Es miembro del Comité científico de Infoamérica.

Ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Comunicación masiva: discurso y poder (1978), De los medios a las mediaciones (1987 y 1998), Televisión y melodrama (1992), Pre-textos: conversaciones sobre la comunicación y sus contextos (1995), Mapas nocturnos (1998), Los ejercicios del ver (2000) y Oficio de cartógrafo (2002) .

“Lo más valioso es que con ese proyecto comienza una nueva manera de ver las políticas culturales. No seguimos pensando desde la capital qué necesitan culturalmente las regiones, los municipios, sino que se ha hecho el ejercicio de ponerse a la escucha de qué demandas, necesidades y gustos tiene la gente”, apuntó.

Se mostró optimista con este proyecto de CONCULTURA, y dijo, a manera de conclusión, que el Diálogo era “la garantía de que en El Salvador la cultura ha dejado de ser algo que se añade por fuera a lo demás y empieza a ser un vertebrador de procesos de paz, conciliación, e inclusión social”.

Toda cultura es traducible

El antropólogo se refirió también al relato, a ese “contar las cosas” como marca de identidad cultural. Calificó a las narrativas de cada pueblo como una herramienta para entender al otro. “La única manera que una cultura conozca a otra es traduciéndola. Con esto se quiere decir que todas las culturas son traducibles”, dijo, haciendo referencia a que era posible descifrar las prácticas culturales de cada nación, región y cultura, y hacerlas comprensibles ante aquellos que no las conocen.

Sin embargo, dijo que no era una labor fácil, porque “toda traducción es traición, es incapaz de decir el núcleo más fuerte de la diferencia cultural”. Así como es imposible traducir un texto del francés al español sin perderse de la sonoridad del lenguaje y de los juegos de palabras que solo son comprensibles si leemos la Madame Bovary en su idioma original, así sucede con ese “núcleo” cultural al que hace referencia Barbero.

“Cuando nos encontramos con otra cultura nunca vamos a comprender su núcleo intraducible, indescifrable”. Pero no lo dijo a manera de desaliento, sino como una invitación a una larga labor: “La traducción es el aprendizaje a la humildad, porque no tenemos un camino corto”.

“La traducción de las narrativas son la posibilidad de que las mayorías latinoamericanas puedan ser tenidas en cuenta tanto por sus gobiernos como por las otras culturas”, concluyó.

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