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Una tarde otoñal de basketball
Mientras el partido inició y observábamos
cuidadosamente cada jugada de “Agent Zero”, una realidad
vino a mi vista. Esa realidad, era una silueta muy robusta, cincuentona,
con faz humilde, mirada noble, de gestos cansados; vestía
una gabacha y uniforme, en su mano derecha sujetaba una escoba
y en la otra una pala manual basurera. Dedicada, sin importarle
en lo mínimo el partido, concentraba su atención
en el suelo de los graderíos, recogiendo uno por uno, pequeños
papeles o envoltorios.
Parecía ida en su propio universo. En un intermedio, nos
dirigimos a comprar unas Pepsis y unos hot dogs, cuando la encontré
en el pasillo y no pude contenerme de saludarla y preguntarle
cuál era su país de origen. Sin sorprenderme, confirmo
mis sospechas de que era compatriota. Con una sonrisa tierna y
con su acento inconfundible de la zona oriental del país,
conversamos.
Lunes 15 de octubre de 2007
Walter Monge-Cruz, desde Washington D.C.
waltermonge@comisioncivicademocratica.org
www.comisioncivicademocratica.org
El Otoño con sus nubes grises y vientos árticos,
ha hecho finalmente su retorno a nuestras vidas en la capital de
los Estados Unidos. Los días son cada vez mas cortos, los
admirables colores de las hojas amarillas, anaranjadas y rojas se
desvanecen día a día de los árboles, al volar
sutiles en la brisa. En un par de semanas el cambio de hora nos
marcara el inicio de nuestra época invernal, la cual se alargará
hasta el próximo Abril.
El inicio del otoño, es sinónimo de basketball. Para
quienes disfrutamos de este deporte, es un momento de análisis
sobre lo que esperamos ver en los nuevos jugadores de los Washington
Wizards y los Dallas Mavericks, quienes se enfrentaron esta tarde
continuando la agenda de pretemporada que ha iniciado esta semana
y que trascenderá en los próximos meses hasta en Junio,
cuando se corone a un nuevo campeón de la Asociación
Nacional de Basketball (NBA, por sus siglas en Ingles).
Esta tarde otoñal, recibimos muy eufóricos con aplausos,
silbidos y gritos desde los asientos del Patriot Center en la Universidad
George Mason en Virginia, a nuestros héroes deportistas,
Gilbert Arenas, Antwan Jamison, Caron Butler, Brendan Haywood y
DeShawn Stevenson, titulares de nuestro equipo local. Así
como también, a las súper estrellas Dirk Nowitsky
y Josh Howard del equipo visitante. Obviamente la mayor atención
fue hacia Gilbert Arenas “Agent Zero”, quien sufrió
una lesión al final de la temporada pasada que le imposibilito
terminarla. Gilbert, es una inspiración para muchos, debido
a sus orígenes llenos de adversidad y su convicción
a triunfar, llegando al súper estrellato de una liga muy
competitiva y que ahora muy merecidamente goza.
El ambiente se encontraba lleno de emotividad, exaltado por el estruendoso
ritmo de canciones como “Kashmir” de Led Zeppelin, que
instrumentalizaba en vivo a la perfección con sus violines,
saxofones, trompetas, flautas, trombones, guitarras y otros instrumentos
de percusión la banda “Green Machine”, de la
Universidad George Mason. Era una fiesta que disfruté junto
a mis dos hijos, quienes desde los 4 y 6 años respectivamente,
tuvieron la oportunidad de ver jugar a Michael Jordan con los Wizards
y se hicieron seguidores del equipo desde entonces.
Mientras el partido inició y observábamos cuidadosamente
cada jugada de “Agent Zero”, una realidad vino a mi
vista. Esa realidad, era una silueta muy robusta, cincuentona, con
faz humilde, mirada noble, de gestos cansados; vestía una
gabacha y uniforme, en su mano derecha sujetaba una escoba y en
la otra una pala manual basurera. Dedicada, sin importarle en lo
mínimo el partido, concentraba su atención en el suelo
de los graderíos, recogiendo uno por uno, pequeños
papeles o envoltorios. Entre el bullicio de la gente al levantarse
de sus asientos por una canasta de Gilbert, en ella observé
un aislamiento increíble de ese mundo. Parecía ida
en su propio universo. En un intermedio, nos dirigimos a comprar
unas Pepsis y unos hot dogs, cuando la encontré en el pasillo
y no pude contenerme de saludarla y preguntarle cuál era
su país de origen. Sin sorprenderme, confirmo mis sospechas
de que era compatriota. Con una sonrisa tierna y con su acento inconfundible
de la zona oriental del país, conversamos.
Al regresar a nuestros asientos, en los altoparlantes, se escuchaba
la canción de U2 “Beautiful Day”. En realidad
era un día muy bonito para todos, incluso para esa persona,
quien a través, de ese trabajo, tiene la oportunidad de salir
adelante con un sueldo muy honroso, ($14 dólares la hora),
a pesar que estudió solo hasta tercer grado; tiene la oportunidad
de ayudar a su familia en El Salvador, de educar a sus hijos, de
visitar el país cada año. Mientras continué,
disfrutando el partido, pensé mucho en la estructura socio
económica de lo que ese partido de basketball significaba.
Allí, nos encontramos personas con salarios desde $14 hasta
$144,000 dólares la hora, algunos con muy poca educación
y otros hasta con múltiples PHD’s. Algunos trabajando
y otros entreteniéndonos. Pero como punto común entre
todos, fue identificable el valioso hecho de tener la oportunidad
de vivir en prosperidad. Por supuesto, prosperidad en diversos niveles,
pero hasta en el considerado mas bajo, muy honroso.
Esa prosperidad, es una realidad debido a la estructura de gobierno,
la cual dentro de sus funciones principales mantiene niveles de
corrupción mínimos, un uso muy efectivo de los fondos
públicos y la aplicación de la ley imparcialmente.
Tres puntos que en nuestro país son todo lo inverso. Obviamente,
para llegar a este nivel de exitosa funcionalidad gubernamental,
ha existido una evolución inmensa en la sociedad, la cual
aun continua en ese proceso de perfección. Sin embargo, un
día se inició el proceso, debido al coraje de personas
que amaron a su país, lo enderezaron y lo encaminaron en
lo que es hoy.
El discurso político en El Salvador debería enfocarse
en esos tres temas principalmente, de manera que pudiera dar origen
a un liderazgo patriótico nuevo, que sea promotor de un cambio
sustancial que genere confianza en el pueblo y a la vez propicie
la oportunidad de dirigir la nación a una estructura de superación
intelectual, social y económica, para cada ciudadano, y así,
lograr que un día la travesía hacia el norte del continente,
no sea la apuesta para el porvenir del país, como lo es ahora.
El partido de basketball ha terminado, los rostros de la mayoría
de quienes atendimos son de complacencia, Washington derrotó
a Dallas y con la Green Machine entonando Neil Diamond’s Sweet
Caroline, nos dirigimos complacidos hacia la salida de la arena,
satisfechos de lo vivido en esta tarde otoñal de basketball.
Mis hijos salieron inspirados por el juego de Agent Zero, mas en
mi, la inspiración estaba en la actitud de esa amable compatriota
quien me hace sentir muy orgulloso de ser parte de un pueblo luchador
y tenaz.
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