Julio
Yúdice, actor, comediante y empresario. Sus personajes
más conocidos y queridos por los espectadores son Tenchis
Céliber y Tula Altacasa.
“La Tenchis no es ninguna ridiculización”
“La Tenchis no es ninguna
ridiculización”, dice, enfático, Julio Yúdice,
el comediante que le da vida a Tenchis Céliber y a Tula
Altacasa, personajes que han hecho reír a los salvadoreños
desde finales de los años 80. Insiste en que el personaje
no es una forma de burlarse de las señoras que se dedican
a hacer pupusas, mejor conocidas como “pupuseras”.
Esta semana conversamos con Julio Yúdice, actor que da
vida a ambos personajes.
“Hay personas que están
embarazadas, que son cholcas, tienen pecas, se hacen trenzas,
se ponen ese tipo de vestuario, hablan así. Lo que hacemos
es parodiar escenas de la vida cotidiana, peleas en los mercados,
personas que pasan en pleito”, comenta Yúdice mientras
alza la voz para hacerse escuchar entre la música que resuena
en las oficinas de Canal 2, donde todo el mundo pasa apurado.
Él mismo lo está. Ansioso, mira de un lado a otro
mientras responde a mis preguntas con amabilidad, pero con la
premura de quien cree firmemente que “el tiempo es oro”.
Hay dos sillas en un estrecho pasillo, ahí nos sentamos,
los demás pasan a nuestro lado, discutiendo sobre las luces,
el sonido, el guión y el vestuario. En esta ocasión
no platico con Tenchis ni con Tula, sino con Julio Yúdice;
quien no se puso trenzas ni zapatos de tacón, sino un pantalón
de lona, una camisa de algodón y recogió su cabello
en una media cola. Así prosigue:
“La Tenchis es una mujer normal, que puede ser cualquiera,
tiene actividades y le suceden cosas como nos suceden a todos
cotidianamente”. Nació casi al mismo tiempo que Tula
Altacasa. Para crear a este personaje se inspiró en las
amistades de sus padres, quienes llegaban a su casa de visita,
en ocasiones especiales o en reuniones para departir.
Una
de las cosas que se le da con mayor facilidad a Julio Yúdice
es actuar: “No me preparo de una forma especial, porque
ya sé lo que voy a hacer y lo hago todos los días.
Para mí es como ir a lavarme las manos o como era
ir a mi trabajo en TACA”.
“La idea se me ocurrió
gracias a algunos amigos de mis papás. Llevaban a sus esposas
a la casa y eran señoras bastante parecidas a la Tula.
De ahí fui tomando la idea”.
Si bien reitera que ninguno de los personajes se trata de una
ridiculización, tampoco piensa que deban ser vistos netamente
como una crítica a la sociedad porque esa no es la idea
que tiene en mente cuando elabora los guiones que la Tencha memorizará
y llevará a la pantalla chica en Duro Blandito. “El
objetivo del programa ha sido siempre hacer reír, aunque
dentro de eso tal vez sí pueda haber un tipo de crítica.
Es la crítica que tal vez otra persona en la calle no puede
hacer porque no tiene acceso a los medios. La Tenchis sí
puede decir que no hay agua en su comunidad”.
Tampoco piensa que se esté burlando de las distintas personalidades
a las que en Duro Blandito se ha hecho alusión: “No
es que nos estemos mofando de las personas. Si no de las situaciones
cotidianas. Por ejemplo, el caso de una persona que parece estar
viendo algo importante en la computadora y en realidad está
viendo una foto de la Shakira desnuda”.
Expreso de Medianoche, Telepirata y Duro Blandito
Este ha sido uno de los conceptos que Duro Blandito, que Yúdice
dirige y produce, ha heredado de Telepirata, programa que salió
al aire en canal 12, en 1989 y donde este comediante de 46 años
presentó por primera vez a Tenchis Céliber.
“Telepirata era un programa, como dice el nombre, de estar
pirateando en televisión. Se le cambiaba la voz a los políticos
y cosas así”. Ahí debutó Tenchis, quien
comentaba sobre acontecimientos cotidianos y noticias de último
momento, siempre agregándole el toque jocoso, mientras
“echaba las pupusas”.
“Desde el principio la reacción de la gente fue buena,
ni yo me la esperaba, fue algo nunca antes visto en ese momento,
quizás por la misma situación que se vivía”.
Se refiere al contexto del conflicto armado en que El Salvador
estaba inmerso. Por lo mismo, califica los inicios como una locura:
“Vino a quebrar esquemas porque nunca se había visto
que estuviera alguien hablando de otras personas o haciendo críticas
al gobierno, a los partidos políticos, a otra gente. Fue
una locura”.
Pero los inicios de Yúdice no fueron en Telepirata, sino
en 1897, en Expreso de medianoche, programa donde se comentaban
películas de terror, con un toque de parodia. Yúdice
recuerda la primera vez que grabó para Expreso de Medianoche:
“Estaba disfrazado de vampiro y estaba súper nervioso
y también emocionado porque habíamos hecho un set
bien bonito. Era como una catacumba, con candelas y todo. Fue
como decir: “Al fin puedo hacer algo de lo que había
soñado: Estar con un guión, con personajes, que
me estén dirigiendo”.
“No era cine, pero era como hacer cine en televisión
porque no era un programa solo de ponerse a hablar, como un noticiero,
sino que había que actuar, crear algo”. Yúdice
al fin probaba el terreno de lo que en verdad le apasionaba.
El llamado de los reflectores
Anteriormente había probado el mundo de la arquitectura
y de las relaciones públicas. Pero abandonó ambas
carreras. No eran lo que buscaba.
“A mí me gustaba estar diseñando y todo eso,
por eso me decidí por estudiar el bachillerato físico
matemático (en el colegio Externado San José), aunque
a lo que aspiraba era a trabajar en dirección de cine o
televisión. Pero en ese entonces era visto como una fantasía,
un sueño. Al final me gradué de licenciatura en
idioma inglés, pero la estudié cuando ya supe lo
que quería como estudio, en el año 98, ya trabajando
en TACA”.
Julio trabajó durante 20 años en TACA, desde 1986.
Se desempeñó como tripulante de cabina. Durante
el último año fungió como auditor de aseguramiento
de calidad. El comediante dice que fue al salir de TACA cuando
comprobó que estaba a las puertas de un negocio que en
verdad le “daría para vivir”. “En dos
meses me di cuenta y dije: he estado perdiendo un montón
de dinero”, confesó.
“Logré lo que quería, crear mi propia empresa”
Desde entonces su rutina de vida cambió: “A veces
no me queda ni tiempo para comer. Es bastante cansado”.
Y es que él actúa, realiza los guiones, produce
y dirige su propia empresa, dedicada a que cada semana los televidentes
puedan disfrutar de Duro Blandito desde sus casas.
“Tengo poca paciencia y con los años me he hecho
un poco más neurasténico, por el mismo trajín
de vida que llevo. Tengo tantas cosas en la cabeza, que cuando
vengo al canal tengo que decirles que se apuren. Necesito que
la gente vaya a mi ritmo y a veces tengo que aguantarme, porque
si no me puede dar hasta un derrame. Es un trabajo extremadamente
estresante.”
Le creo cuando me lo dice, porque lo he observado trabajar. Antes
de concederme la entrevista presencié cómo se grababa
una de las escenas de Rubidia, la telenovela que vemos actualmente
dentro de la programación de Duro Blandito. Julio, con
la ayuda de los actores Hugo Castillo y Julio Burgos, tomó
posesión de una de las oficinas de Canal 2. Muy rápido
improvisaron la escenografía y comenzaron a ensayar antes
de grabar las tomas finales.
-Doctor, acá le traigo la propuesta para los partidos políticos…
esperate, así no era, así no era- decía Julio
Burgos, quien llevaba una peluca de cabello largo y castaño,
que le daba un aspecto cómico.
-La propuesta de gobierno para que la presente a los partidos
políticos, especificaba Yúdice, guión en
mano. Se había encargado también de decidir los
planos y ángulos en que el camarógrafo debía
enfocar.
-Doctor, acá le traigo la propuesta para que la presente
a los partidos políticos…es que se me olvida lo que
va después.
Mientras tanto, el doctor (que encarnaba Hugo Castillo) aguardaba
su turno para decir: “Claro que se las voy a entregar, pero
con mi nombre”. Pero lo diría mentalmente, y ese
efecto lo lograría la magia de la edición. De momento,
solo debía poner cara de maldad, entrecerrar un poco los
ojos y frotarse el mentón, como lo hacen los malos de las
películas frente a su interlocutor.
Al final, después de 4 tomas de error, Julio ya estaba
un poco impaciente. Se discutieron variaciones, palabras que no
se dirían, nombres que se mencionarían y los que
no también. “Decilo como vos querrás, pero
decilo ya”, le dijo a Burgos, sin perder la compostura,
pero con el tono de quien tiene otros mil asuntos que atender.
Entre estos estaba la entrevista conmigo, que aguardaba viendo
los ensayos y riéndome de soslayo y con la boca bien cerrada
porque el colmo sería que por mi culpa se arruinara la
quinta toma.
La toma se grabó finalmente, y como si no hubieran estado
nunca ahí, pusieron nuevamente los cuadros que habían
quitado de la pared. Se llevaron sus pelucas, los guiones y las
cámaras. Este día Yúdice no actuaría,
se dedicaría a dirigir.
Pero aseguró, en entrevista con Centroamérica21,
que una de las cosas que más fácilmente se le da
es actuar: “No me preparo de una forma especial, porque
ya sé lo que voy a hacer y lo hago todos los días.
Para mí es como ir a lavarme las manos o como era ir a
mi trabajo en TACA”. Pero esto no significa que todo haya
sido fácil.
Una de las dificultades más grandes que ha enfrentado ha
sido la falta de recursos económicos: “Al principio
lo hacía todo a mano o con una máquina de escribir.
He tenido que hacer préstamos para comprar cámaras,
micrófonos, editoras, vestuarios”.
A pesar de las dificultades, hoy Yúdice disfruta del placer
de ver materializado su esfuerzo: “Logré lo que quería.
Creé una empresa de esto y me da para vivir, que es una
cosa bien difícil aquí. La mayor satisfacción
es cuando la gente me dice: Mire, cuando veo su programa me olvido
de mis problemas y del estrés.
A veces la gente dice que lo que hago es una payasada. Sin embargo,
mi mayor satisfacción es haber puesto a la comedia, en
El Salvador, en un plano donde las personas la reconozcan”.
Tenchis y Tula para rato
Yúdice no solo ha llevado comedia por medio de la televisión,
sino a través de la radio y del teatro. La Tenchis abordó
las cabinas de Radio Fiesta desde 1997 hasta 1999. Los radioescuchas
contaban sus problemas al aire y la Tenchis fungía como
consejera. Actualmente la escuchamos por Radio 102.9.
“Hacer radio es diferente porque no tenés a la gente
enfrente. Pero como uno no puede verla, puede estar haciéndole
broma y la gente puede estar enojada y podés estar metiendo
la pata”, dice y agrega: “Lo mejor de hacer radio
es que puedo tener el guión enfrente”, comenta entre
carcajadas. Además habla sobre otros beneficios, como poder
apoyarse de otros materiales, como libros, para sacar una frase
o idea ingeniosa y hacer reír a quien escucha.
En el teatro también ha llevado la comedia a los salvadoreños.
Su primera intervención fue en 1992, año de la firma
de los acuerdos de paz. En este entonces no participó en
la puesta en escena de una obra teatral, sino en una velada organizada
por la Secretaría de la Familia. Ahí hizo reír
a todos con las ocurrencias de la Tenchis.
Luego formó parte del elenco del director de teatro Antonio
Lemus Simún, en 1997, en la puesta en escena Político
amoroso es mafioso. “Salía el personaje de la Tenchis
en la primera parte y de la Tula en la segunda”, comenta.
En 2001 volvió a las tablas con Dos semillones...¿y
el aguacate? “Fue un pasito más para hacer lo que
quería: montar una obra de teatro. No hay cosa más
deliciosa que sentir al público ahí, los aplausos
y las risas”.
De momento, Yúdice no planea dedicarse al teatro, porque
está bastante ocupando con el funcionamiento de su empresa
y por los inconvenientes económicos que conlleva el teatro
en El Salvador: “Aquí montar una obra sale extremadamente
caro. Uno lo hace por hobbie, ya que no se sale con los bolsillos
cargados de dinero”.
A parte de estos inconvenientes opina que los comediantes se enfrentan
con otros a la hora de dedicarse a lo suyo: “Siempre hay
gente que puede decir: qué vulgar esta Tencha. Pero la
misma aura que envuelve al personaje, la misma energía,
hace que la gente no vea a un hombre disfrazado de mujer, sino
a una mujer”.
Con la niña Tenchis Céliber, Yúdice ha pasado
diversas experiencias agradables, satisfactorias, cómicas
e insólitas, como la vez que lo asustaron de muerte en
un cafetal: “Hace como 6 meses fuimos a grabar a un cafetal.
Estando ahí, el camarógrafo me dijo: Mirá
como que hay una persona muerta. Y efectivamente había
una persona envuelta en plástico negro, debajo del sol,
con los pies de fuera. Yo dije: “Grabemos antes de que venga
la policía, pero avisémosle ya.
Le avisamos, y empezamos a grabar mientras esperábamos
a que llegara. Entonces el hombre se sentó de un solo y
se levantó. Todos nos preguntábamos: ¿Qué
es esto? Yo creo que estaba bolo. ¿A quién se le
va a imaginar que una persona viva va a estar envuelta en un plástico
negro, debajo del sol, en un cafetal? Tuvimos que hablarle a la
policía para decirle que era falsa alarma”, relata
mientras se ríe al recordar la anécdota.
Julio Yúdice no está en planes de crear un nuevo
personaje, pero asegura que tendremos a Tenchis y a Tula para
rato. Además, confesó a Centroamérica21 sus
visiones futuristas sobre el programa: “Me gustaría
ver un día a la Tencha junto con los dinosaurios, así
como lo hicieron en Jurasic Park, todo computarizado. Algún
día lo voy a lograr”.