
La otra visión de la guerra:
el general Zepeda rompe el silencio
El general de división Juan Orlando Zepeda ha
decidido romper el silencio. Por primera vez un militar salvadoreño
de la más alta graduación hace público un
análisis personal, crítico y autocrítico,
del origen, evolución y desenlace del conflicto. Su libro,
Perfiles de la Guerra en El Salvador, comenzará a circular
en las próximas semanas. Desde la perspectiva de la izquierda
se ha publicado una enorme cantidad de testimonios y análisis
sobre el tema, pero hasta ahora, por parte de la Fuerza Armada,
solo el capitán Herard Von Santos había puesto en
letra de imprenta sus vivencias durante el conflicto, en el libro
Días de Trueno.
Para tener una perspectiva completa y más objetiva de la
guerra civil, es preciso poder contrastar las visiones que imperaron
y determinaron el comportamiento de las dos fuerzas enfrentadas,
de ello deriva la importancia de que quienes combatieron en las
filas del ejército gubernamental también expongan
sus experiencias y análisis.
El general Zepeda comandó unidades combativas de nivel
táctico-operativo y estratégico, también
se desempeñó como jefe de Inteligencia Militar,
comandante de Brigada y vice ministro de Defensa. Esa trayectoria
permite que su mirada sobre el conflicto sea integral, sobre todo
porque se funda en el conocimiento especializado de la naturaleza
estratégica tanto de la insurgencia como de la contrainsurgencia.
Al abordar críticamente temas tan delicados como los aspectos
negativos de la ayuda militar norteamericana, sobre todo en lo
relacionado a las insuficiencias y deficiencias de la doctrina
del Conflictos de Baja Intensidad, el general Zepeda ilumina para
el análisis una zona muy poco explorada hasta la fecha.
Informados de la inminente publicación de este libro, que
sin duda impondrá nuevos matices y nuevas pautas y cotas
en el debate sobre el tema, Centroamérica 21 pidió
y obtuvo la autorización del autor para entregar a nuestros
lectores, en calidad de primicia exclusiva, un fragmento representativo
de la obra, el cual presentamos a continuación sin más
comentarios.
Lunes 22 de octubre de
2007
redaccion@centroamerica21.com
A lo largo de la década de 1980, la república
de El Salvador fue escenario de una guerra interna provocada por
grupos nacionales, marxistas-leninistas, apoyados por la entonces
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
(U.R.S.S.), y otros países satélites, quienes agrupados
en el Movimiento Comunista Internacional, (MCI), se lanzaron a una
lucha revolucionaria cuyo objetivo era convertir a la república
de El Salvador, en un país socialista controlado por el Comunismo
internacional; igual que Cuba y Nicaragua.
Dicha guerra sacudió las estructuras económicas, políticas,
sociales y culturales de la nación; el derecho a defenderse
ejercido por el gobierno de la nación trajo como consecuencia
la muerte de muchos miles de personas salvadoreñas, luto
y destrucción por muchos miles de millones de dólares
en pérdidas materiales que afectaron grandemente la estructura
económica, frenando y retrocediendo el desarrollo social
de la nación.
El Salvador, durante la guerra, se enfrento a una fuerza revolucionaria
cuyos apoyos internacionales, ideológicos y logísticos,
no tenían límites ni condiciones. Esa situación,
unida a una campaña propagandística masiva, nacional
e internacional, les permitió convertir las incursiones guerrilleras
en acciones espectaculares que la prensa extranjera sobredimensionó,
y que los hizo parecer, en determinados momentos, como una fuerza
invencible, mientras que el gobierno de la república y todas
sus instituciones democráticas, especialmente la Fuerza Armada,
eran presentadas como fuerzas destinadas al fracaso y al aniquilamiento.
Afortunadamente, para nuestro país y para la democracia en
el mundo, la fuerza moral, la estirpe del pueblo salvadoreño
y de su Fuerza Armada, resistieron los embates de esa guerra revolucionaria.
Después de doce años de incruentas luchas, quedo bien
claro que las fuerzas guerrilleras no tenían capacidad para
derrotar al ejército salvadoreño, y que ni el gobierno
ni sus instituciones democráticas caerían en manos
del comunismo Internacional por la vía armada.
La prolongación del conflicto trajo como consecuencias el
desgaste económico, la desintegración del tejido social,
la pérdida de la moral, y sobre todo el cansancio de toda
una nación, y dio lugar a un nuevo escenario que fue apoyado
por la comunidad internacional: “la necesidad de sustituir
las armas mediante los Acuerdos de Paz”.
Ello para que el gobierno de la república recobrara la gobernabilidad
y la estabilidad política y por otra parte, la guerrilla,
olvidando sus esperanzas de un triunfo armado, se encauzara por
la vía democrática hacia la consecución del
poder político de la nación en un ambiente de competencias
partidistas, tal como se practica en las modernas democracias. Los
organismos Internacionales de Derechos Humanos comenzaron a presionar
y la comunidad de naciones democráticas, bajo la cobertura
de las Naciones Unidas, (ONU), auspició la salida del conflicto
armado.
El cansancio y el deseo de paz de todo el pueblo, así como
la imposibilidad de obtener un triunfo militarista, el fracaso de
los regímenes marxistas en la Europa del Este, la unidad
del Alto mando Militar con la conducción política
de la nación, la desintegración de la Unión
Soviética, la caída del Muro de Berlín, la
voluntad del gobierno junto a su pueblo, y muchos otros factores
internos y externos, permitió el desenlace final del conflicto
armado mediante los Acuerdos de Paz firmados en la Ciudad de México,
D.F. y la guerra en El Salvador, termino.
Parcialización de los análisis
Tratando de describir este fenómeno llamado guerra, de naturaleza
tan compleja, a lo largo de todo el conflicto y sobre todo a finales
del siglo XX, aparecieron en el ambiente nacional, numerosos libros,
panfletos, documentos de carácter histórico-descriptivo
y relatos novelescos sobre la guerra en El Salvador. Casi todas
estas obras escritas han inclinado la balanza de los acontecimientos
hacia las izquierdas, fomentando la desorientación al interior
de la sociedad, creando opinión adversa al gobierno en turno,
cargados siempre de un dogmatismo ideológico, y finalmente
desfigurando la realidad de los acontecimientos, culpando a la Fuerza
Armada y a sus dirigentes de hechos violatorios ilícitos,
cometidos durante los años del conflicto.
La inmensa mayoría de estos escritores no han logrado consignar
todos los aspectos complejos de este fenómeno que ensombreció
la historia de El Salvador durante un periodo de más de doce
años.
Expertos en ciertas disciplinas relacionadas, se han limitado a
señalar sus propios campos de interés, un número
muy limitado de escritores militares norteamericanos han enfocado
el verdadero problema de la guerra revolucionaria bajo su propia
visión Geoestratégica, que no es aplicable a nuestros
países.
Sin embargo, una gran cantidad de analistas políticos en
sus exposiciones escritas y orales, han señalado algunos
aspectos parciales casi siempre dando panoramas desequilibrados
del problema de la guerra en El Salvador. Por tanto, las probables
soluciones y recomendaciones aportadas, no han sido ni equilibradas,
ni certeras, pues los criterios básicos de sus análisis
han sido parcializados y a veces hasta alejados de la realidad histórica
de los hechos acaecidos; la mayoría de los autores terminan
sus estudios y exposiciones con conclusiones sobre como librar una
guerra, como conducirla y como evitarla.
Después de haber vivido en carne propia los horrores de la
guerra en El Salvador, de haber experimentado “ensayos y errores”,
y después de haber leído a muchos autores militares
y políticos, no he logrado conocer ninguno que haya dimensionado
con claridad el conflicto salvadoreño y que haya tenido exactitud
en describir la estrategia revolucionaria y contrarrevolucionaria
desarrollada en El Salvador, unificando e integrando a todos los
elementos y modalidades del conflicto de cada uno de los bandos
en contienda. Aun los expertos norteamericanos con toda su experiencia,
fracasaron en muchos países en la aplicación adecuada
y en el desarrollo de una estrategia contrainsurgente.
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Perfiles de la Guerra en El Salvador
Capítulo primero: análisis de los orígenes, causas y motivaciones del conflicto, organización y desarrollo inicial de la subversión y orígenes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, (FMLN).
Capitulo segundo: análisis de la estrategia de lucha implementada por el FMLN; evolución del conflicto; etapas de desarrollo del proceso revolucionario; ofensivas estratégicas del FMLN; concepción y praxis de la Guerra Popular Prolongada y la Insurrección Popular Armada.
Capítulo tercero: resumen global de la Estrategia Contrarrevolucionaria implementada por el gobierno salvadoreño y sus Fuerzas Armadas; principales hechos y acciones del gobierno de la república y desarrollo y tecnificación de las Fuerzas Armadas. En un sentido crítico y a la luz de los Principios de la Guerra, se señalan algunos errores que se cometieron en la aplicación de los mismos principios durante el desarrollo y la conducción de la guerra en ambos bandos.
Capitulo cuarto: crítica de la negociación y de los Acuerdos de Paz, firmados entre el gobierno de la república y el FMLN, mismos que vienen a ser la finalización de la guerra y de la etapa más dramática para historia la república de El Salvador.
Capitulo quinto: pronósticos sobre las perspectivas para la república, el gobierno nacional, las Fuerzas Armadas, el Frente Farabundo Martí para la liberación Nacional y la sociedad salvadoreña en general.
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Errores de la doctrina contrainsurgente
En El Salvador, el gobierno norteamericano, quien fuera el principal
aliado en esta lucha, tubo que destinar buena parte de sus fondos
militares para investigación y elaboración de documentos,
que sirvieran de base de aplicación y de estudios para establecer
doctrina contrarrevolucionaria o contrainsurgente, y aprovechar
de esa forma, las experiencias vividas a lo largo de todo el conflicto
salvadoreño y de otros conflictos en los cuales se vieron
involucrados.
En los documentos sobre los Conflictos de Baja Intensidad, (C.B.I.),
editados por el ejército norteamericano para contrarrestar
los problemas de las insurgencias del tercer mundo, se analizó
y elaboró, con base a las experiencias de Corea del Norte
y de la guerra de Vietnam, un esbozo de doctrina militar contra
revolucionaria, la cual fue implementada en nuestra nación
y en muchos otros países, buscando contrarrestar la estrategia
de guerra revolucionaria marxista-leninista implementada por el
bloque comunista, dentro del contexto general de la Guerra Fría.
La mencionada doctrina de CBI no quiere reconocer, en sus documentos,
que la guerra revolucionaria en su esencia y origen, así
como en su conducción estratégica y en su concreción
final, es de carácter político. Es decir que existe
un gran vacío conceptual que deja a los militares responsables
de la conducción de la guerra, sin autoridad, sin bases filosóficas
y puntos de partida en la cual apoyar evaluaciones y tomar acciones
adecuadas, y oportunas, ante situaciones diversas imponderables
que le presenta la conducción de la guerra; he aquí
el origen y causa de los errores que cometen los políticos
queriendo conducir una guerra.
“Toda acción militar debe tener un objetivo político”;
este axioma, expresado por un político-militar norteamericano,
establece un vinculo sincrónico, entre el campo militar y
el político. Sin embargo, la “despolitización
de los militares”, que fue y sigue siendo línea permanente
que orienta la política exterior norteamericana, generó
amarres y restricciones, limitando en gran medida las iniciativas
necesarias que pudieran contrarrestar, en un momento dado, las situaciones
críticas que se suceden dentro de estos conflictos de naturaleza
militar, que de por si son muy complejos.
Los resultados de esta indefinida estrategia de “ensayos y
errores”, y de “despolitización”, fue la
causa de la prolongación del conflicto y el consecuente desgaste
moral y económico de la república de El Salvador durante
más de doce años de lucha militar. Cuando el enemigo
sabe lo que quiere, sabe para dónde va y sabe qué
hacer; “ensayos y errores” y “despolitización” constituyen una forma peligrosa y muy costosa de librar una guerra.
Bajo el lema “Defensa y Desarrollo Interno”, se implementó
toda una estrategia continental para detener el avance comunista
en América. Los programas de la Agencia Internacional de
Desarrollo, (AID), y el funcionamiento del Cuerpo de Paz en otro
tiempo, así como la Alianza para el Progreso, son otros ejemplos
de los esfuerzos fallidos, de los Estados Unidos de Norteamérica,
por ayudar a esta región en su lucha por la preservación
de la democracia y para detener el expansionismo marxista, bajo
formas de insurgencias.
Para los estrategas norteamericanos existe la convicción,
y así está establecido como premisa básica
en los documentos sobre los conflictos de Baja Intensidad, que los
problemas económicos y sociales tales como la pobreza, la
marginación, el desempleo, etc., son los orígenes
principales de las insurgencias y de la inestabilidad en Latinoamérica;
equivale a decir que, cuando los pueblos alcancen un nivel aceptable
de satisfacción de sus necesidades económicas, es
decir que tengan vivienda propia, vehículos propios, radios,
televisión, cocina eléctrica, lavadora automática,
buena comida, etc.; vivirán en un mundo feliz, (el sueño
americano), habrá paz, no habrá más revoluciones
y se acabarán las insurgencias.
Esta teoría, es quizás la interpretación más
materialista de la sociedad y desarrollo de los pueblos y por ende,
de las naciones. Suponer esto como premisa básica para desarrollar
toda una estrategia continental de lucha anticomunista, constituye
un grave error, porque los orígenes, causas y motivaciones
de las insurgencias no solo son de tipos económicos y sociales,
sino también hay muchas otras causas de diversa índole.
Cuando se adoptan estrategias, métodos y acciones en una
determinada región, utilizando las experiencias de otros
países en otras regiones ocurridas en otros tiempos, no siempre
son las más exitosas, ni mucho menos cuando se trata de responder
a problemas de índole diversa. La subversión o insurgencia
debió tomar distintos rostros para manifestarse, y desarrollarse,
en distintos lugares del planeta.
La guerra revolucionaria
En muchas décadas del anterior siglo, la paz fue constantemente
interrumpida por distintas guerras de carácter nacional,
conflictos internos y externos cuyas modalidades de lucha obligaron
a las naciones a establecer verdaderos centros de estudio y de análisis
que les permitiera tener una idea clara de ese fenómeno,
que sin ser una guerra declarada abierta, ha producido más
luto, más destrucción y más dolor que cualquiera
de los conflictos mundiales pasados. En ese fenómeno, hay
material de estudio para políticos, militares, sociólogos,
psicólogos, etc.
Mao Tse Tung, el revolucionario chino más relevante, estableció
una verdadera escuela revolucionaria; sus escritos filosóficos
condensados en “El Libro Rojo”, han servido de fuente
de inspiración a muchos de los conductores revolucionarios
tanto en América como en Asia y en África, regiones
en donde la subversión ha tenido presencia.
Mao Tse Tung y sus discípulos, elaboraron una teoría
integral de este tipo de guerra, le llamaron Guerra Revolucionaria.
En contraposición a dicha teoría, y haciendo un ligero
análisis, en los países en donde se ha manifestado
este fenómeno encontramos denominadores comunes tales como:
poca o limitada comprensión del fenómeno, reacciones
tardías con carácter defensivo, limitada o muy poca
iniciativa para actuar, planteamientos cortoplacistas y deficientes
con muy poco análisis de Inteligencia, falta de objetivos
políticos-militares, ensayos y errores sin correcciones.
Es decir que ese fenómeno que se llama “Revolución”
es de difícil comprensión, sobre todo en sus inicios.
Los estrategas conductores políticos militares de las naciones,
tienen que estudiar con mucha profundidad las causas, orígenes,
la génesis del problema, la metodología aplicada en
cada país o región, pero sobre todo las motivaciones
que están más allá del fenómeno visible.
Los estudiosos de este fenómeno han dado distintos denominaciones:
Guerra Revolucionaria, Guerra de Guerrillas, Subversión,
Guerra Popular, Insurgencia, Insurrección, Guerra de Liberación,
Guerra Irregular, Conflictos de Baja Intensidad, etc. sea cual fuere
su denominación, lo cierto para nosotros es que este fenómeno
envolvió la vida de los salvadoreños durante la década
de los ochenta, produciendo la más triste, la más
destructora y la más sangrienta de las etapas de la historia
de este pequeño país que se llama El Salvador.
Mi libro es resultado de un esfuerzo por analizar los aspectos principales
que constituyeron la estrategia de guerra implementada por el Frente
Farabundo Martí para la Liberación Nacional, (FMLN),
en la república de El Salvador durante la década de
los ochenta; se trata de un esfuerzo para determinar y definir como
fueron las principales concepciones y modalidades de lucha que les
permitió llegar a estadios superiores imprevistos para el
gobierno de la República, sus Fuerzas Armadas, así
como para los mismos dirigentes estrategas de la subversión.
También para analizar nuestros errores y fortalezas en la
implementación de las estrategias de lucha que permitieron
a la nación, la conclusión del conflicto más
dramático que ha vivido nuestra nación en la historia
patria; de ahí viene el nombre de la obra “Perfiles
de la Guerra en El Salvador”, porque se trata de identificar
y definir con claridad la naturaleza del conflicto y las distintas
estrategias implementadas por cada contendiente. Aclaro que no es
un libro de Historiográfica descriptiva de la guerra; es
un libro de Estrategias y Críticas sobre un problema que
vivió nuestra nación y que ha azotado a toda la humanidad.
Cinco preguntas
Ante la agresión comunista, como lógica respuesta
la república de El Salvador, y sus distintas fuerzas, también
antepusieron una estrategia, inicialmente incoherente inspirada
por el temor al comunismo, implementándose medidas aisladas
reactivas, acciones casi inconscientes de salvaguardia de las instituciones
y de los intereses nacionales. Sin embargo, finalmente, después
de haber acumulado tristes experiencias se logró desarrollar
una estrategia que permitió resistir todas las embestidas
comunistas, y organizar fuerzas militares con carácter ofensivo
que facilitó tomar la iniciativa, emprendiéndose operaciones
integrales, unificar el mando de las operaciones nacionales, unificar
las acciones político-militares, aglutinar además
a la población civil no comprometida, logrando obtener la
base social de sustentación para las Fuerzas Armadas y para
el gobierno de la república.
En este esfuerzo nacional conjunto, y a pesar de decisiones erráticas
e incompresibles de la “nueva diplomacia norteamericana”,
debemos reconocer que su apoyo para nuestro país fue decisivo,
de no haber sido por ese apoyo, el conflicto hubiese sido más
cruento y más largo; debemos también reconocer que
este país encabezo la lucha mundial para frenar el expansionismo
marxista y que nos proporcionó los principales elementos
materiales y económicos necesarios para resistir por más
de doce años la agresión comunista.
¿Cuáles fueron los principales orígenes, causas,
y motivaciones del conflicto? ¿Cuáles fueron las modalidades
de lucha de ambos bandos?
¿Cómo fue la evolución del conflicto a lo largo
de los doce años de lucha?
¿Cuál fue el balance final de este conflicto que enlutó
a más de ochenta mil familias salvadoreñas? ¿Cuáles
son las perspectivas del FMLN y de las Fuerzas Armadas después
de los acuerdos de paz?
Todas estas interrogantes, dan pié para este libro, que tiene
por objeto el conocimiento de la verdad. Va dirigido a los militares,
sobre todo a los jóvenes que no vivieron los rigores del
conflicto; va dirigido también a los analistas críticos
de ese fenómeno que se llama “guerra”, a los
escritores e historiadores, que buscan siempre la objetividad de
la historia escrita por uno de los tantos protagonistas que el destino
puso un en un momento crítico en el frente, para defender
a la República y a sus instituciones democráticas.
Considero que por la falta de escritores realistas, objetivos y
equilibrados, se ha generado un gran vacío de la realidad
nacional, a tal grado que las generaciones jóvenes desconocen
la reciente historia patria, que aunque dolorosa fue también
grandiosa; esta obra pretende de alguna manera llenar ese vacío.
Dar a conocer la verdadera historia del conflicto con un sentido
crítico, es la principal motivación del autor, que
a la vez fue protagonista de primera fila en el conflicto salvadoreño.
Los hechos tristes y dolorosos ocurridos en determinadas etapas,
son olvidados por los pueblos con mucha facilidad. Esta es una suerte
de medicina natural de la historia hacia los pueblos sufridos. La
propaganda, la desinformación sistematizada cotidianamente,
y sobre todo los análisis inciertos y mentirosos crean percepciones
falsas dentro de las sociedades, y crean además, un modelo
de HOMBRE-MASA, alienado, ciego, que solo camina para donde los
falsos líderes lo empujan, como una inmensa masa sin forma,
hacia cualquier despeñadero.
Ante esa amenaza potencial del olvido y de desfiguración
de la realidad nacional, solo nos queda la perspectiva de echar
mano a la historia, pero a la historia real y objetiva que es la
verdadera fuente permanente de sabiduría, si es que queremos
evitar la repetición cíclica de esa etapa dolorosa
y sangrienta que vivió nuestra patria en la década
de los ochenta.
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