El próximo dos de noviembre se realizara la V Convención Internacional de Salvadoreños en el Mundo, en la ciudad de los Ángeles, California. Durante la semana recién pasada se anunciaron por medio de comunicados de prensa a diferentes organizaciones en todo el mundo, la renuncia de la presidenta y dos vicepresidentes del comité ejecutivo de dicha organización. Los motivos de las renuncias están basados en la discriminación de género, la falta de consulta en la toma de decisiones y el favoritismo político hacia el FMLN de parte de la mayoría de miembros del comité ejecutivo.
En las próximas tres semanas haré tres entregas en las cuales mostraré la historia detrás de estos acontecimientos, el desarrollo y el resultado de la V Convención Internacional de Salvadoreños en el Mundo.
Los terremotos de 2001: el principio de la unidad
Transcurría el fin del invierno en el año 2002, varios activistas de la organización comunitaria CUS, (Comunidades Unidas Salvadoreñas), a la que pertenecía entonces y de la cual era uno de los fundadores en el área metropolitana de Washington DC, regresaban de un viaje a El Salvador con el que se concluía el programa "Casas para el Pueblo"; el cual nació a raíz de los terremotos del 2001 y por medio del cual regalamos casas con una inversión de un cuarto de millón de dólares en las tres zonas del país, con fondos recaudados a través de donaciones hechas por ciudadanos altruistas de la diáspora en diferentes actividades que realizamos.
El organismo internacional que había organizado esa visita a El Salvador, era el Banco Interamericano de Desarrollo, el cual a la vez había invitado a activistas de otras organizaciones de la diáspora desde los Ángeles y Nueva York, para que conocieran nuestro proyecto humanitario y de desarrollo social, así como otros proyectos realizados por otras organizaciones apoyadas por ONG's en El Salvador.
Con ello los grupos comunitarios de la diáspora, iniciaban una nueva era que consolidaba el interés de parte de este tipo de organismos para estudiar, promover y financiar los proyectos humanitarios y de desarrollo socio-económicos de las organizaciones de origen.
Consecuentemente, esa visita abrió relaciones de intercambio muy positivas entre los miembros de todas las organizaciones participantes, lo cual dio origen a la futura creación de un liderazgo nacional comunitario, liderado por voluntarios de la diáspora altruistas y con vocación de servicio.
Además, ese compañerismo se transformaría en amistades muy sinceras, las cuales producirían efectos positivos extraordinarios que a través de los años se reflejarían en diferentes proyectos de ayuda directa a nuestro país, que beneficiarían a parte del pueblo mas necesitado. Eventualmente, debido a la inmadurez, ocasionada por el deseo de protagonismo personal, así como de la manipulación estratégica de parte de líderes de la vieja guardia social-comunista y de parte del gobierno, estas amistades terminarían en disgustos, acusaciones y odios.
Durante el periodo inicial de relaciones de acercamiento y debido a la magnitud del proyecto de casas que en Washington DC se había podido organizar, diferentes activistas y representantes de organizaciones comunitarias y ONG's desde El Salvador, Los Ángeles, Las Vegas y Nueva York, nos identificaron como el grupo de liderazgo más importante del país.
Una reunión nacional de líderes
Sostuvimos una cantidad inmensa de reuniones con estas personas, a las cuales luego se sumarían representantes del Estado salvadoreño y personas de negocios, para planificar esfuerzos de colaboración en diferentes proyectos futuros. En esos días se planteo por muchos activistas en todo el país, la iniciativa de organizar una reunión nacional de asociaciones comunitarias, la cual era una idea que se había platicado por ya muchos años, sin poder haber sido realizada por el liderazgo de la vieja guardia, como se hacían llamar.
En las siguientes semanas se convocó a un grupo nacional de coordinación para determinar una agenda que permitiera evaluar las posibilidades de realizar el evento. El grupo estaba formado por varios de los activistas que habían hecho ese viaje a El Salvador y otros que liderábamos nuestras propias organizaciones en USA.
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Después de varias sesiones los miembros del grupo coordinador, por mayoría, acordamos que organizaríamos la primera reunión nacional de líderes voluntarios comunitarios en septiembre de ese año, en la ciudad de Los Ángeles, debido a que es el lugar en el exterior con mayor número de ciudadanos salvadoreños.
Entre ARENA y el FMLN
A partir de ese momento se delegó a los activistas de la organización COMUNIDADES de los Ángeles, para que realizaran los planes logísticos del evento. El señor Jaime Peñate era el referente de ese organismo, que en ese momento aglomeraba alrededor de 30 asociaciones comunitarias de ayuda directa, de diferentes partes de El Salvador.
Esa decisión causó malestar entre el grupo de activistas líderes de la organización a la que pertenecía en Washington DC, quienes consideraban que el evento debería ser organizado por ellos y realizado en nuestra ciudad, debido a la fuerza de liderazgo que teníamos en ese momento. Sin embargo, lo que los impulsaba a no apoyar la resolución, era la falta de tolerancia, al no poder ser los protagonistas y no tener control absoluto sobre el evento.
La mayoría de miembros de este grupo por años habían sido íntimos colaboradores de los representantes de la embajada y el consulado salvadoreño, lo cual les ocasionaba una responsabilidad política con sus amigos. Esa responsabilidad se hizo muy evidente en sus subsecuentes decisiones y posturas políticas, las cuales durante los siguientes meses, a pesar de las insistentes invitaciones de los miembros del comité organizador para propiciar reuniones que nos llevaran a un acuerdo, tuvieron como resultado el estancamiento del proceso de organización de la reunión nacional.
En agosto del 2002, la asociación angelina COMUNIDADES tampoco había logrado obtener apoyo de otras organizaciones en la ciudad, debido al nexo que tenían con la institución El Rescate, la cual era identificada como una organización comunista, debido a los líderes de la institución, quienes participaron directamente en la guerra civil de El Salvador, como combatientes y diplomáticos del FMLN.
A eso se aunaba el problema de protagonismo y compromisos del resto de organizaciones comunitarias con los representantes del consulado en esa ciudad. Los representantes de Las Vegas y Nueva York, públicamente identificados como miembros del sector ocho del partido ARENA, tampoco se habían incorporado al proceso organizativo, lo que llevo al grupo planificador a tomar la decisión de suspender la primera reunión nacional de líderes voluntarios comunitarios y posponerlo hasta septiembre de 2003.
Planificación y realización
El comité planificador, que en este momento, debido a la falta de interés de unos y a la estrategia política de parte del sector de derecha del liderazgo comunitario, se había reducido a la representación de los activistas voluntarios Elmer Arias, Patricia Pineda, Jaime Peñate, Eduardo López Rajo, Rafael Flores y mi persona, junto al asesoramiento de los representantes de CARECEN, José Ramos, y de El Rescate, Juan Carlos Cristales y Salvador Sanabria.
Acordamos el compromiso de efectuar una reunión de planificación en el mes de Abril del 2003 en la ciudad de Los Ángeles. A esta reunión asistimos Patricia Pineda y yo, como representantes de la zona Este. ambos estábamos muy comprometidos con el trabajo comunitario en Washington DC.
Ningún otro de los activistas o miembros del grupo planificador asistió, por diferentes razones, que trascendían desde no tener interés, boicotear el evento por falta de protagonismo, hasta no tener recursos económicos para hacer el viaje, y por acuerdo de la mayoría, se nos delegó a nosotros dos la confianza de representarlos. Durante estos tres días en Los Ángeles, sostuvimos dos reuniones que se prolongaron por 8 horas cada una, en las cuales participaron líderes de COMUNIDADES, y otras organizaciones salvadoreñas.
Al concluir las reuniones de planificación, habíamos llegado a acuerdos sobre la dinámica organizativa de la primera Conferencia Internacional de Salvadoreños en el Mundo, como la llamamos entonces. Entre las cuales se establecían los compromisos de cada organización fundadora para la recaudación de fondos, elección de un ente administrador, convocatoria y planeación del evento.
A nuestro regreso a Washington DC, por medio del Comité de Acción Cívica Salvadoreño-Americano, USACC (siglas en ingles) que presidía, convoqué y transmití lo acordado en Los Ángeles. A través de conferencias telefónicas internacionales, los puntos acordados en esa primera reunión de planificación fueron ratificados por el resto de fundadores en Washington DC, Virginia, Maryland, Los Ángeles, Nueva York y Las Vegas.
Consecuentemente, realizamos viajes de convocatoria junto a otros miembros del Comité Organizador a Boston, Nueva York, Los Ángeles y el área metropolitana de Washington DC, en los cuales encontramos apoyo y sumamos lideres al Comité Organizativo.
Dentro de este proceso de organización y convocatoria, recuerdo muy bien una conversación telefónica que mantuve con el Sr. Schafick Hándal(QEPD), quien en ese momento era candidato presidencial por el FMLN, en la cual mostró mucho entusiasmo por la iniciativa, aunque me hizo elaborar un documento de compromiso a su seguridad e integridad física. Entonces se me identificaba como arenero, por el trabajo que había realizado en ayuda a las víctimas de los terremotos y mi cercanía a quienes formaban parte de CUS, y que habían permitido que el gobierno utilizara nuestro trabajo en sus promociones publicitarias.
Así mismo, debido a la confirmación de asistencia del candidato Handal, y nuestro anuncio público, el gobierno consideró que todos los organizadores éramos de izquierda o mejor dicho miembros del FMLN, lo que provocó que el candidato presidencial de ARENA, Antonio Saca, desistiera de participar, por lo cual elaboré un comunicado que fue publicado en un campo pagado en un medio de publicidad masivo en El Salvador, que me convirtió ante ellos en efemelenista.
En fin, con la bandera de ambos partidos políticos sobre la imagen de todos los miembros del Comité Organizador, consolidamos una asistencia sin precedentes en la historia de la diáspora, en la cual fue posible aglutinar por tres días a mas de 500 representantes de más de cien organizaciones de los sectores político, económico, social y cultural de nuestro país y la diáspora.
El éxito del evento consistió en la oportunidad sincera de pluralidad política que los organizadores permitimos, lo cual resultó en sugerencias y propuestas documentadas por los participantes de los diferentes foros, las cuales el 31 de diciembre de ese año, utilice para elaborar el Manifiesto de Resoluciones de la Diáspora.
Próxima entrega: UN PROPOSITO EXIGUO DE UNIDAD AGONIZANTE: CONSPIRACIONES Y DESINTEGRACIÓN DE LA UNIDAD COMUNITARIA.