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División en la diáspora:
Salvadoreños en el Mundo, la historia de una organización

Testimonio de Walter Monge- Cruz
Segunda entrega


Esta semana la Organización Salvadoreños en el Mundo (SEEM), publicó un comunicado de prensa, al cual recurriré como base de esta segunda entrega de mi participación en la fundación de este movimiento comunitario. SEEM declara: “Los Órganos Permanentes de esta Organización seguirán trabajando bajo los principios de inclusión, diversidad, igualdad”



Lunes 29 de octubre de 2007
Por Walter Monge-Cruz
waltermonge@comisioncivicademmocratica.org
www.comisioncivicademocratica.org

Los principios de inclusión, diversidad e igualdad, fueron precisamente los factores que definimos para promover en un espíritu sincero de unidad la exitosa convocatoria de la primera convención internacional de comunidades salvadoreñas de residentes en el exterior, como fue llamada finalmente. Estos principios serían transformados en exclusión, favoritismo político y jerarquía, que hasta el día de hoy son los verdaderos principios aplicados por los dirigentes de la organización al finalizar este evento y que ha originado desde entonces conflictos, falta de apoyo y las renuncias de respetados líderes comunitarios a sus puestos como directivos durante las pasadas dos semanas.

El implemento de tácticas conspiradoras para tomar el control absoluto de la dirección en la nueva organización, y de su administración en futuros eventos, fue originado por líderes de vieja guardia representantes de las organizaciones El Rescate, Carecen, Red Nacional Salvadoreña y Centro Cuscatlán, reconocidas por la diáspora como afines al FMLN, debido a los historiales de vida de sus directores ejecutivos y sus posiciones públicas de confrontación al gobierno salvadoreño. También el gobierno salvadoreño implementó una política de sabotaje a nuestro movimiento, que eventualmente resultaría en lo que son hoy los Foros Presidenciales.

Conspiración de la izquierda

Estas tácticas fueron iniciadas durante el segundo día de la convención. El referente comunitario en Los Ángeles, Jaime Peñate, había delegado casi totalmente las actividades logísticas locales a los líderes de El Rescate, Juan Carlos Cristales, Salvador Sanabria y Francisco Rivera (los dos últimos son ahora presidente y vocero de SEEM, respectivamente), con quienes consolidé una amistad muy sincera basada en la confianza y el respeto.

Durante este segundo día de convención, mientras las múltiples conferencias se llevaban a cabo, Carlos Cristales y Salvador Sanabria me comunicaron que debíamos reunirnos de manera inmediata. En este momento los tres teníamos el control absoluto de la dirección del evento. En la reunión que sostuvimos me informaron que los invitados de Suecia, Juan Flores y René Reyes, quienes a la vez son colaboradores del FMLN en Europa y actualmente ocupan una vicepresidencia y una silla como miembros de los órganos permanentes de SEEM les notificaron que en una reunión del FMLN liderada por Shafik Hándal y todos los cuadros representativos del FMLN en Estados Unidos, en el cual se encontraban los dirigentes de Carecen, Red Nacional Salvadoreña y Centro Cuscatlán, se había discutido una manera de apoderarse del liderazgo del evento y que existía un plan liderado por el Sr. Oscar Chacón, de la Red Nacional Salvadoreña, apoyado por miembros de Carecen, y el Centro Cuscatlán, para promover en la asamblea general del siguiente día una votación que implicaría, otorgarles la dirección y la administración del segundo evento.

A la vez, de no ser la votación inclinada a su favor, promoverían públicamente que el evento era un fracaso y de manera independiente organizarían un evento paralelo el próximo año. En esa reunión que sostuve con Carlos Cristales y Salvador Sanabria, quienes ya habían consultado con Jaime Peñate, rompimos la integridad del principio de igualdad de la convocatoria, ambos sugirieron cancelar la asamblea del siguiente día, y sustituirla, con un acto de despedida sin debate, lo cual eliminaría la oportunidad de este grupo conspirador de incidir en el resultado final del evento, a lo cual accedí favorablemente. Durante esta reunión decidimos contrarrestar la intención del Sr. Chacón, al dividir el grupo y aislarlo, nos delegamos responsabilidades con ese objetivo.

Esto lo lograríamos alimentando el ego de estos líderes de vieja guardia, al ofrecerles ser parte del Comité de Seguimiento del evento, e incluirlos en el proceso de planificación de la segunda convención, la cual había sido definida desde el principio, que se realizaría en Washington DC, por ser la segunda ciudad con mas salvadoreños en el mundo. Así que, continuamos en esa reunión, definiendo una lista de alrededor de 30 personas que formarían dicho comité; las personas que elegimos, obviamente a excepción de los miembros de este grupo conspirador, eran todos nuestros amigos y otros que habíamos conocido en el proceso de convocatoria de la convención, quienes nos apoyaban y los dirigiríamos a jugar el papel de “tontos útiles”.

Entre ellos el señor José Gutiérrez y la señora Merlín Peña, líderes respetables y altruistas en Boston, quienes habían desarrollado una tremenda admiración por el pasado histórico de Salvador Sanabria, quien se identificaba con el grado de mayor en las filas militares de las Fuerzas Armadas de la Resistencia Nacional (FARN), y como miembro de la comisión política diplomática del FMLN. Con esa estrategia rompimos el principio de inclusión, ya que nos convertimos en excluyentes y ejercimos jerarquía en la dirección del movimiento.

Una de las personas claves para mitigar el efecto de posibles conflictos al anunciar la cancelación de la asamblea general, fue el director de Carecen en Washington DC, Saúl Solórzano. Carlos Cristales y Salvador Sanabria, decidieron que Solórzano debía leer el listado en el acto final, de esa manera le daría validez a nuestra lista. Debido a mi cercanía por el trabajo realizado en Washington DC con él, fue mi responsabilidad convencerlo.

Luego de varias preguntas y al proponerle que Carecen sería el administrador en Washington DC, Saúl accedió a formar parte de nuestro grupo y separarse del señor Chacón. Su decisión influenció a los otros miembros del grupo, para que desistieran de arruinar el evento y se unieran. Incorporamos a varios de ellos, superando esa crisis. En las siguientes semanas, luego de clausurado el evento, el señor Chacón elaboró un comunicado de prensa en el cual criticaba negativamente cada aspecto del evento.

Conspiración de la derecha

El gobierno de El Salvador durante ese primer evento, ignoró la importancia de nuestra convocatoria, la delegación enviada consistía de representantes de bajo nivel. El presidente Francisco Flores no tuvo la amabilidad de siquiera contestar nuestra invitación, el candidato presidencial Antonio Saca, declinó la invitación, el embajador, René León, asistió brevemente a la cena inaugural y luego me parece que al final del evento; la canciller María Eugenia Brizuela de Ávila, llegó el último día de convención.

La iniciativa de decisiones estaba ahora en el poder de los representantes de El Rescate, Juan Carlos Cristales, Salvador Sanabria y Francisco Rivera, así como en los miembros líderes comunitarios Jaime Peñate, Patricia Pineda y mi persona, que completábamos el núcleo organizador y de dirección.

A iniciativa del grupo de El Rescate, específicamente por Salvador Sanabria, tomamos la decisión de excluir de los actos oficiales de clausura a los miembros representantes del gobierno. Existía malestar entre todos por el hecho de haber sido mal representados por nuestro gobierno y decidimos enviarles un mensaje al no permitirles participar.

Mientras el acto de clausura se llevaba a cabo, todos los miembros de la comisión del gobierno salvadoreño, se dirigieron al bar de un hotel frente al centro de convenciones. Un invitado nuestro, quien se encontraba en el bar del hotel antes que la comitiva del gobierno llegara, presenció a una acalorada canciller -como él, la describió-, reclamándole a sus subalternos los motivos por los cuales no se le había informado de la magnitud del evento, la humillación a la que ellos habían sido sometidos al ser excluidos del acto final y por no apoyar el esfuerzo que claramente no era organizado por el FMLN, como lo habían reportado. Luego, iniciaron una conversación en la cual expresaron ideas de cómo hacer ellos un evento mucho mejor y con características similares el próximo año. De manera que nuestro esfuerzo fuera opacado o eliminado.

Conspiración por Comunidades Unidas Salvadoreñas

Dos días después de la conclusión de la convención, los miembros del comité organizador que aun nos encontrábamos en Los Ángeles, discutimos información que recibimos de parte de amigos, quienes presenciaron una reunión liderada por el activista altruista Luis Felipe Romero, presidente de la organización a la que pertenecía en Washington DC, Comunidades Unidas Salvadoreñas (CUS).

Esta reunión por CUS se realizó durante un vuelo de retorno de varios participantes de la convención a Washington DC, en la que planteaba que deberían ser los miembros de esa organización los encargados de organizar el evento y que a su llegada a la ciudad iniciarían el proceso de convocatoria excluyendo a quienes habíamos hecho realidad el primer evento.

Los miembros de El Rescate, expresaron desconfianza entonces sobre entregar las riendas administrativas al director de Carecen en Washington DC, Saúl Solórzano, debido a la estrecha relación entre el y los miembros de CUS; a lo cual sugirieron que ellos deberían continuar con la responsabilidad administrativa del próximo evento, por lo que tomamos la decisión de permitir que El Rescate fuera el ente administrativo de los fondos de la segunda convención internacional de comunidades salvadoreñas. Esta iniciativa fue luego avalada por los demás representantes del Comité planificador en Las Vegas, Nueva York y Boston, quienes junto a nosotros depositaron absoluta confianza en los líderes de El Rescate.

En las subsecuentes semanas, Luis Felipe Romero convocó con el apoyo de CARECEN a reuniones organizativas locales para la próxima convención, sin invitar a los organizadores locales del primer evento, lo cual creo confusión entre la comunidad e inició intensos pleitos de protagonismo. Eventualmente, Luis Felipe Romero no recibió el apoyo local necesario y los representantes de los comités internacionales de seguimiento y planificación nos brindaron el apoyo. CUS emitió un comunicado de prensa en el cual anunció que no participaría en el evento. Durante este periodo muchos de los miembros de CUS, renunciamos a la organización.

Una vez superamos esas conspiraciones y consolidamos el poder de dirección en nuestro grupo, pudimos obtener el respeto de la comunidad internacional. El entonces presidente electo de la República, Antonio Saca, confirmó su participación; así como el presidente de la Asamblea Legislativa Ciro Zepeda; cada representante de los partidos políticos en El Salvador; miembros del gabinete de la República; el encargado de asuntos hemisféricos para Latinoamérica de parte de la Casa Blanca, en representación del Presidente Bush, de quien he olvidado su nombre; legisladores en USA; la Cámara de Comercio de Estados Unidos y muchas más organizaciones comunitarias de todo el mundo.

En Mayo del 2004 todo marchaba viento en popa. Las donaciones excedían los cincuenta mil dólares y llegarían al final del evento a casi ochenta mil. El evento estaba listo, había sido un esfuerzo extraordinario de parte de los que formábamos el comité organizador, con el objetivo de dar continuidad al proceso de fortalecimiento de las comunidades salvadoreñas en el exterior

Sin embargo, también fue el tiempo oportuno para el actual presidente en funciones de SEEM, Salvador Sanabria, así como el actual vicepresidente y vocero de la organización Francisco Rivera, de usar a sus tontos útiles Merlín Peña y José Gutiérrez, para conspirar en la expulsión de Jaime Peñate, Patricia Pineda y mi persona. De esta manera coronarse líderes absolutos detrás del rostro de una mujer altruista como lo es la señora Peña, en un movimiento exiguo de unidad, el cual a través de ellos llegaría a un estado agonizante en pluralidad política y sobretodo amplia representación comunitaria, como lo es ahora la V Convención de Salvadoreños en el Mundo.

La cual no contará con una participación significativa del liderazgo de la diáspora, pero que será abarrotada por militantes del FMLN, atraídos por su candidato presidencial Mauricio Funes.


Próxima entrega: SECUESTRO DE LA DÍASPORA POR EL RESCATE: DESINTEGRACIÓN DE LA UNIDAD COMUNITARIA.

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