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La candidatura idónea

 

La ideología política es, en terminos simples, una idea o grupo de ideas de cómo deberia de funcionar la relacion entre la sociedad civil, el Estado y el rol, si alguno, de la empresa privada. La confianza que los politicos tienen en cómo cada ciudadano va a tomar sus decisiones es importante en definir estas relaciones. Si pensamos que un individuo es capaz de tomar decisiones que sean las más convenientes para él y su familia, y por ende la sociedad, el Estado va a permitir que los individuos potencializen su individualidad por medio de las libertades.


Lunes 29 de octubre de 2007
Fernando Bautista
redaccion@centroamerica21.com


FERNANDO BAUTISTA

Si un Estado piensa que los ciudadanos no son suficientemente capaces de tomar estas decisiones, asumirá un rol paternalista que les dirá a los ciudadanos qué hacer y cómo hacerlo. De esto depende el tamaño y las funciones que el Estado va a asumir.

Existen ciertos derechos que son inajenables al ser humano y el Estado deberá velar por el respeto de los mismos. De la misma forma deberá regir la protección de estos derechos, y estas libertades, en el sistema de confianza al individuo. De lo contrario, el Estado deberá definir la forma en que ejercerá coerción para imponer las decisiones que creen que sus ciudadanos no son capaces de tomar por sí solos.

Si la clase política pudiera descifrar a ciencia exacta cómo se desarrolla la identidad ideológica en cada ciudadano, el proselitismo tuviera otra cara. En lugar de convencer al electorado durante el tiempo electoral, intentarán, sin lugar a duda, influenciar desde la formación de la identidad ideológica la tendencia y la preferencia, que se traduce en términos electorales en simpatia por un partido.

La familia es el factor más importante en la conformación de la ideología de cada individuo. La estructura familiar, valores con los cuales son educados los hijos, y las relaciones entre sus miembros, sientan la base para un proceso de formación de las preferencias ideológicas. La relación que tiene el núcleo familiar al que uno pertenece con el resto de la socidad tambien juega un papel importante en este proceso.

La educación, o falta de acceso a la educación, son factores de igual importancia ya que brindan al individuo las herramientas de conocimiento para la toma de decisiones. Por el otro lado los medios de comunicación juegan un papel decididamente activo ya que se convierten en nuestra ventana al complejo mundo de los andares políticos y nos brindan su versión de la historia.

Si bien es cierto que la propaganda política, como estrategia de mercadeo, ayuda a colorear el proselitismo y hacer a los partidos más visibles, dudo que logren vencer un análisis profundo de las propuestas y que esto produzca simpatizantes serios.

Los grupos sociales a los que pertenecemos son canales de expresión que muchas veces puden ser políticos, aunque no sea ese su fin. Las iglesias, los equipos deportivos, las directivas de colonia y las asociaciones son el target perfecto para que los partidos lleven su mensaje electoral y logren convencer a su membresía. Estos grupos tienen el potencial de convertirse en actores principales por su visibilidad y credibilidad.

Definitivamente tenemos que reconocer que algunas influencias son a corto plazo. Acá podemos mencionar el contexto de la guerra fria, o la amenaza de una estatización total. En el análisis reconocemos que aunque sean contextuales o circunstanciales podrán tener efectos adversos a largo plazo. Las Influencias a largo plazo como la familia, educación y los valores, son las más firmes en la conformación de nuestro ideario político.

Ya no somos electorado que aceptará a cualquier candidato solamente por ser de un partido específico y por no ser del otro. Sabemos que El Salvador se merece algo mejor. Nuestra ideología es algo a la cual le somos fieles, y los partidos deberán evaluar si la propuesta verdaderamente enamora a los votantes.

La libertad de decisión es algo natural y, al contrario, la imposición no lo es y francamente termina no funcionando. Desde este punto de vista, una dictadura en Cuba y un estado autoritario y populista como el de Venezuela, son moralmente iguales a inclinar la balanza o al famoso dedazo por un candidato, que probablemente no sea el preferido por la población o sus mismas bases.

Es allí donde veo la importancia de un discurso conciliador e inclusivo, donde la exigencia por una mesa nivelada en el proceso de selección de candidatos, es la verdadera lucha por nuestras libertades. Más allá de la retórica política y la propaganda electoral, los ciudadanos van a evaluar la capacidad de elaborar una propuesta seria y efectiva para solucionar los problemas que más nos interesa resolver, como lo son la inseguridad y la pobreza.

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