La ideología política es, en terminos simples,
una idea o grupo de ideas de cómo deberia de funcionar
la relacion entre la sociedad civil, el Estado y el rol, si alguno,
de la empresa privada. La confianza que los politicos tienen en
cómo cada ciudadano va a tomar sus decisiones es importante
en definir estas relaciones. Si pensamos que un individuo es capaz
de tomar decisiones que sean las más convenientes para
él y su familia, y por ende la sociedad, el Estado va a
permitir que los individuos potencializen su individualidad por
medio de las libertades.
Si un Estado piensa que los ciudadanos no son suficientemente
capaces de tomar estas decisiones, asumirá un rol paternalista
que les dirá a los ciudadanos qué hacer y cómo
hacerlo. De esto depende el tamaño y las funciones que
el Estado va a asumir.
Existen ciertos derechos que son inajenables al ser humano y el
Estado deberá velar por el respeto de los mismos. De la
misma forma deberá regir la protección de estos
derechos, y estas libertades, en el sistema de confianza al individuo.
De lo contrario, el Estado deberá definir la forma en que
ejercerá coerción para imponer las decisiones que
creen que sus ciudadanos no son capaces de tomar por sí
solos.
Si la clase política pudiera descifrar a ciencia exacta
cómo se desarrolla la identidad ideológica en cada
ciudadano, el proselitismo tuviera otra cara. En lugar de convencer
al electorado durante el tiempo electoral, intentarán,
sin lugar a duda, influenciar desde la formación de la
identidad ideológica la tendencia y la preferencia, que
se traduce en términos electorales en simpatia por un partido.
La familia es el factor más importante en la conformación
de la ideología de cada individuo. La estructura familiar,
valores con los cuales son educados los hijos, y las relaciones
entre sus miembros, sientan la base para un proceso de formación
de las preferencias ideológicas. La relación que
tiene el núcleo familiar al que uno pertenece con el resto
de la socidad tambien juega un papel importante en este proceso.
La educación, o falta de acceso a la educación,
son factores de igual importancia ya que brindan al individuo
las herramientas de conocimiento para la toma de decisiones. Por
el otro lado los medios de comunicación juegan un papel
decididamente activo ya que se convierten en nuestra ventana al
complejo mundo de los andares políticos y nos brindan su
versión de la historia.
Si bien es cierto que la propaganda política, como estrategia
de mercadeo, ayuda a colorear el proselitismo y hacer a los partidos
más visibles, dudo que logren vencer un análisis
profundo de las propuestas y que esto produzca simpatizantes serios.
Los grupos sociales a los que pertenecemos son canales de expresión
que muchas veces puden ser políticos, aunque no sea ese
su fin. Las iglesias, los equipos deportivos, las directivas de
colonia y las asociaciones son el target perfecto para que los
partidos lleven su mensaje electoral y logren convencer a su membresía.
Estos grupos tienen el potencial de convertirse en actores principales
por su visibilidad y credibilidad.
Definitivamente tenemos que reconocer que algunas influencias
son a corto plazo. Acá podemos mencionar el contexto de
la guerra fria, o la amenaza de una estatización total.
En el análisis reconocemos que aunque sean contextuales
o circunstanciales podrán tener efectos adversos a largo
plazo. Las Influencias a largo plazo como la familia, educación
y los valores, son las más firmes en la conformación
de nuestro ideario político.
Ya no somos electorado que aceptará a cualquier candidato
solamente por ser de un partido específico y por no ser
del otro. Sabemos que El Salvador se merece algo mejor. Nuestra
ideología es algo a la cual le somos fieles, y los partidos
deberán evaluar si la propuesta verdaderamente enamora
a los votantes.
La libertad de decisión es algo natural y, al contrario,
la imposición no lo es y francamente termina no funcionando.
Desde este punto de vista, una dictadura en Cuba y un estado autoritario
y populista como el de Venezuela, son moralmente iguales a inclinar
la balanza o al famoso dedazo por un candidato, que probablemente
no sea el preferido por la población o sus mismas bases.
Es allí donde veo la importancia de un discurso conciliador
e inclusivo, donde la exigencia por una mesa nivelada en el proceso
de selección de candidatos, es la verdadera lucha por nuestras
libertades. Más allá de la retórica política
y la propaganda electoral, los ciudadanos van a evaluar la capacidad
de elaborar una propuesta seria y efectiva para solucionar los
problemas que más nos interesa resolver, como lo son la
inseguridad y la pobreza.