“El peligro que yo veo ahora para el 2009 se llama Venezuela. Ese tema es el que le puede dar una ansiedad y una inseguridad inmensa a la población salvadoreña. El gran desafío político del frente en este momento es dar unas señales reiteradas, no una sola vez, para que tenga credibilidad, inequívocas y claras de que ese, el venezolano, no es el modelo que instaurarían estando en el poder”.
Considerado como una de las mentes políticas más lúcidas de América Latina, ex ministro de Educación, y uno de los principales arquitectos, por parte del FMLN, del proceso de diálogo y negociación que culminó con los Acuerdos de Paz, Salvador Samayoa pertenece ahora a un influyente grupo políticamente plural conocido como Amigos del Plan de Nación. Desde destacadas posiciones en el conocimiento académico, la experiencia política y la gestión empresarial, esa agrupación se esfuerza por incidir en el rumbo hacia el desarrollo nacional.
Samayoa ha mantenido desde hace algunos años un muy bajo perfil en cuanto a la exposición mediática, pero las contadas ocasiones en que hace públicas sus apreciaciones y análisis resultan memorables por la franqueza, claridad, equilibrio y profundidad de sus juicios.
El jueves recién pasado estuvo en el programa televisivo Ocho en punto, conducido por Nacho Castillo, compartiendo sus previsiones, temores y esperanzas frente al escenario abierto por la acelerada carrera hacia las elecciones de 2009.
“No quiero que gane el FMLN”, dijo en marzo de 2004, y argumentó sus razones, principalmente basadas en lo que consideraba una distancia insalvable entre las promesas de campaña de sus ex compañeros y las posibilidades reales de cumplirlas. En aquella ocasión también señaló que aquél era el peor FMLN que había conocido… ¿Sigue pensando lo mismo en la actuales condiciones?, ¿Qué opina de la situación nacional y de las posibilidades de ARENA?
En Centroamérica 21 conocemos la importancia y la credibilidad que muchos de nuestros compatriotas confieren a las palabras de Salvador Samayoa, precisamente por ello y para los que por alguna razón no pudieron sintonizar el programa en cuestión, consignamos aquí algunas de sus declaraciones relativas, sobre todo, a la situación del país y de sus fuerzas políticas más representativas.
Lunes 29 de octubre de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com
¿Preguntado por Nacho Castillo sobre aquella aseveración de 2004, explicó lo siguiente:
-En 2004 el FMLN ofrecía subir el salario mínimo y el monto de las pensiones, bajar o quitar los impuestos en algunos rubros, expandir la oferta de servicios educativos y el ingreso a la Universidad Nacional. Eso generaba una gran expectativa en la población, y cualquiera que fuera el resultado de las elecciones, igual si ganaba el FMLN (que no iba a poder hacer eso que estaba ofreciendo), como si ganaba ARENA, teníamos un sector relativamente alto de la población, sobre todo el de menos ingreso, que estaba entusiasmado con esas ofertas. Eso era peligroso, porque cuando las expectativas de la gente son muy altas, y no se cumplen, la frustración es mucho mayor.
Luego de esa explicación, Samayoa pasó una rápida revista a la situación general del país, la gestión del presidente Saca, las dificultades y las posibilidades del desarrollo:
-Tenemos un fenómeno positivo, y es que se han expendido las capas medias. Probablemente haya unos cuantos cientos de miles de familias (cosa que no existía hace 30, 15 o 10 años) con un nivel de vida relativamente alto. Pero a la par de eso existe frustración en un sector de capa media no afluente sino relativamente empobrecida, además de los sectores pobres y marginales que no pueden llenar sus aspiraciones.
El presidente Saca me sigue pareciendo una persona por lo general sensata y cálida, con mucha energía y que trabaja muchísimo. En ese sentido le califico muy bien. De hecho, creo que el temperamento del presidente Saca es el principal activo que tiene el gobierno y el partido ARENA.
Después de señalar como los mayores déficit de la gestión presidencial las áreas económica y de seguridad pública, puntualizó:
-Sin embargo ha habido un esfuerzo, todavía insuficiente, en el tema de los programas sociales. También hubo un esfuerzo truncado de reforma fiscal. Con los poco que pudo hacerse con la reforma fiscal que dejó iniciada el anterior ministro de Hacienda, se ha visto una recaudación mayor que le ha posibilitado al Estado hacer obras que no habría podido hacer. Si hubiéramos tenido una mayor recaudación fiscal, creo que el presidente estaría terminando su periodo con unas posibilidades muy grandes de mejorar servicios públicos e infraestructuras, que luego van a ser importantes para el desarrollo.
Claro, hay cosas que el gobierno no puede controlar. La inflación, por ejemplo, la estamos importando de una manera más directa y explícita a partir de que dolarizamos la economía. Pero en todo caso la inflación está golpeando mucho a la gente. (…) todavía hay capas y masas sociales que sienten que el dinero no alcanza, porque se ha encarecido todo y el nivel de ingresos se ha estancado.
Sin embargo, el presidente Saca ha trabajado cosas importantes, como la activación de motores de la economía que antes no teníamos y que nos imposibilitaba superar crecimientos insignificantes del 1 y medio y del dos por ciento. Ahora con el desarrollo del Puerto de la Unión, por ejemplo, veo en el horizonte un potencial inmenso para el país, sobre todo si eso se vincula al Puerto de Acajutla y al Aeropuerto de Comalapa. Eso puede convertirse en un sistema de puestos y aeropuertos que ya apuntan en dirección de entender el país como una plataforma logística de servicios y de valor agregado. Por la situación de El Salvador entre continentes y entre océanos, eso tiene un enorme potencial para el desarrollo, sobre todo si se considera el crecimiento del comercio mundial. Ahí el presidente ha puesto un gran disparador de la economía.
Luego está también todo el desarrollo de la zona norte a partir de los fondos de la Cuenta del Milenio, y teniendo como columna vertebral la construcción de la carretera longitudinal del norte, que tiene un potencial de cambiarle la faz a una zona entera del país. Yo ahí veo las mejores noticias de cómo podría terminar este periodo presidencial con un aire de optimismo en relación con la economía.
Pero que tengamos motores de la economía no quiere decir que en el plazo inmediato se va a hacer sentir, estos son efectos de mediano plazo. Por otra parte, si no hacemos cosas más explícitas para que el gran contingente de salvadoreños relativamente más pobres o con tengan un mayor nivel de vida, todas esas bonanzas, ese futuro promisorio que tiene el país, no a va a ser interpretado de la misma manera por los sectores sociales.
El peligro es Venezuela
-¿Sigues pensando que el frente no debe ganar?, preguntó Nacho Castillo. Samayoa respondió:
-Dije que aquel de 2004 era el peor frente que yo había conocido. El frente venía, desde 1998, en un proceso tan patético que comenzó con aquella reunión en la Feria Internacional, donde dirigentes y militantes del frente insultaron a Héctor Silva, un hombre que había sido de izquierda toda su vida, un hombre evidentemente honesto y decente, y lo insultaron. Desde entonces se abrió un proceso que no había parado en 2004, y que todavía continuó en 2005, de estigmatizar a la gente dentro del partido y de zanjar las diferencias ideológicas y políticas con epítetos, con acusaciones de traidor, de vendido… Con eso sustituyeron el debate de ideas y de argumentos por la acusación fácil, y para mí eso es el camino para instaurar un clima de terror ideológico en un partido y en una sociedad. Pero creo que ese proceso terminó. Al frente lo veo más ecuánime ahora.
El peligro que yo veo ahora para el 2009 es distinto, y se llama Venezuela. Ese tema es el que le puede dar una ansiedad y una inseguridad inmensa a la población salvadoreña. El gran desafío político del frente en este momento es dar unas señales reiteradas, no una sola vez, para que tenga credibilidad, inequívocas y claras de que ese, el venezolano, no es el modelo que perseguirían estando en el poder. Te lo dicen pero con un lenguaje ambiguo.
-¿Qué opinas de Mauricio funes como candidato del FMLN?
-En el frente tienen la convicción de que funes (porque tiene popularidad, porque ha estado 20 años en televisión), tiene esa ventaja mediática va a ser suficiente ante cualquier otro candidato; tienen la impresión de que, por no haber sido un militante orgánico en el pasado, tendría cierta frescura y daría tranquilidades. Es un punto de vista respetable, pero yo creo que es muy distinto ser periodista a ser político…
-¿Pero no querías tú, como mucha gente, que el FMLN cambiara, que fuera capaz de llevar a un candidato de fuera del partido?, insistió Nacho Castillo.
-Lo que yo he anhelado es que el frente fuera un partido político elegible, que pudiera ganar la confianza de la mayoría de la población para gobernar, pero no dije nunca que eso se lograba con un candidato de fuera del partido. Yo no creo que los candidatos deban ser de fuera del partido. Es que es un aprendizaje y es demasiado riesgoso comenzar a aprender ejerciendo un poder del tamaño del poder de la presidencia de la república. El ideal sería que los partidos políticos tuvieran en su seno suficientes personas con suficientes credenciales y capacidades para ejercer cargos públicos, incluido el de la primera magistratura.
-¿Es más elegible ahora el frente?
-Se puede convertir en más elegible… Hasta ahora evidentemente no lo ha sido. Cuando me dicen que el problema es que ARENA metía una campaña de terror, ese argumento a mí no me alcanza. Yo creo que sectores de la población tienen miedo de algunas cosas que haría el frente sin necesidad de que ARENA les meta el miedo, y está en la capacidad política que el frente tenga para desactivar esos temores su posibilidad de ser elegible. Por eso me remito tanto al referente de Venezuela. En 2004 se podía meter miedo con el tema de que Shafik era comunista, pero no mucho más. En cambio ahora lo que ha ocurrido entre 2004 y esta fecha es los gobiernos de Bolivia, Ecuador, Venezuela y Nicaragua. Entonces, si el frente no se deslinda de manera clara e inequívoca de esos modelos, inevitablemente la población va a pensar que elegir al frente será sinónimo de elegir un modelo de esos.
-Pero se diría que esos modelos le pueden preocupar a los empresarios no a los obreros o a las amas de casa…
-
Qué empresarios ni qué ocho cuartos, le preocupan a cualquier ciudadano, a mí me preocupan. Nosotros luchamos aquí durante quince años, y algunos más, para erradicar la hipertrofia del militarismo en la política, y Chávez ha devuelto al militarismo el control de la mayor parte las instituciones autónomas, semiautónomas y del gobierno, tiene al ejército con prebendas, y eso es un giro exactamente contrario a un curso democrático, y también es contrario, y lo digo con claridad, a una tesis y una posición política de izquierda.
No entiendo como una persona o un partido que es de izquierda puede felicitar adherir o emular a un gobernante que lo primero que ha hecho es darle más poder del que tenían, en la política, al ejército…. Desarrollo local, la iniciativa del Orinoco, eso significa conculcar completamente los niveles de autonomía de la mayor parte de jurisdicciones territoriales y de los municipios de los más ricos de Venezuela… Y aquí ha sido una tesis de la izquierda darle más poder a los gobiernos municipales… Entonces, ¿estamos de acuerdo o no estamos de acuerdo con lo que hace Chávez?
En el tema educación, me preocupan las atribuciones que se le puedan dar al Estado sobre la manera como puede o no puede educar un padre o una escuela a sus hijos, a su comunidad. Esa facultad yo no se la daría nunca, más allá de ciertos límites, al Estado, y los proyectos que yo he visto de reformas constitucionales de Venezuela son bien peligrosos en ese sentido.
-Pero supuestamente Chávez trabaja por los pobres…
-
Supuestamente… La gente a veces hasta con eso se conforma, con solo que le digas que estás con ellos. Yo francamente creo que Venezuela no está haciendo eso. Ejemplo, en Venezuela hay programas de vivienda, si, pero todos son programas de dádivas, de prebendas, de alinearse por el favor, de caudillismo, de clientelismo; no son programas estructurales.
-¿Es tanto el compromiso del FMLN con Chávez?
-En política las percepciones cuentan, y mientras no se diga lo contrario, el frente va a ser culpable. En la política así funciona. Mientras el frente no se deslinde de manera reiterada e inequívoca de modelos de ese tipo, la gente va a tender a pesar que esas van a ser las políticas o el estilo de gobierno que podrían instaurar. Sé que hay dirigentes del frente que han dicho que no será así, incluido Mauricio Funes, pero yo a otros dirigentes les escucho todavía un discurso muy ambiguo sobre ese tema.
En Arena hay euforia, porque sus encuestas le dan que le gana en cualquier hipótesis al frente, como partido. En el FMLN hay euforia porque sus encuestas le dan que Mauricio Funes, persona, le gana con ventaja a cualquier candidato de ARENA, de los que han salido. Hasta ahora esa es la situación. Pero esas hipótesis no se deben absolutizar como criterio, porque si ARENA dice: yo le gano como partido al frente… ah pero no sabemos si le gana con cualquier candidato. Y si el frente dice: yo le gano con Funes a cualquiera, no estoy seguro si con cualquier programa y oferta electoral le gana a cualquiera.
En el caso de arena (que como partido tiene una ventaja, porque este electorado es muy conservador y en presidenciales siempre termina dándole el voto a la derecha). Su desafío mayor es el candidato. Y en el caso del frente su desafío mayor es credibilidad, programa y oferta electoral.
¿Y Arturo Zablah?
Sobre la emergencia del empresario Arturo Zablah en el panorama de las candidaturas presidenciales, inusual por no contar con apoyos partidarios específicos previos a su lanzamiento, Samayoa dijo:
-Si él se planteara como una opción de izquierda democrática o de centro izquierda, pero de una manera muy nítida pues podría ser que, en dependencia de qué sustento partidario tenga, sea una opción interesante. Si estuviera con el PDC, con el FDR y con CD, que es más difícil, como mínimo podría tener un bloque parlamentario de doce diputados, y si así fuera ni ARENA ni el frente podrían tomar una sola decisión los próximos tres años sin ese bloque. Eso le daría un principio de gobernabilidad al país sobre unas bases distintas a las que hemos tenido hasta ahora. Por eso me parece una opción interesante.
Pero tendrían que dibujar un discurso y una identidad ideológica clara. A la gente lo que no le gusta es lo que no entiende, esta cosa que no es gallo y no es gallina, que ni es derecha ni es izquierda. Eso no le gusta a la gente.
Hay un umbral debajo del cual la gente considera que es un desperdicio votar por un tercero. Si pasas ese umbral empieza a no ser un desperdicio. Pero pasar ese umbral es difícil. Si Arturo Zablah fuera con el PDC y con estos embriones, socialdemócratas digamos a falta de otra denominación, FDR y CD, ahí estaríamos hablando de algo más fuerte.
También está la personalidad de Zablah: el es un gallo de pelea, es un buen polemista, es un empresario, a él si no le pueden decir que no tiene ninguna experiencia de cómo funciona la economía, o de cómo funcionan las empresas, o que no entienden cuáles son las limitaciones y las necesidades de los empresarios. El es un empresario y ha sido ministro de economía, y es un economista y es un hombre mayor y tiene carácter…
Si Arturo Zablah hubiese sido el candidato del frente, creo que la opción del frente sería más sólida de lo que es ahora, como mínimo. Y creo que ahí habría habido un motivo de preocupación para ARENA