
Economía del crimen:
"invertir más en prevención que en rehabilitación"
Jens Ludwig, catedrático de la Escuela Harris de políticas públicas, de Chicago, llegó al país a exponer su investigación acerca de la economía del crimen, en el marco del Foro Presidencial organizado por FUSADES y dicha universidad.
Lunes 5 de noviembre de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com
"Las estadísticas muestran que el problema del crimen y la violencia en El Salvador, tiene una tasa de homicidios de ocho asesinatos diarios. Eso es ocho o diez veces arriba de la tasa en Estados Unidos", comentó Ludwig en entrevista con varios medios de comunicación. Además, aseguró que esta tasa solo se compara con la que poseen los barrios más pobres de Chicago y donde se efectúan la mayoría de crímenes.
Para el académico, ese es un problema muy serio y tiene consecuencias "muy dañinas", por lo que expuso una propuesta de reducción del crimen, que toma como base algunos planteamientos de sus investigaciones.
En el año 2003 el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Guiliani visitó la ciudad de México y recomendó un programa para reducir el crimen en dicha ciudad. Ludwig retomó algunos de los consejos del alcalde para comenzar su disertación, que pueden ser aplicados, según él, en toda América Latina.
En primer lugar, para reducir el crimen hay que mejorar el profesionalismo de la policía local, proporcionándole nuevos uniformes y un sueldo mucho mejor. "Esto, puede ayudar a reducir la tentación de funcionarios de ganar dinero extra con actos ilícitos", explicó.
Un segundo planteamiento es aumentar la rendición de cuenta de los oficiales y los procedimientos de investigación interna. Ludwig explicó que debe existir una forma de monitorear las agencias policiales, pero más allá de las estadísticas. "También tiene que ver lo que los ciudadanos dicen y se tienen que medir estas quejas para ver cómo se está funcionando", agregó.
Un último punto, que retomó de Guiliani, es la inversión en nuevas tecnologías para impulsar el desarrollo de sistemas de datos sobre crímenes. "De esta manera se puede ayudar a que la policía permanezca con una buena rendición de cuentas y mejorar los recursos generales del enfoque y eficiencia en los casos", argumentó.
A la lista de consejos del alcalde, Ludwig agregó que sería adecuado expandir el tamaño de la fuerza policial.
En este punto el viceministro de seguridad, Astor Escalante, cuya cartera se ha comprometido a terminar su gestión con un mayor número de efectivos policiales en las calle, reafirmó ese compromiso: "en este momento tenemos 16 mil policías, al fin del mandato se pretende llegar a 19 mil".
Base de datos
El ejemplo, más importante para explicar el gran impacto que pueden tener las nuevas tecnologías para la policía, lo basó en el programa estadounidense "Proyecto de Armas de Boston". Ellos usaron un sistema de datos para descubrir que la mayoría de la violencia con armas, en esa ciudad, estaba en manos de pandillas dedicadas a la venta de drogas.
Pero no solo se quedó en el descubrimiento de este movimiento ilícito. Además, llevó al desarrollo de programas de disuasión orientados a las pandillas. Estas consistían en castigar a toda la pandilla, incluyendo ofensivas muy severas y enfocadas en contra de la actividad de distribución de drogas.
Según Ludwig, "este tipo de enfoque estratégico para la resolución de problemas requiere tanto de datos como de una buena colaboración entre las diferentes agencias de gobierno, pero en mi opinión son muy prometedoras si se pueden lograr".
Además, agregó que estos sistemas de datos criminales computarizados sirven para poder identificar dónde están los "puntos conflictivos", de cualquier zona. Y al mismo tiempo, pueden ayudar a desplegar recursos policiales de formas más eficientes, es decir, lograr más reducción del crimen con un grado específico de gastos de la policía.
Ludwig asegura que El Salvador tiene dos ventajas ante este tipo de planteamientos. Una de ellas es que los sistemas de datos son sumamente baratos en relación con otras actividades anticrimen. "Los sistemas de datos, tienen costos muy bajos comparados con llevar a alguien a la cárcel por un año o poner más policías", aseguró.
Al plantearle la situación al viceministro Escalante, argumento que "en la medida que vaya aumentando el presupuesto de la nación, en la medida que vaya desarrollándose el país y que tengamos más posibilidades de inversión, en esa medida tienen que ir aumentando los presupuestos para seguridad".
La segunda ventaja que posee el país, para Ludwig, es que otros países ya han desarrollado un modelo de base datos que fácilmente pude aplicarse acá. "Ya ahora Centroamérica tiene la oportunidad de ver los problemas que pudiesen haber existido y ya están arreglados, y esto puede hacerla más efectiva y más barata", agregó.
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Los costos del crimen son tan altos que su control justifica la inversión.
La implementación de bases de datos como armas estratégicas de prevención del crimen, además de hacer más eficientes las acciones policiales, permiten un mayor rendimiento costo-beneficio de la inversión.
La educación temprana, desde etapas preescolares y la calidad de la educación formal (mejores escuelas, clases menos numerosas, etc.) son la mejor arma de prevención.
No basta aumentar los ingresos de la población en estado de pobreza, es necesario mejorar su calidad de vida, y una mejora significativa es el control del crimen.
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Más prevención y calidad de vida
"Yo creo que los criminales, como todos, responden ante incentivos, creo que deberíamos estar pensando sobre incentivos positivos para alejar a las personas del crimen, así como incentivos negativos para el crimen, viniendo de la amenaza del castigo", comenta en su ponencia Ludwig.
Y es que para él, invertir en la prevención del crimen es mucho más importante que invertir grandes cantidades de dinero en los criminales que ya están en las cárceles.
Según las investigaciones que él ha realizado, es más "costo-efectivo" prevenir que las personas se involucren en el crimen desde un principio, con ofrecerles a los niños una buena educación temprana, aún antes de comenzar su escuela regular, mejorando la calidad de las escuelas a las que van y proporcionando asistencia, dinero adicional que ayuda a sacar a las familias de la pobreza.
"Sabemos que la gente que tiene más años de escolaridad tienen menos probabilidades de estar involucrada en crímenes, sabemos que un programa de educación temprana hace cambios de por vida, sabemos que reducir el número de los alumnos por clase en la primaria también produce menos probabilidades de entrar al crimen", explicó.
También aseguró que hay una larga lista de historias de éxito por el lado de la prevención y una gran lista de fracasos por el lado de la rehabilitación.
Otro de los puntos a favor de la prevención es que genera otros beneficios: "gente más productiva, mucho más saludables y en la democracia genera mejores beneficios en la sociedad en general", aseguró.
Además de la educación, Ludwig cree que pensar en programas sociales para mejorar la calidad de vida de las personas también evita que las personas se involucren en el crimen. "Las personas pobres no solamente aspiran a tener más ingresos, aspiran a tener más seguridad y eso tiene un gran impacto en su calidad de vida", acotó.
El académico asegura que es más "costo-efectivo" reducir el crimen en una comunidad, que darles dinero a las familias, porque primero hay que mejorarles sus condiciones de vida y la meta final sería incrementar los ingresos de las personas.
Escalante, por otra parte, fue enfático y cree que la respuesta para una rehabilitación menos costosa, es la auto sostenibilidad. Esto quiere decir que los internos puedan mantenerse solos y no ser mantenidos por los impuestos de los ciudadanos. "Ellos le deben devolver a la sociedad parte del daño y del costo que la sociedad esta invirtiendo", agregó
El viceministro, asegura que esto se ha comenzado a aplicar en el país con proyectos integrales de trabajo, como parte de sus procesos de rehabilitación. Los internos tienen que producir y tienen devolverle a la sociedad auto sosteniendo proyectos laborales, proyectos educativos, entre otros.
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Jens Ludwig
Es profesor de servicio social, ley y orden público en la escuela de Administración de Servicios Sociales y profesor afiliado de la Harris School of Public Policies. Su investigación se centra en la política social, particularmente en las áreas de pobreza urbana, educación, crimen y políticas de vivienda.
El profesor Ludwig ha estado involucrado activamente en investigaciones sobre una variedad de temas sobre el crimen, particularmente en el tópico violencia armada, tema sobre el cual ha publicado el libro Gun Violence. Actualmente es miembro de los comités editoriales de varias revistas: "Criminology", "Journal of Quantitative Criminology" y Journal of Policy Analisis and Management".
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Involucramiento de los ciudadanos
Ludwig cree que un desafío de la política pública es que los ciudadanos privados sean capaces de sub investigar en aquellas actividades de prevención del crimen que generan beneficios a otras personas en la comunidad. Por un lado, está la seguridad privada y por el otro los ciudadanos comunes y corrientes de una comunidad. Ambos juegan un papel importante.
En el punto específico de los agentes de seguridad privada, en el país ya se está avanzando un poco. El viceministro Escalante, comentó que hace unos días se estableció un convenio con empresas de seguridad privada, "porque son ojos que están ahí".
Aseguró que estos no van a estar involucrados en la operatividad, si no más bien que la información que ellos puedan brindar fortalezca los mecanismos de control y de operatividad en carreteras, específicamente.
Por otro lado, el especialista explicó que ningún tipo de actividad de justicia criminal estándar que ejerce el gobierno, no pueden funcionar sin la cooperación y confianza de los ciudadanos comunes. "Es muy difícil para la policía arrestar a alguien si los testigos o las víctimas no relatan el evento criminal", argumentó.
El problema es que, actualmente, existe mucha desconfianza de los ciudadanos en el sistema de justicia de los países. El Salvador no es la excepción. Por un lado, según Ludwig, las personas no denuncian, ya sea porque no confían en que el sistema de justicia criminal haga lo correcto, o no confían en que los pueda proteger en contra de aquellas personas que buscan coaccionar o disuadir a los testigos.
Él cree que cuantos más ciudadanos privados se agregan a la lucha, se dan mayores beneficios. "Se tiene que pensar en formas para animar a las personas para reportar estos crímenes", complementó.
Asimismo, expresó que la solución para devolverles la confianza a los ciudadanos es profesionalizar la policía y aumentar su capacidad. Profesionalizar la policía es pagarles salarios más altos, aumentar las responsabilidades y mejorar los sistemas de datos. "Esto es importante para que la policía demuestre confianza para las ciudadanos, y expandir la fuerza de la policía reduce el tiempo que les toma responder a una denuncia", agregó
A pesar de que Escalante asegura que aún no se tiene el presupuesto para todas estas renovaciones, Ludwig asegura que los costos del crimen mismo son enormes, incluyendo muchos costos tangibles y concretos relacionados al desarrollo económico y presupuestos gubernamentales.
Sin embargo, dadas las investigaciones existentes sobre la efectividad de muchas de las estrategias específicas que él planteó, "creo que existen buenas razones para creer que el dedicar recursos adicionales a estas propuestas, sería una inversión sabia que eventualmente generaría beneficios al desarrollo económico y a la sociedad como un todo, y que justificaría los mayores gastos", finalizó.
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Balance de poder en la democracia:
El poder unilateral de los presidentes
La concentración de poder en la presidencia, la parálisis legislativa y la creciente polarización entre los partidos políticos, son factores clave en el balance de poder actual. Un signo esencial de las democracias modernas ha sido la utilización de los poderes unilaterales de los presidentes para cambiar las políticas públicas. Estos elementos fueron el centro de la ponencia del profesor William Howell, catedrático de la universidad de Chicago.
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