
Embajador René León:
"Debe haber una política migratoria no solo hacia afuera, sino también hacia adentro"
Centroamérica 21 tuvo la oportunidad de hablar con el embajador René León, acerca de la ponencia "Política de Migración y Crecimiento Económico", dictada por el catedrático de la Escuela Harris, Robert LaLonde. Con el embajador conversamos sobre las políticas migratorias y los nuevos planes para lograr estabilizar el estatus de los más de 2 millones y medio de salvadoreños en Estados Unidos.
Lunes 5 de noviembre de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com
-Como Embajador de El Salvador en Estados Unidos, ¿cómo evalúa la ponencia que se realizó sobre los desafíos de la migración?
-Yo creo que se hizo un planteamiento sobre la migración, sobre los beneficios y los determinantes fundamentales tanto para el país emisor de la migración, como por el país receptor. Creo que se reconocieron muy bien cuáles son las principales causas y los principales beneficios. Además me pareció que, a nivel académico e intelectual, esta fue una ponencia muy buena y, lo más importante, desideologizada. Es distinto oír este tipo de disertaciones de un académico que de un político.
-¿Puede ser insumo para ayudar a políticas migratorias del país?
-Creo que la gran lección que podemos sacar es que debe haber una política migratoria, y no solo hacia afuera, también debe ser hacia adentro. Yo creo que cuando él habló de lo que se está haciendo en los EEUU, nos guste o no nos guste, es una política migratoria, y nosotros debemos enfilarnos hacia una política migratoria que tome en cuenta la estabilidad de los que están allá e incentivar a que los flujos disminuyan, porque en cinco años el panorama migratorio en los EEUU va a ser sumamente difícil.
-¿Cómo ve usted ese panorama?
-Cada vez va a ser más difícil, incluso para una persona educada, llegar a los EEUU y mantenerse ahí. Las políticas antiinmigrantes a nivel de alcaldías, municipios, de condados, a niveles estatales, están realmente teniendo un impacto bien negativo desde el punto de vista económico para los salvadoreños que viven en los EEUU. Aunque a penas se están viviendo en algunos lugares muy específicos, si esas medidas antiinmigrantes empiezan a tomarse más generalizadamente van a crear un impacto enorme, no solamente en los flujos sino que también en la gente que ya está en los EEUU. El reto como política migratoria que nosotros tenemos como gobierno es doble. Por un lado, que la estabilidad migratoria de los salvadoreños la convirtamos en una estabilidad migratoria permanente de los que ya están allá y disminuir los flujos hacía allá.
-Sí bien es cierto que las políticas antiinmigrantes son muy fuertes, eso no ha detenido el flujo hacia los EEUU, ¿por qué siguen saliendo los salvadoreños masivamente?
-Primero hay que tener claro que hay al menos tres razones importantes por las cuales emigran los salvadoreños. Si bien es cierto que las razones económicas son importantes porque en muchas ocasiones significa para un salvadoreño salir de la pobreza y ganar diez veces más de lo que gana acá, no es la única razón.
Creo que una segunda razón, y es muy fuerte, es la reunificación familiar. Los salvadoreños que están en EEUU están mandando a traer a sus familiares que están aquí, porque tiene 15 ó 20 años de no verlos, y sobre todo hijos que dejaron tan pequeños al cuidado de sus familiares.
Yo diría que la reunificación familiar es tan fuerte como motivo de migración, en este momento, como las razones económicas. Y una tercera razón, tiene que ver con el factor éxito. Por alguna u otra razón, el emigrante, en El Salvador, es visto como una persona exitosa que pudo superarse en la escala social y económica, y que ahora tienen un prestigio bien ganado en nuestro país. Hay mucha gente que emigra por eso, inclusive gente de clase media, que además entra con visa y deciden quedarse allá. Todos estos incentivos son muy atractivos para emigrar.
-¿Cuál es la respuesta que se puede tener en El Salvador para disminuir la migración y perder menos como país?
-La única respuesta es encontrar oportunidades de educación, económicas y sociales que le permitan una movilidad vertical a los salvadoreños, dentro de la escala social económica del país, con oportunidades verdaderas. De esta manera, que solo emigren los que tienen una reunificación familiar o aquellos que quieren un mejor futuro en otro país, pero como una opción propia.
Reformas en EEUU
-En cuanto a lo que se puede hacer, con una política migratoria de EEUU, ¿cree que en los próximos años se retome la discusión y se pueda llevar a cabo una política migratoria integral?
-Muchas personas creyeron, que porque los demócratas iban a gobernar en la Casa de Representantes y en el Senado iba a ser un paseo de campo la reforma migratoria, y al final no pasó nada. En los últimos veinte años, yo diría que desde 1986, con la amnistía promulgada por el Congreso en la presidencia de Ronald Reagan, no ha habido consenso en materia migratoria. Yo no creo que haya cambios en la ecuación política en los EEUU, en los próximos cinco años, que me hagan pensar que puede haber un consenso. Con la llegada del nuevo presidente, probablemente se vuelva a tocar el tema, pero nosotros como salvadoreños, como gobierno, como responsables de la estabilidad migratoria de los salvadoreños, no nos podemos sentar a esperar. Tenemos que empezar ya.
-¿Qué es lo que se ha pensado hacer?
-En el 2008 vamos a tratar de cambiar leyes de tipo migratorio que ya están vigentes, para permitir que quienes ya están allá se conviertan en residentes permanentes. No es la introducción de ninguna nueva ley, sino que creemos que la respuesta para la estabilidad migratoria de los salvadoreños está en las leyes que ya están vigentes en los EEUU.
-¿Cuáles son estas leyes?
-La ley NACARA, por ejemplo, ofrece la oportunidad de ajustarse a una residencia permanente más o menos a 225 mil familias salvadoreñas que ingresaron antes de septiembre de 1990. Si se logrará cambiar la sección 203 de la ley NACARA, que es la única sección que sigue viva, y haciendo un par de modificaciones, se podría legalizar de manera permanente con una residencia a toda la plaza de TPS y a todos los salvadoreños que tienen permiso de trabajo temporal con petición de asilo pendiente.
Si además, se logra volver a aplicar la sección 245 de la actual ley de migración, que la sección está ahí pero que se dejó de aplicar por razones políticas, y se logra que el Congreso pueda volverla a aplicar, probablemente podríamos lograr que se conviertan en residentes permanentes todos los salvadoreños con TPS y a todos los salvadoreños que han estado esperando que ajusten estatus a través de asilo político o a través de VISA H 1 T. No se necesita de una gran reforma migratoria, solo es modificar dos líneas de leyes que ya existen.
-¿Estos cambios en las leyes vigentes asegurarían arreglarles el estatus migratorio a todos los salvadoreños en Estados Unidos?
-Yo no sé cuántos salvadoreños hay, a ciencia cierta en EEUU, pero digamos que hay 2 millones y medio, de esos 2 millones y medio de salvadoreños hay salvadoreños americanos, que son ciudadanos y no necesitan ningún alivio migratorio. Hay salvadoreños que tienen residencia y que por lo tanto ya arreglaron sus papeles y tampoco necesitan apoyo. Por otro lado, hay salvadoreños con asilo político que sí necesitan apoyo. Hay salvadoreños con TPS y hay salvadoreños que se pueden beneficiar con la ley NACARA. Yo creo que salvadoreños indocumentados que no tienen nada es un porcentaje todavía pequeño. Yo no creo que haya más del 15% de esos salvadoreños que estén de manera totalmente indocumentada en EEUU. EL 85% tiene una u otra forma de solucionar su estatus migratorio.
-¿Cuáles de estos grupos tiene más posibilidades?
-Yo creo que la clase TPS es la que está más cercana a convertirse en residente permanente. Son 230 mil o 235 mil; hay otros 235 mil o más de los que nadie habla que tienen 15 años de tener permisos temporales por peticiones de asilo pendiente y se les está negando las peticiones de asilo. A estos también hay que conseguirles una alternativa para una residencia permanente. Sabemos que ellos tienen más oportunidades.
-Entonces, los mayormente beneficiados son los que tienen TPS y los que tienen asilo político, ¿Qué pasa con los que llegaron después de los terremotos?
-Es que ahí dependerá de qué tan generosa sea la negociación que hagamos, si por ejemplo le ponemos de fecha de corte a una modificación de ley del 2005, podríamos tener cuatro años más de migración en relación con el 2001. Yo creo que va a ser difícil, pero nunca vamos a tener una solución perfecta, esa sería una amnistía, pero eso tiene cero probabilidades en el Congreso de los EEUU. De lo que se trata es de resolver los problemas de la mayor cantidad de gente posible, sabiendo que no se va poder solucionarles a todos. Pero si nosotros, sin una reforma migratoria integral, solo cambiando leyes vigentes, podemos solucionarle los problemas a medio millón de salvadoreños, de 15 por ciento de indocumentados, probablemente ya solo vamos a tener 10 por ciento. Creo que ese es el reto de los próximos dos años.
Más retos
-Para estas reformas de leyes vigentes en EEUU, ¿tienen apoyo del Senado y de la Casa de Representantes?
-Queremos implementar una estrategia política que nos permita que estas modificaciones sean aprobadas con la menor resistencia o sin resistencia posible. Aquí es muy importante el momento preciso en que lo vamos a hacer y tener una masa crítica dentro del Senado y la Casa de Representantes que nos apoye.
-¿Cuándo piensan realizarlo?
-Creemos que podría haber una oportunidad en noviembre a través de una ley ómnibus, o podría haber una oportunidad el próximo año. Es muy importante tener claro cuándo lo vamos a hacer, porque es clave el momento para poner una buena inversión de ese tipo.
-¿Cuáles son los retos que se les vienen con este nuevo plan?
-En primer lugar hay que actuar rápido porque si las medidas antiinmigrantes que estamos viendo ahorita en algunas ciudades se van generalizando, la situación de los inmigrantes en EEUU en general se va a deteriorar rápidamente. Por otro lado, es difícil buscar quién va a apoyar esos esfuerzos dentro del Congreso, tanto en el Senado como en la Casa de Representantes.
-¿Por qué ponen tantas trabas hacía políticas migratorias justas estas entidades?
-Porque es rentable políticamente. Ahorita cualquiera puede ganar una elección corriendo sobre una plataforma antiinmigrante. Por el otro lado, cualquiera puede perder una elección estando a favor de los migrantes. Así que mientras haya una rentabilidad política en los EEUU, lamentablemente, no va a haber una reforma migratoria y van a seguir las medidas antiinmigrantes en las ciudades y se va a ir generalizando. Por eso es que el tiempo que tenemos para trabajar en nuestra agenda migratoria es poco, porque cada vez será más difícil lograr resultados positivos.
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