La última posibilidad de que se concrete una alianza entre el FMLN y Cambio Democrático se cancelará en forma definitiva este próximo 11 de noviembre, fecha en que serán proclamadas las candidaturas de Maurico Funes y Salvador Sánchez Cerén.
En un primer momento, tanto el Frente Democrático Revolucionario como Cambio Democrático iniciaron conversaciones con el FMLN, con el objeto de explorar la posibilidad de construir una amplia alianza política de oposición que, además, sumara, importantes sectores de la sociedad civil que no se identifican con el partido en el gobierno, pero que asimismo desconfían de la radicalidad del FMLN.
Lunes 5 de noviembre de 2007
Redacción
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Entre los observadores políticos se marcaron dos posiciones al respecto: para algunos, que consideran imprescindible cerrar el círculo de nuestro aprendizaje democrático por medio de una alternancia en el poder, la alianza era necesaria porque la experiencia señala que el FMLN no gana en solitario. Para otros, que sí admiten la posibilidad de un triunfo electoral rojo, el problema es qué haría el FMLN en el gobierno, dada la distancia entre sus promesas de campaña y sus posibilidades reales de cumplirlas.
En todo caso, el matiz de la moderación centrista en el posible bloque opositor, introducía un elemento de confianza en relación a la cuestión de la gobernabilidad en el supuesto de que se produjera un triunfo, neutralizando el temor a un cambio de sistema y a la posibilidad de replicar, en nuestro país, el populismo totalitario impulsado por Hugo Chávez desde Venezuela.
Se sobreentendía entonces, porque eso es lo razonable, que tanto el programa como las candidaturas serían el resultado de un consenso negociado entre en los actores de la alianza en construcción. Pero de pronto, y sin siquiera dar aviso previo a sus nuevos interlocutores, el FMLN decidió adelantar sus propias candidaturas y sus propias líneas programáticas. Con ello colocaba al FDR y al CD en la disyuntiva de retirarse o aceptar el papel de simple comparsas sin voz ni voto.
El FDR se deslindó de inmediato y comenzó a construir un proyecto en torno a la Alianza por el Cambio, la propuesta encabezada por el ingeniero Arturo Zablah. Cambio Democrático, a pesar de la evidencia en contra, siguió negociando la posibilidad de aliarse al FMLN y reiterando a contrapelo de la realidad sus condiciones: primero se discute el programa, luego el estilo de gobierno y solo al final de ello las candidaturas.
Al ser cuestionados sobre esa clara contradicción, los representantes del CD afirmaban que las candidaturas de Funes y Cerén solo eran las propuestas del FMLN en la mesa de negociación, pero de ninguna manera las de la posible alianza, dando a entender que esas candidaturas no estaban escritas en piedra.
Julio Hernández, Secretario General del FDR declaró en aquél momento a nuestro periódico lo siguiente: "Quienes conocemos bien y desde dentro a la dirigencia del FMLN, sabemos que cuando se echan llave también pierden la llave: esos son sus candidatos y de ahí no los moverá nadie".
Los dirigentes rojos, al menos en sus declaraciones públicas, comenzaron a darle la razón a Hernández al insistir en que sus candidaturas eran inamovibles. Ante ello, los voceros del CD respondían que la negociación real es la que tenía lugar en la mesa, y a puerta cerrada, y no en los dimes y diretes de los medios. Nadie fuera de ellos mismos parecía creer, en el mundillo político, que el FMLN estuviera dispuesto a ceder en ese punto.
No pocos concluyeron entonces que el CD, en una maniobra puramente oportunista y poco digna, olvidaría sus condiciones a cambio de algunas concesiones menores como alguna alcaldía y algunos puestos en el gabinete. Pero esa sospecha implicaba pasar por alto el hecho de que, en ese partido, se encuentran algunas de las trayectorias éticamente más sólidas, y algunas de las inteligencias más claras, de la clase política nacional.
Los dirigentes del CD, aun siendo muy prudentes, no han ocultado que, a su juicio, el FMLN comete un craso error al persistir en sus candidatos, y que ellos no están dispuestos a aceptarlas en ningún caso. Oscar Samayoa, de la Comisión de Seguimiento y Línea Política del CD, dijo a Centroamérica 21: "El problema es que esa fórmula no tiene la posibilidad de atraer a los actores necesarios para producir la alternancia en el poder. Es una fórmula de la izquierda para la izquierda nada más".
La alternativa
Enfrentado a la inmovilidad de las candidaturas del FMLN, el CD ha comenzado a conversar con otros partidos y movimientos, aunque sosteniendo las mismas condiciones planteadas al FMLN en cuanto al orden de los elementos a discutir: programa, estilo de gobierno y solo por último las candidaturas.
Así han realizado encuentros con el FDR, el movimiento escindido de la Democracia Cristiana liderado por el diputado Juan Pablo Durán, y la Alianza por el Cambio encabezada por Arturo Zablah. La gran incógnita en esa posible coalición es el Partido Demócrata Cristiano, que al mismo tiempo que declaran que correrán solos en la próxima competencia electoral, también advierten que su decisión puede cambiar según se presenten las condiciones.
En todo caso, para el CD ha comenzado a agotarse el tiempo de las exploraciones. El próximo día 18 se reunirá su Concejo Nacional, y será ahí donde se definirá el rumbo que finalmente habrá de adoptar ese partido en relación a las elecciones de 2009.
Por ahora, todo parece indicar que la alternativa consiste en construir junto al FDR y a la Alianza por el Cambio, idealmente también el PDC, un instrumento político que si bien no parece tener muchas posibilidades de victoria en las presidenciales, al menos puede agenciarse la llave de la mayoría en la Asamblea Legislativa, lo que implicaría un logro nada despreciable en cuanto que cambiaría por completo las condiciones de la gobernabilidad en nuestro país.
A partir de esa hipotética situación, el centro político salvadoreño, fragmentado en minúsculas parcelas y, hasta ahora, condenado a la mera lucha por la sobrevivencia en cada elección, tendría la oportunidad real de concretar, a mediano plazo, la esperada tercera vía despolarizante y capaz de producir la alternancia que garantice una transición segura y con gobernabilidad.
Según Oscar Samayoa, la reunión de los dirigentes del CD con Arturo Zablah, realizada hace apenas unos cuantos días, superó con creces las expectativas de su partido "lo pongo de esta manera", declaró a Centroamérica 21, "de seis puntos en discusión estuvimos de acuerdo en cinco, y el sexto punto es perfectamente negociable".