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El Presidente Saca durante la XVII Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile.

XVII Cumbre Iberoamericana
Entre estadistas y bufones

El 7 de noviembre recién pasado, en la víspera de la ceremonia inaugural de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago de Chile, el presidente Antonio Saca declaró a la prensa que, en las próximas semanas, anunciaría la puesta en marcha de un plan encaminado a combatir el alto costo de la vida y a favorecer el bolsillo de los salvadoreños.

Lunes 12 de noviembre de 2007
redaccion@centroamerica21.com

 

Al día siguiente de su llegada a la capital chilena, el día 8, tuvo un desayuno de trabajo con los otros gobernantes centroamericanos, el rey de España, Juan Carlos de Borbón, y el jefe del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

En esa reunión se trataron temas relevantes relativos a las relaciones de cooperación entre España y la región centroamericana, relaciones en cuya agenda resaltan temas como "el fortalecimiento del proceso de integración regional, la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas, la pobreza, la promoción de la democracia y el Estado de Derecho".

Rodríguez Zapatero se comprometió a incrementar la ayuda española para programas de prevención de la delincuencia en la región, así como a fortalecer el Fondo Iberoamericano del Agua, destinado a llevar este servicio hasta los zonas menos favorecidas.

Por la tarde de ese mismo día, el presidente Saca disertó en el III Encuentro Empresarial Iberoamericano. En ese foro, el mandatario salvadoreño se refirió a tres elementos básicos en la construcción de la competitividad: "democracias con libertades plenas que estimulen economías abiertas, visiones de país de largo plazo y en el marco de grandes proyectos de Estado, y sistemas económicos que encadenen a la micro y pequeña empresa al aparato productivo nacional".

Por la noche, el presidente Saca asistió a la ceremonia inaugural de la Cumbre. A partir de ese momento, todos los mandatarios iberoamericanos, en intensas jornadas de encuentros generales y particulares, se esforzaron por lograr, en una atmósfera de cordialidad, consensos y compromisos en temas estratégicos como la superación de la pobreza, la cohesión social, la integración y el desarrollo.

Todos los gobernantes iberoamericanos en la búsqueda de ese consenso en armonía y respeto. O casi todos más bien.

El bufón y su coro

El coronel Hugo Chávez llegó después de la ceremonia inaugural de la Cumbre y cantando que no era monedita de oro para caerle bien a todos. Junto a Daniel Ortega, de Nicaragua; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia, y Carlos Lage, representante de Fidel Castro, había decidido boicotear la Cumbre y desairar a su anfitriona Michelle Bachelet, presidenta chilena.

Ellos realizarían una "Cumbre paralela" en la que torpedearían los esfuerzos de consenso iberoamericanos. Pero eso no sería todo. La desfachatez de Chávez lo llevó a provocar un bochornoso incidente, ante la desesperación de la anfitriona y del resto de gobernantes iberoamericanos, en el que atropelló la dignidad del rey de España y del jefe de gobierno español.

Cuando en medio de su diatriba contra España, en plena sesión plenaria de la Cumbre, acusó de fascista al ex presidente de aquél país, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero le exigió respeto a un funcionario que había sido elegido democráticamente por voluntad popular.

Lejos de atender ese razonable reclamo, Chávez ripostó desafiante: "lo repito, Aznar es un fascista", y continuó sus insultos contra España. El rey Juan Carlos no toleró el agravio y le exigió que se callara. En ese momento Daniel Ortega se sumó al grosero ataque chavista con otra serie de insultos. El rey Juan Carlos se puso de pie y abandonó el salón de sesiones.

Incontenible en su verborrea, y sin atender los llamados de atención de la presidenta Bachelet, Chávez que ya había lanzado improperios y amenazas contra los Estados Unidos, los empresarios, los medios de comunicación y la oposición en su país, lanzó una amenaza general y mucho más grave: la posibilidad de reactualizar la estrategia castrista de vietnamizar Latinoamérica mediante la lucha armada.

Los esfuerzos de la razón

Al margen de ese penoso incidente, que pinta de cuerpo entero al delirante coronel Chávez y a sus émulos, el resto de gobernantes iberoamericanos se esforzaron por enfocar los principales problemas de nuestras sociedades, y por acordar un camino común, consensado, de superación de esos problemas por medio de políticas democráticas y de la cooperación.

En el centro de esos esfuerzos reinaron dos conceptos que, precisamente, son los que el coronel Chávez amenaza: el de la libertad y el de la democracia, que implican el derecho al beneficio, pero también la responsabilidad en su consecución y en su disfrute.

A eso, precisamente se refirió, el presidente Antonio Saca, en su discurso ante el pleno de la Cumbre, cuando señaló: "la relevancia de políticas que apuntalen una cohesión social basada en valores democráticos; más allá de de su relevancia en razón de la equidad, ésta también es relevante para determinar la solidez del Estado de Derecho, del orden democrático y la gobernabilidad (.) se trata de propiciar sinergias positivas entre crecimiento económico y equidad social, en un contexto de apertura y modernización económica".

Como corolario de esos esfuerzos de consenso entre estadistas, en lo que a los salvadoreños nos toca, a petición de nuestro país, 2008 se nominó oficialmente en la Cumbre como "El año de la Juventud Iberoamericana", lo cual adquiere mayor relevancia si se considera que la próxima Cumbre Iberoamericana se celebrara, precisamente, en El Salvador, y que su tema central será: "Juventud y Desarrollo".

A propósito, el presidente Saca expresó: "Más de 60% de la población salvadoreña son jóvenes, y no puede haber mejor inversión en la sociedad que aquella dirigía a potenciar las capacidades de las nuevas generaciones (.) Iberoamérica está llamada a tener un nuevo momento histórico en el cual los nuevos ciudadanos son los motores y agentes del cambio (.) Pero este esfuerzo no solo corresponde a los Estados, sino a la sociedad civil, a los maestros, a las familias, a las empresas privadas, todos somos socios en este gran proyecto".

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