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Flauta Zoomorfa

El Universo de Talticpac

 

Más que un grupo musical como cualquier otro, ahora se ha convertido en la Asociación de Investigación Cultural Talticpac, que en náhuat significa universo. Es un conjunto que nació para estudiar el náhuat, la música folclórica, investigar la arqueología, la tradición oral y conservar instrumentos musicales de viento prehispánicos que han sido inventariados en Patrimonio Cultural.


Lunes 12 de noviembre de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com

 

Corría 1987, en plena guerra civil salvadoreña. Muchas manifestaciones culturales de los pueblos y comunidades se habían detenido por el conflicto armado. En muchos de ellos, ya ni celebraban sus fiestas patronales. Cuando un grupo de jóvenes estudiantes inquietos comenzaron a maquinar desde sus puestos qué podían hacer ante esta caída de las manifestaciones tradicionales de los pueblos.

Estos jóvenes universitarios tenían ya una experiencia recorrida en algunas expresiones de la cultura salvadoreña. Algunos estaban más atraídos por la arqueología, otros por la música y otros por la parte lingüística y el estudio del idioma náhuat. Posteriormente, otros jóvenes comenzaron con la inquietud de investigar sobre la danza.

Pito

Entonces, deciden formar Talticpac, con el único fin de investigar, valorizar y rescatar la tradición indígena de El Salvador, en el sentido de dar a conocer su riqueza a través de la música y otras expresiones culturales.

Más que un grupo musical como cualquier otro, ahora se ha convertido en la Asociación de Investigación Cultural Talticpac, que en náhuat significa universo. Es un conjunto que nació para estudiar el náhuat, la música folclórica, investigar la arqueología, la tradición oral y conservar instrumentos musicales de viento prehispánicos que han sido inventariados en Patrimonio Cultural.

Los instrumentos

Alrededor de 1990, el grupo se concentró más en el aspecto musical, y es en esa época adquieren su primera flauta maya, la cual compraron en una venta de antigüedades. Cuatro años después adquieren la segunda flauta en Chalchuapa.

Este grupo, en la actualidad, es prácticamente el guardián de catorce piezas únicas que pertenecieron a los mayas de la época clásica, hace más de 1,200 años, y son los encargados de cuidarlas, protegerlas, conservarlas y al mismo tiempo hacer que esos sonidos que el tiempo había sepultado vuelvan a ser escuchados y disfrutados.

Su colección oscila entre pitos, pito-flautas y ocarinas, pero también han reunido otros instrumentos similares a los usados en la antigüedad, como caracolas, sonajas, caparazones de tortuga y tepunahuaste, además de tambores y guitarras, entre otros. Una colección que según Benjamín Palomo, director del grupo, les ha llevado 20 años reunir.

Con respecto a la autenticidad de las piezas precolombinas, éstas ya fueron avaladas por los expertos del Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán. De hecho estos instrumentos ya están registrados como bienes culturales en colección privada.

Benjamín comenta que el proceso que llevaron a cabo fue un poco complicado. "Lo que la Ley de patrimonio cultural nos exige es: presentar la colección a la Dirección de Inventarios de Patrimonio Cultural para ser registrado, luego cada uno es clasificado en una ficha con cuatro fotografías de diferentes perfiles, cada instrumento es codificado y plasmado (su código) sobre la estructura, se registra su procedencia, una breve descripción de su figurilla su significado y su funcionalidad".

Flauta Falica

Esto se realizó con cada uno de los instrumentos hasta registrar toda la colección que les llevó casi un año. A pesar de que ellos son los custodios del las piezas estas están controladas por el Estado, por lo que para sacarlas del país, cuando han realizado giras internacionales, hay que gestionar los debidos permisos.

Primero piden una autorización a la Dirección de Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA), luego el presidente de esta institución remite la petición al ministro de Educación, este hace lo mismo hacia la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa , la que debe emitir un decreto para autorizar la salida, y por último es el presidente de la República quien da el aval para sacar los instrumentos de barro.

La música de los dioses

Para quien ha tenido la oportunidad de oír a Talticpac, en realidad ha tenido el privilegio de escuchar los sonidos agudos que en una época sirvieron en los rituales para alabar a los dioses, seducir a los espíritus, celebrar las cosechas y agradecer a la vida y a la naturaleza.

La fuerza melodiosa de esos pitos y flautas parecen embrujar el ambiente y revivir la época prehispánica de nuestros antepasados. Pero, su música no solo es autóctona, como lo explica Benjamín "nuestra música no se puede enmarcar un género popular específico. Nuestro nombre, filosóficamente dice mucho. Se traduce del náhuat al español 'Universo', es por esta razón que cuando usted va a un concierto de Talticpac, encuentra una diversidad de estilos, ritmos y géneros".

Es así, como su gusto musical les ha permitido mezclar, en algunos temas, los sonidos de los instrumentos antiguos con los modernos; así en unas canciones se escuchan sólo los pitos y flautas con el tepunahuaste, la caracola y los carapachos de tortugas, y en otras ocasiones se combinan con la guitarra electroacústica, el bajo o incluso con la batería.

Definitivamente, Talticpac, no es un grupo de música folklórica. Benjamín lo explica así: "nosotros no tocamos ninguna canción folklórica, porque toda nuestra música es de nuestra autoría y cuando una música tiene autor no es folklórica, tomando en cuenta el concepto. A veces, la gente cuando ve instrumentos antiguos en un grupo, por su ignorancia, dicen que es folklórica".

En Talticpac encontrará en su concierto piezas desde un corte primitivista prehispánico, hasta un jazz, fusión, baladas, sones, y una parodia musical. Para Benjamín dos de las canciones más especiales son "un tema que se llama 'Ahora' que es un jazz compuesto con una ocarina prehispánica de 1200 años de antigüedad, fusionada con una flauta transversal e instrumentos modernos. Esta canción nos ha pegado más internacionalmente que en nuestro país y ' La Juanita ' que es una parodia musical donde nos burlamos de nosotros mismos los salvadoreños".

Música

Más allá de la música

Pero Talticpac no solo ha basado sus proyectos en el terreno musical, si no más bien en el rescate cultural de las tradiciones ancestrales. En 1996, realizaron un proyecto de rescate de la música tradicional de San Antonio Abad grabándole una cinta a los ancianos piteros y tamboreros del lugar. Hicieron lo mismo en lugares como Santo Domingo de Guzmán y Juayúa.

Otro de los puntos en los que ha trabajado Talticpac, es mantener viva la lengua náhuat. Han realizado proyectos de apoyo a comunidades indígenas como la ADESCOIN , una organización indígena en Santo Domingo de Guzmán. Además, están apoyando y asesorando una escuela de niños que estudian exclusivamente el idioma náhuat. El cual considera Benjamín, uno de los logros más grandes que han obtenido.

Otros logros que han conseguido, según el autor son: haber ganado el Premio Nacional CNR 2005, al Ingenio Creativo, en la rama de música popular, haber grabado tres discos compactos de autoría completamente propia y hacer una gira por La Habana Cuba en 1996.

Talticpac ha tenido mucho apoyo en el extranjero, ya que los han invitado a participar en festivales importantes o conciertos de trascendencia para la comunidad salvadoreña. Benjamín expone que los han invitado extranjeros, cuando conocen su trabajo en El Salvador. Es así como han tenido la oportunidad de realizar dos giras por Estados Unidos en Washington, Seattle, New York, San Francisco y Los Ángeles. Además de México y los países de la región centroamericana.
Los fieles seguidores del grupo, según Benjamín, son casi siempre "intelectuales, universitarios académicos artistas y sobre todo gente que posee cierto criterio de vanguardia."

Por el momento, Talticpac desea llegar a más público a través de su tercer disco compacto, "La ciudad", contiene ritmos desde baladas pop, hasta sones, salsas, baladas románticas para que su mensaje se haga más popular y puedan aumentar su público.

A futuro piensan realizar un cuarto disco compacto que llevará un piano de cola, saxofón y ocarinas. El reto más grande es obtener el financiamiento, ya que no han contado con apoyo de ninguna entidad cultural.

"La gente fuera del país sí aprecia y valora nuestra música, vendemos muchos discos cuando salimos", agregó Benjamín. Por el contrario, en El Salvador, hasta el momento, en estos 20 años de trayectoria, nunca han recibido ningún apoyo de entidades culturares del país. Talticpac vive y sobrevive de la autogestión.

En todo caso, lo importante es que Talticpac ha logrado llevar a más personas los sonidos mágicos que hace miles de años interpretaban los músicos prehispánicos, convirtiéndose así en los herederos de los sonidos de los dioses.

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