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Si fuera alcalde de San Salvador

 

La campaña ya comenzó. Ahora si se recoge la basura, y el alumbrado en las calles ya no falla. Vemos más visible a una comuna capitalina que ha estado, desde su inicio, plagada de escándalos e ineficiencia. Por un lado todos quieren ser alcaldes y por el otro, la señora alcaldesa lucha por permanecer en su puesto. Más que candidatos o candidatas, los capitalinos necesitamos soluciones.


Lunes 12 de noviembre de 2007
Fernando Bautista
redaccion@centroamerica21.com


FERNANDO BAUTISTA

En lugar de hablar de las candidaturas a la alcaldía de San Salvador me voy a poner por un minuto en los zapatos de un candidato, y trataré de imaginarme algunas soluciones a los problemas. Empecemos porque yo sí creo en San Salvador y sé que nos merecemos algo mejor.

Mi ciudad, además de ser el lugar de residencia de muchos salvadoreños es también un lugar de trabajo para muchos que no residen necesariamente acá. Pero su potencial no se limita a eso. Hablamos siempre de turismo interno y nos imaginamos a los salvadoreños en los pintorescos pueblos de nuestro país, ignorando probablemente la enorme riqueza turística que pudiera tener San Salvador.

Y no me refiero a la Torre Cuscatlán, los centros comerciales o las lindas autopistas. Si fuera alcalde de San Salvador yo le apostaría al turismo: empezaría por arreglar la Zona Rosa. Hace pocos años todavía se consideraba un “hot spot” de vida nocturna y turística. Si se han dado cuenta, los lugares de diversión de jóvenes y adultos se están instalando en los centros comerciales de Antiguo Cuscatlán.
En la Zona Rosa da miedo que te asalten y le hagan algo a tu vehículo. Aparte tienes que pagar uno o dos dólares de tarifa callejera por el parqueo. La Zona no está enteramente iluminada y los carros pasan igual de rápidos que como si estuvieran en el Jabalí. Aunque desconozco los detalles, parece ser que los empresarios de la Zona no les han dado el apoyo necesario para mantener sus operaciones exitosas como antes o innovar sus establecimientos.

Si fuera alcalde, promovería incentivos fiscales que a nivel municipal se pudieran considerar para reactivar zonas en la ciudad que están, por el momento, abandonadas. Invertiría las tasas municipales de las mil y una vallas que han permitido poner por todos lados, en limpiar y adecuar basureros para que los ciudadanos limpios botemos la basura.

Si fuera alcalde, me concentraría además en el centro histórico, y no solamente como estrategia de campaña ni para las fotos o “spots” de televisión. ¿Es o no un valor cultural de mucho potencial turístico? Por el momento no parece serlo. Con tanto valor histórico es impresionante que muchos salvadoreños vean en el centro solamente un lugar de vicios, delincuencia y, por supuesto, caos vehicular.

Hablemos con honestidad, San Salvador no es una ciudad para peatones, es como si todos tuvieran el lujo de comprarse un carro o los mismos embotellamientos permitieran que circuláramos tranquilamente. Si fuera alcalde haría de San Salvador una ciudad peatonal, inclusive con accesos para aquellos capitalinos en sillas de ruedas o discapacidades.

Las aceras ya no nos pertenecen a los que pretendemos caminar, y no solo por la violencia, sino por que ya no hay espacio con tanta venta a la cual no le dan un espacio digno para comercializar sus productos y ganarse la vida. Si a esto le agregamos el hecho que los carros se estacionan donde sea y los buses paran por todos lados, nos damos cuenta que vivimos en una capital en caos.

Rescatemos los espacios públicos y arreglemos de una vez por todas los parques. Si yo fuera alcalde, no permitiría que pintaran estos lugares de sano esparcimiento como si fueran mítines políticos.

Hagamos cachas para que los jóvenes tengan algo sano que hacer en su tiempo libre, hagamos de las ciclovías una tradición para todas las familias. Creo que hay más lupanares, barra show y cantinas que parques seguros donde los niños o los jóvenes puedan descansar.

El problema de la recolección de la basura es suficiente para quitarle las ganas a cualquiera de los candidatos de seguir en la contienda. Me gustaría que evaluaran muy a fondo este aspecto de la responsabilidad que quieren asumir antes de comprometerse demasiado. Pero si yo fuera el alcalde, comenzaría por implementar un programa agresivo de reciclaje. Si la basura se puede reciclar es solamente de educar a la población en cómo hacerlo y claro, facilitar dicho reciclaje, además ayudamos al medio ambiente.

Me extraña que con banderas del medio ambiente en el actual concejo municipal parece que la ciudad esta cada día más sucia. Si fuera alcalde no me diera ni pena ni miedo limpiar mi ciudad.

La alcaldía no debe ser un trofeo en los partidos políticos ni mucho menos un premio de consolación para sus miembros. Es un bastión de importantes oportunidades para servirle a los capitalinos y rescatar nuestro San Salvador. Si yo fuera alcalde me aseguraría que las personas que van a trabajar en la alcaldía se tomen en serio este trabajo y no sean contratadas solamente por su afiliación política o compromisos electorales.

Este momento de fervor capitalino por la silla edilicia es perfecta oportunidad para preguntarle a aquellas personas que han expresado interés de buscar dicho cargo sus verdaderos planes de trabajo. Utilicemos esta oportunidad para platicar con libertad sobre nuestros problemas y las soluciones que quisiéramos ver en una futura gestión edilicia. Yo, si fuera alcalde, les prometo a los capitalinos lo siguiente: dejar de hablar tanta paja, enrollarme las mangas y ponerme a trabajar.

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