Cambio Democrático anunció la ruptura de
las negociaciones que sostenía con el FMLN para construir
una coalición. Los acercamientos comenzaron en agosto y
ambos partidos se mostraban optimistas, pero el CD colocó
en la mesa una condición: “primero se discute el
programa, luego el estilo de gobierno y solo por último
las candidaturas”. Sin embargo, el CD fue sorprendido cuando,
a finales de septiembre, sin previo aviso, el FMLN lanzó
unilateralmente la candidatura presidencial de Mauricio Funes.
Lunes 12 de noviembre de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com
En el análisis del CD, explicado a Centroamerica21 por
uno de sus dirigentes, Juan José Martel, justo en aquellos
momentos, “las izquierdas por si solas no suman la fuerza
electoral suficiente para derrotar a la derecha, de ahí
la necesidad de una alianza más amplia”; Julio
Hernández, secretario general del otro partido centrista,
el FDR, nos lo decía de otra manera: “Mauricio
Funes representa una candidatura de la izquierda y para la izquierda,
no suma y por lo tanto no es una opción ganadora”.
Juan José Martel agregaba: “Nosotros consideramos
que el programa y el estilo de gobierno deben ser los dos elementos
aglutinadores esenciales en la alianza. El candidato es importante,
pero debe ser quien resuma y represente esos contenidos; es decir
que el candidato idóneo es aquel que encaja con las ideas
centrales del programa y con las formas generales del estilo de
gobierno”.
Con todo, los dirigentes del CD decidieron interpretar el movimiento
adelantado e inconsulto del FMLN de manera muy particular: “Funes
no es el candidato de la alianza, es solo la propuesta que el
FMLN pone en la mesa de negociación y habrá que
discutirla frente otras opciones”, dijeron. En respuesta,
el FMLN reiteró ante los medios que la candidatura de Funes
era innegociable.
Como las conversaciones entre ambos partidos continuaron, a pesar
de todo, en los corrillos políticos se pensó que
el CD, olvidando sus condiciones, aceptaría a Funes a cambio
de que se le concediera la candidatura vicepresidencial. Pero
el FMLN no tardó mucho en llenar ese espacio con el nombre
del ex comandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén.
Y para disipar cualquier duda al respecto, los dirigentes rojos
aseguraron que su fórmula era inamovible.
Con toda evidencia en contra, el CD persistió en la negociación,
y a mediados de octubre entregó por escrito su propuesta
metodológica al FMLN. La respuesta de los farabundistas
fue contundente: “nuestros candidatos están fuera
de cualquier negociación”, y no respondieron una
sola palabra sobre los otros dos puntos de la agenda presentada
por el CD: programa y estilo de gobierno.
Ruptura, pero no total
El jueves pasado el CD convocó a la prensa y dio a conocer
su postura. Héctor Dada, Rubén Zamora y Juan José
Martel razonaron los motivos y las circunstancias del rompimiento.
“La fórmula del FMLN no nos genera confianza, ni
nos genera desconfianza. Lo que no hay es una negociación
correcta y una definición de las decisiones a partir de
la discusión de la alianza. Simplemente no hemos tenido
las discusiones que nos permitan participar en las decisiones.
Queríamos discutir con el FMLN una metodología de
abordar el problema y no hubo respuesta”, señaló
Héctor Dada.
En un comunicado entregado previamente a los periodistas se leía
entre otras cosas lo siguiente:
“Nuestro Congreso nos mandató a trabajar por la creación
de la más amplia alianza de todas las fuerzas y organizaciones
políticas y sociales de oposición (…) para
lograr la alternancia y construir un gobierno de transición
de amplia base. Nuestro Congreso consideró que en su expresión
electoral esta alianza debe reunir necesariamente la discusión
de los siguientes temas:
-Programa o plataforma de gobierno
-Estilo de gobierno a implementar
-Solo por último perfiles de candidatos, y consecuentemente
una lista de nombres de las personas más indicadas para
llenar una fórmula presidencial.
-Estrategia electoral de la alianza.
Con el FMLN hemos tenido una serie de conversaciones, presentándole
a discusión el anterior planteamiento. Tres semanas después
de habérselos entregado aun no recibimos respuesta sobre
programa y naturaleza de gobierno; únicamente nos han manifestado
que los candidatos por ellos escogidos están fuera de cualquier
negociación. Lo anterior nos lleva a la conclusión
que el FMLN no contempla seriamente la construcción de
la más amplia alianza”.
Héctor Dada amplió el tema: “Nuestro proyecto
sigue siendo el mismo: construir la mayor alianza posible. Ahora,
con los mismos requisitos tenemos que ponernos de acuerdo, con
otros actores políticos y sociales, en la plataforma de
gobierno; eso para nosotros es condición insoslayable para
hacer una alianza. No podemos aceptar a un candidato si no hemos
acordado la plataforma de gobierno a desarrollar, y si no hemos
acordado el estilo de gobierno a implementar. Para nosotros lo
fundamental es ponernos de acuerdo en qué se va a hacer
en el país. Los partidos políticos tenemos la obligación
de darle soluciones al país, no personas.
“Si en verdad se quiere hacer una alianza, todo debe ser
acordado por esa alianza”, agregó Dada, “ningún
socio de la coalición tiene derecho unilateral de definir
programa, estilo de gobierno y candidaturas. Nosotros no nos hemos
centrado en las candidaturas, ni nunca se han planteado nombres
en las discusiones con el FMLN; nos hemos centrado en la metodología
de discusión, que comienza con el plan de gobierno, y como
nunca hemos discutido ese plan de gobierno, para nosotros la respuesta
del FMLN de que sus candidaturas son inamovibles es totalmente
extemporánea”.
Sin embargo, los dirigentes del CD también aclararon que
el rompimiento no es absoluto y que se refiere exclusivamente
a la competencia presidencial, no a las municipales y las legislativas.
Al respecto, Rubén Zamora señaló: “Nuestro
comunicado se refiere a la definición de alianza para la
presidencia, porque eso es lo que está planteado ahora.
Llegará el momento de hablar de diputados y alcaldes. El
partido ha expresado, a todas las fuerzas con las que hemos conversado,
que mantenemos la posibilidad de hacer alianzas lo más
amplias posible en los otros campos. No estamos atando en absoluto
la alianza presidencial a ninguna otra alianza. Eso se decidirá
en el momento oportuno”.
Juan José Martel fue más allá: “Todavía
falta un buen trecho para que se celebren las elecciones presidenciales.
No queremos cerrar totalmente la puerta. Simplemente, constatamos
que, en este momento, no hay condiciones para entablar una alianza
seria con el FMLN dada su actitud. Pero si esta situación
cambia en el futuro por parte de ellos, nosotros estaríamos
evaluando la posibilidad y reconsiderando su incorporación
a este esfuerzo de alianza”.
La otra opción
Paralelamente a sus acercamientos con el FMLN, Cambio Democrático
también tuvo conversaciones con otros partidos y movimientos,
entre ellos el FDR, el Movimiento Demócrata Cristiano liderado
por el diputado Juan Pablo Durán, y la Alianza por el Cambio
promovida por Arturo Zablah.
Descartada la coalición con el FMLN, al menos por el momento
y solo en relación a las presidenciales, lo más
probable es que Cambio Democrático intente construir junto
a esas otras iniciativas su proyecto de amplia alianza opositora.
Centroamérica 21 preguntó a los dirigentes del CD
si, como parece, entre esas fuerzas la candidatura presidencial
de Arturo Zablah se da por descontada, ¿no sería
esa situación una réplica exacta del problema central
con el FMLN, es decir la definición de la candidatura antes
de la discusión del programa y el estilo de gobierno?
Fue Rubén Zamora quien respondió: “Vamos a
insistir en nuestro procedimiento: programa, tipo de gobierno,
y solo en base a eso candidaturas. El ingeniero Zablah fue invitado
por el Consejo Nacional de nuestro partido hace unos días.
Estuvo aquí tres o cuatro horas discutiendo con nosotros
su planteamiento programático. Respecto a las candidaturas
se le preguntó explícitamente lo siguiente: si se
da la posibilidad de una alianza de todos, ¿usted estaría
dispuesto a poner su candidatura en discusión? Y la respuesta
fue sí. En este momento no tenemos ninguna decisión
respecto al ingeniero Zablah, pero sí tenemos la decisión
de seguir conversando con él y con otras fuerzas para construir
esta amplia alianza”.
-¿El Partido Demócrata Cristiano podría entrar
en la coalición?-, preguntamos.
“No lo descartamos, pero hasta la fecha nosotros no hemos
tenido ninguna conversación con el PDC”, respondió
Héctor Dada. Ha trascendido que Zablah, por su parte, si
ha adelantado ya conversaciones exploratorias con ese partido.
Finalmente, Centroamérica 21 inquirió sobre un tema
que parece inquietar a algunos observadores políticos:
el de la definición ideológica de la alianza en
construcción. “A la gente lo que no le gusta es lo
que no entiende, y lo que no entiende es lo que no es gallo ni
gallina, ni de derecha ni de izquierda”, planteó
hace unas semanas Salvador Samayoa, por ejemplo. Y si bien es
cierto que tanto Cambio Democrático como el FDR se sitúan
perfectamente en el centro-izquierda, también lo es que
difícilmente se puede colocar en esa ubicación a
Arturo Zablah y a algunos de los sectores que lo acompañan.
Fue Juan José Martel quien respondió:
“Creo que hay algo que la gente entiende, y es que necesitamos
estar unidos para generar una verdadera alternativa de gobernabilidad.
Eso es lo que la gente nos está diciendo en la calle: juntase,
únanse; hagan la más amplia alianza por encima de
las diferencias que puedan tener, y traten de presentar una alternativa
coherente que le de esperanza a este país. Eso es lo que
estamos construyendo, y eso no necesariamente tiene signo ideológico”.
Y agregó:
“En un esfuerzo de amplia alianza caben diversas posiciones
ideológicas, y el mensaje que el pueblo salvadoreño
está esperando no es el de excluirnos, el de dividirnos,
si no el de unirnos para presentar en el 2009 algo que pueda ser
alternativa. Por eso es que estamos en este esfuerzo tan complicado,
que no se va a presentar como un esfuerzo ni de centro, ni de
izquierda, ni de derecha, sino que debe presentarse como una amplia
alianza de los que queremos una democracia, un crecimiento económico
con equidad, un país insertado en el mundo pero con su
propia personalidad, jugando con sus propios intereses, y una
política que beneficie a las grandes mayorías. Eso
es lo que la gente necesita y esa necesidad no tiene signo ideológico”.