Concluida la conferencia de prensa en que Cambio Democrático
anunció que daba por rotas sus negociaciones de coalición
con el FMLN, Centroamérica 21 se comunicó con el
secretario general del FDR, Julio Hernández, para conocer
su reacción. Hernández no estaba al tanto del anuncio,
pero se mostró entusiasmado con la posibilidad de que el
CD fuera otro actor importante en la construcción una tercera
vía política en el país.
De inmediato tomó el teléfono y se comunicó
con Arturo Zablah, que estaba en plena gira política en
Washington. Zablah, quien ya había tenido algunos acercamientos
previos con la dirigencia del CD, igualmente se mostró
contento con esa posibilidad. Julio Hernández nos concedió
una entrevista.
Lunes 12 de noviembre de 2007
Redacción
redaccion@centroamerica21.com
-¿Qué impacto tiene en la coyuntura el
anuncio del CD?
-Es un impacto muy positivo, sobre todo porque una tercera fuerza
tiene más sentido cuando los dos partidos de izquierda
democrática coinciden, y definen que la opción no
está en ninguna de las dos fuerzas polarizantes. Esto apunta
claramente hacia la posibilidad de construir en el país
una correlación política distinta que, entre otras
cosas, facilite el paso de una gobernabilidad comprada a una gobernabilidad
pactada.
-Pero el CD no ha dicho que ya se suma al esfuerzo que ustedes
están construyendo junto a Arturo Zablah, ni que de sumarse
lo haría incondicionalmente.
-Lo se, y es natural que así sea. Construir una alianza
amplia no es nunca fácil, pero ningún obstáculo
ni ninguna diferencia es más grande que la necesidad de
construirla. Además, los obstáculos y las diferencias,
que cobran gran magnitud cuando se trata de alianzas puramente
coyunturales, se relativizan cuando se trabaja en un diseño
político de largo plazo, cuando en el horizonte de ese
esfuerzo no solo está 2009, sino también 2012 y
2014…
-¿Qué posibilidades reales tendría una tercera
fuerza en 2009?
-Pues si las cosas se hacen bien, la tercera vía puede
lograr convertirse efectivamente en alternativa de poder. Y hacer
bien las cosas significa acertar en el programa, en las candidaturas,
en la estrategia y, por supuesto, en la consecución de
los recursos financieros suficientes para enfrentar una campaña.
-¿No sería más realista si la meta fuera,
por ahora, convertirse en la tercera fuerza política del
país, conquistar la llave de la mayoría en la Asamblea
Legislativa?
-No necesariamente, pero eso sería el mínimo al
que aspiraríamos, y claro que ya solo eso sería
de gran relevancia para el país, porque implicaría
una gobernabilidad totalmente distinta y superior que la que hemos
tenido hasta ahora.
-¿En qué elementos objetivos puede fundarse
una expectativa de victoria?
-Hay un hecho significativo: la suma del voto duro de ARENA y
del FMLN no supera el 40% del electorado, entonces si nosotros
hacemos bien las cosas podemos perfectamente alzarnos con una
victoria. En las elecciones de 2006, ARENA le ganó al FMLN,
pero perdió medio millón de votos en relación
a las elecciones de 2004. Ese voto no era de ARENA sino del temor
al FMLN. La gente quiere un cambio pero no brusco ni hacia lo
desconocido, lo que se necesita en una transición suave
pero efectiva.
-¿Una coalición de centro a quién
le robaría más voto, a ARENA o al FMLN?
-El éxito estaría en pescar en los dos lados, y
una alianza en la que haya actores de izquierda moderada y de
derecha moderada es clave para ese propósito. Creo que
para la ciudadanía percibir la pluralidad de una propuesta,
en medio de una atmósfera tan polarizada, va a ser muy
importante frente a una ARENA desgastada y sin propuesta en las
áreas de economía y seguridad, y a un FMLN que produce
temor en los temas de Venezuela y de la relación con los
Estados Unidos.
-¿Es fundado ese temor?
-Lo evidente que el FMLN se ha colocado por voluntad propia en
una agenda regional: Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, por supuesto,
la estrella en esa agenda es Venezuela. Y yo creo que El Salvador
no avanzaría mucho si tiene a Chávez metido en la
política nacional. Por otra parte, nosotros tenemos una
encuesta interna en la que el 81 por ciento cree que un triunfo
del FMLN si afectaría la relación con los Estados
Unidos. Entre el continuismo de ARENA y el salto al precipicio
que representa el FMLN, la tercera vía puede constituirse
en la opción más adecuada para el país.