|

TV de Halloween: vampiros, caníbales y locos
Para disfrutar la noche de brujas en casa
lo primero que se debe hacer es apagar todas las luces, deslizarse
por los pasillos, sentarse en el sofá de la sala, tomar
en control remoto y encender el televisor. Casi como regla general,
hay que hacer una revisión de las promesas que la televisión
(nacional y por cable) tiene cuando apenas son las ocho de la
noche.
Lunes 19 de noviembre de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com
Desde Drácula hasta Bart Simpson
A esa hora uno puede encontrarse con el conde Drácula,
que aún es un anciano pálido, de uñas largas
y afiladas y que espera la ocasión para beber sangre y rejuvenecer;
con un historiador que cuenta cómo los vampiros no son cosa
del otro mundo, pues los aztecas ya bebían sangre; y con
un serio documental que sugiere que podría haber vida después
de la muerte. Bart Simpson también está en la televisión,
en el especial de Halloween de Los Simpson, pero no está
con su familia, porque lo han reemplazado con un robot.
Solo hay que esperar un poco más para que aparezca Paris
Hilton, el musculoso Chad Michael Murray y el “supernatural”
Jared Padalecki en La Casa de Cera; y uno también se da cuenta
de que ya Jeepers Creepers 2 está en el espectáculo
televisivo con el que se despide octubre, que no parece realmente
dar miedo.
La película que, hasta el momento, tiene más que ver
con el terror ha sido catalogada en numerosas críticas como
un cliché más del “cine de terror adolescente”,
reza una de las frases con que un cinéfilo la califica en
uno de los numerosos grupos de Yahoo.
Se refiere a un número de conjuntos que ya se han visto en
películas similares, y que, por tanto, no aporta una novedad:
la belleza que en un par de ocasiones aparece semidesnuda, el apuesto,
el atleta y el amigo un tanto indeseable.
Sin embargo, me quedo para ver si encuentro algo que atraiga mi
atención. Todas las películas que mencioné
las he visto ya, pero para el que decidió quedarse en casa
y no ir a una de las muchas fiestas de disfraces que San Salvador
ofrece este es su destino: vagar por tiempo indefinido por los canales
de la televisión.
¿Vampiros de verdad?
-“Los 6 hombres le sacaron el corazón, lo quemaron
y disolvieron sus cenizas en una pócima que luego bebieron.
No volvieron a tener pesadillas ni a enfermarse”, dice el
narrador de Nat Geo cuando ya pasan de las 9 de la noche. Es la
exhumación de un cadáver, un presunto ente del más
allá, un vampiro que todas las noches se levanta para beber
sangre de los vivientes y que por las noches reposa en su tumba.
El escenario es la Inglaterra de finales del siglo 19. En 1892,
un grupo de aldeanos exhumaron los restos de un posible vampiro
que atraía la enfermedad y la muerte a los ingleses. Hicieron
el extraño ritual, como lo indicaba la creencia.
Los comerciales interrumpen el suspenso y mis ojos saltan otra vez
hacia Drácula: Lucy ya ha vuelto de su trance y no recuerda
nada de lo sucedido. Mina Murray, la prometida de Jonathan Harker,
quien permanece preso en el castillo del conde, la socorre y la
ayuda a regresar a casa.
Hasta ahora la noche no me promete terror por excelencia. Aunque
Drácula ha sido ampliamente alabada por la recreación
de la época y por el cuido de los detalles, prefiero al vampiro
del libro de Bram Stocker. Esa fue una de las mayores críticas
que recibió Bram Stocker’s Drácula: el nombre
de la película, que sugiere que será fiel a la obra
original. Sin embargo, en el filme tenemos a un ente más
romántico, condenado por su amor a Mina, que demoníaco
y con ansias de conquistar el mundo, lo que lo caracteriza en el
libro.
Aunque prefiero el otro, al escrito antes que al escenificado, me
quedo un rato mirando cómo Quincey Morris da su sangre para
salvar a su esposa, Lucy, quien está muriendo luego de que
el vampiro robó su sangre.
“Mi vida es suya, daré toda mi sangre
para salvarla”, insiste ante el doctor Van Helsing para que
haga la transfusión, en una operación que hoy horrorizaría
a cualquier médico moderno, por lo rudimentario y mortal
del método: una sonda gruesa se incrusta mediante una aguja
en la vena de Quincey y al otro extremo, en la de Lucy, sin medidas
higiénicas, sin jeringas y sin exámenes de compatibilidad
sanguínea.
Como nunca me han gustado las agujas, cambio de canal. Me topo nuevamente
a Paris Hilton corriendo despavorida, y mostrado su sostén
rojo. El asesino no tarda en alcanzarla, hallarla escondida en un
auto e incrustarle una vara en la frente. Recuerdo que a lo largo
de la película abunda la sangre y los sonidos de entraña
retorcida que se logran al exprimir naranjas en la cabina de grabación
de sonidos. Cambio de canal.
Me encuentro con Homero Simpson poseído por el demonio, retorciendo
la cabeza de un lado al otro y trepando hasta el techo. Marge toma
el teléfono para llamar a su trabajo y decir que ese día
su esposo no irá a trabajar. Me río, pero recuerdo
que esa noche quiero terror y suspenso, así que vuelvo a
cambiar de canal.
Me hallo al vampiro de Inglaterra y las explicaciones científicas
de por qué parecía estar vivo. Los pobladores temían
ya que al abrir la tumba oyeron un gemido, se encontraron con un
cadáver gordo, con las uñas y el cabello crecido y
de su boca brotaba sangre.
Me quedo un buen rato en compañía del documental.
Parece entretenido. Cuentan lo sucedido: El muerto parecía
más gordo porque estaba hinchado gracias a la retención
de líquidos que sufren los cadáveres. Ni las uñas
ni el cabello habían crecido, sino que la piel se había
encogido. La sangre que brotaba de su boca era de él, no
había salido a beber sangre ajena, sino que brotaba de su
propio cuerpo, por efectos de descomposición. ¿Y el
gemido? Los gases se habían acumulado en su pecho y permanecían
sellados en el ataúd con el cadáver. Cuando se abría
el ataúd, los gases se liberaban y producían un real
sonido gutural. “Muy interesante”, digo “increíblemente
útil por si un día exhumo un cadáver”.
Pero tampoco quiero clases de ciencias cuando ya son casi las 10
de la noche.
“And now, Heeeere’s Johnny!”
Jeepers Creeper ya no esta en la televisión y a las 10 transmiten
Bram Stocker’s Drácula en dos canales más. Al
parecer, los reyes de la noche son los vampiros. Es mejor serle
fiel a uno de ellos y quedarme a ver cómo Mina se enamora
de Drácula, la unión de sus sangres que condena a
Mina a ser un muerta viviente, la persecución del vampiro
y el mayor acto de amor de Mina: terminar de clavarle la estaca
de plata en el corazón luego de que el conde le implora “Dame
paz”. Y por el bien de él, de ella, de los demás,
y como la tradición lo declara, Mina decapita a su amado.
Por mera curiosidad mórbida me quedo a ver lo que sigue.
Es otra película que, aunque no siguió al pie de la
letra la historia original de Stephen King, fue una bomba en los
ochenta, según los críticos de cine. Son casi las
doce y mi noche se ilumina con El Resplandor, de Stanley Kubrick.
Desde que la vi por primera vez, una imagen se me grabó para
siempre: la escena donde Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson,
enloquecido, persigue a su esposa. Wendy está en el baño.
Él destroza la puerta con un hacha, con la que de seguro
la matará. Y cuando ya no queda mucho por romper, se asoma
y le dice, con una expresión demencial: “Here’s
Jack” (aquí esta Jack), en alusión a la frase
con que The Tonight Show (uno de los programas más longevos
de la televisión estadounidense). presentaba a su conductor
del momento, Johnny Carson: “And now, Heeeere’s Johnny!”
He esperado toda la noche para ver la escena. Después de
que Jack Torrance es abandonado en el laberinto, con el hielo, el
frío, la locura y sus ansias de matar, Wendy y Danny escapan,
y yo me fui a la cama, con los nervios un tanto alterados, la sensación
que buscaba desde el inicio de la noche. Despido el día de
brujas y recibo el de los santos con El Resplandor; pero hay que
esperar hasta la noche de ese día para declararme satisfecha
gracias a Hannibal.
Es importante probar cosas nuevas
Uno podría pensar que alguien como el doctor Lecter no existiría
en verdad, hasta que se encuentra con José Luis Calva, el
“Poeta caníbal”. Es un mexicano acusado de matar
y descuartizar a sus novias.
Según la prensa, es una mezcla de Hannibal Lecter y Norman
Blates, protagonista de Psicosis, la célebre obra de Alfred
Hitchcock. Calva se daba fama de ser un hombre culto, como Lecter,
con dotes para el lenguaje y la poesía y así conquistaba
a sus víctimas. Como Blates, tenía una fijación
con su madre, le presentaba a todas sus novias y si no le agradaban
las mataba.
El “Poeta caníbal” fue arrestado el 8 de octubre,
en su domicilio. Escribía poemas donde se autodenominaba
alguien importante para Dios, y “el amo de la noche”.
Hannibal Lecter también recodaba a su madre, él mismo
cuenta en la película que, como no le gustaba la comida que
su madre le daba, al diversificar sus gustos siempre recordaba un
consejo que le dio: “Es importante que cada día pruebes
cosas nuevas”.
|