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TV de Halloween: vampiros, caníbales y locos

 

Para disfrutar la noche de brujas en casa lo primero que se debe hacer es apagar todas las luces, deslizarse por los pasillos, sentarse en el sofá de la sala, tomar en control remoto y encender el televisor. Casi como regla general, hay que hacer una revisión de las promesas que la televisión (nacional y por cable) tiene cuando apenas son las ocho de la noche.


Lunes 19 de noviembre de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com

 

Bram Stocker’s Drácula (1992) cuenta la historia de Jonathan Harcker, un joven abogado que viaja a Transilvania, donde el conde Drácula lo captura. Drácula viaja a Londres con la promesa de conquistar a la prometida de Harcker, Mina, al país y al mundo. Mina y Drácula se enamoran y esto le cuesta la vida al conde.

Desde Drácula hasta Bart Simpson

A esa hora uno puede encontrarse con el conde Drácula, que aún es un anciano pálido, de uñas largas y afiladas y que espera la ocasión para beber sangre y rejuvenecer; con un historiador que cuenta cómo los vampiros no son cosa del otro mundo, pues los aztecas ya bebían sangre; y con un serio documental que sugiere que podría haber vida después de la muerte. Bart Simpson también está en la televisión, en el especial de Halloween de Los Simpson, pero no está con su familia, porque lo han reemplazado con un robot.

Solo hay que esperar un poco más para que aparezca Paris Hilton, el musculoso Chad Michael Murray y el “supernatural” Jared Padalecki en La Casa de Cera; y uno también se da cuenta de que ya Jeepers Creepers 2 está en el espectáculo televisivo con el que se despide octubre, que no parece realmente dar miedo.

La película que, hasta el momento, tiene más que ver con el terror ha sido catalogada en numerosas críticas como un cliché más del “cine de terror adolescente”, reza una de las frases con que un cinéfilo la califica en uno de los numerosos grupos de Yahoo.

Se refiere a un número de conjuntos que ya se han visto en películas similares, y que, por tanto, no aporta una novedad: la belleza que en un par de ocasiones aparece semidesnuda, el apuesto, el atleta y el amigo un tanto indeseable.

Sin embargo, me quedo para ver si encuentro algo que atraiga mi atención. Todas las películas que mencioné las he visto ya, pero para el que decidió quedarse en casa y no ir a una de las muchas fiestas de disfraces que San Salvador ofrece este es su destino: vagar por tiempo indefinido por los canales de la televisión.

En El resplandor (1980) encontramos a Jack Torrance, quien se traslada, junto a su mujer y a su hijo, al hotel Overlook, en Colorado. Allí se encargan de su mantenimiento mientras Torrance se propone escribir una novela. Jack comienza a padecer trastornos de personalidad, al mismo tiempo que en el lugar suceden fenómenos paranormales. Jack enloquece por completo, al punto de perseguir a su familia, para darle muerte.

¿Vampiros de verdad?

-“Los 6 hombres le sacaron el corazón, lo quemaron y disolvieron sus cenizas en una pócima que luego bebieron. No volvieron a tener pesadillas ni a enfermarse”, dice el narrador de Nat Geo cuando ya pasan de las 9 de la noche. Es la exhumación de un cadáver, un presunto ente del más allá, un vampiro que todas las noches se levanta para beber sangre de los vivientes y que por las noches reposa en su tumba. El escenario es la Inglaterra de finales del siglo 19. En 1892, un grupo de aldeanos exhumaron los restos de un posible vampiro que atraía la enfermedad y la muerte a los ingleses. Hicieron el extraño ritual, como lo indicaba la creencia.

Los comerciales interrumpen el suspenso y mis ojos saltan otra vez hacia Drácula: Lucy ya ha vuelto de su trance y no recuerda nada de lo sucedido. Mina Murray, la prometida de Jonathan Harker, quien permanece preso en el castillo del conde, la socorre y la ayuda a regresar a casa.

Hasta ahora la noche no me promete terror por excelencia. Aunque Drácula ha sido ampliamente alabada por la recreación de la época y por el cuido de los detalles, prefiero al vampiro del libro de Bram Stocker. Esa fue una de las mayores críticas que recibió Bram Stocker’s Drácula: el nombre de la película, que sugiere que será fiel a la obra original. Sin embargo, en el filme tenemos a un ente más romántico, condenado por su amor a Mina, que demoníaco y con ansias de conquistar el mundo, lo que lo caracteriza en el libro.

Aunque prefiero el otro, al escrito antes que al escenificado, me quedo un rato mirando cómo Quincey Morris da su sangre para salvar a su esposa, Lucy, quien está muriendo luego de que el vampiro robó su sangre.

Hannibal (2001) escapó de un hospital de máxima seguridad hace 10 años. El doctor Lecter vive en Italia. Mason Verger, su sexta víctima planea su venganza. Para ello utiliza como señuelo a la agente Clarice Starling, quien tendrá un nuevo encuentro con Lecter, a quien recuerda muy bien.

“Mi vida es suya, daré toda mi sangre para salvarla”, insiste ante el doctor Van Helsing para que haga la transfusión, en una operación que hoy horrorizaría a cualquier médico moderno, por lo rudimentario y mortal del método: una sonda gruesa se incrusta mediante una aguja en la vena de Quincey y al otro extremo, en la de Lucy, sin medidas higiénicas, sin jeringas y sin exámenes de compatibilidad sanguínea.

Como nunca me han gustado las agujas, cambio de canal. Me topo nuevamente a Paris Hilton corriendo despavorida, y mostrado su sostén rojo. El asesino no tarda en alcanzarla, hallarla escondida en un auto e incrustarle una vara en la frente. Recuerdo que a lo largo de la película abunda la sangre y los sonidos de entraña retorcida que se logran al exprimir naranjas en la cabina de grabación de sonidos. Cambio de canal.

Me encuentro con Homero Simpson poseído por el demonio, retorciendo la cabeza de un lado al otro y trepando hasta el techo. Marge toma el teléfono para llamar a su trabajo y decir que ese día su esposo no irá a trabajar. Me río, pero recuerdo que esa noche quiero terror y suspenso, así que vuelvo a cambiar de canal.

Me hallo al vampiro de Inglaterra y las explicaciones científicas de por qué parecía estar vivo. Los pobladores temían ya que al abrir la tumba oyeron un gemido, se encontraron con un cadáver gordo, con las uñas y el cabello crecido y de su boca brotaba sangre.

Me quedo un buen rato en compañía del documental. Parece entretenido. Cuentan lo sucedido: El muerto parecía más gordo porque estaba hinchado gracias a la retención de líquidos que sufren los cadáveres. Ni las uñas ni el cabello habían crecido, sino que la piel se había encogido. La sangre que brotaba de su boca era de él, no había salido a beber sangre ajena, sino que brotaba de su propio cuerpo, por efectos de descomposición. ¿Y el gemido? Los gases se habían acumulado en su pecho y permanecían sellados en el ataúd con el cadáver. Cuando se abría el ataúd, los gases se liberaban y producían un real sonido gutural. “Muy interesante”, digo “increíblemente útil por si un día exhumo un cadáver”. Pero tampoco quiero clases de ciencias cuando ya son casi las 10 de la noche.

Jeeper Creepers, una secuela de tres películas en las que Creeper, una criatura caníbal que se alimenta de órganos que arranca a seres humanos vivos, se despierta cada veintitrés años de su estado de hibernación para saciar su apetito.

“And now, Heeeere’s Johnny!”

Jeepers Creeper ya no esta en la televisión y a las 10 transmiten Bram Stocker’s Drácula en dos canales más. Al parecer, los reyes de la noche son los vampiros. Es mejor serle fiel a uno de ellos y quedarme a ver cómo Mina se enamora de Drácula, la unión de sus sangres que condena a Mina a ser un muerta viviente, la persecución del vampiro y el mayor acto de amor de Mina: terminar de clavarle la estaca de plata en el corazón luego de que el conde le implora “Dame paz”. Y por el bien de él, de ella, de los demás, y como la tradición lo declara, Mina decapita a su amado.

Por mera curiosidad mórbida me quedo a ver lo que sigue. Es otra película que, aunque no siguió al pie de la letra la historia original de Stephen King, fue una bomba en los ochenta, según los críticos de cine. Son casi las doce y mi noche se ilumina con El Resplandor, de Stanley Kubrick.

Desde que la vi por primera vez, una imagen se me grabó para siempre: la escena donde Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson, enloquecido, persigue a su esposa. Wendy está en el baño. Él destroza la puerta con un hacha, con la que de seguro la matará. Y cuando ya no queda mucho por romper, se asoma y le dice, con una expresión demencial: “Here’s Jack” (aquí esta Jack), en alusión a la frase con que The Tonight Show (uno de los programas más longevos de la televisión estadounidense). presentaba a su conductor del momento, Johnny Carson: “And now, Heeeere’s Johnny!”

He esperado toda la noche para ver la escena. Después de que Jack Torrance es abandonado en el laberinto, con el hielo, el frío, la locura y sus ansias de matar, Wendy y Danny escapan, y yo me fui a la cama, con los nervios un tanto alterados, la sensación que buscaba desde el inicio de la noche. Despido el día de brujas y recibo el de los santos con El Resplandor; pero hay que esperar hasta la noche de ese día para declararme satisfecha gracias a Hannibal.

Es importante probar cosas nuevas

Uno podría pensar que alguien como el doctor Lecter no existiría en verdad, hasta que se encuentra con José Luis Calva, el “Poeta caníbal”. Es un mexicano acusado de matar y descuartizar a sus novias.

Según la prensa, es una mezcla de Hannibal Lecter y Norman Blates, protagonista de Psicosis, la célebre obra de Alfred Hitchcock. Calva se daba fama de ser un hombre culto, como Lecter, con dotes para el lenguaje y la poesía y así conquistaba a sus víctimas. Como Blates, tenía una fijación con su madre, le presentaba a todas sus novias y si no le agradaban las mataba.

El “Poeta caníbal” fue arrestado el 8 de octubre, en su domicilio. Escribía poemas donde se autodenominaba alguien importante para Dios, y “el amo de la noche”.

Hannibal Lecter también recodaba a su madre, él mismo cuenta en la película que, como no le gustaba la comida que su madre le daba, al diversificar sus gustos siempre recordaba un consejo que le dio: “Es importante que cada día pruebes cosas nuevas”.

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