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Las Ventanas Rotas

 

En una ponencia sobre las Alianzas Público Privadas, organizada por la Cámara Americana de Comercio, una funcionaria de AID mencionó vagamente un término que me llamó mucho la atención. Se trataba de enfrentar un problema muy serio y destructivo, como lo es la violencia y el crimen, con una solución sencilla y tan obvia que resulta difícil imaginarla.

La “Teoría de las Ventanas Rotas”, como un instrumento para entender el comportamiento vandálico y de crimen, fue propuesto por James Wilson y George Kelling, en un artículo publicado en un periódico estadounidense, incluso antes que yo naciera.



Lunes 19 de noviembre de 2007
Fernando Bautista
redaccion@centroamerica21.com


FERNANDO BAUTISTA

Los criminólogos autores de la mencionada teoría advierten: “Si la primera ventana rota en un edificio no se repara, la gente que rompe ventanas asumirá que a nadie le importa el edificio y por consecuencia romperán más ventanas. Muy pronto el edificio no tendrá ventanas...”

Cuando esa advertencia se traslada a la realidad de una política de seguridad, podemos ver como los pequeños pasos pueden hacer la diferencia en nuestro diario vivir. La teoría respalda la noción de que el crimen es resultado de comportamientos relajados o permisivos de un sistema policial y judicial. Por ende, asume que un esfuerzo por cumplir las leyes de forma más estricta es el ingrediente principal para promover comunidades seguras. En este tema, la impunidad y el ojo pacho ante crímenes “no importantes” son definitivamente ventanas rotas.

En este principio se basó el ex alcalde de la ciudad de Nueva York, y ahora candidato por el Partido Republicano, Rudy Giuliani, en sus esfuerzos para combatir el crimen en una ciudad que era caracterizada por ese problema. El combate de la delincuencia comenzó por cambiar la percepción de la ciudadanía sobre el rol, capacidad y prioridad que tiene el problema para las fuerzas policiales.

Esfuerzos por controlar infracciones leves, como botar basura en las aceras o cruzar la calle donde no hay líneas blancas para peatones, son algunos ejemplos de cómo se pueden abordar temas pequeños que tendrán resultados en los crímenes serios y violentos.

Se debe retomar este ejemplo como un primer paso para generar la percepción de que las leyes se cumplen. La cero tolerancia de la ley a crimines que son, sin exagerar, detestables, puede desalentar este comportamiento destructivo. A veces parece que por más que haga la Policía Nacional Civil, algunos jueces no cooperan en estos casos.

Sin lugar a duda, la medicina más efectiva para detener esta escalada en la violencia es la generación de más y mejores empleos. La educación en esta estrategia es la base para el desarrollo de la persona y la potencialización de sus oportunidades. La educación con valores y con la mirada hacia un futuro de mundo competitivo, van a sacar adelante a nuestro El Salvador. Refresca, sin duda alguna, escuchar noticias de resultados positivos como el incremento del promedio de la nota en la PAES o del acceso de niños y niñas a las escuelas.

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