Suscríbete al Newsletter

Boletín semanal gratis

Google
 
 
 

Los petrodólares y las ideas del presidente Chávez

 

Independientemente de que estemos o no de acuerdo con sus ideas y métodos para propagarlas, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez es hoy por hoy uno de los líderes más influyentes de América Latina. ¿Que lo hace tan persuasivo? Más que la fuerza de sus ideas, es el peso de los petrodólares.



Lunes 19 de noviembre de 2007
Juan Ramón Medrano
Redaccion@centroamerica21.com

 

RAMÓN MEDRANO

¿Pero es acaso negativo, que un presidente de un país ayude a un gobierno o movimiento político amigo? Depende del tipo de ayuda: por que la ayuda de los EE UU a través de la CIA, para entrenar y armar a los contrarrevolucionarios nicaragüenses durante la década 1980-1990, fue claramente rechazada por las mismas fuerzas democráticas estadounidenses y por todos los organismos internacionales y gobiernos democráticos del mundo; pero los 460 millones de dólares de la Cuenta del Milenio, donados recientemente al gobierno de El Salvador, en función del desarrollo de infraestructura y proyectos sociales para las zonas más pobres del norte del país, son sin duda una buena causa y lejos de ser criticada, esta acción es aplaudida por las posiciones democráticas a nivel nacional e internacional.

De la misma manera, no creo que sea negativo que el presidente Chávez done sus petrodólares en función de proyectos de agua, vivienda y salud para las zonas pobres de los países de América Latina, independientemente de que lo haga a través de gobiernos o de partidos políticos amigos. Pero es a toda luz criticable y preocupante para los gobiernos, movimientos y pensadores democráticos de Latinoamérica, que haya manifestado públicamente, que va dedicarse a invertir cerca de 200 millones de dólares en función del desarrollo de “movimientos alternativos”. Especialmente, si tomamos en cuenta las credenciales para sustentar sus posiciones políticas de construcción del socialismo del nuevo siglo, llamadas comúnmente “populistas”, que han sido: cierre de medios de comunicación, represión contra las manifestaciones de calle de la oposición, reformas a la constitución para perpetuarse en el poder, entre otras.

¿Y en qué nos afecta a nosotros la política interna y externa del Presidente Chávez? Bueno, en primer lugar, por que estamos en campaña electoral para las elecciones del 2009, y todo lo que hagan o digan los presidentes Chávez y Ortega, será analizado por los votantes salvadoreños, para valorar lo que haría un posible gobierno de Mauricio Funes y el FMLN.

Existe en este caso una contradicción para el frente: por una parte necesita los dólares que el presidente Chávez podría darles para la campaña o para los movimientos alternativos; por otra, necesita desmarcarse, para no verse afectado por las medidas autoritarias que está tomando el gobierno de Venezuela. Por que en este caso, se les puede aplicar en todo su significado, el proverbio o pensamiento popular: “dime con quien andas y te diré quien eres”.

A pesar de que el Frente ha logrado elegir como candidato a presidente a un periodista de izquierda, y no al tradicional ex comandante o militante radical, a pesar de que las candidaturas a presidente y vicepresidente fueron decididas por la cúpula, evitando los tradicionales pleitos internos; el hecho de no poder desmarcarse de las medidas autoritarias, populistas y exabruptos en política internacional del presidente venezolano, por el interés fundamental en los petrodólares para las próximas campañas electorales, los mete en el mismo costal de los gobiernos socialistas, radicales o populistas, que sobresalen no por los resultados positivos de sus políticas económicas y sociales, sino que por sus polémicas y antidemocráticas medidas autoritarias y centralizadoras.

El FMLN tiene dos grandes anclas que lo pueden volver muy pesado y llevar a perder las elecciones por cuarta vez: en el campo internacional su vinculación a los gobiernos populistas en especial el de Chávez, y a nivel nacional, su quehacer violento y radical.

Ambos casos le permiten al partido de gobierno, realizar una campaña del miedo, sustentada con ejemplos y argumentos de peso.

SUBIR
 
 

  


 

 

© Derechos Reservados 2007