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Día para dar gracias
Para esta nación el día de acción de gracias es el festejo más grande del año, las vastas supercarreteras a lo largo y ancho del país, las terminales aéreas, de autobuses y trenes, estarán llenas de peregrinos con destino a sus lugares de origen para disfrutar de los tradicionales cónclaves familiares.
Reuniones familiares acompañadas de cenas de pavo relleno horneado, servidas con puré de papa, salsa de arándano rojo, vegetales y pastel de calabaza o manzana, junto al vino nouveau francés son la tradición de la cultura estadounidense.
Esa tradicional receta es alterada de cultura a cultura, particularmente en los hogares latinoamericanos el pavo lo servimos con nuestros platos típicos; en la mesa de un salvadoreño generalmente el pavo horneado será servido con arroz, ensalada de legumbres, la salsa hecha del jugo del pavo, horchata y de postre, atole con tamales de elote; algunos hogares ofrecerán tamales de gallina, carne asada o mariscos.
Lunes 19 de noviembre
de 2007
Por Walter Monge-Cruz
waltermonge@comisioncivicademocratica.org
www.comisioncivicademocratica.org
Millones de personas este próximo jueves daremos inicio al fin de semana más largo del año, esto es debido a una tradición acogida en Norteamérica por la cultura anglosajona en 1621.
Al esperado festejo se le ha llamado desde entonces “Thanksgiving Day”, que en español se traduce a Día de Acción de Gracias y en Estados Unidos se celebra el cuarto Jueves del mes de Noviembre, aunque originalmente se hacia el ultimo Jueves. En Canadá se celebra el segundo lunes de octubre.
Según la historia, corroborada por los manuscritos del establecimiento de Plymouth, en 1620 un grupo de colonizadores cristianos ingleses conocidos como “Los Peregrinos”, abordaron el inmenso barco Mayflower en el reino británico y emigraron embarcados en el sueño de un mejor porvenir para sus familias y su país, con destino al nuevo continente, América.
Su travesía por el colosal y muchas veces atroz océano concluiría a finales del otoño, en el mes de noviembre, cuando finalmente desembocaron en la costa de Massachusetts, adonde eventualmente establecerían la colonia llamada Plymouth.
Implacablemente el invierno mostró su rigor y tomo por sorpresa a los peregrinos, los cuales no estaban preparados; la mitad de ellos murieron y los que sobrevivieron fue gracias a la ayuda que los indios Wampanoag, nativos del área, quienes les proporcionaron alimentos y ropa.
Ninguno de los sobrevivientes olvido el gesto de los nativos, quienes les habían salvado las vidas, por lo que en el Otoño de 1961, estando ya establecidos y con una cosecha exitosa, decidieron compartir sus frutos con los indios Wampanoag, la celebración duro por tres días. Los indios agradecidos, le entregaron al gobernador de la colonia cinco venados como regalo, el gobernador de la colonia a la conclusión de la fiesta proclamó: “ Un día de dar gracias al Señor para que podamos de una manera más especial regocijarnos después de haber recogido el fruto de nuestro trabajo ".
Trascendió en 1789 que el primer presidente de Estados Unidos, George Washington, proclamara la fecha como día nacional de Acción de Gracias (Thanksgiving). En 1863, Abraham Lincoln, declararía que la celebración se realizara como fiesta nacional y finalmente en 1941, el congreso federal establecería la fecha como fiesta nacional.
Un gesto humano universal como lo es dar gracias por lo cosechado en un año, rompe las barreras entre los habitantes de una sociedad diversa en razas, culturas, clases sociales, educación, religiones y creencias, lo que produce un acto reflexivo para todos los que vivimos en la nación más poderosa del mundo.
Para esta nación el día de acción de gracias es el festejo más grande del año, las vastas supercarreteras a lo largo y ancho del país, las terminales aéreas, de autobuses y trenes, estarán llenas de peregrinos con destino a sus lugares de origen para disfrutar de los tradicionales cónclaves familiares.
Reuniones familiares acompañadas de cenas de pavo relleno horneado, servidas con puré de papa, salsa de arándano rojo, vegetales y pastel de calabaza o manzana, junto al vino nouveau francés son la tradición de la cultura estadounidense.
Esa tradicional receta es alterada de cultura a cultura, particularmente en los hogares latinoamericanos el pavo lo servimos con nuestros platos típicos; en la mesa de un salvadoreño generalmente el pavo horneado será servido con arroz, ensalada de legumbres, la salsa hecha del jugo del pavo, horchata y de postre, atole con tamales de elote; algunos hogares ofrecerán tamales de gallina, carne asada o mariscos.
Sentados finalmente en la mesa después de impacientes horas de espera porque el pavo se hornee a la perfección, le corresponde al jefe/a del hogar iniciar la ceremonia de dar gracias antes de iniciar el banquete. Uno a uno, los miembros adultos de la familia devotamente dan gracias a Dios por los diferentes éxitos en sus vidas, mientras los niños observan cuidadosamente y aprenden el rito que un día tendrán que dirigir.
Esto me conduce a meditar un poco en muchas cosas que generalmente no están asociadas con el gesto de dar gracias y que en un universo ideal no deseamos experimentar en nuestras vidas pero son inevitables y al profundizar en sus efectos positivos podemos determinar que nos hacen mejores seres humanos.
Nunca o casi nunca he dado gracias o escuchado a alguien dar gracias por las derrotas en la vida, a pesar de que sin ellas no podemos perfeccionar el camino hacia el éxito; por lo general pedimos a Dios que nos evite derrotas y al vivirlas nos preguntamos, ¿por qué suceden y tenemos que vivirlas si somos personas buenas que amamos y obedecemos a Dios?
¿Cómo entender o aceptar que debemos sentirnos agradecidos por todo lo bueno o malo que vivimos y hacemos?
Inevitablemente lo bueno esta sujeto a lo malo como el éxito a la derrota; la risa al llanto; la felicidad a la tristeza; la vida a la muerte.
Agradecer por la vida va mas allá de solo querer existir y evitar la muerte; es a través de una experiencia grave que amenace nuestra vida cuando aprendemos a apreciarla más, por lo tanto, ¿deberíamos agradecer esa experiencia casi fatal?
Tener que llorar y sentirse triste por la partida temporal de un ser a quien queremos, nos hace apreciar mas el valor de esa persona, de manera que al verla nuevamente le demostramos que la queremos muchas veces mas de lo que originalmente manifestamos, entonces, ¿deberíamos dar gracias por esa separación que en realidad nos acerco mas?
¿Obedecemos las reglas de la vida sin haber experimentado las consecuencias de haberlas roto alguna vez?
Dar amor es una regla cristiana elemental, pero ¿cuantas veces la hemos roto? y únicamente después de experimentar el odio al prójimo concluimos que es más satisfactorio amar.
¿Ofendimos e irrespetamos alguna vez a quienes más amamos? ¿Un cónyuge, un padre, una madre, hermanos, hijos, amigos?
Habemos quienes lo hemos hecho y al reconocer el daño ocasionado aprendemos a ser humildes, a pedir perdón sinceramente, lo que produce el reestablecimiento de valores humanos que nos fortalecen y conducen a ser mejores.
Agradecer por las experiencias que nos causaron tristeza, dolor, desconsuelo, será parte integral del rito de acción de gracias este próximo Jueves en mi cena en la Iglesia, porque, me hace valorar mucho en lo que significa alcanzar la dicha de haber aprendido de mis errores para crecer como ser humano.
Ser parte de una celebración de esta magnitud en esta sociedad lejos de mi país, me hace reconocer que los motivos por los cuales tuve que abandonarlo no fueron del todo malos, porque sin la pobreza que me obligó a hacerlo no hubiese tenido la oportunidad de dejar de ser pobre aunque jamás sea rico.
Imborrable permanece en la historia la travesía de los peregrinos de Plymouth, quienes por medio de la adversidad lograron fundar una nación como la es esta.
Dar gracias por el trabajo, el techo, la comida, la salud, la educación, la familia son la base del discurso de oración en los hogares estadounidenses.
Observar la bondad de nuestro creador para darnos la capacidad de entender la adversidad, es nuestra prueba como creyentes para sentirnos agradecidos por todo lo bueno y malo que vivimos y hacemos.
Vivir nuestra vida aceptando que todo tiene un propósito positivo nos hará vencer mucho más rápido lo que es malo.
Admitir que Dios gobierna nuestras vidas y aceptar su divina guía ha sido la mejor decisión en mi vida, él nos provee de todo lo que necesitamos y muchas veces nos da mas de lo que merecemos.
Con Fe y devoción a su llamado nunca nos hará falta nada, así las oraciones en cada mesa serán escuchadas y los agradecimientos compartidos.
Invito a quienes tienen una actitud diferente con respecto a la adversidad a que reflexionen en el hecho de que sin ella no somos capaces de ser mejores, por lo que es necesario vivirla.
Omitir dar gracias por las lagrimas derramadas debido al desconsuelo de la humillación, la traición, el desprecio, la soledad u otras experiencias negativas, seria una aberración de mi parte, ya que a través de ellas es que Dios me acercó a él y hoy le doy gracias por haberme rescatado y convertido en una persona mejor. Ese es mi principal motivo de agradecimiento este próximo día de acción de gracias: Dios en mi espíritu.
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