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Moda: sexo, dinero, identidad y prejuicio
CentroamericaModa no trajo solo ropa, maquillaje y joyas, sino un recordatorio del polémico mundo que habitan quienes siempre están rodeados de cuerpos hermosos, personalidades famosas, estereotipos y juicios de valor. Una de las más grandes críticas a la moda es su carácter efímero, y su aparente relación con la superficialidad y la vanidad.
Sin embargo, hay teorías y estudios que afirman que quienes siguen la moda al pie de la letra se debaten entre la dicotomía de expresar su interior y seguir lo que dicta la actualidad. Afirman que detrás de lo superfluo existe un lenguaje expuesto para descifrar, y una lucha campal por la supervivencia en estos tiempos modernos del culto al cuerpo, la tecnología y las megalópolis.
Lunes 26 de noviembre de 2007
Georgina Vanegas
gvanegas@centroamerica21.com
“Las malvadas hijas de Eva”
“La gente cree que sos cabeza hueca porque te gusta verte bella”, opina Rebecca Iraheta, señorita El Salvador 2006 y modelo de la pasarela de CentroamericaModa, evento celebrado la semana pasada, en El Salvador. “ Pero a uno no le debe importar, uno aprende a que eso no le afecte, a no tomarlo en cuenta. Si la gente quiere hablar, que hable. No tiene nada de malo estar bella”, agrega.
Sin embargo, este prejuicio no es exclusivo de esta época. Desde sus comienzos, la moda fue asociada con “lo femenino”, y por tanto, con “consideraciones frívolas o estúpidas que suelen asociarse con la mujer”, según lo afirma la socióloga Joanne Entwistle, en su libro El cuerpo y la moda: Una visión sociológica.
“Por inferencia, condenar a la moda como algo trivial, absurdo y banal ha supuesto la condena implícita de las mujeres y de la cultura de la mujer”, afirma.
Mas, este no ha sido el único prejuicio del que la mujer ha sido sujeta, si le gusta estar a la moda; peor aún, si es modelo de pasarela. “La gente piensa que las modelos son damas de compañía, que son fáciles”, cuenta Jennifer Gómez, modelo de CentroamericaModa Fashion Week.
Este pensamiento podría tener raíces muy antiguas, en el siglo XVIII. Según la autora, la moda era considerada como una señal de debilidad de la carne, de laxitud moral, como una preferencia de “las malvadas hijas de Eva” que “se ocultan tras falsos adornos y utilizan su belleza y encantos para conducir a los hombres hacia su destrucción”.
Sin embargo, no es falso que tanto a modelos como a diseñadores de moda les guste la ropa sexy. “ Me encanta vestir a la mujer, que se vea sexy, moderna y chic. La mujer es una musa, creo que somos muy bellas”, opina Rosa Villacorta, joven diseñadora salvadoreña, ganadora del primer lugar en la categoría diseñador Junior de Fashion Night by Colombia 2005.
No solo con la ropa puede crearse este efecto, sino también con el maquillaje, según la estilista guatemalteca Mónica González. “El maquillaje es una expresión. Puedes maquillar con cara de susto, de tristeza o de sensualidad. Sirve para darle brillo y elegancia al rostro”.
Según los estudios, esta connotación sexual comenzó en la antigüedad, con la necesidad de diferenciación de los sexos. Así, se puso mayor énfasis en rasgos distintivos de la mujer, como el maquillaje; y se resaltaron cintura y senos. Con esto vendría implícita una carga sexual, al poner al descubierto partes del cuerpo que antes estaban escondidas, porque su exposición era objeto de la condena de la sociedad y de la iglesia, en especial.
En la pasarela de CentroamericaModa Fashion Week , los asistentes observaron muchos escotes pronunciados, minifaldas que dejaban ver piernas torneadas, espaldas descubiertas y zapatos de taco alto. Pasó mucho tiempo antes de que las mujeres pudieran pavonearse por las calles y las pasarelas, mostrando orgullosas los atributos de su femineidad.
Considerando lo anterior, según Entwistle, “no es de extrañar que la moda esté obsesionada con el sexo, (ya que) es un sistema simbólico vinculado con la expresión de la sexualidad en tanto la conducta sexual (incluyendo la atracción erótica) como en la identidad de género”.
El lenguaje de la moda
Todo esto hace pensar que la moda, más que un mero capricho de la superficialidad, es un lenguaje. Una de las teorías más modernas sobre los estudios de la moda lo afirma: “(la moda como lenguaje admite que) la ropa y otros adornos se pueden llevar por razones instrumentales o para protegerse, pero también forman parte de una cultura expresiva de una comunidad. De ello se deduce que si la moda es un aspecto expresivo o comunicativo de la cultura humana, es porque de algún modo ha de ser significativa”.
Pero si la moda es una forma de expresión, ¿Qué comunicamos con ella? Este reportaje no pretende dar respuestas definitivas, sino mostrar líneas directrices que aún están en discusión por los antropólogos y sociólogos. En este ejercicio, puede mencionarse que la moda es una expresión de diversas subculturas, como la juvenil.
Moda y juventud
Según la autora del libro El cuerpo y la Moda , hay diversos estilos de vestir provenientes de verdaderos movimientos sociales, adoptados por los jóvenes, como el rocker o el punk . La autora sugiere que ahora la moda es llevada de la calle a las pasarelas. ¿Y por qué inspirarse en los jóvenes? ¿Por qué los jóvenes son los dueños de la pasarela? ¿Por qué en cada modelo vemos un cuerpo joven y la mayoría de los diseños son pensados para gente joven?
“ La juventud es más extravagante, entonces la moda también puede ser más extravagante, enseñar más, ser más sexy. Una señora puede ponerse ropa sexy, pero no mucha gente se atreve”, opina Vanesa Messeguer, diseñadora costarricense que mostró sus diseños en Fashion Week.
“La moda no está solo para la juventud, pero los jóvenes son quienes dan la pauta”, según la diseñadora Villacorta.
“La juventud, sin duda, es la protagonista. Hay jóvenes modelos y diseñadores. Han arrancado con la vanguardia, la trasgresión, y la creatividad”, dice José Luis Callejo, coordinador general de Fashion Week.
El comunicador Jesús Martín Barbero dijo en su más reciente visita a El Salvador que eran los jóvenes quienes eran lanzados a probar lo nuevo, los adultos los ponían por delante, para que ellos fueran quienes observaran, se equivocaran, probaran. Los jóvenes, según Barbero, son “quienes experimentan de manera más cruda los cambios de época”.
Y los cambios de época podrían verse de forma más evidente, a través de la moda, así tenemos las cabelleras largas y los pantalones de grandes campanas de los sesenta; los peinados altos y alborotados, los pantalones muy entallados, las blusas flojas y los accesorios grandes de los ochenta. Ahora, en los 2000 los jóvenes también afrontan las implicaciones de las sociedades modernas.
Modernidad y movilidad social
Para Roberto Ramos, de 24 años, una de sus motivaciones para incursionar en el mundo del modelaje fue que “es lo que más se vende”. Según Ramos, “El Salvador, por ser un país consumista, tiende a estar a la moda y las personas tendemos a fijarnos en cosas extranjeras, a estar siempre in ”.
El consumismo ha sido precisamente uno de los más grande aliados de la moda. Según Joanne Entwistle “la moda no solo se refiere a la producción de algunos estilos de élite o populares, sino también a la producción de ideas estéticas que sirven para estructurar la percepción y el consumo de estilos”.
La moda, por tanto, no podría sobrevivir en las sociedades donde no existe la movilidad social, tal como lo afirma la socióloga.
Para Roberto, lo mejor de ser modelo son los beneficios que se obtienen y que podrían llevar a una movilidad social: “las prestaciones, la plata, la gente te conoce si vas a algún lugar y hay más oportunidades de salir del país y conocer otros lugares”.
Por otra parte, no puede desligarse la moda de la idea de modernidad, como ya lo advierte el joven modelo: “Estar siempre ‘in' es estar actualizado, checar los programas, estar enterado de lo más nuevo”. Y es que la socióloga ya lo expresa: “La moda también forma parte de la experiencia moderna porque es esencial para experimentar la sociedad moderna, el vestir es una ‘técnica de supervivencia' en una metrópolis que te pone en contacto con lo desconocido”.
Rechazo al anonimato
Jesús Martín Barbero ha dicho que una de las características de las metrópolis es el anonimato: nadie se conoce, nadie es diferente al otro. En este sentido, “el anonimato aumenta la importancia que se le concede a la imagen”, según la socióloga. A partir de esta idea, afirma que desde la Europa del siglo XIX surgieron dos ideas sobre la moda: acoge el deseo de imitar a los demás (un grupo específico entre toda esa ciudad donde impera el anonimato) y el de la diferenciación personal (lo que visto expresará quién soy).
Estas ideas siguen vigentes en la actualidad. “Cuando modelas, interpretas al personaje que portas, es como actuar”, manifiesta Rebecca Iraheta. Por otra parte, la diseñadora Messeguer dice que “a la vez de ser diseñadora, soy bailarina, entonces mi arte lo expreso tanto en mi ropa como en mi baile.
La modelo Jennifer Gómez, quien, por un lado, la noche del 20 de noviembre representó al agua, con un vestido largo y turquesa de la diseñadora Messeguer, dice que con su forma de vestir también expresa su forma de ser; y el modelo Roberto Ramos dice expresar su manera de actuar.
“La ropa en el mundo moderno está preparada para hacer frente a esta ambivalencia”, sostiene Entwistle, “aunque la moda no ofrece soluciones simbólicas permanentes, solo temporales”. |