Amadeo Hernández salió de El Salvador en agosto
de 1986, con la esperanza de dejar atrás la pobreza y la
situación difícil del conflicto armado. Tomó
su carro y recorrió todos los kilómetros hasta Los
Ángeles, California. Su esposa y sus tres hijos habían
quedado en El Salvador con la esperanza de las remesas y que un
día se encontrarían con él.
Cuando llegó, comenzó a trabajar en una hacienda
ganadera. Fue bastante duro al principio, pero en poco tiempo,
ya estaba más estable económicamente y ayudaba a
su familia. Actualmente, ha logrado establecer su negocio y además
trabaja con una empresa constructora. Parecía que todo
estaba bien.
Un día, había logrado
ahorrar lo suficiente para llevar a su madre, doña Bernardina,
a pasar las festividades de fin de año junto a su familia.
En el viaje era acompañada por su esposo. Era la primera
vez que ambos visitaban Estados Unidos, por lo que uno de los
hermanos de Amadeo decidió llevarlos a conocer los casinos
de las Vegas.
Era un viaje familiar, donde todos andarían disfrutando
de los casinos y conociendo la zona. Se encontraban en un casino,
cuando de repente la perdieron de vista. La vieron por última
vez en el casino “Nevada Landing”, que se encuentra
a la entrada de la ciudad. Doña Bernardina desapareció
misteriosamente del lugar en enero de 2001.
Según explica Amadeo, pudo haberse desesperado por la gran
cantidad de personas y su primer impulso fue salir del lugar.
Amadeo junto a su familia y amigos emprendió una búsqueda
incansable por toda la zona, buscando ayuda de las autoridades
competentes que muchas veces les cerraron las puertas.
Siete meses después, doña Bernardina fue encontrada
muerta, en el desierto de Arizona. Los exámenes médicos
indicaron que ella estaba padeciendo de Alzheimer. A pesar de
no haber podido hacer nada más por su madre, no pudo quedarse
de brazos cruzados. Sintió la necesidad de hacer algo para
evitar que situaciones como estas se repitan.
La desesperación, la catarsis y un libro
Ese tiempo fue muy duro para Amadeo y pudo darse cuenta de las
penurias que su madre pasó. Como una forma de desahogo
y transmisión de esa experiencia, Amadeo decide escribir
el libro “En busca de Bernardina”.
Este libro relata esa extensa e incansable
travesía, ese ir y venir, entre las autoridades locales
y estatales de Nevada y California, con el fin de tener información,
pero sobre todo encontrar a doña Bernardina.
“Lo que yo quiero es darle a conocer al mundo esta tragedia
para que no se repita en otras personas y a la vez para recuperar
esos valores que hoy en día se han perdido, por ejemplo
en muchos hogares hay muchos hijos que no valoran ni respetan
a sus padres”, expresa Amadeo
Hasta el momento, parece que ha logrado su objetivo. Cuenta Amadeo
que un señor mexicano, había leído el libro
y lo conmovió tanto que después de 10 años
de no haber llamado, ni enviado nada para su madre; al terminar
el libro, el mexicano llamó a su madre y le hizo llegar
ayuda económica. “El señor estaba muy agradecido
y al escuchar eso sentí una gran satisfacción”,
expresa.
Hasta el momento, Amadeo, ha vendido aproximadamente unas 2000
copias. “Las personas que lo han leído me llaman
diciéndome que esta tragedia les ha cambiado sus vidas
y esa es la mayor satisfacción”, dijo.
La fundación en memoria de Bernardina
Cuando doña Bernardina desapareció,
Amadeo la buscó en hospitales, refugios, asilos, y hasta
en la Cruz Roja. La sorpresa de Amadeo fue darse cuenta que algunos
refugios están llenos de ancianos y la mayoría de
ellos han sido abandonado por sus familiares.
“Al imaginarme a mi madre durmiendo en las calles, pidiendo
comida y conforme fui recorriendo asilos y refugios para desamparados
pude darme cuenta de las necesidades y abusos que sufren los adultos
mayores”, cuenta Amadeo.
La esperanza de Amadeo era encontrarla al menos en uno de los
refugios que proporcionan satisfacción a las necesidades
básicas. Después de buscar durante siete meses y
once días, todos en vano, Amadeo juró buscar nuevos
modos de ayudar a los adultos mayores que han caído en
pobreza, soledad y que se encuentran en estos refugios o peor
aun, en las calles.
Es así, como, tras la experiencia tan fuerte vivida con
su madre, decide buscar un paliativo para otros adultos mayores,
en condiciones similares y crea la Fundación Bernardina,
en memoria de su madre.
Desde el 31 de agosto de este año Fundación Bernardina
ha comenzado a ayudar a algunas personas mayores con el único
fin de proporcionales una mejor condición de vida y darles
atención necesaria.
Esperanza para los ancianos abandonados
Don Oscar Hernández, un adulto mayor que había sido
abandonado, sintonizaba una radio donde Amadeo había sido
invitado para hablar del proyecto. Don Oscar se comunicó
de inmediato con él. Amadeo lo visitó para evaluar
sus necesidades e inclusive la semana pasada, que se celebró
el Día de Acción de Gracias, Fundación Bernardina
estuvo ahí para brindarle, un techo, comida y amor.
Hasta el momento Fundación Bernardina está implementando
el programa “Luz de Esperanza”, que tiene como objetivo
brindar una atención integral a las personas de 60 años
y más que viven en abandono, llevando una respuesta concreta
a las necesidades que tengan.
La fundación cuenta con alrededor de 50 colaboradores bajo
la dirección de Amadeo. A pesar de que aún no han
establecido un centro de operaciones, la fundación está
pendiente de la población adulto mayor. Además,
tienen relación con otras organizaciones y es así
como los llevan a estas para que les den la ayuda necesaria.
Amadeo, cuenta que con la situación actual que se está
viviendo en Estados Unidos por la condición migratoria
de las personas, han aumentado los niveles de abandono de los
ancianos. “Ya sea por el desempleo, por la persecución
que se le hacen a los indocumentados, por tantas cosas, hay quizá
solo en el centro de Los Ángeles unas cien personas que
necesitan ayuda”, comenta.
Y es que para Amadeo la escena de adultos mayores viviendo en
los puentes de las autopistas, las calles del centro de Los Ángeles,
y el parque McArthur, es intolerable.
Es así como están ayudando a los ancianos que viven
en los puentes. Don Carlos, es un señor de 62 años,
sus hijos lo abandonaron y ahora vive bajo un puente, además
perdió su vista recientemente. Fundación Bernardina
le está dando ayuda y ha mejorado sus condiciones de vida.
Un proyecto transnacional
La Fundación Bernardina pretende dar atención integral
en diversas áreas: legal, laboral, espiritual, salud y
cultural. Para ello han comenzado tocando algunas puertas para
buscar financiamiento, ya que es el mayor obstáculo que
tienen como organización.
“En este momento estamos realizando eventos para recaudar
fondos y estamos en espera de que el Gobierno Federal nos apruebe
como una organización sin fines de lucro. Cuando se nos
apruebe podremos recibir donaciones y extender un recibo para
que los donantes lo puedan declarar en sus impuestos”, explica
Amadeo.
Y es que el corto tiempo que llevaban funcionando, les obstaculiza
un poco conseguir el financiamiento correspondiente para llevar
a cabo sus metas. A pesar de ello, la Comunidad Salvadoreña
de Los Ángeles ha estado muy de cerca, colaborando con
la organización.
La fundación tiene como objetivo principal en unos ocho
años, haber logrado abrir al menos cinco centros de ayuda
a adultos mayores, en diferentes Estados y además colaborar
con los ancianos que se encuentran en El Salvador. Para ello solicitarán
la ayuda del Gobierno y de empresarios salvadoreños.
Por el momento con la venta de los libros de Amadeo, “En
busca de Bernardina”, está financiando la organización.
El autor donó 500 ejemplares, además del 20 por
ciento de cada una de sus ventas para la Fundación.
“Obtener los fondos necesarios para establecer un refugio
que proporcionará un lugar decente y la atención
necesaria a sus asistentes, es nuestra meta principal, asi sentiré
que la semilla que mi madre sembró está dando sus
buenos frutos”, dice Amadeo.