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Amadeo Hernández

Fundación Bernardina: “La semilla que dejó mi madre, está dando sus buenos frutos”


Fundación Bernardina es una organización sin fines de lucro que pretende ayudar a los adultos mayores de Los Ángeles y tiene planes de expandirse a otros Estados, inclusive a El Salvador. Esta organización fue fundada este año por Amadeo Hernández, tras haber perdido a su madre en un casino de las Vegas.



Lunes 26 de noviembre de 2007
Teresa Andrade
teresa.andrade@centroamerica21.com


Amadeo Hernández salió de El Salvador en agosto de 1986, con la esperanza de dejar atrás la pobreza y la situación difícil del conflicto armado. Tomó su carro y recorrió todos los kilómetros hasta Los Ángeles, California. Su esposa y sus tres hijos habían quedado en El Salvador con la esperanza de las remesas y que un día se encontrarían con él.

Cuando llegó, comenzó a trabajar en una hacienda ganadera. Fue bastante duro al principio, pero en poco tiempo, ya estaba más estable económicamente y ayudaba a su familia. Actualmente, ha logrado establecer su negocio y además trabaja con una empresa constructora. Parecía que todo estaba bien.

Lugar en el que fue encontrada muerta Bernardina

Un día, había logrado ahorrar lo suficiente para llevar a su madre, doña Bernardina, a pasar las festividades de fin de año junto a su familia. En el viaje era acompañada por su esposo. Era la primera vez que ambos visitaban Estados Unidos, por lo que uno de los hermanos de Amadeo decidió llevarlos a conocer los casinos de las Vegas.

Era un viaje familiar, donde todos andarían disfrutando de los casinos y conociendo la zona. Se encontraban en un casino, cuando de repente la perdieron de vista. La vieron por última vez en el casino “Nevada Landing”, que se encuentra a la entrada de la ciudad. Doña Bernardina desapareció misteriosamente del lugar en enero de 2001.

Según explica Amadeo, pudo haberse desesperado por la gran cantidad de personas y su primer impulso fue salir del lugar. Amadeo junto a su familia y amigos emprendió una búsqueda incansable por toda la zona, buscando ayuda de las autoridades competentes que muchas veces les cerraron las puertas.

Siete meses después, doña Bernardina fue encontrada muerta, en el desierto de Arizona. Los exámenes médicos indicaron que ella estaba padeciendo de Alzheimer. A pesar de no haber podido hacer nada más por su madre, no pudo quedarse de brazos cruzados. Sintió la necesidad de hacer algo para evitar que situaciones como estas se repitan.

La desesperación, la catarsis y un libro


Ese tiempo fue muy duro para Amadeo y pudo darse cuenta de las penurias que su madre pasó. Como una forma de desahogo y transmisión de esa experiencia, Amadeo decide escribir el libro “En busca de Bernardina”.

Portada del libro de Amadeo Hernández, en el que relata la tragedia de su madre y de su familia

Este libro relata esa extensa e incansable travesía, ese ir y venir, entre las autoridades locales y estatales de Nevada y California, con el fin de tener información, pero sobre todo encontrar a doña Bernardina.

“Lo que yo quiero es darle a conocer al mundo esta tragedia para que no se repita en otras personas y a la vez para recuperar esos valores que hoy en día se han perdido, por ejemplo en muchos hogares hay muchos hijos que no valoran ni respetan a sus padres”, expresa Amadeo

Hasta el momento, parece que ha logrado su objetivo. Cuenta Amadeo que un señor mexicano, había leído el libro y lo conmovió tanto que después de 10 años de no haber llamado, ni enviado nada para su madre; al terminar el libro, el mexicano llamó a su madre y le hizo llegar ayuda económica. “El señor estaba muy agradecido y al escuchar eso sentí una gran satisfacción”, expresa.

Hasta el momento, Amadeo, ha vendido aproximadamente unas 2000 copias. “Las personas que lo han leído me llaman diciéndome que esta tragedia les ha cambiado sus vidas y esa es la mayor satisfacción”, dijo.

La fundación en memoria de Bernardina


Bernardina, fuente de inspiración para ayudar a otros adultos mayores

Cuando doña Bernardina desapareció, Amadeo la buscó en hospitales, refugios, asilos, y hasta en la Cruz Roja. La sorpresa de Amadeo fue darse cuenta que algunos refugios están llenos de ancianos y la mayoría de ellos han sido abandonado por sus familiares.

“Al imaginarme a mi madre durmiendo en las calles, pidiendo comida y conforme fui recorriendo asilos y refugios para desamparados pude darme cuenta de las necesidades y abusos que sufren los adultos mayores”, cuenta Amadeo.

La esperanza de Amadeo era encontrarla al menos en uno de los refugios que proporcionan satisfacción a las necesidades básicas. Después de buscar durante siete meses y once días, todos en vano, Amadeo juró buscar nuevos modos de ayudar a los adultos mayores que han caído en pobreza, soledad y que se encuentran en estos refugios o peor aun, en las calles.

Es así, como, tras la experiencia tan fuerte vivida con su madre, decide buscar un paliativo para otros adultos mayores, en condiciones similares y crea la Fundación Bernardina, en memoria de su madre.
Desde el 31 de agosto de este año Fundación Bernardina ha comenzado a ayudar a algunas personas mayores con el único fin de proporcionales una mejor condición de vida y darles atención necesaria.

Esperanza para los ancianos abandonados


Don Oscar Hernández, un adulto mayor que había sido abandonado, sintonizaba una radio donde Amadeo había sido invitado para hablar del proyecto. Don Oscar se comunicó de inmediato con él. Amadeo lo visitó para evaluar sus necesidades e inclusive la semana pasada, que se celebró el Día de Acción de Gracias, Fundación Bernardina estuvo ahí para brindarle, un techo, comida y amor.

Hasta el momento Fundación Bernardina está implementando el programa “Luz de Esperanza”, que tiene como objetivo brindar una atención integral a las personas de 60 años y más que viven en abandono, llevando una respuesta concreta a las necesidades que tengan.

La fundación cuenta con alrededor de 50 colaboradores bajo la dirección de Amadeo. A pesar de que aún no han establecido un centro de operaciones, la fundación está pendiente de la población adulto mayor. Además, tienen relación con otras organizaciones y es así como los llevan a estas para que les den la ayuda necesaria.

Amadeo, cuenta que con la situación actual que se está viviendo en Estados Unidos por la condición migratoria de las personas, han aumentado los niveles de abandono de los ancianos. “Ya sea por el desempleo, por la persecución que se le hacen a los indocumentados, por tantas cosas, hay quizá solo en el centro de Los Ángeles unas cien personas que necesitan ayuda”, comenta.

Y es que para Amadeo la escena de adultos mayores viviendo en los puentes de las autopistas, las calles del centro de Los Ángeles, y el parque McArthur, es intolerable.

Es así como están ayudando a los ancianos que viven en los puentes. Don Carlos, es un señor de 62 años, sus hijos lo abandonaron y ahora vive bajo un puente, además perdió su vista recientemente. Fundación Bernardina le está dando ayuda y ha mejorado sus condiciones de vida.

Un proyecto transnacional


La Fundación Bernardina pretende dar atención integral en diversas áreas: legal, laboral, espiritual, salud y cultural. Para ello han comenzado tocando algunas puertas para buscar financiamiento, ya que es el mayor obstáculo que tienen como organización.

“En este momento estamos realizando eventos para recaudar fondos y estamos en espera de que el Gobierno Federal nos apruebe como una organización sin fines de lucro. Cuando se nos apruebe podremos recibir donaciones y extender un recibo para que los donantes lo puedan declarar en sus impuestos”, explica Amadeo.

Y es que el corto tiempo que llevaban funcionando, les obstaculiza un poco conseguir el financiamiento correspondiente para llevar a cabo sus metas. A pesar de ello, la Comunidad Salvadoreña de Los Ángeles ha estado muy de cerca, colaborando con la organización.

La fundación tiene como objetivo principal en unos ocho años, haber logrado abrir al menos cinco centros de ayuda a adultos mayores, en diferentes Estados y además colaborar con los ancianos que se encuentran en El Salvador. Para ello solicitarán la ayuda del Gobierno y de empresarios salvadoreños.

Por el momento con la venta de los libros de Amadeo, “En busca de Bernardina”, está financiando la organización. El autor donó 500 ejemplares, además del 20 por ciento de cada una de sus ventas para la Fundación.

“Obtener los fondos necesarios para establecer un refugio que proporcionará un lugar decente y la atención necesaria a sus asistentes, es nuestra meta principal, asi sentiré que la semilla que mi madre sembró está dando sus buenos frutos”, dice Amadeo.

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