
El muñeco de cuerda
Verdad histórica: Salvador Sánchez Cerén,
el Comandante Leonel González, en su discurso de toma de
posesión como Coordinador General del Partido Político
FMLN, pronunciado el 16 de Diciembre 2001, en el local de ATCEL,
en su parte final dijo: “Apoyamos y somos solidarios con
la FARC”.
Otra verdad: además perteneció a las FPL, organización
guerrillera que realizó innumerables violaciones a la ley,
entre ellas asesinatos, extorsiones, secuestros.
Lunes 26 de noviembre de 2007
Luis Gómez Zárate
(Miembro Fundador del Foro Permanente por la Libertad)
redaccion@centroamerica21.com
Recordemos el secuestro del ingeniero Mauricio Borgonovo,
mi amigo personal, empresario, y en el momento de su secuestro,
se desempeñaba como Canciller de la República. Las
FPL exigieron su rescate en dólares a sabiendas que lo asesinarían,
y entregaron su cadáver vistiendo un saco, sin camisa y con
una corbata al cuello, lanzándolo a un predio baldío
el 10 de mayo, día que los salvadoreños celebramos
el Día de la Madre.
Mandato constitucional: El artículo 151 de la Constitución
establece los requisitos para ser elegido Presidente de la República,
siendo el principal la moralidad notoria.
Análisis: Las FARC, es un grupo reconocido mundialmente como
terrorista y, además, uno de los mayores traficantes de drogas.
Por eso el lector debe hacerse la siguiente pregunta: ¿Por
qué un partido político autorizado por nuestras leyes,
da apoyo y solidaridad a una organización terrorista de Colombia,
las FARC, que asesinan, secuestran y venden droga en el mundo, violando
con estos apoyos nuestra Constitución de la República?
Todos los comandantes y milicianos del FMLN tienen señalamientos
graves por las acciones que realizaron y que llevan a cabo; recordemos
al que colocó una bomba cónica en el techo del vehículo
del Doctor Roberto García Alvarado, ex Fiscal General, este
mismo miliciano le propició el tiro de gracia, al doctor
Antonio Rodríguez Porth.
Con todo el historial que los comandantes tienen en su haber, decidieron
preparar, desde hace 3 años, a un personaje funesto, para
lanzarlo como precandidato presidencial, quien se ha caracterizado
por ser un cazador de noticias, las que distorsiona para presentar
una mala imagen del Gobierno y del sector empresarial, fomentando
además, con sus comentarios, el odio de clases en las sociedad,
presentándose además como víctima.
Esta precandidatura presidencial es el premio que el FMLN le otorga
a su docilidad, sumisión, obediencia, convirtiéndose
en esta forma en un muñeco de cuerda de los comunistas, especialmente
de los chavistas, por que hoy día estos son los que subsidian
los partidos comunistas en América Latina, incluyendo El
Salvador; por eso Caracas, se convierte actualmente, como antes
lo fue la Habana, en una fuente de fortuna, a donde peregrinan los
comunistas en busca de órdenes, logística y sobre
todo petrodólares para crear desestabilización, como
lo están pretendiendo hacer hoy los acomodados comandantes.
Contra esta perversa estrategia, de expansión comunista,
es que hay que alzarse con toda la convicción y la energía
que produce el amor a la libertad.
Por eso el Movimiento PRO–PATRIA, del cual soy coordinador
general, nos hemos propuesto hacer conciencia al pueblo de que “llegó
la hora” de ser salvadoreños de cuerpo entero, comprometidos
con la libertad, porque no son los partidos políticos, ni
los funcionarios del Estado quienes sufrirán las consecuencias
del establecimiento de un régimen comunista, sino los salvadoreños.
En nuestro El Salvador, hemos sufrido dos embestidas armadas y criminales
de los comunistas, bajo el disfraz de farabundistas, 1932 y 1980,
pero fueron derrotados por la unión de los salvadoreños
con el soldado, para quien la libertad es un dogma que nace junto
con sus emblemas e insignias.
Por este principio de libertad, se ha luchado constantemente desde
el inicio de la humanidad, y en nuestro El Salvador han surgido
cientos de patriotas, con un solo imperativo, la defensa de ese
principio.
Quiero recordar una frase que dice: No hay nada más precioso
que ofrendarse en la defensa de la Patria, ni más noble que
persistir en la lucha por conservarla.
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