La necesidad que tenemos los ciudadanos de escuchar las
propuestas de los candidatos es decisiva a la hora de elegir por
quien votar. Más que las pautas en televisión o
los postes pintados de colores, lo que debería motivar
los votos son las ideas y las propuestas de los diferentes partidos.
El debate es indiscutiblemente un potencial subutilizado en nuestro
país. Cuando elevemos el debate a una necesidad en la política
estaremos elevando el nivel y la calidad de nuestra democracia.
Lunes 26 de noviembre de 2007
Fernando Bautista
redaccion@centroamerica21.com
En el quehacer legislativo, el debate se convierte en una herramienta
sumamente importante ya que define la postura de un diputado o
una diputada, y trata de explicar la razón de sus votos
y decisiones. Aunque muchas veces la transmición por cable
en el canal 3 de las sesiones plenarias nos pone a dormir, inclusive
a los aficionados del acontecer político, es un importante
medio para conocer las diferentes propuestas y actitudes políticas.
La selección y uso de palabras y el tono con el cual se
utilizan tienen un significado muy fuerte en un discurso. Es importante
saber interpretarlas y más aun, es importante hacer el
analisis de fondo que nuestra democracia se merece.
Un debate es más que un intercambio de ideas, es una forma
de persuadir al ciudadano de una posición o de la otra.
Desde el punto de vista de un candidato o una candidata, es una
oportunidad perfecta para demostrar dominio de los temas, capacidad
para dialogar y mostrar al electorado un poco más de su
carácter y temperamento.
Si el electorado está cansado de un discurso confrontativo,
acusatorio y nada propositivo, el debate pondrá en evidencia
estos factores si un candidato solamente esto nos ofrece. El estilo
de cada candidato o candidata es evidente en un debate y seremos
el público quienes haremos las conclusiones en cuanto a
la accesibilidad de la persona y la conveniencia de estos en un
cargo.
Debemos tomar en cuenta que un detabe puede llegar a ser un factor
que hace, o deshace, un apoyo de la ciudadania hacia una oferta
electoral. ¿Estaremos listos para aprovechar esta oportunidad?
Vemos en muchas democracias la importancia de un debate público
y civilizado. En países como Guatemala se ha utilizado
como una plataforma para dialogar sobre las ideas en un entorno
electoral complicado. En los Estados Unidos se utiliza como una
herramienta necesaria para que los ciudadanos hagan un análisis
comparativo de las opciones y, sobre esto, tomen sus decisiones.
En un debate es fácil caer en la trampa de criticar y asignarle
la culpa al gobierno o al partido de turno. Es muy difícil,
en cambio, demostrar la capacidad para gobernar, para esto los
partidos deberán hacer propuestas concretas en sus planes
de gobierno. El debate puede ser la clave para descifrar las tantas
consignias electorales y lemas de campaña que nos bombardean
las maquinarias electorales. En un debate, son las propuestas
y la ciudadanía los principales actores, dejando afuera
al ruido electorero y proselitista.
La democracia es mucho más que emitir el sufragio una vez
cada cinco años; la democracia es hacer patria, es opinar,
es dialogar, es construir, y es nuestro deber como salvadoreños
hacerla valer. Reto a los candidatos y a las candidatas de todos
los partidos que en la siguiente elección demuestren su
capacidad de gobernar y escuchar a la gente por medio de un justo
intercambio de ideas en un debate que, sin lugar a duda, ayudará
a la ciudadanía a participar en nuestra misma democracia.